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Categorías: Nissan, Pruebas, SUVs y todoterrenos

Prueba: Nissan Juke Nismo


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Este 2013 ha vuelto el segmento de los compactos deportivos, los GTI de antaño, resurgir. Un año en el que el Renault Clio R.S. ha vuelto bajo una nueva forma y con un nuevo concepto (motor turbo, cambio de doble embrague obligatorio) y en el que Peugeot, por fin, asume su herencia del 205 GTi y nos vuelve a gratificar con un compacto, el 208 GTI, que se muestra a la altura de su ilustre antepasado. Incluso Ford, ha dado a su Fiesta la ansiada versión ST. Casi podríamos decir que espero a que todos sus rivales estuviesen listos para llegar e imponerse.

El segmento B, el de los utilitarios, sigue uno de los más importantes en términos de ventas para las marcas. Incluso el subsegmento de sus variantes deportivas no es anda desdeñable, pues en su conjunto está en torno a las 17.000 unidades anuales (Peugeot, por ejemplo, colocó ya más de 4.200 ejemplares del 208 GTi en Europa). Sin embargo, todos los expertos en marketing de las marcas nos aseguran que el futuro está en los pequeños crossovers con aspecto de SUV. Es decir, todas las marcas piensan seguir la senda abierta por el Nissan Juke. Y para seguir con ventaja, el Juke también tenía que tener su versión deportiva. Y lo hace de la mano de Nismo, siendo el primer Nismo vendido oficialmente en Europa continental.
Como ya tuvimos oportunidad de sentarnos unos pocos km a su volante el pasado mes de enero con motivo de su presentación a la prensa. No nos volveremos sobre su peculiar diseño, que mezcla de manera desenfadada los códigos estéticos de un cupé deportivo (parte superior) de la carrocería y de los SUV (parte inferior). Es un coche mucho más anticonformista que el MINI, a pesar del esfuerzo en marketing de los anglo-alemanes por hacernos creer lo contrario.



Anticonformistas, también lo eran los ingenieros del departamento de competición de Nissan hace 50 años. Partiendo de la base de una anodina berlina y su versión de 2 puertas, el Skyline, crearon toda una leyenda. En 1984, el departamento competición de Nissan y el de preparaciones y vehículos especiales se fusionan para crear Nismo (por Nissan Motorsport). Las creaciones de Nismo y sus accesorios gozan de una excelente reputación en Japón. Allí, Nismo es el equivalente de BMW M en Occidente. Incluso tiene su festival que reúne a cientos de miles de personas cada año en un circuito, publicaciones dedicadas solo a Nismo y centenares de clubs para vehículos Nismo. Salvo una presencia anecdótica en el Reino Unido y Estados Unidos en los 90, lo más probable es que sólo hayas podido conducir un Nismo en un videojuego, especialmente en la saga Gran Turismo. Por cierto, nunca antes una marca de automóviles le sacó mayor rentabilidad a una licencia de videojuego. Ni las mejores, más caras y agresivas campañas de comunicación habrían logrado el impacto que tuvo Gran Turismo para Nissan, Nismo y el GT-R.

Volvamos al Juke. A nivel estético, el Juke Nismo lo reconoceremos por un parachoques delantero específico donde toda la parte inferior es nueva (tomas de aire), un alerón funcional y faldones (delanteros, traseros y laterales) de color gris oscuro con una raya roja. Los retrovisores rojos son también propios a las versiones Nismo. De hecho, será un código visual que veremos en los próximos modelos que lleven el sello Nismo, como el 370Z. Las llantas de 18 pulgadas de color negro y aro pulido son también exclusivas del Juke Nismo.




El Juke Nismo es algo más que un kit carrocería específico. Su chasis goza de una puesta a punto específica, realizada en el centro técnico Nissan de Barcelona, y un motor 1.6 de 200 CV

Pero el Juke Nismo es algo más que un kit carrocería específico. Su chasis goza de una puesta a punto específica, realizada en el centro técnico Nissan de Barcelona, y un motor 1.618 cc de 200 CV. Ha ganado 10 CV con respecto, al Juke más potente de la gama. El Juke Nismo comparte motor con el Renault Clio RS, pero el del Clio goza de unos colectores de admisión y un turbo que le son específicos y, obviamente, de una electrónica propia.

En el caso del Juke, el 1.6 eroga también 200 CV a 6.000 rpm, pero donde los dos motores se diferencian es en la entrega de par motor. Mientras que el Clio cuenta con 240 Nm disponibles en un amplio margen de uso, desde 1.750 rpm hasta 5.500 rpm, el Juke Nismo entrega sus 250 Nm a partir de 2.400 rpm. Y aunque ese valor máximo se mantenga hasta casi las 5.000 vueltas, 2.400 rpm para el par máximo es un régimen un tanto elevado para un motor turbo actual. Es como si hubiesen querido darle un carácter de motor atmosférico.



En términos de sonoridad, sorprende también por su tono anodino a pesar de su cola de escape formato XL. No suena de manera sugestiva, agradable, pero tampoco suena a motor potente. Sin caer en la tentación del grupo VAG y otros de difundir un ruido de motor sugerente a través de altavoces cual hilo musical, estoy seguro que un escape más deportivo, incluso sin tocar la admisión, habría sido suficiente para que el Juke Nismo fuese más atractivo en ese aspecto.

Me siento al volante. El interior es agradable y similar al de cualquier otro Juke. Si no fuera por el volante en alcántara con la típica marca de ruedas rectas que vemos en los volantes de competición, claro está. La posición al volante es buena, y eso que el volante no es regulable en profundidad. Los asientos de Alcantara sujetan correctamente.





La posición alta sorprende un poco al principio. Permite ver mucho más lejos que la mayoría de sus "rivales", pero cuando vengan curvas puede ya que no me guste tanto. Y es que por no hay mucho que se pueda hacer contra un centro de gravedad alto. El coche se tumba en las curvas, menos que los otros Juke de la gama, pero para un coche con vocación deportiva es demasiado.

Luego está el ritmo con el que entremos en las curvas. Si atacamos como si llevásemos un Ford Fiesta ST, lo único que conseguiremos es una intervención castradora del ESP. El Nismo equipa un emulador de diferencial autoblocante, al cual le entra pánico con demasiada prontitud y cede el mando a su lado ESP. El tren trasero no sigue la trayectoria que quisimos imponer a las ruedas delanteras. Y éstas, tampoco están por la labor. Nos gratifican de un notable subviraje con un chillido de reprobación por parte de los neumáticos. Pero no es un subviraje como para marcarse un recto, se sigue manteniendo en niveles aceptables en las carreteras más reviradas.

Si somos agresivos con el acelerador en salida de curva, llegaremos al límite de la motricidad. Entre las suspensiones que trabajan más de la cuenta y el par motor que, finalmente, en la práctica no llega a un nivel tan bajo como pensaba, el ESP vuelve a calmar nuestro entusiasmo.



La dirección es relativamente directa y bastante precisa, sin embargo no comunica absolutamente nada. Es una pena porque si nos diese un poco de feedback, en una época donde la mayoría son asépticas, sería suficiente para colocarla entre las mejores. Y eso que, repito, por lo demás es directa y precisa. Es cierto que en teoría el modo Sport del que dispone el Juke Nismo actúa también sobre los parámetros de la dirección, pero como es totalmente aséptica la diferencia es apenas perceptible. Sólo se aprecia una ligera diferencia en la respuesta del motor a las solicitaciones del acelerador. Lo que nos lleva a las prestaciones.

Con 200 CV y 250 Nm a 2.400 rpm, cumple con el 0 a 100 km/h en 7,8 segundos, pero donde el Nismo se muestra intratable es en el 80-120 km/h en cuarta, con un tiempo de 5 segundos es ideal para saltar de una curva a otra y compensar así su paso por curva más lento. También, y más importante, en la vida real, es ideal para unos adelantamientos seguros.



El Nismo equipa un emulador de diferencial autoblocante, al cual le entra pánico con demasiada prontitud y cede el mando a su lado ESP.

Atacando, este Nismo no nos da lo que prometía al verlo. Bajando el ritmo, todo cambia. Si esperamos un poquito más al salir de las curvas para acelerar y si frenamos con más antelación, en lugar de querer colocar el coche con los frenos, el Juke Nismo será finalmente un coche muy agradable. El truco para apreciarlo es no llevarlo al límite. Se puede ir rápido, digamos al 80% de sus posibilidades, y entonces enlazar las curvas con cierto grado de placer y ver que, realmente, es el mejor Juke de la gama para quien le guste conducir.

La suspensión se muestra firme a la vez que cómoda, me ha parecido una de las mejores del mercado. Además, promete mucho de cara al futuro Juke Nismo RS, el verdadero deportivo de la gama. ¿Pero no era este Nismo el Juke deportivo? Pues no.




Aunque no sea el más rápido de los pequeños deportivos, es un coche rápido, pero su vocación no es la de ser un coche pasional para quien le gusta conducir, como pueden serlo el Ford Fiesta ST o el Peugeot 208 GTi. Su vocación es la de dar a conocer Nismo, que el público vaya conociendo el sello y lo identifiquen con el aspecto Racing.

El coche no carece de atractivos, como sus prestaciones, su aspecto deportivo (partiendo de la base que el Juke nos guste) y, a su manera, un dinamismo suficientemente agradable. Sin embargo, no satisfará los que busquen un coche realmente prestacional y pasional. Y es que el verdadero deportivo de la gama Juke está por venir, el Juke RS. Pudimos "probar" el prototipo de ese modelo (si es que a un par o tres de vueltas a un circuito de conos se le puede decir probar) y promete ser bastante más radical. Por ejemplo, equipaba un verdadero autoblocante mecánico y me pareció mucho más ágil. Aunque es cierto que las suspensiones seguían dejando demasiada libertad de movimiento a la carrocería.



Conclusión
Creo sinceramente, que Nissan debería haber lanzado los dos modelos de Juke a la vez: el Nismo y el Nismo RS. De ese modo, los que aprecian de los "GTi" el prestigio del logotipo podrían optar por el Nismo y a los que nos gusta conducir, el Nismo RS. Dejándonos sólo con la elección del Juke Nismo se corre el riesgo de que la percepción del sello Nismo quede un poco empañada por la sensación de "sí, pero no me acaba de convencer" de este Juke Nismo. Los que llevamos gasolina en la sangre sabemos que Nismo es un sello serio, muy serio incluso, cuando hablamos de deportivos, pero el gran público no lo sabe. Y si a los que nos gusta conducir no nos acaba de convencer este modelo, puede que el resto del público no lo vea tan bien, finalmente. Al fin y al cabo, si un sello es prestigioso es por la legitimidad que le dan sus productos. Basta con ver lo que le ha costado a Peugeot reeditar el brillo del GTI con este 208 después del 205...

Pero me pierdo en consideraciones de marketing y estoy rozando ya el tema de lo intangible. Volviendo al Juke Nismo. Si, como decía François Delecour, te gusta levantarte por las noches cuando no puedes dormir y hacer unas curvas para relajarte, el Juke Nismo no te ayudará. Para eso hay otros coches que te dejarán satisfechos (Fiesta ST, Peugeot 208 GTi). Si por el contrario te atrae la idea de un modelo pequeño, algo deportivo con un cierto toque exclusivo y con la practicidad que otorgan las puertas traseras, este es tu coche.



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