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Categorías: Competición

Rallycross, una fórmula televisiva por explorar



Vivimos en una sociedad donde, aunque se nos trata de vender la moto con aquello del individualismo y el carácter único de cada uno de los individuos que poblamos la tierra, la realidad es que estamos completamente manejados por las marcas y los intereses comerciales. Pueden vendernos la historia de que "tal o cual coche" es "especial" para "aquellos que quieren ser diferentes", pero luego resulta que ese coche especial y diferente, en realidad es el que todo el mundo quiere y acaba comprando.

Y en gustos deportivos televisivos las cosas no son muy diferentes. A los grandes comerciantes les interesan aquellos deportes que pueden vender a las masas, aquellos que atrapan en la televisión a enormes cantidades de personas de todo tipo y condición.

Bernie Ecclestone lo vio claro cuando se quedó con los derechos televisivos de la Fórmula 1. Por aquel entonces el deporte, aunque más apasionante y tecnológico, no gozaba con la difusión que ahora tiene. Era un deporte ciertamente "de nicho", y para paladearlo había que tener un gusto y unos conocimientos de base.



Pero claro, la condición de deporte de nicho era al mismo tiempo algo que a los más frikis podía gustarnos, pero comercialmente, tanto a nivel de patrocinadores como a nivel de las marcas que participaban en él, no tenía ventaja alguna. Y es que cuanta más gente vea las carreras y las comprenda, más fácil será vender publicidad e imagen de marca en ello, más fácil será cobrar "un pastizal" por los derechos televisivos, y más fácil será hacerse rico a costa del deporte.

Porque no se corre por ver quién es el mejor, se corre por hacer dinero, de una manera u otra.

Con este mensaje claro, Ecclestone arrancó un proceso progresivo que, desde los años ochenta, nos ha llevado a dar cada vez más importancia al piloto sobre el coche a nivel mediático, a buscar y comunicar que "lo que importan son las luchas de piloto", y a reducir la carga técnica y la transferencia tecnológica posible entre coches de carreras y coches de calle.

Importa y se comunica el factor humano, se trastocan las normas y el espíritu de la competición para lograr un espectáculo que se amolde a las necesidades televisivas. Y aunque la fórmula ha funcionado, haciendo rico a Ecclestone y su cuadrilla (incluyendo los potentados de la FIA), lo cierto es que Bernie no ha sacado todavía todo lo que le habría gustado sacar.



En la mente de Ecclestone había ideas tan extrañas como reducir la duración de las carreras a 40 minutos, instaurar un sistema de "medallas", parrillas inversas, mojar sectores concretos de las pistas, o convertir las carreras en una mera copa monomarca, todo con el afán de facilitar al espectador la comprensión de la carrera, aumentar el espectáculo mediático para las masas, y... hacer más dinero a su costa.

Personalmente no puedo estar más en contra de la visión de las carreras que tiene este señor, aunque no tenga otra alternativa que reconocer que su visión de negocio sí que cobra sentido y tiene resultados. Pero analizando la oferta deportiva del mundo del motor, llevo desde enero preguntándome si no nos hemos dejado a un lado una alternativa espectacular, que podría funcionar mucho mejor en televisión bajo una estructura similar a la propuesta por Ecclestone: El RallyCross.

Nacido en 1967 como espectáculo televisivo creado en Reino Unido por la cadena ITV, la idea del RallyCross buscaba enfrentar pilotos de clase mundial en un corto trazado, fácil de televisar, fácil de comprender. Aunque hubo un auge inicial a nivel global de este tipo de pruebas, lo cierto es que cayeron en el olvido hasta que los XGames los volvieron a poner en el mapa mediático, y se constituyó también el Global Rally Cross como campeonato "oficial".

Grandes nombres como Gronholm, Foust o Block sirven actualmente para dar lustre a esta categoría que, además, recibe inyecciones publicitarias de monstruos como Red Bull, atrayendo en eventos como el de Barcelona a pilotos de la talla de Carlos Sainz.

Pero, ¿qué ofrece el Rally Cross para que, a futuro, lo veamos como una propuesta seria televisiva del motor? ¿cuáles son sus puntos fuertes?
  • Se corre en un circuito corto, barato, que puede ser cubierto con pocas cámaras, que se puede instalar dentro de un estadio deportivo, y los espectadores que lo ven en vivo pueden ver el trazado completo.
  • Es fácil de comprender, ya que las carreras se corren bajo un formato de eliminatorias de corta duración. Como en las carreras de atletismo, el que va líder, va líder. No hay estrategias de ruedas o repostajes, pasan a la final los mejores de cada ronda.
  • Las carreras son cortas, y como en cada una se juega la eliminación, los pilotos tienen que esforzarse. Además, es un formato de contacto, con empujones y golpes, lo que incrementa el espectáculo. Que cada carrera sea corta, además, permite que sea un material más fácil de manejar televisivamente, no genera aburrimiento para los no iniciados, permite secuenciar la publicidad mejor dentro del mismo formato.
  • Importan las manos de los pilotos. Los coches son también un factor importante, pero la normativa se puede apretar para evitar que un fabricante domine las pruebas. Aunque nosotros, como frikis del motor, no queremos esto, la realidad es que a nivel comercial para las marcas, correr en RallyCross es tener presencia garantizada y opciones de ganar.
  • Aún así, los coches son espectaculares, y aunque no sean factor determinante en la victoria, suenan, corren e impresionan lo suficiente como para enamorar al aficionado.
  • Es un formato donde los pilotos se sienten protagonistas, y al ser carreras cortas, atrapa a viejas glorias deportivas, que también luchan con novatos.
Como ves, todos y cada uno de los puntos son ventajas potenciales para lograr grandes audiencias televisivas.

¿Qué falta entonces para que esto funcione? En Estados Unidos, de la mano de ESPN, el RallyCross ya es una realidad como fenómeno televisivo, mueve ya grandes presupuestos de patrocinio, y las marcas de coches como Ford se lo toman muy en serio.

Para que el fenómeno llegue a convertirse en algo global habría que dar varios pasos. Para empezar, se necesitaría un potente promotor-productor, capaz de crear el producto televisivo, dinamizarlo, y distribuirlo, colocándolo en televisiones de todo el mundo en horario prime-time televisivo de fin de semana.

Para seguir, los premios económicos por victoria y por campeonato deberían crecer, para dar prestigio a las pruebas, y fomentar la llegada de nuevos pilotos, que quieran entrar en la competición para hacer dinero. Algún tipo de fórmula de promoción debería establecerse para dar acceso a los menos pudientes al campeonato de "promesas".



Y para mercados como España, la clave estaría en, una vez creada toda la infraestructura, pasar a tener un piloto de renombre luchando por las victorias. Tener un piloto que luche por el campeonato es una clave, como ya hemos visto en F1, para que se vean las carreras en India, China o España. Si no, no interesan.

Lo más curioso de todo esto es que con Red Bull, la FIA y las marcas tras el Rally Cross, y con un campeonato que crece poco a poco cada año, desde sus años de ostracismo en los ochenta y noventa, nos da en la nariz que podríamos acabar viendo un campeonato de este tipo con potencial como para atrapar a la gente delante de las televisiones.

Como formato, está mucho mejor preparado que la Fórmula 1 para atrapar a las masas, y además esto nos dejaría a la F1 como un campeonato más puro, como las 24 Horas de Le Mans... centrando la pasión en este campeonato más abierto.

¿El gran problema? Los intereses económicos... Con miles de millones de euros rodeando la Fórmula 1, Ecclestone y los suyos lucharán a brazo partido para evitar que venga nadie a comerles "el pan", y torpedearán cualquier fenómeno mediático que pueda poner en peligro su hegemonía y el precio de sus derechos e intereses.

Pero Ecclestone no será eterno en la FOM, y cuando desaparezca se abrirán muchas dudas en el mundo de los deportes del motor. O aparece otro "aventajado y espabilado" en la clase de la F1, o cualquier cosa puede ocurrir a partir de ahí.

¿Verán nuestros ojos la ascensión y coronación del RallyCross como espectáculo televisivo de masas a nivel global?


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