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Categorías: Hyundai, Pruebas, Utilitarios Segmento B

Contacto: Hyundai i20 1.1 CRDI 75 CV SLE


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El segmento B es uno de los más importantes a nivel global. Con la recesión económica en Europa se han incrementado sus ventas hasta acercarse bastante a la de los compactos, de momento líderes por volumen. En el caso concreto del mercado español, los polivalentes tienen incluso más peso que en la media europea, siendo en algunos meses el segmento más demandado.

Casi todas las firmas tienen un integrante en esta categoría. Hyundai cuenta con el i20 para conquistar al público. De aspecto sobrio y discreto, evolucionó positivamente en relación a su antecesor, el Getz, un modelo de éxito pero que estaba todavía un paso por detrás respecto a sus rivales en apartados como la calidad percibida o el equipamiento.

En estos momentos el i20 está en la mitad de su vida comercial. El año pasado recibió cambios estéticos, de gama y en el equipamiento para mantenerlo al día. En España la oferta se ha limitado a las variantes que generaban mayor volumen, cesando la comercialización de los bloques de 1,6 litros en gasolina y diésel con 126 y 128 CV respectivamente.

Hace apenas unas semanas, Hyundai introdujo la serie especial SLE. Destaca por incluir una dotación muy razonable a un precio ventajoso. Este acabado junto al pequeño motor 1.1 CRDI de 75 CV es el que he podido probar. ¿Será una opción interesante?, ¿el bloque tricilíndrico se mostrará podrá moverlo con soltura? Sigue leyendo y saldrás de dudas.



Exterior

Estéticamente el i20 es un modelo de corte clásico, sencillo y discreto. Con el restyling del año pasado se introdujeron las luces diurnas por LEDS, nuevas ópticas delanteras, paragolpes más envolventes y otras pequeñas modificaciones para conseguir un conjunto más atractivo. El resultado es bueno sin llegar pero sigue sin enamorar.

Renovado hace poco más de un año, la estética del i20 peca de ser excesivamente conservadora

Visto de frente lo más llamativo son las citadas luces diurnas. El perfil queda marcado por la bonita línea que nace en la zona inferior de las ópticas posteriores. Sorprende que esta versión SLE tenga llantas de aleación de 15 pulgadas de serie pero sin embargo no incluya las manetas o los espejos pintados. Es un pequeño detalle qué, al menos en el color blanco de esta unidad, transmite sensación de "bajo de gama".

La zaga sigue las pautas del resto de coche. Discreto, muy correcto y visualmente agradable. Aquí el lavado de cara fue menor, modificando las tulipas de las pilotos y añadiendo un paragolpes más redondeado. Poco más hay de nuevo. Aquí el tirador que abre el portón sí va pintado, un detalle que se agradece visualmente.



Interior

Nada más abrir la puerta el pequeño i20 te recibe con un interior sobrio y ergonómico. Destacan los múltiples huecos existentes para dejar objetos, algunos de ellos con tapa como el situado en la consola central a media altura. En este sentido está muy bien pensado.

Los plásticos empleados son siempre rígidos y correctos, aunque en términos generales no transmiten una elevada sensación de calidad. El tapizado elegido sí tiene un aspecto más positivo, pareciendo bastante resistente. En este nivel SLE el volante va forrado en piel y hay ciertos detalles en tono plateado que añaden un toque de color, quitándole de encima cierta seriedad.

Me ha gustado la correcta posición de todos los mandos, ya sean los de climatización, equipo de sonido o los integrados en el volante. Son de manejo sencillo y no es necesario hacer "un cursillo" para conocer sus funciones. El único que quizás está en un lugar poco habitual es el del ordenador de viaje (sobre el sistema de audio), pero no es incómodo de manejar en marcha.



Los materiales, siempre rígidos, son correctos por aspecto y tacto. La presentación es demasiado simple pero cumple en ergonomía

La pantalla multifunción central informa de la temperatura exterior, ordenador de viaje (con datos de consumo, autonomía, distancia recorrida, etc) y radio/CD/USB. Queda muy visible y no es necesario retirar en exceso la vista de la carretera. La instrumentación también es legible y pese al carácter económico del modelo y la moda actual, mantiene el nivel de temperatura del agua.

El equipamiento disponible en este acabado SLE es correcto. Se centra en lo más demandado y añade alguna cosilla adicional que seguro agradecen los usuarios. No faltan el aire acondicionado, los elevalunas eléctricos delanteros, el cierre centralizado con mando, el bluetooth, faros antiniebla, seis airbags, ESP, ABS, etc. Los únicos elementos que se echan de menos son los espejos con reglaje eléctrico (es poco común ver hoy día el reglaje manual, muy incómodo) y la imposibilidad de sumar el climatizador automático o el control de velocidad ni en opción.

Como parte de la dotación también se ofrece un sistema de navegación portátil con soporte. Situado a la izquierda del conductor, incluye una toma que lo carga para evitar tener que estar con cables sueltos por el habitáculo.

El problema principal del i20 es que tiene que enfrentarse a los últimos modelos lanzados por firmas rivales como el 208 y el Clio. El Hyundai es excesivamente clásico y sobrio, no cuenta con una gran pantalla multifución y tampoco el diseño consigue hacerlo más acogedor, de modo que parece mucho más viejo de lo que es.



Habitabilidad

En términos de espacio, el i20 es de los mejores de su categoría. En las plazas delanteras hay suficientes centímetros tanto a lo alto como a lo ancho como para no sentirse "enlatado". La postura al volante es cómoda (se puede regular el aro en altura y profundidad) aunque los asientos tienen el respaldo bastante duro y los pétalos laterales no sujetan mucho. Esto último no me parece un problema en un coche con 75 CV y planteamiento tranquilo.

En las plazas posteriores destaca la cota de anchura dentro de su segmento aunque lógicamente tres adultos irán muy apretados. El espacio para las cabezas también es bueno y yo, con 1,84 metros de altura, no rozaba con el techo. El hueco para las piernas también es correcto, de modo que cómo cuatro plazas cumple a la perfección.

En lo relativo al maletero, con 295 litros mínimos está en la mitad superior del segmento. La terminación aquí es correcta y sus formas permiten aprovecharlo muy bien. Lo malo es que el borde carga está algo alto y deja un importante escalón, lo que obliga a realizar un esfuerzo extra para introducir/sacar objetos pesados. El respaldo posterior se puede abatir por partes, dejando una capacidad de 1.060 litros hasta el techo.



En marcha

En este primer contacto con el i20 he conducido la variante más pequeña en diésel. Se trata del tricilíndrico de 1,1 litros y 75 CV de potencia. Es un bloque que sorprende por varios motivos, entre ellos que vaya asociado a una transmisión manual de seis velocidades y la equilibrada puesta a punto conseguida, con un bajo nivel de vibraciones y una sonoridad contenida.

Posiblemente el motor 1.1 CRDI sea lo que más me ha sorprendido del i20. Este pequeño tres cilindros mueve con soltura al i20 gracias a que el cambio presente unos desarrollos bien pensados (hasta cuarta normales y las dos últimas algo más largas, pero sin excesos). La buena cifra de par disponible permite que recupere con bastante "alegría" y, en general, parezca que tiene más potencia. Para un uso variado es más que suficiente, siempre y cuando no esperes prestaciones de deportivo.



Sorprende la buena puesta a punto del pequeño motor diésel. Además de gastar poco, mueve bien al i20

En autopista este motor tampoco se viene abajo, y es bastante sencillo mantener ritmos de 120-130 km/h sin que se venga abajo, lo que aumenta su radio de acción y no lo limita a un uso únicamente urbano. El tacto del cambio no destaca por nada, pero tampoco es áspero o poco preciso. Mejoraría con un menor recorrido para poder agilizar los cambios.

En cuanto al comportamiento, Hyundai también ha mejorado notablemente respecto a épocas pasadas. Si eres usuario de un modelo de la época anterior a la generación "i", notarás el cambio de forma inmediata nada más arrancar. Ahora se sienten más aplomados, estables y con menores balanceos de carrocería, manteniendo una capacidad de filtrado correcta. También la calidad de rodadura sube unos cuantos enteros.

De todos modos la evolución de los polivalentes en general ha sido asombrosa en los últimos años, y este i20 aunque es mejor que cualquier otro Hyundai del segmento comercializado anteriormente, sigue estando un paso por detrás en cuanto a sensación, no disimulando sus dimensiones (hay ciertos modelos que tienen un tacto de coche más grande).



El comportamiento dinámico es correcto en todo tipo de vías. No enamora a sus mandos, pero tampoco lo pretende

A la hora de enlazar curvas el i20 se defiende sin más. No pesa mucho y al no permitir que incline mucho la carrocería, se muestra resolutivo. La dirección me ha gustado. Bastante comunicativa para lo que se estila en el segmento, tiene un tacto quizás algo ligero (para mi gusto) que en ciudad se agradece pero no tanto al circular por tramos virados o autopista a velocidades altas. Esto no implica que haya que realizar correcciones constantes para llevarlo por el lugar deseado, con un guiado correcto).

Si se le buscas las cosquillas, es un automóvil dócil y sobre todo, intuitivo. Reacciona con nobleza, con unas maneras muy típicas y esperables. El control de estabilidad puede desconectarse si desea, pero no creo que el cliente "tipo" realmente lo quiera hacer. El i20 está pensado para no ir estresado. A ritmos tranquilos, conduciendo con suavidad, es agradable.

En ciudad me ha gustado la buena visibilidad ¾ trasera y el tamaño correcto de los espejos. Es una pena que estos tengan que manejarse manualmente, pues para conseguir la posición correcta del derecho hay que hacer "malabares" (con el tiempo nos hemos vuelto cómodos). Es una pena que no tenga sistema Stop&Start aunque, a la vista de lo que ha gastado en el contacto, tampoco parece algo grave. Y es que en autopista a 120 km/h se conformó con 4,6 L/100 mientras que por las carreteras de la Sierra de Madrid, a ritmo vivo, se conformó con sólo 5,6 L/100. Es decir, no gasta nada y si te esmeras seguro que conseguirás cifras de risa.



Conclusión

El precio recomendado del i20 SLE 1.1 CRDI 75 CV 6 velocidades es de 14.190 € con el descuento vigente aplicado. Si puedes acogerte al Plan PIVE2 y a la oferta de financiación, el precio baja hasta los 10.890 €, lo que es una tarifa bastante contenida dado el equipamiento incluido. Un Ibiza 1.2 TDI 75 CV Reference cuesta 11.300 € con menos equipamiento y un 208 supera los 12.000 €. Posiblemente los rivales que más le compliquen las cosas sean los Chevrolet Aveo 1.3d 75 CV LT (10.895 €) y el Kia Rio 1.1CRDI Concept (11.444 €).

El i20 no es ni el más bonito ni el mejor acabado o equipado del segmento. Tampoco enamora su conducción pero tiene un motor que funciona mejor de lo que se espera, proporcionando una soltura suficiente para no limitarlo a la ciudad y alrededores. A sus mandos es cómodo, suficientemente estable y a velocidades legales no resulta ruidoso.

Si esperas un tacto dinámico o un paso por curva ejemplar, deberás poner los ojos en otro polivalente. Si por otro lado valoras la economía de uso y un habitáculo amplio, quizás el i20 pueda encajar. Como siempre serán las necesidades de cada uno las que terminen inclinando la balanza hacía un lado u otro.




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