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Categorías: Porsche, Competición

Porsche gana en su retorno a Le Mans, a lo grande (GT)



14 años de ausencia de la prueba de la que es la marca más laureada. Porsche volvía a Le Mans este año con el nuevo 911 GT3 RSR de GTE, con un despliegue muy potente, con la colaboración de Manthey Racing, y con la promesa de tener el año que viene corriendo un LMP1.

Llegar, ver y vencer puede parecer casi imposible en Le Mans, pero cuando hablamos de Porsche las cosas cambian. Todos sabíamos que el 911 iba a ser rápido en La Sarthe. A principios de año el nuevo 991 pisó el asfalto, pero tenía algunos problemas de juventud. Entre ellos, el estreno de un nuevo tipo de suspensión, la modificación del reparto de pesos, y la nueva suspensión delantera.

Porsche siempre había diseñado los coches con batallas cortas, mucho peso atrás y una McPherson delante, lo que le pedía ciertas geometrías para el tren delantero. Acostumbrados a usarlas, deterioraban los neumáticos, pero en un esfuerzo compartido entre Michelin y Porsche, este problema dejó de ser serio en cuestión de semanas.

Para la carrera, en las clasificaciones ya vimos que la cosa iba a estar más cerrada que nunca entre Aston Martin y Porsche. Los expectadores de lujo iban a ser los Ferrari 458 de AF Corse y los Corvette.



A los Ferrari, las modificaciones de reglamento para el "balance de prestaciones", les habían resultado demasiado negativas, condicionando su capacidad para ganar. Para los Corvette la cosa era distinta. El estreno del nuevo C7 se ha llevado el presupuesto de desarrollo, y el coche de este año se ha estancado en los tiempos de la temporada pasada.

Pero, ¿iban a durar los Aston Martin la carrera?

El primer mazazo llegó en la segunda vuelta. El favorito de GTE AM, el coche conducido por Simonsen, el Aston Martin del Junior Team, perdía la trasera, y acababa chocando contra un árbol, falleciendo el piloto a los pocos minutos por la bestial deceleración a la que se vio sometido.

David Richards valoró retirar todos los Aston de carrera, pero la familia Simonsen le pidió que no lo hiciera, y que tratara de dedicarle la victoria. Y ahí empezó la lucha de poder a poder entre Aston y Porsche.

Hasta la mañana del domingo, Aston fue ganando ventaja, con dos coches por delante del Porsche favorito, hasta que Frederic Makowiecki estrellaba el coche contra un muro y tiraba la victoria por la borda.

El 911 seguía apretando, y la carrera se acabó decidiendo en la última hora. La lluvia torrencial que cayó en los últimos compases aconsejaba montar gomas de mojado, pero el equipo del Porsche #92 decidió jugársela por la victoria, quedándose fuera con gomas de seco.

El Aston paró a cambiar gomas, y se quedó en el pit más de la cuenta, por un semáforo rojo a la salida del mismo, por el safety car. Y así, jugándose todo a una carta, Porsche se llevó la victoria.



Pero lo duro para Porsche empieza ahora. Han conseguido ganar a la primera en GT, pero replicar lo mismo en LMP1, y llevarse la victoria absoluta, va a ser muy, muy complicado. Lo que nos llamó la atención fue ver carteles y publicidad por todos lados, anunciando "el retorno".

Tanta anticipación, si no se es capaz de brillar, podría ser un error estratégico a nivel publicitario. Se meten mucha, mucha presión. Pero algo me dice que, ayudados por Manthey Racing para operar los coches (recuerda, el Team Joest, antiguo equipo oficial Porsche, es quien opera ahora los Audi), dar la machada en su primera carrera no es imposible.

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