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Categorías: BMW, Pruebas, Cupés, Deportivos, Segmento E grandes y lujosos

Contacto: BMW 640i


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Hace un par de décadas, la oferta de modelos de las marcas premium se podía contar con los dedos de las manos... Bueno, si me apuras con los de una única mano. Tres sedanes de distintos tamaños y un cupé, con sus motores, equipamientos y derivados servían para conformar las gamas de las firmas germanas dedicadas a esto de los automóviles "aspiracionales". Pero los tiempos cambian. Y mucho.

De aquellas épocas hemos pasado a una obsesión por los nichos y los subnichos, donde vemos proliferar variantes, y variantes de variantes sin parar, hasta tratar de copar cada pequeña brecha de mercado, merced al empleo de plataformas modulares que permiten desarrollar coches nuevos y diferentes entre sí compartiendo muchos componentes comunes, como si jugáramos con piezas de Lego o Mecano.

De esta manera, con la obsesión de cubrir cada brecha del mercado, por pequeña que sea, nació el denominado "cupé de cuatro puertas", de la mano de Mercedes-Benz con el CLS. La idea que nos vendían era la de un coche con estética de cupé, pero con espacio para cuatro ocupantes, y un acceso cómodo a través de cuatro puertas.

La realidad, para nosotros, es que así deberían ser los sedanes del siglo XXI: alargados, estilizados, atractivos... Pero como la tendencia comercial tira hacia los coches altos y enormes, y allí no se puede trabajar tan bien en estética (sólo tienes que ver coches como los Serie 5 GT para ver por dónde van las tendencias comerciales), se abrió hueco para esta suerte de sedanes estilizados. Estos que son como tendrían que ser todos.

El CLS fue un éxito, y no tardó mucho Audi y BMW en ponerse manos a la obra para responder a ese producto con sus propias fórmulas. Nació así no hace muchos meses el Serie 6 Grand Coupé, basado en el Serie 6 "convencional" de dos puertas, pero con más batalla (de 2.855 a 2.968 milímetros), más longitud (4.894 a 5.007) y ligeramente más altura (por el cambio en la caída del techo).

Gracias al estreno del nuevo concesionario de BMW de La Rioja (de esto te hablaremos en artículo a parte), tuvimos la oportunidad de hacer un contacto con este precioso y elegante cupé por las carreteras que siempre usa un servidor para hacer las pruebas... con lo que se nos presentaba la oportunidad "extra" de conocer a fondo hasta dónde llegaba la promesa de deportividad de BMW, unida con la estética atractiva y elegante de esta carrocería.




Valorar la estética siempre es algo subjetivo, pero un Serie 6 siempre es bonito, lo mire quien lo mire, creo yo. Con la carrocería Grand Coupé gana algo más de longitud, y algo de altura, pero la realidad es que a golpe de ojo no se aprecian enormes diferencias, más allá de las dos puertas extra.

La compensación de su enorme longitud (es un coche grande, lo mires como lo mires, pasando de los cinco metros), con su altura y anchura generan un sedán de estos que impresionan allá por donde pases, y está en condiciones de rivalizar en presencia estética con cualquier marca que puedas imaginar.

La pintura Frozen Grey, gris oscura y mate, da el cante, y llama la atención, pero es algo que yo pensaría dos veces antes de pedir. Y es que, como puedes ver, a nada que caen cuatro gotas se pone "hecha unos zorros", y no se puede lavar así como así (frotar, por ejemplo, es una mala idea). Además, a los coches grandes los hace visualmente algo más pesados.



De la estética, nos quedamos con la recuperación de los morros "a lo tiburón" por parte de BMW, tras la era Banglé, que le da al coche, junto con los faros, una estética agresiva y que denota prestaciones. El cuidado por el detalle es obsesivo, y el resultado en su conjunto de formas y volúmenes, sobresaliente.

Y es que, a diferencia del nuevo CLS (el primero fue mucho mejor) el Serie 6 trabaja como un todo, sin ser demasiado barroco, y escondiendo con dinamismo sus proporciones casi casi de limusina.



Abrir la puerta, más de esta unidad, con acabado BMW Individual (cuero especial, porcelana en ciertos guarnecidos...) es, simplemente, brutal. En las plazas delanteras nos encontramos una posición de conducción que solo podemos calificar como perfecta. Muy BMW: baja, con las piernas estiradas, y con suficientes reglajes como para sentirnos cómodos.

El acabado, los materiales y el equipamiento del habitáculo están a la altura de lo mejor que puedas encontrar en ninguna marca

El morro, eso sí, como es habitual en los modelos bávaros, es difícil de percibir en la distancia, pero es cosa de acostumbrarse. El espacio aquí delante es generoso, y sólo la altura libre al suelo podría comprometer a los más altos (dos metros en adelante), aunque para un tapón de mi estatura (1,73) las cosas van más que bien. Todo el recubrimiento de lo que tocas o ves en el salpicadero es material noble (cuero, porcelana, metal, o plástico nacarado). Y los ajustes, tacto de botonería y demás son excepcionales.

El sistema de infoentretenimiento y las opciones electrónicas rayan el infinito y más allá. El sistema iDrive sigue siendo un desafío para controlar todas las opciones que nos ofrece, y es que la integración de internet al coche hace que haya tantas variables y tantas cosas que se pueden modificar que tendrás que pasar dos semanas enredando con él para terminar de aprender de todo lo que es capaz. Lo bueno de estas últimas variantes del iDrive es que hacer lo básico se ha vuelto mucho más intuitivo y ya no te tiras minutos buscando con la ruletita cómo cambiar de emisora de radio o cómo configurar el navegador. Pero sí, para sacarle partido es mejor dedicarle su tiempo. Una vez que lo controles, merecerá la pena.

¿Las plazas traseras? Bueno, esto es relativo. El espacio trasero es similar al de un compacto de la marca alemana (el Serie 1, por ejemplo), y no es tan grande ni da esa sensación de amplitud que tienes detrás en el Serie 5 o en el Serie 7.

Pero, ¿es esto un problema? Las dos plazas laterales traseras tienen unas butacas excelentes, que agarran bien, y que tienen espacio más que suficiente para las rodillas. Disfrutan además de climatización independiente para cada una de ellas, y aunque el espacio para piernas y para cabeza podría ser superior en el Serie 7, ¿realmente se necesita ese extra? Yo me animaría a un viaje de 10 horas sentado detrás en este Serie 6 sin dudarlo un momento. No siempre es necesario tener más para ir mejor... Eso sí, una quinta persona sí que no iría del todo a gusto. Y es que el túnel de transmisión ocupa mucho lugar, y eso se roba de su espacio para las piernas. Este coche es un cuatro plazas, el quinto pasajero, si es para un viaje largo, será mejor que se busque un AVE.



El maletero es de 460 litros. No, no es gigantesto, pero cuatro personas podrán almacenar su equipaje sin problema alguno, y sólo el tamaño de la boca de carga (que no es pequeña, pero no es lo mismo que un portón como los de Audi) podría poner alguna pega.

El ambiente interior lo culmina el equipo de sonido Bang & Olufsen, que suena fenomenal, como no podía ser de otra manera.

¿Especificaciones técnicas? Pues este 640i de gasolina usa un seis en línea doblemente sobrealimentado justo tras el eje delantero, con tres litros de cilindrada, que ofrece 320 caballos de potencia máxima y 450 Nm de par desde sólo 1.300 vueltas. Es tracción trasera, vía una caja automática ZF de ocho relaciones con el ya famoso joystick de BMW, y levas tras el volante (la misma caja que hemos visto en algunos modelos de la competencia, y que tanto nos gusta).

La suspensión tiene amortiguación pilotada variable, estabilizadoras activas variables (opcionales ambas cosas), y una dirección asistida con desmultiplicación también variable, que se asocia a un tren trasero con dirección activa que incide en la guiñada de las ruedas posteriores.

Vamos, que es algo completamente sintetizado por electrónica, con un aluvión tecnológico para manejar la dinámica del coche. Pero, ¿cómo responde esto a la hora de atacar curvas?



Con casi tres metros de batalla y cerca de 1.900 kilos de peso (1.825 más opcionales y conductor según la ficha técnica), cabía esperar un coche algo torpe. Nada más lejos de la realidad.

Empezando por la conducción urbana, aunque es un coche grande, no es complicado manejarlo en el callejeo, con una dirección que es muy directa cuando lo requieres, y con cámaras a bordo que te ayudan a predecir dónde están los límites de la carrocería.

El selector de modos del coche (configurable a medida), te permite elegir entre programas "eco", confort plus, confort, deportivo, deportivo plus... y luego cualquier mezcla de todos ellos entrando a toquitearlos.

En los programas más confortables la suspensión es sólida, pero no incómoda. El coche se traga las irregularidades con una trayectoria imperturbable, y aunque se notan desde el asiento del conductor, se notan "en positivo" (sabes lo que pisas, pero ni te mueve del sitio, ni te causa molestias).

En carretera abierta el motor apenas se deja escuchar, y puedes acelerar y adelantar a tu voluntad, controlando la potencia y el par disponible a la perfección, con una caja de ocho relaciones que no sólo responde perfectamente, sino que en su programa automático se adelanta a tus necesidades.

Y ¿cómo es ir al ataque con él? La prueba estaba algo complicada. Estaba comenzando a lloviznar, tras varios días de asfalto seco, y con barro depositado por tractores sobre un asfalto especialmente resbaladizo (gracias a Dios, las carreteras son viejas conocidas nuestras, lo que siempre ayuda). Y es aquí donde nos quedamos sorprendidos. En muchos niveles.

Con tanto elemento activo integrado en el coche, lo que está claro es que no tienes esa sensación de conexión mecánica con la carretera que se tenía en otras épocas y otros coches. Aquí todo pasa por dirigir el volante hacia donde quieres ir y apretar o soltar el acelerador y frenos para adecuar la velocidad.

La combinación de suspensión activa, dirección activa y las ayudas electrónicas hacen que sacarle partido esté al alcance de cualquier mano

La electrónica gestiona con tal perfección el agarre disponible que hasta el más inútil del barrio sería capaz de ir rápido con este coche, que además es, de por sí, ya muy rápido.

Si te pasas al programa deportivo "plus" y te cargas el control de tracción (que no se desactiva, solo se pone en un modo más permisivo), puedes interactuar algo más con la potencia disponible.

El eje trasero direccional y las estabilizadoras activas se alían para que las curvas, por cerradas que sean, no creen un problema, acortando virtualmente la enorme batalla de casi tres metros. La dirección es precisa, y el coche va por donde le marcas. La desmultiplicación variable se hace muy extraña hasta que te acostumbras a que con un ligero giro de muñeca pasas casi todas las curvas.

Como hay esa desmultiplicación variable, parte del contravolante te lo hace solo el coche, jugando también con el giro direccional del eje trasero. Sólo los típicos rebotes secos de BMW en asfalto roto cuando vas frenando "a saco" en una apurada de frenada "con todo", te recuerdan que lo que estás haciendo se acerca al límite físico de la máquina.

¿Conclusión? Rápido. Muy rápido. Fácil, muy fácil. Seguro. Lo es todo, menos "interactivo" e "implicante". No es un coche que te saque sensaciones (no hay enormes dosis de adrenalina o un "subidón" con contravolante), sino que tienes la idea de ir excepcionalmente rápido por allá donde quieras, plegando la voluntad de la carretera a la del coche. Balísticamente rápido, pero no pasional (para eso, entendemos, quedará el M6 Grand Coupé que se comienza a vender estas próximas semanas).



No solo es estéticamente atractivo. Combina prestaciones de GT con espacio para cuatro adultos en un coche cómodo y fácil de llevar a toda velocidad

Con pocas horas para probar el coche, sería injusto hablar de consumos, ya que más de la mitad del trayecto estuvimos buscándole las cosquillas al chasis, lo que le llevó a marcar cifras de 17 litros cada 100 kilómetros de media. La punta de 250 por hora, el 0 a 100 en 5,4 segundos, y el consumo medio de 7,7 litros son lo que nos cuenta BMW. Nos creemos un consumo "en mundo real" cercano a los nueve litros, y viendo cómo anda el aparato, es más que suficiente.

¿Conclusiones? Qué quieres que te diga... Es un coche excelente. Al lado de su competencia, te diremos que, por una parte, el Audi A7 no tiene nada que hacer en tacto de conducción. El de los cuatro aros resulta claramente más sintético y artificial en dirección, frenos, mandos... Otro tema es el gusto estético, pero en dinámica el "bimmer" está por delante.

Contra un CLS, son conceptos distintos. El BMW es algo más seco y durete, algo más deportivo. Y ante un Panamera, el Porsche es más dinámico, y algo menos "asistido por la electrónica", haciéndote sentir más la carretera a través de sus mandos (sí, sigue sin ser un 911 GT3 RS).

El BMW mezcla, por tanto, los atributos de un buen GT en capacidades prestacionales tanto en recta como en curva, con espacio digno para cuatro ocupantes, y una estética y acabado, tanto interior como exterior, a la altura del mejor coche del mercado que puedas imaginar.

Ante un Serie 6 coupé de dos puertas, este ofrece los mismos pros, y menos contras (las dos puertas, el peso extra y el tamaño añadido no agregan prácticamente nada negativo a la dinámica, que es casi idéntica).

Sinceramente, me reafirmo: Para mí, todas las berlinas premium de hoy en día deberían aspirar a ser como este coche, preciosas, dinámicas, estilosas, potentes... Si te va el mundo del motor y lo vives con pasión, entenderás por qué mucho antes de plantearte un "serie cinco o siete" deberías tratar, por todos los medios, de hacerte con uno de estos.

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