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Categorías: Honda, Pruebas, Cupés, Utilitarios Segmento B, Híbridos, verdes y alternativos, Compactos segmento C

Contacto: Honda CR-Z IMA 137 CV GT


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Es cierto que la economía no está como para pensar en caprichos, pero la adquisición de un vehículo siempre conlleva una alta carga emocional. Hoy día se imponen las decisiones más racionales pero, ¿y si te propongo una opción atractiva, que entra por el ojo nada más verlo y encima no dispara ni los costes ni el precio final?

Habitualmente cuando el público general piensa en un coupé lo hace sabiendo que el coste siempre es elevado. Sin embargo hay marcas que ofrecen la posibilidad de hacerse con uno sin necesidad de hipotecarse. Y no hablo de un derivado al estilo de los Mégane Coupé o Astra GTC sino de modelos específicos nacidos en esa configuración desde el principio.

Analizando la oferta en el mercado español, lo cierto es que hay muy pocas opciones. Están los Hyundai Veloster, Volkswagen Scirocco y Volvo C30, todos ellos pertenecientes al segmento C. ¿Y más pequeños? Pues salvo el Honda CR-Z protagonista de esta prueba, no hay nada parecido disponible hoy día.

Honda ha realizado un trabajo sensacional con el polivalente CR-Z. Estéticamente es capaz de convertirse en el centro de todas las miradas mientras que en el día a día su mecánica híbrida permite olvidarse de los altos consumos sin caer en la, para mi horrible, combinación de una bonita carrocería coupé asociada a un bloque diésel.

Desde el pasado mes de marzo, están a la venta las unidades renovadas. Se han introducidos pequeños cambios estéticos, de equipamiento y además la mecánica ahora tiene más potencia, consume menos y añade un función "Sport+" que aumenta la entrega de fuerza durante unos segundos. ¿Es suficiente para considerarlo un capricho razonable? Sigue leyendo y saldrás de dudas.




Tengo que reconocer que desde su lanzamiento haya por 2010 tenía ganas de ponerme a los mandos de un CR-Z. Guille ya lo hizo en su día -aquí tienes la prueba- y salvo por la escasez de potencia, quedó muy satisfecho con él. Ahora sin embargo he sido yo el que ha tenido la posibilidad de conducirlo con el nuevo conjunto mecánico que eleva la fuerza disponible desde los 124 hasta los 137 CV.

Diseño

Exteriormente es un coupé llamativo, brillante en proporciones y que gusta mucho según he podido comprobar durante una semana. Muchos curiosos me han preguntado por sus características, han dado su aprobación subiendo el pulgar e incluso me han realizado alguna oferta para comprarlo (lógicamente lo mandé directamente a un concesionario).

El aspecto del CR-Z no deja indiferente a nadie. No hay en el mercado nada parecido y se hace notar entre el resto del tráfico

Aunque al primer vistazo puede que no parezca que ha recibido novedades, sin embargo estrena paragolpes y parrilla en el frontal. Las luces diurnas por LEDS siguen siendo, además de útiles, las protagonistas en esta vista y consiguen añadir un toque futurista al conjunto.

Visto de perfil es diferente a cualquier otro modelo del mercado. Reconocible desde el primer segundo, es muy compacto y transmite deportividad incluso en esta unidad con las llantas de aleación de 16 pulgadas. Si se desean unas más grandes, habrá que optar por un nivel de acabado superior. Los cristales tintados y la bonita pintura en blanco perlado redondean un conjunto de trazos limpios.

¿Y la zaga? Pues salvo por el nuevo difusor, se mantiene como siempre. Destaca por incluir una luneta posterior partida en dos, con una parte inferior que limita la visibilidad y una superior que directamente no permite ver absoluta nada. Este es uno de los peajes a pagar por contar con un diseño original y diferenciado. Para aquellos que desconocen el modelo, Honda se ha asegurado de que sepan que es un híbrido e incluye el logotipo "HYBRID" en un lugar bien visible.



Interior

Si en su exterior destila personalidad, en el habitáculo ocurre lo mismo. Acostumbrados a los diseño futuristas de Honda, el CR-Z ya no sorprende. La iluminación azul de todos los mandos junto a la extraña situación de todos los elementos consiguen que al primer vistazo parezca una nave espacial. Sin embargo bastan pocos minutos para hacerse a ellos y no resulta complicado ni poco intuitivo. En este aspecto es más sencillo que un Honda Civic.

La instrumentación destaca por su diseño. Según el tipo de conducción realizado y el modo elegido, puede variar su color (varios azules y verdes hasta alcanzar el rojo). Entender la información requiere un mínimo periodo de adaptación, pero el manejo de la pantalla multifunción es sencillo (desde el volante cambias los distintos menús). Además de los datos del ordenador de viaje, hay información sobre la carga de la batería, un medidor de energía que indica si se gasta o regenera energía e incluso un indicador de conducción ecológica (que también se aprecia con el cambio de color).

El sistema de climatización es monozona. Su manejo es sencillo, queda muy a mano y funciona correctamente. Justo al lado derecho en un plano algo más alejado está el sistema de sonido. Cierto es que queda un poco lejos para su manipulación, pero con los mandos del volante no es necesario tocar la unidad central. La calidad de sonido es correcta (quizás algo justa para un vehículo que comprarán sobre todo los jóvenes). Además de lector de MP3, cuenta con una entrada USB medio escondida en el hueco porta-objetos inferior.



El uso de plásticos duros no empaña una terminación a la altura de lo esperado en Honda. Transmite sensación de coche "bien hecho"

Y ya que comento los distintos lugares para dejar cosas, hay que reconocer que en Honda han aprovechado al máximo el pequeño habitáculo. Las bolsas de las puertas se muestran suficientes por capacidad, hay varios sitios para refrescos y la guantera principal tiene un volumen correcto.

La calidad de realización es estupenda. No recurre a los plásticos blandos para ningún guarnecido, pero los rígidos empleados transmiten calidad y están perfectamente ensamblados. No hay bordes mal cortados y las uniones casan a la perfección incluso en aquellas zonas más escondidas.

El equipamiento de serie en este nivel intermedio GT es más que correcto. Dispone de faros de xenón, climatizador automático, espejos abatibles desde el interior, asientos mixtos tela/piel (sólo los delanteros), sensor de parking posterior, bluetooth, etc. El precio sin tener en cuenta los descuentos y promociones es de 26.000 € pero no hace falta navegar mucho por internet para encontrarlo por debajo de los 24.000 €. ¿Mucho? Tal vez haya opciones más potentes como el Volkswagen Scirocco por tarifas parecidas, pero el equipo es completo y la hibridación suma un plus de exclusividad.



Habitabilidad

Como opción a un polivalente convencional, el CR-Z no es una opción válida. Hay que considerarlo como un estricto dos plazas por varias razones. Ni el acceso a las posteriores es bueno ni tampoco las cotas de altura o el espacio para las piernas es suficiente para adultos. En cierto modo se podría haber solucionado esto último dejando algo más de altura por debajo de los asientos delanteros, pero están prácticamente pagados y no caben los pies.

La anchura en las plazas posteriores es también ajustada. Para salir o entrar hay que ser muy ágil y, tras haber movido los asientos delanteros, no recuperan su posición anterior y habrá que volver a graduarlos.



En cualquier caso Honda es consciente de ello y lo vende como un 2+2 justito. En otras regiones ni siquiera se incluyen están plazas por lo que, siendo sincero, se agradece que al menos en Europa se haya instalado esta banqueta. Puede ser útil para llevar una silla de niño pequeña (incluye anclajes ISOFIX) o para aumentar la capacidad de carga. Además aumenta la sensación de desahogo de los pasajeros delanteros, que no creerán estar encajonados como en un Mazda MX-5 por ejemplo.

La capacidad de maletero es correcta para dos ocupantes. El borde de carga está muy alto y obliga a realizar un esfuerzo extra cuando hay que introducir objetos pesados, pero al menos cuenta con una boca de carga amplia y una cortinilla enrollable para esconder aquello que haya en él.



Mecánica

Las críticas generadas por los escasos 124 CV del CR-Z original motivaron a Honda para realizar algunas mejoras e incrementar la potencia. Para ellos se ha introducido la distribución variable, una nueva gestión electrónica y el motor eléctrico sube su potencia hasta los 20 CV (antes 14). Con todo, el conjunto ahora presume de 137 CV y una cifra de par superior (146 Nm del gasolina + 78 Nm del eléctrico).

¿En que se traducen todas estas mejoras? Pues de entrada en un nivel de prestaciones superior, mejorando la aceleración de 0 a 100 km/h en casi un segundo (pasa de 9,9 a 9,0 segundos) y aumentando el agrado de uso gracias a una elasticidad superior a bajas vueltas.

Me ha gustado mucho el CR-Z desde el primer minuto que se arranca por varios motivos. De entrada nada más presionar el botón START, el motor de arranque apenas se percibe y enciende el bloque sin vibraciones y de manera silenciosa. Con el modo normal activado hay suficiente fuerza desde bajas vueltas para moverse con total normalidad. Con el modo ECO funcionando se nota una menor entrega de par y un tacto algo más "justito" mientras que con el "SPORT" la respuesta al acelerador es inmediata, mucho más enérgica.



Con el restyling ha llegado un cuarto modo, denominado "SPORT +" que funciona durante unos segundos siempre que la batería tenga carga suficiente, añadiendo un plus de potencia en ocasiones puntuales extraídos del motor eléctrico. Con el modo Sport activa he de reconocer que no he notado la mejora, pero sí en modo en normal. Impulsa enérgicamente al CR-Z, permitiendo realizar adelantamientos con mayor seguridad. Lo malo es que pronto se agota la reserva de la batería y las prestaciones se reducen.

La combinación de mecánica híbrida con una caja manual no es nada habitual. Ayuda a sacar el máximo partido a los 137 CV

El CR-Z es de los pocos híbridos que existen en el mundo asociados a una transmisión manual. De tacto agradable, la caja resulta rápida y con las seis velocidades de desarrollos tirando a cortos se pueden explotar mejor los 137 CV. El motor eléctrico sólo funciona como asistente al de gasolina, y no puede funcionar como "cero emisiones" ni tiene un modo EV. Esto perjudica que pueda circular por algunas zonas restringidas y tampoco pueden solicitarse ayudas específicas más allá del Plan PIVE (donde las haya).

Esto no implica sin embargo que los consumos sean muy bajos. He tenido oportunidad de conducirlo durante más de 1.500 km y el gasto medio en todo el recorrido ha sido de sólo 6,5 L/100. Esto implica largos trayectos por autopista, mucha ciudad, algo de carretera de montaña y otro tanto por vías secundarias. Sólo en autovía a velocidades legales (120-130 km/h), el CR-Z se conformó con 5,5 L/100, es decir, al nivel de muchos diésel actuales.

Hay que destacar el excelente funcionamiento del sistema Stop&Start. Posiblemente sea el mejor del mercado (me ha parecido incluso mejor que el ya fabuloso dispositivo de PSA). Rápido, discreto y apenas perceptible, además apaga el motor circulando incluso a 25 km/h cuando se presiona ligeramente el freno. Para volver a arrancar no actúa cuando se pisa el embrague sino cuando se mueve la palanca de cambios, apurando al máximo el tiempo de detención. Sin duda, ejemplar y algo en el que todos los fabricantes deberían fijarse.



En marcha

Si eres un amante de la diversión al volante, el CR-Z te gustará por varias razones. Pese a contar con una barra de torsión posterior y no un más complejo multibrazo, es una delicia corretear por carreteras de montaña. Juguetón y al mismo tiempo dócil, en todo momento transmite esa confianza necesaria que te invita a seguir investigando los límites. De ir demasiado rápido, el propio CR-Z te avisa con sus reacciones y resulta muy sencillo controlarlo. El ESP no actúa en demasiadas ocasiones y cuando lo hace, es sólo para corregir mínimamente el error del conductor.

Otro punto por el que podrías amar el CR-Z es la dirección. Me encanta su tacto, su peso, la facilidad con la que se pueden dibujar las curvas y lo comunicativa que resulta, informando al conductor en todo momento del estado de adherencia de las ruedas. ¿Quieres más? Pues también puedo decirte que no resulta nada incómodo en el día a día, sin una suspensión seca que te invite a bajarte cada dos minutos para relajar la espalda.

Honda ha realizado un trabajo sensacional en el bastidor. Divertido, ágil y cómodo, se disfruta a los mandos del CR-Z

Dependiendo de la talla que gastes, encontrarás los asientos delanteros fantásticos o todo un castigo. Yo, con 1,84 metros de altura, soy del segundo grupo. El excesivo apoyo lumbar no regulable condicionaba un poco mi postura y aunque el CR-Z es un coche que se conduce "tirado", no termine de encontrarme cómodo. Si mides menos de 1,75 metros esto no ocurrirá así que aconsejo "que te lo pruebes" antes de dar el paso final.

La sonoridad en autopista depende mucho del estado del asfalto. Puede ser correcta o algo elevada. Los ruidos se producen principalmente por la rodadura y el viento cuando golpea los espejos. Sin embargo esto no enturbia una pisada muy sólida y casi impropia de un vehículo que apenas mide cuatro metros de longitud.

En ciudad el mayor castigo será la poca visibilidad posterior y ¾ trasera. El sensor de parking se vuelve un gran aliado pero aun así las limitaciones en cruces e incorporaciones no desaparecen. De nuevo es el diseño el que condiciona el resultado final aunque a la vista del resultado final, creo que es algo con lo que podría vivir.

Por último mencionar la excelente iluminación de las ópticas de xenón. No incluye para las largas, pero el haz y la potencia son suficientemente buenos y no admite críticas. El sistema de encendido automático también funciona correctamente y el sensor no tarda en exceso ni a la entrada ni a la salida de los túneles.



Conclusión

Está claro que pagar más de 24.000 € por un vehículo limitado en espacio interior y que no es capaz de aportar la versatilidad de otros productos de coste similar puede parecer un poco arriesgado en estos tiempos. Sin embargo y como decía al principio del artículo, hay que considerarlo un capricho y como tal, no resulta prohibitivo.

El usuario que adquiera uno se llevará a casa un coche muy divertido, usable en el día a día, con una rica dotación de origen y una llamativa estampa que no deja indiferente. Vale. No es práctico y sólo podrás llevar en su interior a un ocupante adicional, pero el consumo es muy ajustado y las prestaciones, aunque todavía algo justas, garantizan una movilidad más que correcta sobre todo ahora que Pegasus está en el aire.

¿Me lo compraría? Puede que sí, aunque cómo segundo coche. El motivo es que con mi altura no consigo encontrarme realmente cómodo a sus mandos. De no ser por eso, el CR-Z cumple con lo que hoy día puede ser un capricho razonable, aportando un punto de diversión a sus mandos sin que el mantenimiento sea prohibitivo. Tengo claro que no será un best-seller, pero argumentos positivos tiene bastantes para convertirse en una alternativa a los más aburridos polivalentes y compactos tradicionales.



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