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Categorías: Etc., Tecnología

La suspensión que lee la carretera



El mundo del automóvil está condenado a cambiar por completo con la implementación de la electrónica, cada vez más masiva. Los coches, tal y como los conocemos, como elementos mecánicos "puros", cada vez tendrán menos que ver con lo que nos depara el futuro.

Ya lo comentamos aquí un día en profundidad, con un artículo sobre las direcciones mecatrónicas (lo puedes repasar pinchando aquí). Al final, una de las conclusiones que os exponíamos era que el incremento de la capacidad de cálculo de la electrónica iba a hacer factible que, poco a poco, desaparecieran las direcciones mecánicas, y pasáramos a tener una suerte de "volante de PlayStation", sin conexión directa con las ruedas. Todo sería gestionado por actuadores y electrónica que, ante nuestras órdenes (o las del piloto automático...) determinarían cuánta guiñada hay que poner a cada rueda para seguir la trayectoria deseada.

Pero el avance de la mecatrónica y el mundo del automóvil no se va a acabar ahí. Las suspensiones son otro de los puntos clave donde vamos a ver enormes cambios en la forma de las suspensiones activas (y no te engañes, porque te digan lo que te digan, la suspensión activa todavía no se comercializa en ningún coche de producción...).

¿Qué es una suspensión activa?

Suspensión activa es aquella que se anticipa a las irregularidades del terreno

La definición de suspensión activa es muy clara, pero al mismo tiempo está mal trasladada al "conocimiento popular". Suspensión activa es aquella que reacciona antes (en negrita y destacado) de que un coche alcance un bache, curva o irregularidad, para adecuar la suspensión a dicho elemento.

Los fabricantes llevan años ya vendiendo por "suspensión activa" suspensiones que, por definición de la SAE (la sociedad de ingenieros de la automoción) reconocemos como suspensiones reactivas. Una suspensión reactiva es aquella que, leyendo lo que está ocurriéndole a las ruedas, reacciona y modifica sus parámetros (es decir, si ve que hay muchos baches, tiende, por ejemplo, a ablandar el reglaje).

Y luego están las suspensiones pasivas... las de toda la vida, que tienen un reglaje determinado, y ya está.

¿Qué diferencias hay entre una suspensión activa y una reactiva?

Pues enormes diferencias, la verdad. Tanto que no tiene nada que ver una con la otra. Una suspensión reactiva siempre tiene que recibir una serie de baches antes de modificar su comportamiento, por lo que hay dos factores que siempre se ven mermados: el confort y la capacidad de mantener la rueda pegada en el suelo.

Recuerda: el objetivo primario de la suspensión es mantener al neumático pegado al firme. Esa es su prioridad absoluta. Luego, a partir de ahí, trata de aislar al cuerpo suspendido del coche (y al nuestro, que van dentro de él) todo lo cómodo que pueda.

¿Cómo funciona una suspensión activa entonces?

El principio de funcionamiento de una suspensión activa es sencillo, el problema está en implementarlo y hacer que funcione correctamente.

Las suspensiones activas tienen que tener un dispositivo que "lea" la carretera. Detecte los baches, los agujeros, sepa predecir cuándo vamos a tomar una curva, cuando vamos a frenar, cuando vamos a acelerar...

Con esos datos leídos, y mediante algoritmos relativamente sencillos, la suspensión se dedica a extender y encoger ruedas selectivamente, de manera que estas se amolden al terreno y las circunstancias. Es decir, no hay un elemento elástico, sino una rueda que está anclada a la carrocería mediante unos actuadores que la extienden y encojen para acomodarse al firme.

De esta manera, y siempre hablando de la teoría, el coche es simplemente imperturbable: se come los baches sin que nadie se entere dentro, toma las curvas sin balanceo, al mismo tiempo puede absorber baches en pleno apoyo de curva...

Teóricamente es la panacea del transporte en automóvil. Es, simplemente, una de las mejores ideas para aplicar a un coche y convertirlo en un mejor electrodoméstico de desplazamiento.

¿Por qué, entonces, no se ha incorporado ya a los coches?

Hay muchas barreras tecnológicas que han hecho a lo largo de los años que esta idea tan maravillosa no forme parte de nuestros coches de calle.

El primer problema es la capacidad de cálculo. Date cuenta de que, para poder anticiparse a lo que va a pisar el coche, hay que leer constantemente la superficie de la carretera que hay inmediatamente por delante de las ruedas.

Esto exige tener sensores (láser y radar, generalmente) trabajando en el frontal del vehículo. Rastrear tanta información acerca de altura, profundidad y tipología de los baches, y tener un actuador sobre la rueda capaz de moverla a la velocidad exigida para adaptarla a los baches es una tarea tremendamente compleja, que, además, es más dura cuanto más rápido se va.

A eso se suma otro factor muy complejo: el ser humano. Somos impredecibles para la máquina, que tiene que preveer no sólo el trayecto del coche recto, sino también el trabajo de la suspensión si, por lo que fuere, decidiéramos girar el volante.

Esta complejidad técnica hacía que, hasta hace poco tiempo, todo este planteamiento de suspensión activa fuera una quimera, ya que no había electrónica y actuadores suficientemente rápidos como para acoplarse a las necesidades de un sistema de este tipo.

Pero los tiempos cambian, y los enfoques también. Mercedes-Benz, en su próximo e inminente Clase S, va a coger al toro por los cuernos, y se va a animar a lanzar una suspensión "semi-activa". ¿Cómo es eso de semi? Pues bien, aunque la rueda no se moverá exclusivamente mediante actuadores para adaptarse al asfalto (seguirá teniendo suspensión tradicional, aunque neumática), sí que variará sus parámetros en función de lo que lean los sensores del morro del coche.

De esta manera, podrá acoplarse mejor al asfalto que ningún otro coche del mercado. Y sí, este es sólo el primer paso, porque a medida que los sistemas evolucionen, veremos más y más avances en este campo.

¿Futuro activo?

¿Funcionará el experimento de Mercedes-Benz? Los frenos servotrónicos fueron un fiasco, pero sobre el papel tenían mucho que ver con estas ideas revolucionarias de suspensiones.

Bajo nuestro punto de vista, la suspensión activa de Mercedes será un éxito. Y a buen seguro, a medida que los equipos se estandaricen, y los actuadores sean más ligeros y económicos, acabaremos viendo su llegada a coches más generalistas.

La evolución de la electrónica y su integración con la mecánica en los últimos años hacen viable que estos sistemas pasen ahora a la producción

Pero el gran salto adelante estará cuando los sistemas de pilotaje automático se impongan. Mezclar en un solo coche la conducción automatizada (que elimina el factor de incertidumbre de nuestras órdenes), la suspensión activa, los frenos servotrónicos, y la dirección mecatrónica configurarán un electrodoméstico de transporte completamente diferente a lo que hoy entendemos por "coche". Si a eso le sumas propulsión eléctrica y pila de combustible, tendrás el coche de... ¿dentro de 50 años? Tal vez la electrónica nos sorprenda, y en 20 años ya veamos cosas así.

Y sí, será ese momento en el que echemos de menos los coches puros y básicos pero... así es la humanidad y la evolución, que hace que siempre estemos en un mundo de constantes cambios.

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