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Categorías: Peugeot, Pruebas, Monovolúmenes y MPV, Compactos segmento C

Contacto: Peugeot 5008 1.6 e-HDI 115 CV Allure CMP


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Peugeot ha sido una de las firmas generalistas que más ha tardado en ofrecer un monovolumen compacto. Mientras Renault con el Scénic y Citroén con la saga Picasso conquistaban a los consumidores a finales de los 90, en Peugeot centraron la atención en los familiares de corte tradicional, con un 307 SW con capacidad para siete pasajeros.

Pese al éxito del 307 SW en muchos mercados (y el de su sucesor el 308 SW), los clientes europeos demandan una mayor versatilidad, un acceso más cómodo al habitáculo y en general, todas las ventajas intrínsecas de los monovolumen. Cumpliendo con todos los requisitos, finalmente en 2009 se presentó oficialmente el 5008.

Es un monovolumen de corte muy tradicional, con siete plazas y puertas laterales de apertura convencional y no deslizante como ocurre en los Mazda5 y Ford Grand C-Max. El Peugeot 5008 comparte muchos elementos con el Citroën C4 Picasso pese a que exteriormente nada podría indicar su parentesco.

Durante una semana he tenido la oportunidad de probar una unidad del 5008 asociada al motor 1.6 e-HDI de 115 CV con cambio manual pilotado de seis relaciones y nivel de terminación Allure, muy completo pero algo caro. ¿Serán esos 115 CV suficientes para mover con soltura un vehículo pensado para llevar hasta a siete pasajeros?, ¿Cumplirá en espacio interior? Sigue leyendo y saldrás de dudas.



Exterior

Estéticamente el 5008 es un vehículo muy convencional y de formas angulosas, apreciándose al primer vistazo el interés de Peugeot en conseguir el mayor espacio habitable posible. Se nota sobre todo por la caída muy vertical del portón y un morro, que sin ser corto, si es más recortado que en otros modelos rivales.

Visto de frente algunos elementos cromados y los paragolpes completamente pintados son bienvenidos, consiguiendo un efecto más elegante. De perfil quizás sea excesivamente "recto", si bien con las llantas de aleación de aleación y las molduras pintadas el efecto es bueno. En los Allure también se incluye una moldura cromada que recorre el contorno inferior de las ventanillas y suaviza la imagen.

De la zaga me ha llamado la atención el reducido tamaño del limpia posterior. Por lo demás se nota el interés de la marca en dejar mucha chapa a la vista para conseguir una mayor sensación de robustez, con ópticas de tamaño contenido que muerden ligeramente las aletas laterales. Los sensores de aparcamiento, de serie en esta versión, están bien disimulados y al ir pintado en el mismo color que el paragolpes pasan desapercibidos.



Interior

Lo mejor del 5008 está en el interior, con buenos acabados, mejores ajustes y una presentación atractiva

El 5008 no llegó sólo a la gama del fabricante francés. Poco antes habían lanzado el crossover 3008, un modelo con el que comparte muchos elementos. Entre ellos está el salpicadero, de diseño atractivo y notable calidad de realización. Y es que los materiales empleados en las zonas superiores son acolchados mientras que las inferiores recurren a plásticos rígidos pero de buena factura. Los ajustes también son muy buenos, siendo uno de los mejores modelos de su clase en este apartado junto al Volkswagen Touran (de aspecto mucho más aburrido) y el Opel Zafira Tourer.

Como buen monovolumen, el 5008 tiene multitud de huecos para dejar objetos aunque no es líder. Entre los asientos delanteros hay una guantera con tapa muy amplia y con iluminación. Allí se esconde la toma USB y caben bastante objetos. La guantera principal no es grande, pero sí suficiente. Pese a que aquí no cabe la documentación, esto no es un problema pues bajo el volante tanto el 3008 como el modelo probado cuentan con un hueco específico.

Como puedes ver en las imágenes, la unidad probada tiene muchos elementos opcionales y eso, en cierto modo, mejora la primera impresión. Entre las opciones más destacables puedo destacar el sistema multimedia para las plazas posteriores con dos monitores integrados en los reposacabezas, el techo panorámico fijo de cristal, faros bi-xenón direccionales, el tapizado en piel con asientos delanteros térmicos, asiento del conductor con reglaje eléctrico, etc.



Otros como el sistema de navegación integrado, el freno de mano eléctrico, bluetooth, el completo ordenador de viaje, el climatizador automático de cuatro zonas o la iluminación en curva son de serie, además de los habituales airbags, el control de estabilidad y tracción, control de velocidad o el práctico sensor de parking posterior con medidor lateral de espacio que trata de facilitar las maniobras de aparcamiento.

Un elemento que siempre resulta práctico es el Head Up Display, de serie en este acabado. Desde allí, y sin retirar la vista de la carretera, se puede visualizar la velocidad a la que se circula e incluso informa de la distancia (en tiempo) a la que está el vehículo precedente.

El precio base del 5008 1.6 e-HDI 115 CV Allure con caja pilotada y siete plazas es de 26.430 €, incluyendo ya la promoción vigente (pero no el Plan PIVE2 ni otros descuentos). Si lo quieres como está en las imágenes, la cifra asciende hasta los 30.930 €, una tarifa quizás excesiva para su potencia (aunque a tope de equipamiento, eso sí).



Habitabilidad

El espacio disponible en las plazas delanteras es holgado. Todos los mandos están muy a mano y son más o menos intuitivos, con la única salvedad de los que controlan la radio, bastante pequeños. De todos modos hay un satélite en la caña de la dirección desde donde se puede cambiar la emisora o modificar el volumen.

Con cinco plazas, el 5008 tiene un maletero enorme. Con siete se reduce a la mínima expresión, pero es normal en este segmento

En la fila central hay tres asientos independientes y siempre del mismo tamaño. Esto no es muy común en el segmento y se agradece. Además cada uno cuenta con su anclaje ISOFIX y cinturón de seguridad. Se pueden deslizar unos centímetros para ganar espacio para las piernas (o maletero) y los respaldos pueden variar su inclinación unos grados. En esta fila además hay controles para la climatización (se puede variar el caudal con cuatro velocidades). Otro elemento interesante es que incluye cortinillas integradas en las puertas, haciendo que el sol moleste menos.

La última fila es válida sólo para dos niños. Son asientos independientes así que se puede configurar como seis o siete plazas. Su manejo es sencillo y rápido, dejando una superficie plana muy aprovechable cuando no se necesitan. Me ha gustado que la bandeja cubre-equipajes tenga su propio sitio en caso de usarlas, de modo que no hay que dejarla en el garaje. El acceso a esta última fila no es cómodo. El asiento lateral de la fila central deja mucho hueco, pero hay que ser bastante ágil para meterse. Una vez allí, la altura no es mucha y la postura es algo forzada para personas altas, con las rodillas muy elevadas rozando el respaldo del asiento central. Como en la segunda fila, estos ocupantes cuentan con cortinillas enrollables.

El maletero del 5008 es correcto. Puede ser enorme con sólo dos plazas, muy amplio con cinco asientos o prácticamente inexistente aprovechando las siete plazas. Esto es algo normal en el segmento y no sorprende. Lo mejor es que cualquier cambio en la configuración de los asientos se realiza rápidamente.



Mecánica

Es probable que si estas pensando en adquirir un vehículo capaz de llevar a siete pasajeros, los 115 CV del bloque 1.6 e-HDI puedan parecer escasos. Y la duda es razonable, dependiendo mucho del tipo de conducción y uso que se le dé. Para los "papis" más tranquilos, este bloque es más que suficiente sobre todo porque tiene fuerza desde bajas vueltas, de modo que se mueve con mayor soltura de la que podría parecer.

Es cierto que con el coche cargado las prestaciones se resienten, pero los 1.400 € de diferencia con el 2.0 HDI 150 CV con cambio manual no siempre compensan, y mucho menos los 3.400 € de distancia con el 2.0 HDI automático. El más pequeño no suena mucho (sólo en frío, pero en marcha apenas se percibe) y el nivel de vibraciones es contenido.

Con el 1.6 e-HDI no es el más rápido ni el que menos gasta, pero logra un acertado equilibrio sólo empañado por una transmisión algo tosca

No es un motor que gaste mucho. A media carga (3-4 ocupantes y equipaje) ronda los 6,0 L/100 en autopista, lo que no está nada mal. En ciudad el sistema Stop&Start permite rebajar algunas décimas frente a los que no lo llevan. Lo habitual es que se logren datos por debajo de los 7,5 L/100. En carretera, realizando una conducción tranquila es sencillo conseguir medias de 5,3-5,5 L/100.

Por cierto, ya que cito el sistema Stop&Start, hay que decir que su funcionamiento es bueno, pero no excelente. Este elemento no se lleva demasiado bien con la caja CMP y sus leyes de funcionamiento son diferentes en los manuales. Por ejemplo aquí apaga el motor por debajo de los 8 km/h mientras que con cambio manual lo hace a 20 km/h. De todos modos, es de los mejores sistemas de este tipo y no invita a su desconexión.

El cambio pilotado CMP no es especialmente agradable. Dispone de seis velocidades y su funcionamiento requiere un cierto periodo de adaptación. Presenta los típicos tirones en las transiciones entre velocidades, pero se pueden reducir si en cada cambio se levanta un poco el píe. En general no es una caja rápida, pero se entiende que sobre un 5008 de 115 CV tampoco es algo prioritario. Posee un modo Sport que reduce por regla general una velocidad y hace que los cambios se realicen algo más rápido, pero también resulta más brusco.

Lo peor del cambio pilotado llega a la hora de maniobrar. Resulta muy complicado dosificar la entrega de potencia, debiendo tantear con mucho mimo el acelerador. Entre los puntos positivos de la caja está la posibilidad de poder accionar las levas tras el volante incluso en modo automático, algo que no todas las cajas permiten (te obligan a llevarlo en modo manual). Es más rápido para subir una velocidad que para reducir.

En ciertas situaciones, como en cruces o rotondas, la gestión electrónica se hace un lío si por ejemplo parece que vamos a parar pero finalmente continuamos la marcha. Ahí hay veces que tarda en exceso en engranar una velocidad, lo que puede provocar algún que otro susto (si viene alguien).



En marcha

Lo mejor del 5008 es la sensación de seguridad que transmite en todo tipo de vías. Para ser un monovolumen se mueve bien por tramos de curvas, con oscilaciones contenidas de la carrocería. Cuando llegan los badenes o baches de cierta importancia, las suspensiones absorben bien esas irregularidades, si bien es el conductor el que recibe la peor parte en el volante con mayor sequedad de la habitual.

En autopista se puede rodar rápido sin que te des cuenta. Pisa con gran solidez y aplomo, y el tacto de la dirección preciso, no necesitando de constantes correcciones para mantener la trazada. La postura de conducción, más elevada que un turismo, también es una ventaja a la hora de controlar el resto del tráfico.

El buen trabajo realizado en las suspensiones permite que no balancee mucho y filtre bien las irregularidades.

En ciudad me ha sorprendido lo bien que se mueve. No parece medir 4,5 metros de longitud y la enorme superficie acristalada permite controlar bien los extremos y la vista ¾ trasera. Por sus formas cuadradas también es fácil encontrar un hueco para estacionar, debiendo lidiar más con la transmisión que con el propio hueco disponible.

Como vehículo para todo, el 5008 cumple sobradamente. Se pueden realizar viajes largos sin problemas a ritmos ágiles. En carreteras secundarias puede que en ocasiones se eche de menos algo más de potencia y habrá que calcular los adelantamientos para evitar sustos, pero por lo demás es un coche que gusta por su facilidad de conducción.

En comparación con su primo el Citroén C4 Picasso, es menos cómodo pero va más sujeto. El Peugeot no es incómodo pero sí más eficaz, consiguiendo un conjunto más equilibrado. En una situación similar estarían el Volkswagen Touran y el Opel Zafira Tourer, dejando el lado más dinámico al C-Max de Ford y al SEAT Altea. Este último es más incomodo y filtra peor las irregularidades.

En cuanto a la iluminación, es recomendable paquete opcional que por 700 € incluye los faros bi-xenón direccionales con lavafaros. Tienen un haz potente y muy blanco, ayudando además con el sistema AFS en tramos de baja velocidad con muchas curvas.



Conclusión

Aunque Peugeot se ha apuntado tarde a la moda monovolumen, lo ha hecho con los deberes bien aprendidos. Es un coche fácil de conducir, amplio, versátil y presume de una cuidada terminación. Con los descuentos actuales tampoco es muy caro (esta unidad no tiene sentido por equipamiento, excesivo) y de serie lleva lo necesario hoy día.

A la hora de ponerse en marcha no parece que se quede corto, al menos en las situaciones normales del día a día, siendo agradable a bajas vueltas y que permite rodar en marchas altas gracias a la buena cifra de par disponible. No suena mucho y apenas vibra, por lo que cumple bien en este sentido.

La estética es siempre un factor importante aunque en los vehículos de corte familiar podría dejarse en un segundo plano. El 5008 no es el más bonito del segmento (opinión personal) pero tampoco se puede decir que es feo. Tampoco es el que tiene la tercera fila de asientos más cómoda, pero en conjunto es equilibrado y una opción a tener en cuenta.




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