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Categorías: Aston Martin, Pruebas, Cupés

Contacto: Aston Martin DB9


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[Prueba original de Michael Harley - adaptación de Daniel Murias]

Mi vecina siempre ignoró los diferentes deportivos y coches de lujo que aparco delante de casa. Debí darme cuenta que el Aston Martin DB9 rompería con esta tradición. El sol de levante acariciaba la carrocería y hacía resaltar el rojo Volcano Red de la carrocería cuando llegó al volante de su recién adquirido Acura TL. Frenó de golpe, echó marcha atrás y se detuvo delante de mi garaje. Bajó la ventanilla y curiosamente me preguntó: "¿Qué coche es ese? ¡Es magnífico!"

Era inútil hablarle del 12 cilindros, de la calidad de la artesanía empleada en las costuras de la tapicería de cuero o de sus frenos carbocerámicos. Sus ojos se llenaron de lujuria la ver la carrocería en aluminio del coche. "El Aston Martin DB9 es el más elegante de los gran turismos", le dije. A pesar de tener dimensiones muy similares a la de su hermano mayor de gama, el DB9 (de aluminio) se sitúa debajo del Vanquish (de fibra de carbono) y por encima del pequeño V8 Vantage.



Con la desaparición del Virage, que estuvo poco tiempo en producción, el DB9 recibió un restyling a finales de 2012 con una apariencia más agresiva (la marca afirma que el 70% de los paneles de carrocería son nuevos) y un plus en potencia.

EL DB9 de 2013 es prácticamente un clon del retirado Virage. El frontal del DB9 recupera los faros alargados, los LEDs así como la calandra y el spoiler inferior en fibra de carbono con toma de aire; los dos coches son idénticos. La zaga también recupera algo del Virage, pero su difusor inferior es más prominente y el portón de maletero lleva un pequeño alerón integrado.

El 70% de los paneles de carrocería son nuevos.

El salpicadero del DB9 no varía con respecto al del Virage. Es una lástima, podría recuperar algunas de las novedades y de la ergonomía del Vanquish. Aún así, el interior y los aisentos han sido mejorados en su acabados para ofrecer un mayor refinamiento. Cuero Bridge of Weir, costuras de dos clases en función del aire que se le quiera dar al interior, botones en verdadero cristal, son algunos de los detalles que convierten al habitáculo del DB9 en un lugar muy refinado y lujoso.

Al igual que el Vantage y el Vanquish, el DB9 se fabrica sobre la base de la plataforma monocasco en aluminio VH de cuarta generación. Sobre esa estructura se fijan los paneles de carrocería en aluminio, de aleación de magnesio y de fibra de carbono. La plataforma es de sobra conocida, así como su rigidez. Aston Martin ha dotado este nuevo DB9 de la tercera generación de su amortiguación pilotada Adaptative Damping System (ADS). El esquema de la suspensiones no varía con respecto a la anterior generación: doble paralelogramo deformable, muelles helicoidales, barras estabilizadoras y amortiguadores controlados electrónicamente.

Los frenos carbocerámicos son heredados del Vanquish (con pinzas de 6 pistones delante y 4 pistones detrás). De serie, equipa llantas de 20 pulgadas con neumáticos Pirelli P-Zero de 245/35ZR20, delante, y 295/30ZR20, detrás. Cabe destacar que la dirección asistida no es eléctrica sino una clásica hidráulica.




Como era de esperar, el DB9 equipa el V12 de 6.0 litros (5.935 cc) de aleación. Este bloque tipo AM11 eroga 40 CV más que en el anterior modelo, alcanzando los 510 CV a 6.500 rpm y 620 Nm a 5.500 rpm. En el DB9 va asociado a un cambio automático Touchtronic 2 de 6 relaciones situado en el eje trasero; cuenta además con un diferencial autoblocante.

Las dimensiones del DB9 y del Vanquish son muy similares, (4,72 m de largo para ambos, pero el Vanquish es 3 cm más ancho culminando en 1,90 m), pero el uso de aluminio en lugar de fibra de carbono para algunos elementos hace que el DB9 (1.785 kg) sea 45 kg más pesado que el Vanquish (1.740 kg). Estos kilos de más afectan muy poco a las aceleraciones. Abate el 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y alcanza los 295 km/h de velocidad punta.




Que los gustos personales aprecien o no la tapicería de cuero bicolor, el interior de esta unidad de prueba es sencillamente soberbio.

La relación entre el Aston Martin DB9 y el Vanquish es la misma que existe entre el BMW M5 y el 550i, uno está pensado para largos viajes mientras que el otro le apetece estirar las ruedas de vez en cuando en en circuito. Si tenemos eso claro, el DB9 no defrauda, se comporta igual que le Vanquish, pero se queda en un 80% de sus posibilidades. Obviamente, los ingenieros de Aston Martin se esforzaron para que el DB9 no pusiera en apuros al Vanquish.

Después de sentarme en el asiento conductor y colocarme con las esencias del cuero (inspirar hondo, expirar hondo y repetir), me quedé un rato mirando el interior del coche. Que los gustos personales aprecien o no la tapicería de cuero bicolor, el interior de esta unidad de prueba es sencillamente soberbio. Y no sólo es el aspecto visual, la calidad de montaje, los acabados, todo justifica su precio (211.387 euros).



Pisa el acelerador a fondo y el coche saldrá disparado como si se encabritase sobre sus ruedas posteriores mientras el escape se despierta.

Comparado con el Vanquish, el DB9 parece un coche de lo más dócil cuando su motor se despierta. A pesar de compartir propulsores, el DB9 cuenta con unos escapes más restrictivos y no posee las mariposas electrónicas que liberan los escapes al presionar un botón. Aún así, el ronroneo del V12 es de lo más agradable.

El freno de mano mecánico, sigue estando a la izquierda del concductor y sorprende en un entorno donde domina la electrónica. Y es que la transmisión se controla mediante unos pulsadores de cristal situado en lo alto de la consola central (P, R, N y D). Otros tres botones, al pie de la consola está vez, controlan los amortiguadores, el modo Sport de la transmisión y el control de estabilidad. Y a la derecha del todo, para conservar la simetría visual, nos encontramos con un boli cromado Aston Martin.

El V12 no sufre críticas, está siempre disponible. Pisa el acelerador a fondo y el coche saldrá disparado como si se encabritase sobre sus ruedas posteriores mientras el escape se despierta. No es extraordinariamente rápido como un 911 Turbo, pero el empuje es más que suficiente para hundir a los pasajeros dentro de los cómodos asientos de cuero. A diferencia del Vanquish, el DB9 carece de launch control.



Un tradicional cambio automático por convertidor de par es un rareza hoy en día en el segmento de los deportivos, pero el DB9 es un auténtico GT. No es de extrañar, por lo tanto, que el cambio se le de mejor cambiar de marcha suavemente que tener la reactividad de un deportivo. Por supuesto cuenta con levas en el volante (aunque son un poco pequeñas a mi gusto), pero el convertirdor de par nunca será tan rápido como los cambios robotizados de uno o dos embragues de la competencia. En kick down tampoco es una caja precisamente rápida, en autopista al hundir el acelerador tarda un segundo en bajar un par de marchas. Por suerte, el V12 tiene par a raudales para disimular la lentitud del cambio.

Un tradicional cambio automático por convertidor de par es un rareza hoy en día en el segmento de los deportivos, pero el DB9 es un auténtico GT.

Probé el ADS en las tres posiciones disponibles (Normal, Sport y Track). De manera general las suspensiones son firmes. En modo Normal ya es firme, mientras que el Sport las endurece innecesariamente. El modo Track, como su nombre lo indica, es sólo apto para circuitos. Sin llegar a ser una tabla que transfiere el papel de la amortiguación a la columna vertebral de los pasajeros, en modo Track, puede resultar hasta molesto. Es un modo que no aporta nada, especialmente en un coche tan GT. En esas condiciones, el balanceo es mínimo, independientemente del modo de amortiguación seleccionado.

En carretera abierta, el DB9 parece casi infrautilizado. Y es que su enorme potencia combinada con la suavidad del convertidor de par, hacen que el DB9 se conduzca como si fuese un simple utilitario. El nivel sonoro en el habitáculo se mantiene bajo, que haya algún ruido de los neumáticos es casi normal con gomas de 20''. Pero disponiendo del equipo caraudio opcional Bang & Olufsen Beosound de 1.000 vatios de potencia quién querría oír los neumáticos. No soy un entendido en caraudio, pero me ha parecido uno de los equipos de primer equipamiento más logrados del mercado.



A pesar de que me pareció que el DB9 era un coche firme en amortiguación, me doy cuenta que la puesta a punta está lograda cuando atacamos las carreteras de montaña. Las curvas rápidas son su terreno de predilección, se comporta bien en las más cerradas, pero no tanto como el Vanquish. El DB9 no es tan directo en los cambios de rumbo ni responde a las solicitaciones del acelerador con la misma eficacia como lo es el Vanquish. De todos modos, es muy improbable que alguien alcance los límites de este coche en carretera.

La dirección ofrece una buena comunicación y es muy precisa, nunca puse una rueda un milímetro fuera de la trazada que me había fijado. Los frenos carbocerámicos aguantan todo lo que se les pueda echar, su resistencia es soberbia. Por supuesto emiten un pequeño chirrido a baja velocidad, como muchos frenos de estas características. Sólo en las carreteras más estrechas y reviradas, el DB9 me recordó sus dimensiones. No parecía tan ágil como el Vanquish (el cual es tan largo como el DB9 y más ancho). Lo que me lleva a una importante cuestión.




Por muy parecidos técnica y visualmente que sean, DB9 y Vanquish son en realidad tan diferentes como el día y la noche.

Sin duda Aston Martin supo separar muy bien el DB9 del Vanquish, tanto en términos de prestaciones como de comportamiento dinámico. A pesar de poca gente podrá conducirlos uno detrás del otro para compararlos (a quién quiero engañar, la mayoría de la gente no podrá ni diferenciarlos visualmente), DB9 y Vanquish son tan diferentes como el día y la noche.

El Vanquish es el buque insignia de la marca, es complejo y con fuerte personalidad; no todo el mundo sabrá apreciarlo y llevarlo al límite. El DB9, sin embargo, es un coche que gustará tanto a los que saben apreciar el Vanquish como los que prefieren la vitalidad del pequeño V8 Vantage. Con el DB9, Aston Martin quiso sintetizar en un sólo coche todo lo que representa la gama.

Una semana después del espectacular Aston Martin DB9, estaba delante de casa lavando otro coche del que me tocará hacer la prueba. Y ahí llegó mi vecina. La ventanilla del Acura se bajó nuevamente y me dijo: "Me gustaba más el DB9".

"Sí", sonreí, "yo también".

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