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Categorías: Volkswagen, Pruebas, Compactos segmento C

Contacto: Volkswagen Golf 1.6 TDI 105 CV DSG Advance 5p


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Desde hace ya unos cuantos años el Golf ha sido considerado tanto por la prensa como por las firmas generalistas la referencia y el rival a batir. Se ha ganado un nombre en el mercado hasta el punto de tener mejor imagen que la propia Volkswagen, convirtiendo la presentación de cada nueva entrega en todo un acontecimiento.

Con la séptima generación ya en el mercado desde hace unos meses copando los primeros puestos de ventas europeos, Volkswagen ha vuelto a demostrar que si algo funciona no hay que cambiarlo demasiado. Todo es nuevo, desde la plataforma hasta la carrocería pero sin embargo nada parece indicar que ha habido un cambio generacional e incluso muchos usuarios no encontrarán diferencias estéticas entre el anterior y el nuevo... y esto es justo lo que se buscaba, mantener la esencia del producto sin envejecer los anteriores.

¿Conservador? Puede, pero no es feo. He tenido la oportunidad de probar una unidad durante siete días y lo cierto es que no me he encontrado a nadie que lo haya descrito como poco atractivo. Tampoco se han enamorado al primer vistazo, pero en general cumple con lo que muchos usuarios buscan: discreción, buena presencia, sensación de robustez y un toque elegante.

¿Suficiente para mantenerse líder? No lo creo. Cierto es que el Golf ya tiene un nombre y su valor de reventa es un argumento más a tener en cuenta, pero sin un producto completo en todos los sentidos todo lo logrado hasta ahora se desvanecería. Por esta razón cada generación del modelo ha sido cuidada al máximo, pensada para seguir atrayendo a la inmensa mayoría de la población. Quizás dejen fuera de juego a los que quieren algo diferente, pero para eso ya tienen los Scirocco y Beetle en los concesionarios.

Pese a que muchos de los que piensan en adquirir un Golf soñarían con las versiones deportivas (GTI principalmente), en Europa las ventas indican que son los 1.4 TSI de 122 CV en gasolina y el 1.6 TDI de 105 CV en diésel los que mayor demanda reciben. Y este último es precisamente el que he podido probar. Al menos hasta la llegada de esta última generación, el Golf más vendido en España era un 1.6 TDI con 105 CV, carrocería de cinco puertas y de color plata. Muy posiblemente en esta séptima entrega se repita el patrón, aunque poco a poco las cajas DSG van tomando más y más protagonismo, de modo que para la prueba ha sido la transmisión elegida. ¿Seguirá teniendo todos los ingredientes para ser considerado la referencia? Sigue leyendo y saldrás de dudas.




Exterior


Continuista, discreto y sobrio, el Golf no sorprende en el plano estético. En general gusta, pero no levanta pasiones

Desde su presentación a principios del pasado mes de septiembre, el Golf ha generado multitud de críticas. Para muchos es un modelo excesivamente continuista, carente de imaginación y poco innovador en el plano estético. Sin embargo esto que podría parecer algo negativo, para la marca no lo es. Se ha querido precisamente lograr una línea fácilmente identificable con el modelo; incluso que entre generaciones pueda confundirse y, siendo así, lo han logrado.

Visto de perfil mantiene el estilo de siempre, con un diseño de puertas casi calcado entre generaciones y un capó no excesivamente largo. La caída del portón posterior y la posición de luneta delantera también siguen el patrón conocido. Si se mira de frente, la evolución del diseño es la lógica, con ópticas más grandes y rasgadas pero sin romper los esquemas habituales.

Quizás sea la zaga, con unas ópticas de diseño más personal, las que rompan un poco con la continuidad de los trazos pero aun así, sigue siendo un Golf visto desde lejos. Que no sea un producto pasional, que robe corazones al primer vistazo o haga girar cabezas, no implica que no se hayan cuidado al máximo los detalles.



Interior

Una vez en el interior, pasa algo parecido. La sobriedad alemana característica del modelo sigue estando muy patente, pero transmite una elevada sensación de calidad y, esto es importante, solidez. No sólo tiene que estar bien hecho; también parecerlo y transmitirlo. Al fin y al cabo el usuario terminará pasando muchas horas en su interior y tiene que ser amplio, cómodo, ergonómico y sencillo.

Con tales premisas, es lógico que no hayan dibujado un tablero complicado con guiños al diseño. Clásico hasta decir basta, sin embargo en el día a día gusta por la lógica situación de todos los mandos, el tacto agradable de los mismos y los múltiples huecos disponibles para depositar objetos.



La instrumentación mantiene el patrón conocido en los modelos de VAG, esto es, claridad, mucha información y sencillez en la lectura. Según el nivel de acabado elegido puede contar con una pantalla multifunción en color muy agradable visualmente. Su manejo se realiza desde los mandos del volante que, por cierto, no son tan intuitivos como antes.

Por presentación y calidad percibida, el Golf sigue estando un pasito por delante de sus rivales. Todo en su interior está meticulosamente pensado

La consola central está ligeramente orientada hacia el conductor. Queda presidida por una pantalla táctil a color de 5,8 pulgadas. Para facilitar su manejo tiene un sensor que detecta cuando estas acercando el dedo, de modo que agranda el tamaño de los botones. Desde ella se pueden controlar varias funciones del vehículo, el sistema de sonido, etc. De las tres pantallas que ofrece Volkswagen para el Golf, la unidad testada tenía la intermedia. Hay otra con cinco pulgadas por los niveles básicos y otra de ocho para aquellos que incluyan el navegador "caro" que denominan Discover Pro (desde 1.700 €). En un plano inferior quedan los mandos de climatización, un hueco portaobjetos y, tras la palanca de cambios, el freno de mano de eléctrico y dos prácticos posa-latas (con tapa).

Los materiales elegidos para recubrir el habitáculo transmiten calidad. Los superiores son siempre blandos y agradables al tacto. En las zonas inferiores son duros, pero tienen un tacto agradable y no parecen sensibles a ralladuras. Ciertos detalles lo distancian del resto de la mayoría de los rivales generalistas, como la guantera y asideros de techo con amortiguación, las bolsas de las puertas forradas, los múltiples huecos porta-objetos con suelo de goma, la iluminación de todos los botones, etc.



Equipamiento/precio

De los tres niveles de acabado disponibles en el Golf VII con motor 1.6 TDI 105 CV, Volkswagen me cedió una unidad con el intermedio Advance. Es probablemente el más equilibrado e interesante de la gama, muy completo y en el que no se echa de menos prácticamente nada. De serie son el climatizador dual, control y limitador de velocidad, sensor de lluvia, encendido automático de luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, detector de fatiga, pantalla táctil de 5,8 pulgadas, lector de tarjetas SD, bluetooth y el espejo interior fotosensible. Hay muchas opciones disponibles tanto en seguridad como en confort, destacando el techo solar, el control de velocidad de crucero adaptativo, la alerta de cambio de carril involuntaria o el detector de objetos en el ángulo muerto del retrovisor.

Lo menos bueno de todo Golf es que el precio base sin tener presente los descuentos vigentes es siempre elevado, en este caso arranca en los 24.925 € (Golf TDI 105 CV DSG Advance 5p). La unidad testada además incluía las llantas de aleación de 16 pulgadas (480 €), los faros de xenón sencillos (710 €), la pintura en rojo brillante (190 €) y el enchufe multimedia iPhone/iPod (65 €), elevando el precio final hasta los 26.370 €. Si puedes acogerte al Plan PIVE y la financias con la marca esta tarifa puede reducirse en unos 4.000 €, aunque sigue siendo bastante más caro que sus rivales.



Habitabilidad

Sin ser el mejor en términos de espacio, el Golf está entre los mejores del segmento. Tiene unas plazas delanteras holgadas, con una buena cota de anchura y espacio más que de sobra para las cabezas. En las posteriores dos adultos viajarán a la perfección (yo no he tenido problemas ni por altura ni por espacio para las piernas y mido 1,84 metros), si bien un tercero encontrará muchos elementos en su contra, entre ellos el túnel de transmisión elevado, las salidas de aire centrales que roban algo de espacio y un asiento sobre-elevado con un mullido más duro. Esto no debería sorprenderte pues es algo habitual en el segmento.

La capacidad del maletero es buena. Arranca en unos aprovechables 380 litros de capacidad que pueden ampliarse hasta los 1.270 con los respaldos de los asientos posteriores abatidos. El suelo puede regularse en dos alturas, pudiendo reducir el habitual escalón existente con el borde de carga si se sitúa en la posición más elevada. Por cierto, para introducir objetos no es necesario realizar un sobre-esfuerzo gracias a que el borde de carga queda más cerca del suelo de lo habitual.



Motor

Si hay un elemento muy conocido en esta unidad del Golf es su conjunto motor/cambio. La firma alemana sigue confiando en el bloque 1.6 TDI de 105 CV para conseguir un nivel de prestaciones razonable con unos consumos muy ajustados. En combinación con la transmisión secuencial de doble embrague además se consigue aprovechar al máximo esta mecánica.

El conocido motor 1.6 TDI CR de 105 CV sigue ofreciendo una buena relación prestaciones-consumos. En combinación con el cambio DSG, cunde bastante y en pocas ocasiones se echarán de menos más caballos. Para los más dinámicos, no obstante, se ofrecen los 2.0 TDI de 150 CV y GTD con 184 CV

Con el salto generacional del Golf este bloque no es más silencioso. En frío sigue sonando a diésel, aunque no se perciben vibraciones en el habitáculo. Una vez toma temperatura la situación mejora pero sigue sin ser referencia en este aspecto. Asociado al cambio DSG, los 105 CV dan mucho más de sí de lo que podría pensarse en un principio. Por ejemplo para pasar de 80 a 120 km/h en "D" necesita 8,7 segundos, lo que no está mal para su potencia.

Me ha sorprendido que proporcionalmente sea más fácil ganar velocidad a ritmos medios-altos que por debajo de los 100 km/h. Pasar de 120 a 150 km/h apenas requiere unos pocos segundos y la aguja seguirá subiendo sin pausa hasta rozar los 170 km/h de velocímetro. Además no se viene abajo en los repechos y mantiene muy bien el ritmo incluso con cuatro pasajeros (lógicamente se nota, pero bastante menos de lo esperado).

El funcionamiento del cambio DSG ha mejorado en casi todo. Y digo casi todo, porque ahora la palanca apenas tiene resistencia y se puede mover accidentalmente estando en marcha (podrías pasar de "D" a "N" sin querer). Por lo demás es fantástica, con rápidas transiciones entre velocidades tanto en modo automático como en manual (con levas tras el volante), y una mejor respuesta en bajas para facilitar las maniobras de aparcamiento. Esto último era algo que en ocasiones desquiciaba (complicando el estacionamiento) y que por fin han conseguido solucionar. Ahora es suave y fácilmente dosificable.

Esta mecánica está asociada también al Paquete BlueMotion Technology. Incluye el sistema de recuperación automática de energía, el Stop&Start y una práctica guía de conducción con "eco-consejos" para reducir el consumo. El dispositivo de arranque/parada del motor funciona correctamente, pero está lejos de ser el mejor (para mí el que usa PSA).

Los consumos del Golf son contenidos en todo tipo de circunstancias, pero ya no son referencia. En autopista a ritmos de 120-130 km/h de crucero la media obtenida fue de 5,8 L/100. En ciudad con bastante tráfico pero sin atascos terribles fue imposible superar los 7,0 L/100 mientras que en carreteras secundarias realizando una conducción normal rondaba los 5,0 L/100. Si se busca la máxima eficiencia en este tipo de vías se pueden lograr cifras de 4,5 L/100 con relativa facilidad. En definitiva son buenos datos, pero no mejores que en el anterior Golf VI ni tampoco frente a otros modelos rivales. Es de suponer que la versión BlueMotion sí consiga una importante reducción en todo tipo de vías.



En marcha

El Golf VII ya decía al principio es un modelo completamente nuevo pese a que no lo parezca. Por tanto estrena plataforma (la denominada MQB ya vista A3, León y Octavia) y un elemento que ha sido muy criticado entre los lectores: el eje posterior rígido. Al contrario que en el Golf VI, esta nueva generación olvida el multibrazo trasero en aquellas unidades de baja potencia.

En principio podría parecer un paso atrás, pero al menos tal cual está configurado la mayoría de los usuarios no notarán la diferencia (si todavía hay propietarios que no saben que un Serie 1 es propulsión posterior, no creo que aquí noten nada). Ese eje rígido posterior se ha combinado con unas suspensiones de tarado más bien blando, muy cómodo, que deja que la carrocería oscile ligeramente. Con ello también se consigue que al pasar por baches e irregularidades el filtrado sea excepcional.

Más cómodo que eficaz, destaca por su sólida pisada y una excelente capacidad de filtrado. En conducción deportiva no resulta especialmente ágil. El tacto de la dirección ha mejorado, siendo más precisa y comunicativa que antes

Para los usuarios más dinámicos posiblemente el comportamiento del Golf les deje algo fríos. No es un coche especialmente ágil, capaz de enlazar curvas de diferente giro con rapidez y corretear por tramos de montaña como si fuera por railes. Le cuesta recuperarse de los giros cerrados y destaca más por la solidez y sensación de seguridad que transmite que por la velocidad del paso por curva. Pero claro, es justo reconocer que es un Advance con suspensión "confort", llantas de 16 y un motor diésel de 105 CV, un conjunto claramente pensado para el usuario medio que en pocas ocasiones tiene en mente la eficacia en estado puro. Para los que quieran algo más de pimienta, mejor que opten por el acabado Sport, ya con la suspensión deportiva y las llantas de 17 con neumáticos de perfil bajo. Ganarán en eficacia y perderán en comodidad.

Como es habitual, he realizado un viaje largo para comprobar las sensaciones con el paso de muchos kilómetros. En el trayecto entre Madrid y Marbella el Golf fue un compañero de viaje sensacional por varios motivos: sensación de seguridad, silencio de marcha y sus cómodos asientos. El tacto de la dirección (eléctrica) ha mejorado en los giros, siendo más directa y comunicativa, pero en ciertas ocasiones requiere realizar una mayor presión sobre ella para mover las ruedas (por ejemplo en esas pequeñas correcciones en autopista).

Ya en ciudad tampoco encontrarás grandes sorpresas. Conducir un Golf por este tipo de vías es cómodo sobre todo cuando está asociado al cambio DSG, haciendo que cualquier retención sea menos frustrante. La compacidad de su carrocería, la buena visibilidad general y los sensores de parking de serie permiten que las maniobras de aparcamiento sean sencillas. Podría tener cámara posterior de serie, pero tampoco la he echado de menos.

Por último comentar que la iluminación de los faros de xenón "Basis" es buena. No tienen función direccional ni tampoco están acompañadas de las luces diurnas por LEDs como antes, pero el haz y potencia son buenos. Si quieres mayor complejidad técnica, con todo lo citado, deberás optar por los "xenón plus" opcionales.



Conclusión

Una vez más el Golf está a un excelente nivel. Es un automóvil equilibrado en prácticamente todos los apartados, siendo amplio, cómodo, con una terminación muy cuidada y una dotación completa e interesante. El problema es que su precio sigue siendo muy elevado y considerarlo "referencia" costando bastante más que sus rivales no me parece que sea algo justo. Lo equitativo sería que a igualdad de precio, ofreciera ese algo más.

De todos modos la superioridad del Golf frente a sus rivales está en muchos "intangibles". La sensación al conducirlo o el ambiente de calidad que se respira no están al alcance de otros generalistas (¿tal vez sí en el Astra? Realmente no sabría decir. Es algo que me cuesta medir). En comparación con todos ellos tiene un habitáculo mucho más cuidado en los detalles, todo está muy medido y pensado para resultar práctico/cómodo y se deja el lado emocional en un segundo plano.

Con todo parece que el equilibrio general y el lado más racional son las claves con las que Volkswagen pretende seguir conquistando clientes. El desembolso extra que requiere cualquier Golf podría no parecer algo precisamente racional, pero en conjunto es un producto muy apetecible y completo, con un valor de reventa extraordinario y una imagen impecable. Para mi gusto llega con los deberes muy bien hechos, pero sin dejar espacio a la imaginación. En cualquier caso son los usuarios los que tienen la última palabra.




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