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Categorías: Skoda, Pruebas, Compactos segmento C

Contacto: Skoda Rapid 1.6 TDI CR 105 CV Ambition


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En muchas ocasiones te he comentado que el sector del automóvil está en constante evolución. Es un mercado cambiante en el que los gustos y necesidades de los consumidores son tan variables, que muchas firmas tienen que hacer verdaderos malabares para dar con la receta adecuada.

Desde hace un tiempo estamos viviendo el boom de los crossover. Anteriormente fueron los monovolumen compactos y, en un entorno más lejano, también los grandes. Todos estos provocaron una cierta falta de interés en los segmentos más convencionales, siendo las berlinas las más perjudicadas. Hoy en día en cambio, las cosas parecen volver al cauce habitual.

Quizás no sea el momento adecuado para lanzar un segmento D con cuatro puertas, pero sí tienen cabida las berlinas compactas, más económicas y manejables. Resulta curioso que sin apenas darle mucho bombo, la oferta de este tipo de vehículos se haya multiplicado en el mercado europeo, pareciendo que los fabricantes se han puesto de acuerdo para tener un representante en él.

Además del Chevrolet Cruze, Hyundai Elantra, Opel Astra Sedán, Ford Focus 4 puertas, Renault Fluence y Volkswagen Jetta, los interesados también pueden elegir entre varios candidatos totalmente nuevos o renovados que toman como base de partida una plataforma vista en segmentos inferiores. Me refiero a los remozados Fiat Linea, el nuevo Citroën C-Elysée, los SEAT Toledo o el Skoda Rapid, este último protagonista de la prueba. ¿Quieres conocerlo más en profundidad? Pues continua leyendo y trataré de solventar todas tus posibles dudas.




Exterior

Teniendo en la oferta el Octavia, casi parece un auténtico suicidio para Skoda apostar por el Rapid, bastante más barato una vez se aplican los descuentos y muy amplio. Pero no, en VAG lo tienen todo muy bien medido y cada uno tiene su enfoque y tipo de cliente bien definido para que en ningún momento se roben ventas el uno a otro.

De diseño discreto y sencillo, el Rapid pasa desapercibido entre el tráfico. Pese al tercer volumen, esconde un amplio portón que aumenta la versatilidad y posibilidades de carga

Reconozco que de entrada tenía algunos prejuicios. Si bien no hay que referirse al Rapid como un low-cost, no es menos cierto que es un vehículo de coste contenido en el que la pasión por el detalle que tanto gusta en Europa está algo descuidada, siempre con la intención de ahorrar unos cuantos euros en la factura final.

Exteriormente ese ahorro no se nota. Por presencia el Skoda Rapid es un coche muy digno, quizás demasiado clásico en estilo, pero que estoy convencido tiene su público. Durante los días que lo he conducido he percibido la total discreción de su silueta, sin ningún peatón girando la cabeza al ver pasar una de las últimas novedades del mercado.

El frontal me parece atractivo. Sigue la estela de muchos Skoda apostando por una parrilla cromada que se lleva todo el protagonismo. En la vista lateral su tercer volumen podría llevarnos a engaño, pero no, el Rapid tiene un portón posterior aunque no lo parezca. Tiene detalles cuidados como las molduras negras en el pilar B que quizás no se esperan teniendo en cuenta otros ahorros realizados o la incorporación de intermitentes encastrados en los retrovisores. En la zaga el diseño es sencillo, limpio y muy correcto. De no ser por el limpia posterior pocos se darían cuenta del enorme portón.

La unidad que he probado está asociada al nivel de acabado intermedio Ambition y apenas tiene elementos opcionales. Esto es bueno para ti, amigo lector, que puedes ver el aspecto real del Rapid sin elementos decorativos que quieras o no siempre consiguen un mejor efecto óptico. Olvida las llantas de aleación de 17 o el alerón sobre la tapa del maletero. Aquí tienes un Rapid con llantas opcionales pero de 15 pulgadas en un discreto tono gris y sin adornos.



Interior

Si el exterior es discreto, una vez en el habitáculo ocurre lo mismo. Me ha gustado la disposición general de todos los mandos, el diseño clásico del salpicadero que permite encontrar de un vistazo cualquier botón y la gran variedad de huecos porta-objetos repartidos en consola, puertas e incluso entre los asientos.

Pese a contar con plásticos duros tanto por presentación como por los ajustes, el Rapid está a buen nivel

La instrumentación es la misma que llevan otros modelos de Skoda. Tiene un diseño muy claro y el ordenador de viaje informa sobre los consumos, medias, velocidad... y también de la temperatura del aceite y otras tantas cosillas. Es muy completo y su manejo sencillo a través de un botón en la palanca de los limpias.

Supongo que estas deseando conocer la impresión que dan los plásticos. Si te soy sincero, al menos en esta unidad con tonos claros en la mitad inferior, no me parecen excesivamente criticables. Es cierto que no enamoran al tacto y algunos no están todo lo bien perfilados que debieran, pero por ajustes no se pueden poner reproches. Aquí no hay que buscar cuáles son blandos, pues no los hay. Sólo están mullidos los reposabrazos. El resto son rígidos y sensibles a ralladuras.

Más que los materiales empleados, quizás tenga más importancia que no se perciba, una vez sentado a sus mandos, como un vehículo de corte barato. Esta unidad tenía todas las papeletas para no gustar, con un equipo de sonido de sólo 1 DIN y el aire acondicionado manual. Pero no, la percepción es la de un coche honesto, sencillo y que busca la practicidad ante todo.



El ahorro de costes se nota en detalles como la ausencia de mandos en la puerta del conductor para controlar los elevalunas posteriores. Quizás sea un engorro tener que bajarte si algún niño ha dejado una ventanilla bajada pero, ¿si fueran manuales también tendrías que hacerlo? Dado que en el nivel Ambition son de serie, no hay que poner pegas sobe todo sabiendo que por muy mal que parezca el no tener un mando delante, siempre sería peor encontrar la manivela.

Otro detalle que denota que hay que ir guardando euros para no encarecerlo es la ausencia de espejos de cortesía iluminados. O los asideros de techo sin amortiguación, o... Sí, está claro que hay ahorro, pero no me parece tan grave más aun teniendo en cuenta que en lo que verdaderamente importa no hay un ahorro evidente.

El equipamiento de serie en este nivel Ambition incluye lo esperable. Aire acondicionado, seis airbags, ABS, EBD, ESP, radio CD MP3, paquete eléctrico, ordenador de viaje... y otros elementos que son bien recibidos como el volante multifunción, los faros antiniebla, el control de velocidad, un práctico porta-gafas o los cinturones regulables en altura (esto último cada vez menos común). Opciones hay muchas, pero si te lías sumando es casi mejor que subas un escalón y optes por el Elegance, bastante más completo por 1.500 € adicionales.

Ciertos detalles de equipamiento son los que empobrecen un conjunto bien planteado. Resulta curioso que tras la tapa del depósito se esconda un práctico rascador de hielo

Lo mejor del Rapid está en su buena relación tamaño-habitabilidad. En menos de 4,5 metros de longitud es capaz de ofrecer unas plazas delanteras muy dignas y desahogadas, unas posteriores con una cota longitudinal que más quisieran muchas berlinas del segmento E y una maletero cavernoso en el que dudo mucho no te quepa el equipaje de las vacaciones.

Precisamente las plazas posteriores y el maletero son lo más destacable del compacto. Las primeras no presentan una gran anchura, y un hipotético tercer pasajero encima tendrá que lidiar con el posalatas sobre el túnel central, pero para dos adultos es comodísimo. Y el maletero, pues es fantástico por varias razones: se accede a él a través de un enorme portón, el borde de carga está a poca altura y en caso de necesidad, se puede quitar la bandeja y abatir los respaldos para ganar volumen. Viene a ser la misma fórmula del Dacia Logan, pero en un escalón superior y menos espartano.

El precio recomendado del Rapid es engañoso. La tarifa indica unos exagerados 20.280 € que una vez aplicada la promoción mínima se queda en los 18.280 €. ¿Sigue siendo mucho? Tranquilo, hay más descuentos a píe de concesionario que lo acercan mucho a los 15.000 € (con Plan PIVE), lo que es un precio mucho más razonable dado su motor, espacio y equipamiento.




Motor

Un poco más arriba comentaba que el ahorro de costes, mientras no afecte a lo importante, tampoco es grave. El apartado mecánico es uno de los que se ha cuidado al máximo, ofreciendo al usuario la misma tecnología que en productos más elaborados de la marca. Así bajo el capó se encuentra el archiconocido bloque 1.6 TDI CR con 105 CV en combinación con una transmisión manual de cinco velocidades. Más adelante se ofrecerá con 90 CV pero al menos ahora, es la única opción diésel.

El trabajo en insonorización es menor que en otros modelos de la marca, pero una vez toma temperatura el 1.6 TDI no resulta nada molesto desde el interior

Nada más arrancar se percibe notablemente que es diésel. No lo disimula y buena parte de la culpa está en la peor insonorización del habitáculo. Pero no es algo excesivamente molesto (me vienen a la mente coches con más categoría que son peores). Una vez toma temperatura la calidad del sonido va mejorando y la cosa mejora, aunque por lo general se siente menos refinado que cuando va montado sobre otros modelos.

Con sus 105 CV es capaz de mover con soltura los poco más de 1.250 kg de peso. Skoda ha optado por un cambio manual de cinco velocidades en lugar de uno de seis, pero están muy bien escalonadas y permiten aprovechar al máximo el motor. Recupera bien en quinta y fenomenal en cuarta, de modo que se pueden realizar adelantamientos con seguridad. A plena carga no he notado que se quede justo, siendo una opción interesante y racional dentro de la gama.

Desde bajas vueltas no me ha parecido perezoso, pero hay que mencionar que es a partir de las 1.500 rpm cuando verdaderamente el Rapid "se suelta la melena", ofreciendo contundencia y una respuesta inmediata.



Consumos

Lo que más me ha sorprendido es lo poco que gasta. En uno de los trayectos largos que he podido realizar circulando por autovía a una velocidad media de 106,9 km/h, el consumo real obtenido fue de sólo 4,3 L/100 (el ordenador indicaba 4,0 L/100). Este trayecto se realizó con tres adultos y el equipaje habitual para un fin de semana. A un ritmo algo más elevado a la vuelta, ya con una única persona, el consumo medio fue de 4,8 L/100 (a una velocidad media de 117,9 km/h). En carreteras secundarias la medición habitual oscila entre los 3,5 y 4,0 L/100 según el tipo de conducción y trazado realizado.

En ciudad y a pesar de no contar con el sistema Stop&Start (es opcional y se incluye dentro del paquete Green Tec), ha sido imposible superar los 7,0 L/100. Como resultado puedo decir que en un uso mixto, con bastante ciudad y vías interurbanas, lo habitual será rondar los 5,0 L/100, lo que es muy poco y permite una autonomía de más de 1.000 kilómetros con un depósito a poco que se mime el acelerador.



En marcha

He de reconocer que el Rapid me ha sorprendido más por su buen andar general que por todo lo relativo a su presencia y aspecto. Es un coche muy fácil de conducir, cómodo y agradable en viajes largos. No resulta silencioso por encima de los 140 km/h y la rodadura se siente bastante en el habitáculo, pero a ritmos legales esto no ocurre.

La suspensión de la unidad probada me ha parecido algo seca al superar los badenes de muchas ciudades o al pasar por baches de cierto tamaño. En las juntas de dilatación de autopista, sin embargo, no resulta molesto y tampoco es rebotón o de reacciones nerviosas. Cuando llegan las curvas el Rapid deja muy claro que lo suyo es la tranquilidad. Pese a que no balancea en exceso, si tarda bastante en recuperarse y cuando los giros son sucesivos se muestra torpe. Pero no hay que engañarse, el Rapid no lo hace peor que un Fluence o un Cruze.

Como medio de transporte, el Rapid cumple. Se muestra muy equilibrado y logra un buen compromiso general. Algo sensible al viento lateral, gasta muy poco y los 105 CV del bloque 1.6 TDI permiten un andar alegre.

El tacto de la dirección es correcto por asistencia y, curiosamente, me ha parecido más informativa de lo habitual en VAG. Se percibe en todo momento en qué punto están las ruedas, ayudando a dibujar las trazadas. No es muy rápida, pero pensando en el conductor tipo al que va dirigido, diría que es estupenda. El equipo de frenos, aquí con cuatro discos, cumple tanto por dosificación como por resistencia al trabajo duro.

Entre el tráfico urbano el Rapid juega con la baza de una visibilidad muy buena hacía atrás y el ¾ trasero. Al no ser muy grande se controla con facilidad pero sus formas hacen que "tengas que aprender a aparcarlo". Posiblemente durante los primeros días te quedarás a un metro de la pared del garaje, pero con el tiempo irás entendiendo que ese tercer volumen no mide mucho.

Creo que lo más importante a nivel dinámico del Rapid es que se deja conducir, es sencillo, honesto con lo que ofrece y neutro, de modo que no da lugar a posibles sustos por alguna reacción inesperada. Si buscas emoción al volante, obviamente el Skoda te aburrirá con su sano rodar, pero pensando en ese conductor de familia que quiere un medio transporte para ir del punto A al B, es una excelente opción por dinamismo.



Conclusión

Con el Rapid, Skoda recupera la esencia ya perdida del primer Octavia ofreciendo un producto sencillo, cumplidor, amplio y digno. Quién quiera sofisticación, refinamiento y tecnología tendrá que poner los ojos en el nuevo Octavia

Sin las ofertas vigentes, este Rapid no interesa. El propio Octavia que ahora nos deja es todo un caramelito que presume de un habitáculo más amplio si cabe, el mismo motor y una terminación más cuidada al mismo precio o incluso inferior. Pero aplicadas las promociones, las cosas se complican, sobre todo una vez el nuevo Octavia haga su aparición con descuentos inferiores que verdaderamente marcarán las distancias entre ambos.

En términos generales el Rapid es un automóvil satisfactorio. Lógicamente quién pone sus ojos en él no aspira al mismo nivel de terminación o refinamiento, sino que trata de encontrar un coche amplio, con un maletero capaz, de bajo consumo y precio atractivo. Que haya que pagar por el climatizador automático o el puerto USB en este acabado es incluso algo positivo, pues seguro que hay un buen puñado de usuarios que no los valoran y prefieren ahorrárselos. Y es que el cliente tipo es poco exigente con los gadgets, dándole importancia al resto de apartados.

Si te soy sincero, con el Rapid me he llevado una grata sorpresa. Esperaba un modelo de corte más económico en todos los apartados pero ni siquiera la presentación, al natural, me parece que desmerezca. No se siente barato y eso cuenta. Por cierto, si no tienes la necesidad de optar por un diésel, Skoda tiene vigente una promoción en la que el 1.2 TSI de 105 CV está disponible desde 12.820 € con el acabado básico Active y aire acondicionado.




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