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Prueba Peugeot 208 1.6 e-HDI 115 CV Allure - Diseño e interior




Exterior

Al contrario de lo que suele ser habitual, el 208 es más pequeño que su antecesor. Con 3,96 metros de longitud resulta más compacto. También resulta más estrecho y bajito (1,73 y 1,46 metros respectivamente) que el 207, aunque aquí las diferencias son menores. Pese a perder 7 cm de longitud, mantiene una distancia entre ejes muy similar, con 2,538 metros (antes 2,54). La búsqueda de una mejora relación tamaño-habitabilidad junto a una mayor ligereza del conjunto han sido los factores decisivos para que en Peugeot hayan aplicado estos "recortes".

Exteriormente el 208 luce un diseño estilizado y agradable. El frontal se caracteriza por la nueva parrilla que irá llegando a los futuros modelos de la marca. Destaca por incluir el logotipo sobre el capó y el nombre de la firma en la superior de la calandra, en posición central. El diseño de los faros ha cambiado totalmente. Son más pequeños, incluyen iluminación LEDs en algunas versiones y muerden ligeramente el capó.

Las versiones más equipadas del 208 cuentan con una imagen más cuidada. Los detalles cromados tratan de aumentar la sensación de calidad, consiguiendo un efecto óptico muy atractivo

Visto de perfil el 208 está marcado por sus formas redondeadas. El marco cromado que bordea las puertas dibuja la silueta y, dado que hay una versión con tres accesos, no ha sido necesario esconder la maneta en el pilar C, mostrando una línea más clásica y tradicional en este sentido. Algo que favorece mucho la estética del 208 es el diseño de las llantas de aleación. En la unidad probada, con las de 17 opcionales, el efecto óptico me parece sensacional.

¿Y la trasera? Pues también destila personalidad. Los grupos ópticos mordiendo parte de las aletas y con su diseño peculiar hacen que sea un modelo reconocible al primer vistazo, y sin perder la esencia de la marca. Desde esas ópticas nace un nervio que dibuja la línea de cintura y estampación de las puertas, tratando de añadir un toque dinámico al conjunto.

El gusto por el detalle se nota en ciertos elementos como el nombre de la marca justo por debajo de la luneta posterior, los muchos cromados empleados y la tecnología LED usada en las ópticas posteriores e intermitentes laterales, que ahora van colocados en las carcasas de los retrovisores.

Es justo decir que el nivel de acabado elegido define mucho el aspecto del 208. En los más sencillos lógicamente pierden algo de encanto visual (los tapacubos y la pérdida de elementos cromados no ayudan), pero incluso en los básicos rezuma estilo y gusta. Durante los días de la prueba no he escuchado opiniones negativas que tuvieran que ver con el diseño, aunque sí hacía el tono lila-rosa avioletado que curiosamente en la marca denominan Gris Blossom (y siendo sincero, de gris tiene poco).




Interior

Nada más pasar al interior, el cambio con el 207 es exagerado. Nada tiene que ver con él y llama la atención por la extraña distribución de algunos elementos. Posiblemente el que más ha dado que hablar es cuadro de relojes. Peugeot ha decidido situar la instrumentación en una posición más elevada para que en lugar de visualizar los datos "por dentro del volante", se haga por arriba. Con ello se ha tratado de agilizar su lectura, casi al estilo del Head Up Display, pero el resultado no ha sido tan bueno y dependerá mucho de la talla que gastes.

Las personas de cierta altura encontrarán que el asiento del conductor en su posición más baja sigue estando muy elevado y, tras colocar el volante en una posición cómoda, la parte baja de la instrumentación queda ligeramente tapada con el aro. Lo que no admite tacha es la cantidad de información ofrecida que se complementa con una pantalla multifunción a color que incluye el ordenador de viaje e incluso datos sobre el nivel del aceite, algo raro en los tiempos que corren.

Mención especial también para el diseño del volante. Pese a no ser totalmente redondo (está achatado en su parte inferior), me ha encantado por su tamaño reducido y el grosor empleado. Facilita mucho la conducción y el acceso/salida del vehículo.



Continuado con el salpicadero, otro elemento destacado que llama la atención es la pantalla multifunción de la consola. Situada una posición elevada y muy visible, es parecida a un Tablet por aspecto y manejo. En el apartado infoentretenimiento encontrarás todos los detalles sobre el equipo, sus funciones, calidad de sonido, etc.

Lo que no queda muy a mano es el climatizador automático. Se agradece que tenga regulación independiente para conductor y acompañante (algo poco usual en el segmento) pero está situado en una posición muy baja que requiere desviar la atención de la carretera. Los botones, de excelente tacto, tienen un tamaño pequeño que condicionan aquello de "acertar a la primera".

Fente al 207, el salto cualitativo es notable. La instrumentación es lo único a lo que cuesta acostumbrarse, quedando por encima del volante. Los mandos de climatización quedan algo bajos, pero cuentan con regulación independiente para conductor y pasajero

El salto experimentado en calidad percibida también ha sido importante. Posiblemente sea de gran ayuda que al completo acabado Allure se le hayan sumado todas las opciones disponibles en esta unidad (tapizado en piel y asientos calefactables incluidos), pero lo cierto es que los materiales elegidos para recubrir el salpicadero, las puertas y el techo son los mismos en todos. En relación a su rival más directo, el Renault Clio, el 208 parece estar mejor presentado. Analizando los ajustes la cosa se iguala y ambos modelos están a la par.

Ya que citaba el equipamiento, hay que alabar la extensa dotación incluida en este acabado Allure. De serie no faltan el ESP, ABS, EBD, TCS, múltiples airbags, anclajes ISOFIX, faros antiniebla, el climatizador automático de dos zonas, control de velocidad con limitador, elevalunas eléctricos delanteros, cierre centralizado con mando, las llantas de aleación de 16 pulgadas, el paquete cromado exterior, sensor de lluvia, encendido automático de luces, etc.

Deja en opción algunos elementos que por su contenido precio deberían haberse incluido, como los elevalunas eléctricos posteriores o los faros antiniebla con iluminación en curva. Otras opciones disponibles son un completo Paquete Cuero (por 1.200 € suma el tapizado en piel, elevalunas traseros, apoyabrazos delantero, asientos térmicos, espejos abatibles, umbrales de puerta cromados), el techo panorámico fijo, distintos tipos de llantas de aleación, navegador o sensor de aparcamiento.

Lo que no puede tener son los faros de xenón, sistema de acceso y arranque sin llave, sensor de presión de los neumáticos o cargador de CDs. Salvo esto último, el resto de elementos sí deberían estar presentes, al menos en este nivel de acabado alto de gama.




Habitabilidad

El 208 no es de los polivalentes más habitables. Mejora el espacio para las rodillas en las plazas posteriores, pero la altura es algo justa cuando equipa el techo panorámico fijo

El Peugeot 208 ha crecido ligeramente por dentro en relación a su antecesor, pero no es un modelo que destaque precisamente por su amplitud. En las plazas delanteras no hay problemas en ninguna dirección, con suficiente anchura para los dos únicos ocupantes que, eso sí, tendrán que pelearse por el apoyabrazos central (es muy estrecho y sólo vale para una persona).

En las plazas posteriores la mayor mejoría está en el espacio longitudinal. Ahora una persona de 1,8 metros no rozará con las rodillas en el respaldo, y gracias al amplio hueco existente bajo la banqueta delantera, rápidamente los pies encuentran su hueco. La anchura sin embargo es muy reducida para que tres adultos o incluso dos adultos y un niño viajen con comodidad. La altura al techo es buena en las unidades sin techo solar panorámico, y algo justa cuando está instalado. Hasta 1,80 metros de altura no hay problema, pero los que sean más altos tendrá un problema. El acceso a estas plazas es relativamente cómodo gracias a las puertas (con elevalunas eléctricos en opción). Su apertura es normal y el hueco inferior para sacar los pies también resulta suficiente.

La capacidad del maletero también ha aumentado ligeramente, pero sigue estando lejos de los mejores del segmento con sus 284 litros de partida. Destaca la buena terminación de las paredes y por tener un borde de carga no muy alto, lo que facilita la introducción de objetos pesados. Si se desea se pueden abatir los respaldos posteriores para ganar volumen, dejando una superficie algo inclinada pero sin escalones importantes.





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