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Prueba Peugeot 208 1.6 e-HDI 115 CV Allure - Al volante



Gama mecánica


La oferta del Peugeot 208 es muy amplia y el cliente puede escoger entre motores de gasolina con hasta 156 CV, y en diésel con potencias entre los 68 y 115 CV. En cuestión de unas semanas se sumará por arriba el GTI asociado al motor 1.6 THP de 200 CV y unas prestaciones más que interesantes.

La unidad que he tenido oportunidad de probar está equipada con el 1.6 e-HDI de 115 CV, es decir, el más potente y caro de los diésel. Se combina con los acabados más altos y puede pedirse tanto con carrocería de tres como de cinco puertas, y siempre ligado al sistema Stop&Start de arranque/parada del motor en detenciones, posiblemente el mejor dispositivo de este tipo que hay en la actualidad en el mercado.



Motor

Para poner en marcha el motor sólo es necesario girar la llave al estilo tradicional. Al contrario que uno de sus principales rivales, el Renault Clio, en Peugeot no han incluido la posibilidad de incorporar un sistema de apertura y arranque sin llave, elemento que sí está presente en otros modelos más grandes de la marca.

Nada más arrancarlo el sonido que emite este 1.6 HDI con 115 CV es el típico de los diésel. No trata de disimular su ciclo aunque el nivel de vibraciones se ha reducido bastante en relación a bloques anteriores. Una vez toma temperatura el ruido se reduce notablemente pero en aceleraciones fuertes se seguirá haciendo notar algo más de lo esperado en el habitáculo.

El motor 1.6 e-HDI es suave y progresivo. No disimula su ciclo en frío, pero una vez toma temperatura resulta silencioso

Lo que sí me ha gustado mucho es la suavidad de funcionamiento una vez está en movimiento. Otros motores de este tipo se muestran algo "ásperos" en ciertas ocasiones, pero el e-HDI parece más sedoso... quizás demasiado. Y es que al presionar el acelerador hasta el fondo, el 208 gana velocidad de forma constante pero resulta tan suave qué hace falta fijarse en el velocímetro para comprobar que estamos subiendo el ritmo rápidamente.

En un coche de este tamaño, inferior a los cuatro metros, los 115 CV le sientan de maravilla. Se mueve con soltura en todo tipo de vías y circulando a ritmos legales o ligeramente superiores siempre queda una reserva importante de potencia muy utilizable en ciertas circunstancias. Lo único criticable es el desarrollo excesivamente largo de la última velocidad, lo que obliga al conductor a reducir cuando se quieren realizar adelantamientos. Para que te hagas una idea de lo larga que es la sexta velocidad, a 120 km/h el motor gira ligeramente por debajo de las 2.000 rpm. Es por ello que pueda parecer que no corre tanto como lo hace, pero es cuestión de acostumbrarse.



De todos modos gracias a estos largos desarrollos se consiguen datos de consumo realmente bajos, especialmente en autovías. Lo normal es que a un ritmo de 120-130 km/h el 208 ronde los 5,3 L/100 mientras que en vías secundarias a 90-100 km/h, la cifra se reduce hasta los 4,6 L/100. En ciudad tampoco ha resultado gastón, más bien al contrario gracias al mejor sistema Stop&Start del mercado, con una media en este ciclo de 6,2 L/100.

El mejor sistema Stop&Start lo tiene PSA. Rápido, suave y apenas perceptible, apaga el motor por debajo de los 20 km/h en las unidades con cambio manual. Es todo un acierto

Precisamente el sistema Stop&Start merece una mención especial por su excelente funcionamiento. Es el más suave y también el más rápido del mercado, haciendo casi inapreciable su entrada en acción. Por si esto no te parece suficiente, te diré que detiene el motor mucho antes de estar parado; concretamente a 20 km/h. Cuando el motor está "en espera", la climatización reduce la velocidad del ventilador pero mantiene el funcionamiento de la dirección asistida. En el ordenador de viaje aparece un indicador en el que podemos ver el tiempo que ha estado en funcionamiento. Si se desea puede desconectarse desde un botón en la consola (ECO), pero sinceramente funciona tan bien que no querrás hacerlo.

Con los 50 litros de depósito se pueden hacer más de 1.000 km de autonomía, una cifra estupenda para afrontar viajes largos sin tener que estar cada dos horas estirando las piernas y visitando el surtidor.



En marcha

El 208 es un modelo que tiene un comportamiento muy bueno, pero supongo que no te sorprenderá dado que Peugeot suele conseguir unos automóviles muy equilibrados en este sentido, quizás con un puntito que tira más hacia el lado dinámico (dejándole a Citroën la máxima comodidad).

En carreteras de segundo orden y autopistas, el 208 es un vehículo que transmite seguridad. Me ha gustado la sensación de coche bien asentado, aunque también es justo reconocer que una vez se superan los 150 km/h no pisa con tanta solidez como el nuevo Renault Clio. El Peugeot no consigue alcanzar a su rival y se siente en mayor medida esa "flotabilidad" habitual en muchos polivalentes y pequeños que nace fruto de la corta batalla y contenido peso.

Lo que me ha gustado mucho es el tacto de la dirección y eso que no es la más comunicativa del segmento (mucha culpa la tienen los neumáticos "verdes"). Para conseguir tan buen resultado hay que sumar varios ingredientes: volante de tamaño reducido y grosor excelente, nivel de asistencia justa en cada momento y rapidez de respuesta. Es muy directa y con ella es sencillo realizar cualquier tipo de trazada a la primera, sin necesidad de corrección.



Me gusta también del 208 que buscando los límites sea el propio chasis el que te vaya avisando. Para los conductores menos expertos esto es algo estupendo, pues antes de seguir forzando la marcha ya va avisando que los límites están cerca. El compromiso entre confort y dinamismo está muy conseguido, siendo cómodo a la hora de superar ciertas irregularidades y también efectivo cuando se trata de enlazar curvas lentas. Lógicamente si se apura mucho el control de estabilidad entrará en acción para resolver posibles problemas de motricidad/agarre, haciéndolo de manera discreta y durante poco tiempo (pese a esto, me gusta más el del Clio, menos intrusivo si cabe). Para los

Los polivalentes ya no son exclusivos para un uso urbano. El 208 es válido para viajes largos asegurando una sólida pisada y un nivel de prestaciones excelente. La sexta velocidad, bastante larga, obliga a usar el cambio en ciertas ocasiones pero también consigue reducir los consumos en autovía

que buscan un coche divertido, puede que la agilidad de reacciones del 208 les guste. Esos rápidos cambios de giro en curvas lentas los hace pisando con solidez, perdiendo ese nerviosismo que por ejemplo si tenían los 206 y, ligeramente, también los 207. Ahora es más completo en todos los sentidos, lo que no deja de ser algo esperable en un coche nuevo.

En ciudad se mueve como pez en agua. Sus recortadas dimensiones hacen que sea sencillo su manejo por lugares estrechos y, cuando toca buscar aparcamiento, no existen demasiados problemas. La visibilidad ¾ posterior podría ser mejor, pero al estar apoyado por el sensor de parking opcional las maniobras se hacen sin miedo a pequeños roces. El tacto del cambio no enamora (algo lento y con un tacto raro) pero en ciclo urbano tampoco exige que se use demasiado (en tercera puede con todo). Al menos por ahora Peugeot no ofrece otro tipo de transmisión para este bloque en el 208.

En autovía el silencio de marcha que proviene del motor es la principal característica (se logra gracias a que el motor gira a muy bajas vueltas) pero sin embargo el resultado final se estropea por culpa del silbido que se producen en los espejos retrovisores al chocar con el aire. También en ciertas ocasiones el turbo se deja sentir cuando sopla, siendo un poco molesto e incluso raro (es probable que sea algo de esta unidad y no común a todos).

La iluminación es algo justa. Si bien las largas tienen un haz y potencia adecuados, las de cruce se quedan escasas. En la posición más elevada, los faros siguen alumbrando muy cerca y en ciertas carreteras se echa de menos algo más de alcance. Lo peor es que no hay posibilidad de mejorar el equipo con unas ópticas de xenón o LEDs totales, por lo que aquí no queda otra cosa que resignarse. Si no vas muy apurado, si te interesa sumar por 60 € la función "cornering" de los antinieblas.





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