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Categorías: SEAT, Pruebas, Compactos segmento C

Prueba SEAT León 1.4 TSI Style - Diseño e interior

Diseño

El nuevo León es un modelo importante para Seat, incluso un tanto primordial. En una situación un tanto delicada en Europa (2012 fue el octavo año consecutivo de pérdidas) y aunque los primeros resultados del año aportan confianza de cara al futuro, Seat debe proponer un León que cumpla con todo lo que el público pueda esperar -y algo más- de un compacto para remontar la cuesta. El grupo Volkswagen cree en la marca y ha inyectado nada menos que 800 millones de euros para el desarrollo del nuevo León. Por supuesto, el nuevo Seat es el tercer coche en poder disponer de la famosa plataforma MQB del grupo. El objetivo de Seat es ambicioso, pues desea duplicar las ventas de la anterior generación y alcanzar las 200.000 unidades. Para ello debe recuperar la receta que hizo de la primera generación del León todo un éxito. Era práctico, bonito y con un comportamiento dinámico mucho mejor de lo que se imaginaba el público.




La verdadera revolución se aprecia con el sentido del tacto. El montaje y los plásticos empleados están a la altura del Golf 7.

La plataforma modular trasnversal MQB, por Modularer Querbaukasten, es el As en la manga de Volkswagen. Esta base está destinada a dar vida a más de 40 modelos dentro del grupo de aquí a 2018. Primero fue el Audi A3 en recibirla y al poco tiempo, el Volkswagen de séptima generación. Y ahora le ha tocado el turno al León. Y si bien en Ginebra podremos ver en vivo la carrocería de 3 puertas, Seat tiene en preparación más versiones del Léon, como la familiar Estate, una variante con tracción integral (el Cupra) e incluso se baraja la posibilidad de un híbrido, similar al Golf VII y Audi A3 e-tron, a medio plazo.

En la práctica y a pesar de compartir hasta un 55% de elementos comunes con el Golf VII, el León se distingue por su ausencia de voladizos, con las ruedas echadas a cada extremo, asegurarán una buena estabilidad y habitabilidad al coche. Esta nueva generación es 5 cm más corta que la anterior (mide 4,26 m), pero su batalla es superior. Es un apartado donde el León aprovecha las cualidades básicas del Golf, para luego seguir su propio camino.



Por suerte para Seat, y para el público, el nuevo León no comparte la filosofía de sus dos primos alemanes. Mientras Volkswagen y Audi han optado por un continuismo muy conservador, Seat rompe con la generación anterior y propone un diseño moderno, elegante y claramente diferenciador, pero sin estridencias. El León tiene una fuerte personalidad. De manera atenuada, obviamente, las líneas son las del concept car IBE. Donde el anterior era todo curvas, el nuevo apuesta por unas líneas tensas, con un perfil afilado que los faros full LEDs (opcionales, por 1.174 euros) acentúan para una mayor agresividad. Dos nervios, o pliegues, laterales en la carrocería le confieren cierta musculatura y dan volumen a los flancos.

Interior

A bordo, "el diseño es sencillo y armonioso, sin adornos, casi minimalista", según Alejandro Mesonero-Romanos, jefe de diseño de la marca. Y así es. El salpicadero apuesta también por unas líneas tensas, pero donde todo tiene un aspecto mucho más racional; es todo muy legible y muy ergonómico. La consola central está incluso orientada hacia el conductor. Esa racionalidad ha permitido disponer de mayores espacios para guardar objetos, justo debajo de los mandos del climatizador o a la izquierda del volante (pero la tapa de cierre de ésta no me pareció tan resistente al paso del tiempo como la central). Por mucha personalidad que tenga, tampoco es el salpicadero más original que se haya visto. Algunos podrán reprochar a Seat que es demasiado sencillo, incluso austero, y se podría haber ido más lejos en la presentación del interior. Quizá, pero este nuevo León debe seducir una clientela más amplia que en el pasado, tiene que gustar también a las familias y estás puede que aprecien una cierta reserva en el diseño. Las formas sencillas o clásicas no pasan de moda tan deprisa como las originales.




La verdadera revolución se aprecia con el sentido del tacto. El montaje y los plásticos empleados están a la altura del Golf 7.

La verdadera revolución se aprecia con el sentido del tacto. El montaje y los plásticos empleados están a la altura del Golf 7. Es cierto que en algunas zonas, tenemos plásticos duros, mientras que en el Golf no, pero no empaña para nada la valoración general. El mullido de los plásticos es suave en las zonas altas y el montaje de los elementos es sin duda alguna de los mejores del segmento. Que los acabados están a la altura de las marcas premium se aprecia también en los detalles, incluso se podría decir que es donde realmente se sabe si juegan en primera división. Al accionar los botones, ya sean los elevalunas o los mandos del climatizador, por ejemplo, la sensación es de dureza, silencio y robustez. Es puramente subjetivo, cierto, y se aplican las mismas recetas que para las puertas. Ya sabeios, si al cerrarlas, el ruido es grave da la sensación de calidad. Las cuales, por cierto, en el León, suenan lo justo para dar ese sentimiento de robustez, pero sin exagerar como en un Audi. Otro detalle en el que se aprecia el esmero aportado al interior son los mandos del los intermitentes y del limpiaparabrisas: tienen un marco en plástico tipo "piano black", similar al que rodea la consola central. No parece gran cosa, pero son esos pequeños detalles los que marcan la diferencia.

El sistema multimedia es también nuevo en Seat. La pantalla táctil tiene sensor de movimiento, es decir, cuando acercamos la mano a la pantalla es cuando aparece el menú en el navegador, por ejemplo. Además de los 8 altavoces y subwoofer, incluye lector de CD y tarjetas SD y conexión para lector MP3 externo por 247 euros. Obviamente, es una opción. Si incluimos el GPS en la ecuación, la factura sube a 641 euros. Habida cuenta de la calidad del sistema integrado, nos parece una de las opciones más sensatas y recomendables del nuevo León.




Uno de los beneficios de usar la plataforma MQB es la de poder echar las ruedas a las cuatro esquinas -una carrocería sin voladizos- liberando espacio para el habitáculo. A pesar de ser 5 cm más corto que el anterior León, el nuevo aprovecha mucho mejor el espacio gracias a su batalla de 2.636 mm; es casi 6 cm más larga que en la anterior generación. El coche es también 48 mm más ancho, algo que también se aprecia en el habitáculo. Delante, las plazas son realmente amplias para un compacto; mucho más que un Ford Focus, por ejemplo. Y la posición de conducción es realmente buena, casi ideal. La longitud de los asientos es la correcta así como la sujeción en este acabado Style orientado al confort.



El espacio en las plazas posteriores es descaradamente más grande que en el precedente León, sobre todo para las piernas. El maletero ofrece 39 litros más de volumen. Con 380 litros de volumen es uno de los más grandes del segmento. Eso sí, el umbral de carga es un poco alto y el maletero es realmente profundo. Aún así, sus formas son muy regulares. También, cabe destacar, que la rueda de repuesto es de 17 pulgadas, como las que equipaban nuestro León de pruebas. Hoy en día, es algo cada vez más raro.

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