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Categorías: Saab

La historia del Saab 9-3 Phoenix y... ¡las fotos de lo que pudo ser!


Así iba a ser el nuevo 9-3 diseñado por Castriota

Seguro que recuerdas unas imágenes que aparecieron hace unas semanas que se supone permitían ver cómo habría sido el sustituto del Saab 9-3. Pues bien, los chicos de Saabunited han contado cómo fueron ocurriendo cosas hasta que esas fotos vieron la luz.

Al parecer las imágenes que pudimos ver llevaban en manos de los chicos de Saabunited desde marzo del 2011, pero por respeto a la firma y al propio diseñador Jason Castriota, se decidió no mostrarlas al público. Tras la quiebra de la casa sueca y la imposibilidad de que el proyecto pudiese ver la luz, pensaron que ya era hora para mostrarlas al mundo (suma a eso que Castriota y su equipo aún están esperando el salario de los últimos ocho meses de trabajo que realizaron allí).

El 9-3 Phoenix fue un modelo que debería haber llegado en 2012. Su gestación arrancó cuando los chicos de Spyker, con Victor Muller a la cabeza, le encargaron a Jason Castriota (flamante fichaje para Saab) una berlina capaz de sustituir al veterano 9-3, con un diseño tan especial como en los viejos tiempos de la marca y cuyo desarrollo costase un 40% menos que en anteriores ocasiones. Había que conseguirlo en pocos meses y con una estilo capaz de alejarse de los últimos productos ligados a la era GM.



Precisamente con General Motors llevando las riendas de la firma sueca ya se estuvo trabajando en un sustituto del 9-3. Corría el año 2007 y Simon Padian era el encargado de supervisar el diseño del nuevo modelo desarrollado a medio camino entre Rüsselsheim y Detroit. Tras los primeros bocetos, llegaron las unidades realizadas en arcilla y otras generadas por ordenador para poder decidir, con una mejor perspectiva, cuál debía estar en el mercado en 2010.

Pero el cambio de manos de Saab llevó al traste todos esos diseños, y Jason Castriota se enfrentó a diseñar un producto capaz de recuperar la esencia de la marca, que fuera reconocible como un Saab sin necesidad de mirar el logo pero lo suficientemente atractivo para atraer a nuevos clientes. Este modelo se asentaría en la nueva plataforma modular Phoenix que la marca sueca ya había anunciado como base para todo su futuro tras su escisión de General Motors.

Jason Castriota asegura que durante el desarrollo hubo ligeros enfrentamientos con los responsables del proyecto, algo lógico cuando los recursos son limitados pero también comenta que pese a ello, fue un trabajo muy gratificante. El diseño empujó a los ingenieros a modernizar la plataforma, aumentando la distancia entre ejes y mejorando la aerodinámica. Con ello se conseguiría un automóvil seguro y asentado, si bien al final lo que verdaderamente importaba es que tuviera un diseño diferenciado y personal.

Desde el principio el equipo de Jason Castriota tenía muy claro que tenían recursos limitados y muy poco tiempo. Prácticamente tenían que tenerlo listo a finales de 2011 para poder presentarlo en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2012. Pese a los esfuerzos, el proyecto no tomó forma hasta la primavera por lo que su presentación se habría visto retrasada hasta el otoño del 2012 como muy pronto. Parece ser que fue el habitáculo el que ralentizó el proyecto, y es que sin dinero, hacer un modelo que debía lucir buenos materiales, mejores ajustes y una habitabilidad correcta era poco menos que una quimera.



Lo normal cuando un coche ya está listo para su producción, es que tarde unos 6-8 meses en llegar a la factoría. En ese tiempo se buscan las opciones más económicas o interesantes para maximizar los recursos, entre ellas la localización, volumen, etc. Con los retrasos que iba acumulando el proyecto, el nuevo 9-3 no habría estado listo hasta 2014, lo que lógicamente estaba fuera de plazo.

El sucesor del 9-3 no fue el único proyecto que tuvo que manejar Jason Castriota en aquella etapa. Los chicos de Saab le habían encargado un producto diferente, llamativo y lo suficientemente pintón que sirviera de reclamo ante posibles inversores. Así nació el Phoenix Concept, un atractivo prototipo que brilló con luz propia en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2011, convirtiéndose en una de las estrellas del evento.

Tanto el Phoenix como el resto de prototipos que adelantaban el aspecto del 9-3 fueron reunidos en un mismo lugar en septiembre del 2010. Ahí Jason Castriota pudo analizar la evolución del diseño y los distintos proyectos, tomando la decisión de realizar un verdadero cinco puertas y un cabriolet, y no un sedán con un derivado con cinco puertas (aunque parezca mentira, los resultados son muy distintos dependiendo de cuál sea el primero en ver la luz).

Otros proyectos que seguían abiertos y pendientes de resolución fueron los 9-5 SportCombi, que adolecían un pilar C demasiado endeble que no daba seguridad, y la implantación de nuevos motores diésel para los 9-5 y 9-4x.



El 9-3 Phoenix iba a ser lanzado con un motor 1.6 Turbo con 136 CV fabricado por BMW. Desde 2008, la sueca llevaba trabajando con BMW para el desarrollo de un dos litros, tanto diésel como gasolina, que permitiera reducir los altos costes que tienen los segundos. Compartiendo muchas piezas entre ambas, la fabricación del diésel habría sido mucho más rentable. Y esto no es todo lo que se realizó con BMW, pues también estuvieron trabajando en nuevos sistemas de arranque y parada del motor (Stop&Start).

El Phoenix de calle debería haber llegado al mercado en dos niveles de acabado, Vector y Aero. Este último presumiría de un kit aerodinámico exterior, llantas de aleación de 18 pulgadas, espejos retrovisores exclusivos y otros elementos que añadirían un toque deportivo muy atractivo. Según comentan los chicos de Saabunited, aquellos afortunados que pudieron ver los acabados del Vector quedaron gratamente satisfechos por su excelente presentación y gran relación precio-equipamiento (imaginamos que estimada).

Con un desarrollo tan fugaz, el equipo de diseño de Jason Castriota tuvo que renunciar a ciertos detalles que sin embargo sí se habrían tenido en cuenta para su posterior restyling, como son los espejos retrovisores o las ópticas. Otros proyectos que deberían haberse llevado a cabo casi al mismo tiempo eran el rediseño del 9-5 y un deportivo que podría haberse llamado 91 Sonnett, y un 2+2 plazas derivado del Phoenix. Todos ellos podrían haberse convertido en una realidad si los chinos de Youngman Pang Da hubieran adquirido la empresa, algo que GM se encargó de desbaratar.

Hay que destacar que hasta el último día, tanto Jason Castriota como su equipo estuvieron trabajando en los proyectos. En ningún momento se les pasó por la cabeza abandonarlos y eso que sabían que posiblemente no habría dinero para pagarles. Es una pena que finalmente no se lograse un acuerdo con una segunda compañía, pues el equipo de diseño había conseguido desarrollar un modelo un 40% más económico, más amplio y con mejor terminación que los Saab vistos hasta el momento.



Galería: Saab 9-3 2011


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{Más imágenes y detalles en Saabunited]

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