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Categorías: Porsche, Pruebas, Cupés, Deportivos

Contacto: Porsche Cayman S


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[Adaptación de Guille G. Alfonsín de la prueba de Zach Bowman]

Necesitamos que entiendas lo que significa conducir este coche. Y no te estoy hablando de la habilidad para comprender lo que te vamos a describir, o las cifras y datos que rodean al Cayman S de nueva generación. Nos referimos a la sensación de tomar el volante de un coche diseñado, pensado y fabricado para hacer que tu córtex prefrontal se encienda cual mechero alimentado por combustible de aviación. Tan pronto aposentas tu trasero en el asiento de este Cayman, ya comienza a hacer que tu cuerpo se impregne de emoción. Tiene algo que engancha, algo que excita.

Para esta nueva generación, el Cayman incorpora un montón de los toques estéticos ya vistos en el Boxster, aunque también incorpora otras diferencias respecto al descapotable, que lo hacen más ligero, más potente y más eficiente. Pero aunque mucho ha cambiado, hay una cosa que sigue siendo rigurosamente constante y cierta: Es y sigue siendo uno de los mejores cupés para disfrutar al volante en nuestro mercado actual.

Más ancho, con más batalla y con unas vías superiores, ahora el coche combina una estampa más deportiva, reforzada por voladizos más cortos. La longitud total apenas ha crecido 3 centímetros en total, por lo que sigue mostrándose compacto, y con las ruedas más en los extremos. Las tomas de aire integradas en las aletas traseras, con un receso a medida en las puertas le dan, además, más aspecto de coche "macho".





El morro del nuevo Cayman S se aleja algo más del Cayman normal a base de tomas de aire más grandes en el paragolpes, pintadas en negro, en lugar de en el color de la carrocería de su hermano pequeño. Las colas de escape dobles de la parte trasera también dejan ver que estamos ante un Cayman con una consonante extra al final de su nombre.

El nuevo alerón activo que se prolonga entre los pilotos posteriores enfatiza la deportividad y el carácter del Cayman S. Por cierto, el parabrisas del Cayman va ligeramente más adelante que en su primo descapotable, modificando la estampa lateral de este cupé. Eso sí, nadie podrá negar los lazos de sangre con el Boxster.

Ayudado por las llantas de 20 pulgadas, el Cayman S es el Porsche más bonito de la actualidad... más que el 911, al menos a nuestros ojos, y aunque los puristas ya se hayan armado a estas alturas con tablas equipadas con oxidados clavos en su extremo para quitarnos esa afirmación de los labios.



Por otro lado, el habitáculo sí que apenas cambia respecto al Boxster. Los asientos combinan a la perfección el confort necesario con la sujeción que esperas para un deportivo de este tipo. Si por nosotros fuera, nos gustaría tener butacas de estas para trabajar, para ver la tele, para ir al WC...

El equipo de sonido de doce altavoces Burmester nos envuelve en calidad sonora perfecta, con 851 vatios de potencia nada menos. Hay más espacio en el interior que en el Cayman anterior, y hasta el espacio de carga para equipaje se incrementa. Si eres alto, también encontrarás más espacio para las piernas.

El monocasco del coche incorpora ahora un 44% de aluminio, lo que permite ahorrar cerca de 50 kilos de peso, y eso a pesar de que se incrementa la resistencia a la torsión en un 40%. Para que te hagas la idea, el Cayman no sólo es el doble de rígido a torsión que un Boxster, también es más estable en sus dimensiones del chasis que un 911, lo que habla por sí mismo de las cualidades dinámicas de su bastidor.



325 caballos son los que tiene ahora el nuevo Cayman S para entregar a las ruedas traseras. El corte de encendido está a unas adorables 7.800 vueltas, lo que nos da el lujo de poder estirar el cuentarevoluciones todo lo que queramos. Nuestra unidad de pruebas llevaba el cambio PDK de doble embrague, aunque conviene recordaros que ahora Porsche integra un sistema automatizado de punta tacón para los cambios manuales (que nosotros no encontramos interesante... con el placer que da hacerlo por ti mismo).

Como todo buen Porsche, goza de buenas anclas, con pinzas de cuatro pistones rígidas, tomadas directamente del 911, mordiendo discos de trece pulgadas. Los frenos carbonocerámicos son opcionales, y recortan radicalmente la masa no suspendida del coche, pero realmente, durante las pruebas con los de acero, no vimos razón para pedir unos carbonocerámicos...

La posición de conducción es simplemente genial, con buena visibilidad hacia afuera, pedales perfectamente colocados, volante vertical...



La caja PDK es genial, y en conducción "civil" apenas deja sentir los saltos de marca. En deceleración actua de manera genial, con puntas tacones de primera categoría, y con capacidad de hacer de rueda libre, como en el 911, para reducir el consumo. Si pasamos al modo Sport de los ajustes disponibles, el carácter del Cayman cambia radicalmente, con una suspensión que se endurece, con un cambio más rápido, y con un acelerador que responde más rápido a nuestros deseos.

El acelerador tiene un tacto al mismo tiempo progresivo pero también brutal... Es decir, el motor está lleno en toda la gama de revoluciones, y el coche es capaz de hacer el 0 a 100 en menos de cinco segundos. ¿Una muestra de su capacidad prestacional? La vuelta al Nordschleife cae en 7:55...

El monocasco y la puesta a punto de suspensiones además logran que tengas total confianza en el agarre de las ruedas, y mucha información, aunque la dirección eléctrica reste algo de lo que nos tenía acostumbrados el anterior Cayman... No iba a ser todo tan bonito, ¿no?



En todo caso, la dirección eléctrica tiene feedback suficiente, por lo que no es un problema como tal. La caja PDK es tan buena en modo automático, por otro lado, que es capaz de predecir lo que querríamos hacer, pero si queremos ir en modo manual, tenemos las levas para dominar la máquina.

La puesta a punto del bastidor es completamente neutral. Puedes entrar en los frenos a lo bestia sin atisbo de subviraje, confiar en el tren delantero hasta el vértice y salir en el acelerador con un ligero sobreviraje. No sólo es más fácil todo que con un 911, sino que además es más efectivo.



¿Conclusión? El Cayman S ha mejorado... tanto que ahora mismo es, probablemente, uno de los mejores deportivos del planeta, tanto por tacto, como por comportamiento, sensaciones... y hasta el precio nos parece atractivo (desde 74.388€). Si no fuera por su falta de potencia, se merendaría al 911 sin problemas, pero ya sabemos que eso, mientras Porsche sea Porsche, no sucederá "jamás", aunque sólo sea por cuidar las tradiciones...

Nosotros seguiremos teniendo sueños húmedos con un Cayman GT3 "puro y duro", con el motor 3,8 "gordo" del nueve once... y un cambio manual. Pero más allá de los sueños, recuerda: este es el mejor coche de su categoría y segmento. Sin duda alguna.

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