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Contacto: Subaru Forester



Contacto

La presentación del nuevo Subaru Forester tuvo lugar en un concesionario de la marca en el norte de Madrid. La organización había marcado un ruta por carreteras secundarias y autopista hasta El Barraco, un pueblo de la provincia de Ávila. En el trayecto de ida la prensa podría ponerse a los mandos de un Forester con motor de gasolina y de regreso con un diésel o viceversa.

Tras conocer los detalles de la ruta, la organización comienza la entrega de las llaves de los vehículos. El primero que pude probar era un Forester 2.0i 150 CV Executive CVT de color blanco. Al natural es un todoterreno que gana. Parece menos soso y anodino aunque tampoco es "la reina de los mares" haciendo girar cabezas a su paso. Al menos no en esta versión con paragolpes estándar.

Me llama la atención la generosa superficie acristalada y unas proporciones relativamente compactas que esconden un interior muy amplio y luminoso. Antes de iniciar la marcha cotilleo un poco los mandos principales y me gusta que no tenga uno de esos salpicaderos "imposibles" en los que encontrar el botón adecuado requiere un master. Aquí la sencillez prima, para algunos compañeros de prensa incluso en exceso.



Pese a no parecer muy grande, el habitáculo es amplio, luminoso y versátil. La calidad sube un escalón frente a su predecesor

Gracias al sistema de acceso y arranque sin llave, lo único que hay que hacer para ponerse en marcha es pisar el pedal de freno y presionar el botón START. El motor bóxer de dos litros apenas se percibe y casi es necesario fijarse en el cuentavueltas para verificar que está encendido. Palanca en posición "D", freno de mano "del de toda la vida" quitado, pequeña presión en el acelerador para ponerse en movimiento... y primer susto. Sólo he presionado ligeramente el pedal derecho y el Forester sale a toda mecha. Segundo intento y lo mismo. Hay que mimar mucho el acelerador para no hacer salidas "quemando rueda".

Una vez en marcha la situación se vuelve más relajada. Es silencioso, suave y progresivo. En modo "Intelligent" el cambio CVT no revoluciona en exceso el vehículo para no elevar los consumos. En aceleración pura sí se siente que suena más que empuja y sucede hasta que decidimos estabilizar el ritmo. Minutos después repito la misma operación pero en modo manual a través de las levas de generoso tamaño situadas en el volante. Lógicamente revoluciona el motor, pero al suena acorde al ritmo que avanza. Eso sí, la transición entre marchas es algo brusca y deja claro que no es una caja de doble embrague.



La suspensión me parece cómoda, mucho diría yo, pero sin embargo cuando llegan las curvas no inclina demasiado. Al ser un coche de altura considerable lógicamente las inercias quedan más patentes, pero para ser un SUV no parece especialmente aparatoso. La dirección asistida tiene un tacto muy suave y echo de menos algo más de dureza a velocidades superiores a los 80 km/h. En conducción normal, el Forester me gusta. Parece un coche adecuado para realizar viajes largos sin que el cansancio pase factura. A ello ayudan la baja sonoridad, la luminosidad del interior (el techo solar es de los grandes, y deslizante) y unos asientos de mullido cómodo y algo escasos de suspensión lateral.

Con 150 CV, el motor de acceso en gasolina se muestra suficiente para mover al Forester. Siempre ligado al cambio CVT, tiene un modo manual con seis velocidades prefijadas y levas tras el volante

El nivel de prestaciones del motor más pequeño de gasolina parece normal. Ese nervio que tiene en las salidas se difumina a medida que ganamos velocidad y no hace del Forester un coche especialmente rápido, aunque sí suficiente para moverse sin torpeza. Los consumos en este tipo de contactos no son muy válidos ya que las condiciones de uso poco tienen que ver con la realidad y desconozco el error del ordenador, pero la primera impresión es que no gasta mucho. Tras muchos acelerones, paradas con el motor arrancando y otras circunstancias que no favorecen el ahorro, en la instrumentación indica un gasto de 8,8 L/100.

Para llegar al destino hay que dejar la carretera y meterse por un camino de tierra en buen estado con algunos baches. La suspensión filtra bien y en el interior los pasajeros no sufren en sus carnes las irregularidades, o al menos, no en la misma proporción. Justo antes de llegar hay una pequeña zona arenosa con varios descensos que parece el sitio ideal para probar el X-Mode con el control de descensos. Este dispositivo resulta práctico y muy útil pues no te obliga a ir tanteando con el freno en terrenos de poca adherencia.

Como puedes ver en la galería de imágenes, en esta zona hay rocas de todos los tamaños por lo que hay que prestar mucha atención para evitar golpear alguna. La visibilidad hacía delante no es especialmente buena desde el puesto de conducción, si bien para atrás la cámara de retroceso sirve de aliado. La altura al suelo es de 220mm, un dato bueno aunque no el mejor.



De vuelta con el diésel

Tras la rueda de prensa y la comida, es hora de regresar a Madrid. Este trayecto lo pude hacer a los mandos de un Forester 2.0 Bóxer Diésel 147 CV de color plata con la estética del acabado Executive Plus. Es una unidad pre-

Las prestaciones del motor Bóxer Diésel son muy superiores a las del gasolina equivalente. Responde de forma inmediata al acelerador y se siente "lleno" en todo momento gracias a la buena cifra de par disponible

serie y le faltan algunos elementos que sí llevan los que se venden en los concesionarios como son el techo solar o el sistema de entrada y arranque sin llave.

Estéticamente es un automóvil más atractivo y aparente. Me llama la atención por su deportivo paragolpes delantero y las bonitas llantas de aleación de 18 pulgadas en dos tonos, añadiendo un toque dinámico pero sin excesos.

Nada más arrancarlo me deja claro que es diésel. Con las ventanillas bajadas se percibe claramente su ciclo aunque el nivel de vibraciones es bajo. El tacto del cambio manual es correcto, no es necesario ejercer mucha fuerza sobre la palanca y los recorridos no son muy largos (tampoco cortos).

Ya en carretera y con las ventanillas cerradas, el sonido del motor es bajo. Mueve con mucha soltura la carrocería del Forester y da la impresión de correr mucho más que el de gasolina de potencia similar. No noté cambios en la dirección, que para mi gusto seguía pecando de una excesiva asistencia, ni en las suspensiones, con movimientos amplios pero controlados. El confort parece que tampoco se ve alterado y por tanto también es cómodo.




La pantalla multifunción situada en la parte superior del salpicadero incluye mucha información. Informa sobre el consumo medio, consumo instantáneo, autonomía, el reparto de par, la hora, etc. Es en color y muestra los datos con claridad. Para cambiar de pantalla es necesario presionar unos botones situados en el volante.

La sensación de calidad del Forester es buena. Aunque no todos los plásticos tienen el mismo aspecto, sí parece que están muy bien ajustados. Lo mejor sin duda de este coche es su espacioso interior. En las plazas delanteras la sensación de desahogo es elevada y en las traseras la cota longitudinal excelente. Además la línea de cintura bastante baja en relación a los asientos aumenta la sensación de amplitud. En cuanto al maletero, tiene buena profundidad pero los pasos de rueda no permiten formas regulares (algo normal). Abatiendo los respaldos posteriores queda una superficie plana muy aprovechable para meter objetos de cierto volumen. Lo que no me ha gustado tanto es el sistema de apertura y cierra automático del portón, demasiado lento.



En resumen

El nuevo Forester llega directo a un segmento al alza y lo hace con una relación precio-equipamiento muy favorable, sobre todo en el caso del 2.0 Bóxer de gasolina. No hay opciones en el mercado tan equipadas y con cambio automático por cifras similares.

El nuevo Subaru Forester es un modelo muy completo y equilibrado en todos los apartados. La oferta de gasolina resulta muy interesante, con un básico muy digno y una versión Turbo que es toda una tentación

Un Mazda CX-5 2.0 SkyActiv-G Luxury con 160 CV, tracción total y cambio automático arranca en los 34.520 € y no incluye xenón o techo solar mientras que el Volkswagen Tiguan 1.4 TSI de 160 CV y tracción 4Motion cuesta 33.470 €, sin cambio automático y con menor dotación que el Forester Executive CVT, que cuesta 30.500 €. Tanto el Tiguan como el CX-5 tienen un comportamiento dinámico más parecido al de un turismo, pero puede no compensar esa diferencia de precio.

La gama diésel del Forester está más al nivel de la competencia, con precios similares y también un mayor número de rivales. Es algo lógico teniendo en cuenta que en este segmento el 90% de las ventas recae en las versiones con motores de este ciclo.

El que no tiene competencia y resulta toda una tentación es el 2.0 XT Turbo. Incluye un equipamiento muy completo, una suspensión más dura que debería contener los balanceos y con la promoción tiene un precio de 39.000 €. Con el cese de comercialización del Mazda CX-7 no hay ningún modelo de corte parecido a la venta en España con unos 230-250 CV. Para encontrar algo parecido hay que buscar en las firmas premium (BMW X1, Audi Q3, LR Range Rover Evoque), y una vez igualado el equipamiento, el precio final es muy superior (un X1 xDrive28i con 245 CV y equipamiento similar supera los 60.000 €).





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