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Categorías: Mazda, Cupés, Deportivos

Usado, sí, pero interesante: Mazda RX-8


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Con toda la locura del Tobaru en marcha, y el supuesto chollo de un deportivo ligero, con buen chasis y un "económico" precio de compra de 30.000€, a un servidor le ha dado por echar la vista atrás y revisitar al mejor integrante de mi garaje de los últimos 10 años: El Mazda RX-8.

Y mira que han pasado coches por mis manos (en propiedad, digo, porque si cuento los de prensa nos elevamos ya demasiado), pero es el RX-8 el mejor de todos los coches que, hasta ahora, he tenido a mi nombre. Un deportivo con cuatro buenas plazas, precioso estéticamente (aquí caben opiniones), dinámicamente genial, y con dos problemas endémicos que no son tan abultados como la gente quiere creer.

Con él recorrí ochenta mil kilómetros en cuestión de casi dos años, lo que me dio para conocerlo a fondo, y poder transmitirte hoy mis impresiones sobre este atípico cupé de cuatro puertas (el más cupé de todos los cuatro puertas que conozco, junto con el Rapide, claro).

Y lo queremos hacer hoy protagonista porque mirando la lista de venta de vehículos usados uno se encuentra con un montón de unidades por debajo de los 10.000€, lo que lo convierte en una ganga, siempre que estés al tanto de lo que conlleva tener un RX-8. Vamos con el análisis, si te parece.

Galería: Mazda RX-8


Diseño



Empezando como siempre con la estética, el RX-8 luce genial. Es un deportivo que no es especialmente "ligero" a nivel visual, y resulta incluso algo alto, pero está perfectamente proporcionado. Las llantas, la forma arqueada del techo, las aletas separadas visualmente del capó, su frontal afilado, sus grupos ópticos "enfadados", la luna trasera panorámica... todo funciona a las mil maravillas para dar la impresión de que "aquí hay mucho coche". Tiene carácter, es diferente, y es una buena alternativa en el nivel estético a lo que se conoce en el segmento.

Abrir las puertas es un arte en si mismo, con las traseras en sentido inverso a las delanteras, una característica que viene muy bien para acceder atrás, aunque tengas que abrir primero las puertas delanteras. Si cargas niños, perros, o a algún familiar de manera corriente en tu coche, esta es una buena alternativa por eso.



Por dentro el plástico y el cuero del salpicadero no rayan a nivel de Audi TT, es obvio, pero lo que no tiene de calidad de materiales lo tiene de solidez en el ajuste, y sobre todo de diseño, con un túnel central elevadísimo, que te da la sensación de ir montado en un avión.

Esta sensación queda reforzada por el cuadro de mandos, con iluminación con luz negra, y un enorme cuentavueltas que llega a... ¡10.000 revoluciones! La palanca de cambios ultra corta, tipo joystick te cae muy a la mano, y tiene recorridos que serán difíciles de creer. Los asientos sujetan bien, aunque el cabecero queda algo alto para tipos como yo, de 1,73...

El nivel de equipamiento es "estilo Mazda", es decir, abundante y de sobras... Navegador (funciona de aquella manera a nivel de mapeado, sí), climatizador (monozona), un equipo Bose que es simplemente genial, asientos eléctricos y calefactados... En fin, todo lo que puedas soñar.

Técnica

A nivel de técnica, el RX-8 es, simplemente, una oda a los ingenieros de Hiroshima, su cabezonería, y sobre todo su saber hacer. A nivel de chasis, el RX-8 es genial. Rígido torsionalmente como ningún otro. Resulta curioso este aspecto, pues tener más puertas y carecer de pilar B debería condicionar su rigidez estructural, pero gracias al empleo de un chasis con espina dorsal super-rígida rodeando el árbol de transmisión permite que supere en solidez al TT, al 350Z y a casi cualquier rival de la época (y de tiempos más actuales).



El chasis aguantaría 100 caballos más sin problemas, y es, sin duda, lo mejor del coche, años luz por encima de muchos de sus rivales de la época

La suspensión es refinadísima, con ambos trenes independientes y una elección de muelles, amortiguadores y recorridos muy acertada. Se huye de un coche exageradamente rígido o seco " a la alemana", para optar por un enfoque "mucho más Mazda", descubierto en los RX-7, con recorridos larguísimos de suspensión en compresión y extensión. El control de la carrocería se consigue gracias a unas buenas estabilizadoras y muelles y geometrías en su punto justo. Como el chasis es además tan rígido, estas pueden trabajar a la perfección sin entre-mezclarse con distorsiones del monocasco.

El motor es lo más famoso del coche. El Renesis de puertos laterales atmosférico se proponía como una solución mucho más frugal, fiable y consistente que el rotativo del RX-7 anterior. Con 231 caballos atmosféricos anunciados, y capacidad de giro a nueve mil revoluciones, ya tenías dos buenas razones para comprar este coche.

El centro de gravedad queda espectacularmente bajo en el monocasco, gracias a un motor muy compacto, que además sumaba a sus beneficios tener poquísimas piezas móviles, con lo que subía de vueltas como el motor de un Ferrari.

La ligereza de la mecánica permitía un coche de sólo 1.370 kilos, con un reparto de pesos perfecto (52% delante 48% detrás) y con las masas colocadas dentro de la batalla del vehículo, rebajando el momento polar de inercia tanto que influenciaba positivamente de manera enorme su dinámica de conducción.

Dinámica

Arrancar el coche ya es de por sí una experiencia, por el sonido y por el baile de los relojes. Te hace sentir especial. Moverse por ciudad es "válido", aunque su batalla de 2,7 metros hace que no sea especialmente ágil en el callejeo, al tiempo que la visión hacia atrás está algo limitada por un pilar C grueso.



Si sales de la jungla urbana a carretera, viajando tranquilo, te encontrarás un coche cómodo, relativamente silencioso, que se traga baches y permite un ritmo elevado en autopista o en nacional. No cansa conducirlo, es estable, y el equipo de sonido acompaña.

Cuando la cosa se pone seria es cuando empiezan a aparecer sus peculiaridades. Adelantar es una tarea que exige llevar el motor al nivel de revoluciones adecuado. Recuerda en algo al motor de un Honda S2000, o un coche de carreras atmosférico muy apretado: por debajo de 4.500 vueltas apenas hay par motor disponible, y necesitas tener la marcha adecuada para que el motor te responda como esperas.

6,6 segundos en el 80-120 en cuarta velocidad es una marca que, por ejemplo, supera fácilmente mi Abarth 500 con sus 135 caballos (lo hace en seis rasos), lo que te hace una idea de la falta de pegada en la parte media y baja del motor.

Si te metes en una carretera de curvas a disfrutar, la cosa cambia. Cuando las cifras no importan, y lo que importa es el placer de conducción y el disfrute, el RX-8 es toda una delicia. Es un coche que tiene una potencia lineal, por lo que no te arrancará inesperadamente las ruedas traseras. Aunque la carrocería se mueve sobre las suspensiones, la puesta a punto es perfecta. Entrar en curva es un suspiro. El bajo momento polar de inercia hace que el tren delantero sea casi instantáneo y te lea las intenciones.



La dirección tiene el peso justo, es precisa respecto a tus órdenes, y la única pega que te pone es que, aunque informa más que la de cualquier VAG con la que la quieras comparar, no es la de un MX-5 de la vieja escuela en "feedback".

Apoyado, es un coche imperturbable. Gracias a su lograda suspensión puedes pasar por baches, que el RX-8 no desviará su trazada, por fuerte que vayas. Saliendo del vértice de la curva estarás coaccionado a tener la marcha precisa escogida. Si la tienes bien elegida, podrás dar gas e incluso incitar a un ligero sobreviraje que se cancelará solo en breves instantes. El bajo momento polar de inercia, un motor que no es una proeza de par y un agarre disponible muy elevado hacen que el derrape asome pero se recupere casi de manera automática.

Es un coche con el que trazar fino. Donde irías con un Zeta de Nissan o un Silvia desbocado, cruzando, con el RX-8 has de pasar fino, limpio, cuidando la trazada, y disfrutando de ello. Es un coche muy agradecido cuando lo llevas así, a buen ritmo, y te lo hace saber y notar. Estiras las marchas hasta casi las 9.500 vueltas mientras un pitido te recuerda que has de accionar la perfectamente conseguida caja de cambios (de las mejores que jamás he usado). El ESP no resulta intrusivo, y se puede desconectar, los frenos son muy potentes (aunque algo sensibles al calentamiento), los pedales te dejan hacer punta tacón...

Paras tras esa jornada de carretera de costa en la mañana del domingo, para echar el café y el croisant, y te notas la sonrisa en la cara.

Si el resto de la semana lo tienes que usar para llevar los peques al cole, tendrás sitio para ello. El maletero (280 litros) vale para ir a hacer la compra, pero las vacaciones de cuatro exigirán algo de "Tetris" para meter todo, ya que no cabe bien... Me decía un amigo que para vacaciones de una semana en un hotel era mejor enviar las cosas por SEUR... Me pregunto si "las cosas" incluían "los niños".

Los problemas

Pero, ¿por qué el RX-8 cotiza a esos precios? ¿por qué la gente habla mal de él? El desconocimiento de su mecánica y los falsos mitos juegan en su contra.



Gracias a haber cuadrado mi época de RX-8 con parte de mi época trabajando en un taller, pude aprender mucho de este genial Mazda, y es ahora cuando podemos darle utilidad a esta información para tu beneficio, amigo mío.

Es un coche que gasta mucho combustible, sin duda. Hacer medias de 12 y 14 litros en viajes largos "a ritmo vivo" es algo fácil, demasiado fácil. El problema no es ya cuánto gasta cuando corres, sino cuánto gasta cuando no corres. Lo bueno de los motores modernos turbo es que tienen esa doble cara: gastan mucho cuando les aprietas, pero pueden quedarse en siete u ocho litros cuando vas tranquilo, lo que sirve para darles más usos que el eminentemente pasional. En el RX-8 eso no ocurre. Bajar de los 10 litros a los 100 es una proeza. Además, el coche no tiene ordenador de a bordo, para que no te asustes...

Si andas 15.000 kilómetros al año con este coche, estarás en algo "asumible" para la mayor parte de los bolsillos. Si pretendes pasar de ese kilometraje anual, piénsate muy bien si puedes gastarte tanto en gasolina. Estamos hablando de que si haces 2.000 kilómetros al mes estarás poniendo más de 330€ de combustible cada mes...

Mucha gente habla del consumo de aceite del motor. ¿Gasta aceite? Sí, es como tiene que ser, pues lubrica sus sellos con él, como una dos tiempos. Hay que desmitificar esto, ya que para empezar que gaste aceite no es un problema, sino una característica, y para seguir, curiosamente, no gasta más aceite que muchos motores atmosféricos de alto rendimiento: Prueba un M3 CSL y verás de lo que te hablo.

Además, el gasto de aceite tampoco resulta elevado, y con comprobarlo una vez a la semana o cada 15 días irás más que servido. Y te lo digo yo, que usaba el coche "a fuego" durante viajes maratonianos de 1.200 kilómetros en un día por autopista, sin consumo apreciable. Sólo en "tramos" como la carretera de las 365 curvas de Sant Feliu a Tossa de Mar, en la Costa Brava (si no la conoces, es un lugar de peregrinación obligado), vi gastar un litro de aceite, exigiendo durante 30 kilómetros todo lo que tenía el motor dentro...

En cuanto a fiabilidad, aunque la gente diga lo contrario, el RX-8 no es un coche problemático. Al menos no lo es más que un TT quattro de 225 caballos (imagínate por qué lo sé).

Todos los coches pasaron una serie de llamadas a revisión para comprobar compresión y otros detalles. Hay que cerciorarse que la unidad que quieras comprar tiene ese aspecto repasado. No estaría de más una medida de la compresión del motor, algo que te harán en cualquier concesionario Mazda, y te revelará el estado de los sellos del motor.



Los problemas de fiabilidad son un mito que se supera con un mantenimiento "normal y corriente" en el concesionario oficial

Estos son el gran punto flaco de los motores Wankel. Sustituirlos es una operación que, como cambiar los segmentos de un motor de pistones, tendrás que hacer más tarde o más temprano. Puedes contar con que esta operación puede suceder a los 150.000 kilómetros (es como todo, pueden llegar a 200.000 si se tratan bien), y por más que te "metan miedo con ello", es algo bastante sencillo de proceder. A diferencia de los motores de pistones, el Wankel es un motor "económico" de operar. El problema es que muy pocos talleres tienen el nivel de conocimiento técnico adquirido para meterles mano, por lo que te verás obligado a llevarlo a un concesionario oficial, lo que muchas veces supone un extra en coste de mano de obra.

En todo caso, si el motor ha cuidado su nivel de aceite y la calidad del mismo, sin salirse del Dexelia de Mazda 5w30 (curiosamente es el mismo aceite que el Cepsa sintético de la misma graduación, aunque esto os lo contaré otro día), llegar a esos kilometrajes sin fallos en las juntas es fácil.

Como todo en la vida, y como sucede en muchos otros coches usados interesantes, la clave está en saber predecir lo que te va a venir encima en coste de mantenimiento. Si vas a andar muchos kilómetros al año, tendrás que saber que al llegar a esos 150.000 km te tocará abrir el motor, y tendrás que reservar dinero para ello. Pero recuerda: un motor de pistones con esos kilometrajes también te pedirá mantenimientos caros: distribución, rectificados, segmentos en algunos casos...

Otro aspecto débil del coche son las bujías de arranque. Si se te ocurre (como a mi en una ocasión) apagar el coche en frío, a los pocos segundos de arrancarlo, las destrozarás, y 500€ se te irán por el sumidero...

Y otro problema típico es el del cambiador de CD's, que tiende a atascarse, devorar CD's, escupirlos... Algo que solucionó Mazda en muchas unidades en garantía y no volvió a dar fallos, pero que conviene que compruebes en la unidad que te plantees comprar.

¿Conclusiones?

Si yo, que tengo "el culo pelado" de probar coches te digo que es "el mejor coche que he tenido en propiedad", y uno de los pocos que volvería a comprar, creo que ya te lo digo todo, ¿verdad?

A la hora de buscar uno, revisa que lleve el libro de mantenimiento sellado por un concesionario Mazda oficial, con todo al día. Te recomendaría comprobar la compresión en un taller oficial. Evita las unidades de 192 caballos, pues la caja de cinco relaciones y la falta de par y chicha se notan todavía más.



Si buscas un coche que te despeine por potencia, con el RX-8 te equivocarás... Es un coche para disfrutar de su motor progresivo, de su sonido, de su chasis... pero no es una bomba de aceleración turbo, así que si eres de esa peculiar facción automovilística de los que se vanaglorian de "me piqué con un...", no te lo plantees siquiera.

Además hay otro tema complicado para los más manitas: aquellos que buscan preparar estos coches se encuentran con que apenas hay material específico para ello, expertos capaces de prepararlos debidamente, y con una electrónica de la ECU codificada a cal y canto que evita que metamos mano, por el bien del motor. RE Amemiya siempre será una buena opción en todo caso...

Y recuerda, por último, si quieres un RX-8, por más que el precio de compra sea bajo, te exigirá dinero en la cuenta para darle de beber y para llevarlo al taller. Descuidar esos dos aspectos te llevará hacia un camino problemático...

Yo por mi parte sigo pensando si debería comprar uno para devolverlo a mi garaje (más me vale que mi chica no lea esto...), aunque seguramente, a los pocos meses, volvería a tener esa sonatina mental "Necesita más caballos", "gasta mucho", "lo quiero locamente, de cualquier manera".

Galería: Mazda RX-8


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