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Fisker contrata a una consultoría para gestionar sus cuentas durante la re-estructuración



Fisker lo está pasando mal, muy mal. Lleva seis meses sin producir un coche, perdió el dinero de las ayudas gubernamentales, el fabricante de sus baterías quebró, y, para colmo de males, apenas le quedan recursos económicos.

Ante esta situación, los californianos dirigidos por Henry Fisker están buscando un nuevo socio del que recibir una inyección económica, o al que, directamente, venderle toda la compañía, para tratar de seguir vivos, retomar la producción del Karma y lanzar el Atlantic.

Para gestionar la compañía durante la re-estructuración, y evitar "quemar el dinero" que les queda en las cuentas, Fisker ha contratado a Huron Consulting Group Inc., una renombrada consultoría que se encargará de cuidar los recursos disponibles.

Fisker arrancará su búsqueda de nuevos inversores en febrero, y también abrirá la puerta a que los actuales socios pongan más dinero sobre la mesa. Si para mediados de año la compañía no ha solucionado la situación actual, podría verse empujada a la quiebra.

¿Salvará la bola de partido el fabricante californiano de eléctricos de autonomía extendida?

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