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Categorías: Mercedes-Benz, Mantenimiento, Tecnología

Las ventajas del neumático de invierno: Experiencia 4Matic con Michelin


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Llegó el invierno, la lluvia, el frío y en algunos casos la nieve. A los que nos gusta esquiar, llegó el mejor momento del año. Y a los que nos gusta conducir llegó el momento de los cursos de conducción sobre nieve, como la Experiencia 4Matic de Mercedes-Benz realizado en colaboración con Michelin.

El curso se realiza en Andorra, en el circuito permanente de Granvalira, donde a lo largo de unos 45 minutos se nos enseñó las bases de la conducción sobre hielo y nieve al volante de Mercedes-Benz equipados con la tracción integral 4Matic. Michelin, lleva años colaborando con la Experiencia 4Matic proporcionando los neumáticos invernales. Asistimos la semana pasada a este curso, una oportunidad de poder familiarizarnos con los nuevos neumáticos Michelin Pilot Alpin (turismos) y Latitude Alpin (SUV de gama alta).


La idea detrás de la Experiencia 4Matic, la cual es gratis para cualquiera que se inscriba, sea cliente o no de Mercedes, es de poder ver in situ cómo funciona la tracción integral de Mercedes. El sistema 4Matic es totalmente electrónico y carece de bloqueos manuales. El reparto de par motor es siempre el mismo, 45% para el eje delantero y 55% para el eje posterior en los turismos, mientras que en los SUV (GLK, ML y GL) el reparto de par es de 50/50. El mítico Clase G lleva una tracción integral mucho más tradicional con bloqueo de los tres diferenciales, es un todoterreno puro y duro. La razón por la que Mercedes ha elegido un reparto fijo del par motor es para que el comportamiento sea predecible. Además, los componentes mecánicos (diferenciales, árboles, etc) no tienen porque ser sobredimensiones para poder aceptar el 100% del par motor, como en un sistema variable, ahorrándose así costes de desarrollo. Algunos dirán que no son coches divertidos, pero es que la función del 4Matic no es la de comportarse como un Subaru STI, si no la de permitirnos seguir nuestro camino, haya hielo o nieve. Y con los cuatro consejos que nos dan en el circuito junto con los neumáticos Michelin, nos podemos olvidar de las cadenas y las fundas para siempre.

Cuanto más brusco seamos, más al fondo de la cuneta acabaremos. Hay que ser muy suaves.

El circuito
La Experiencia 4Matic se celebra en el circuito permanente de Vall Nord, cerca de Pas de la Casa y al frontera francesa. Este revirado circuito, que en verano acoge pruebas de Drift, se convierte en los meses de invierno en el escenario del Trofeo Andros y de las G Series los fines de semana, para ser ocupado por los pilotos instructores de Mercedes-Benz entre semana. Pero veamos el curso, no sin antes recordar que sobre firme deslizante la suavidad en los movimientos (volante, acelerador o freno) es primordial. Cuanto más brusco seamos, más al fondo de la cuneta acabaremos. Hay que ser muy suaves.


La clave está mirar hacia el objetivo, no el obstáculo...

Tras una charla de unos pocos minutos donde se nos explica la teoría del circulo de Kamm, es decir la relación entre velocidad, ángulo de la dirección y adherencia, pasamos a los talleres prácticos. Empezamos por redescubrir el arte del contravolante sobre nieve y hielo. El objetivo de este ejercicio es, por una parte, ver hasta qué punto unos neumáticos de invierno son capaces de encontrar adherencia en lo que tiene más de pista de patinaje que de pista de un circuito, y por otra parte, recordarnos un consejo importante y válido todo el año: ¡mira hacia donde quieres ir, no al obstáculo!

Luego pasamos a una serie de slaloms. El primero con los conos muy separados y el siguiente con los conos más cerca los unos de los otros. Además de recordarnos que siempre debemos mirar lejos y no la punto del capó de nuestro coche, este ejercicio sirve sobre todo para poner experimentar en vivo la teoría del círculo de Kamm. Si giramos demasiado el volante para la velocidad y adherencia que tenemos, el neumático perderá adherencia. Por mucho Michelin Alpin que sea y 4Matic tenga el coche, las leyes de la física siempre tienen la última palabra. Para que las ruedas delanteras vuelvan a tener adherencia y por lo tanto poder direccional, deben volver a estar dentro del círculo de Kamm. Para ello hay que ir en contra de nuestro instinto y volver a poner rectas las ruedas. Explicado así es muy árido y puede parecer complicado, pero una vez en situación es fácil y a los 5 minutos ya sale naturalmente. En una curva grande y ya con velocidad, nos sorprendemos haciendo este tipo de pequeñas correcciones para tomar la curva con seguridad y control.


Suave, sin movimeintos bruscos y enderezando ligeramente de vez en cuando para tener poder direccional.

El siguiente ejercicio consiste, siempre con nieve o hielo, en modificar nuestra trazada en las curvas. Es importante abrirse en la curva -sin invadir el carril contrario por supuesto-, y retrasar el momento en el que apuntamos al vértice de la curva. Es decir, para los que acuden a track days, tenemos que sacrificar la curva. ¿Por qué? Si perdemos adherencia en el momento de girar, el coche se deslizará recto. Y si en el carril contrario viene, por ejemplo, un camión, vamos a tener serios problemas. Si aplicamos este simple consejo y hacemos un recto porque había más hielo de lo que creíamos, ya estaremos en nuestro carril y no en el contrario.


Los neumáticos de invierno son la mejor garantía de seguridad sobre firme mixto asfalto/hielo.

El último ejercicio es el clásico arranque en cuesta, con gomas de verano y luego con los Michelin Alpin. En este caso, a parte de recordarnos de ser suaves con el acelerador, el ejercicio pone de manifiesto la importancia de los neumáticos de invierno frente a unos de verano. Con los de verano, el Clase C 4Matic sube a duras penas, y si se nos amontona la nieve, nos quedamos tirados.


Con gomas de verano y tracción se sube con mucha dificultad, con gomas invernales es una formalidad.

Neumáticos de invierno, no unicamente de nieve
Ahora que hemos visto lo bien que funciona el binomio tracción integral y neumáticos Michelin Alpin, es hora de romper ciertos tópicos sobre los neumáticos de invierno. Muchos ya sabréis que en países como Alemania, Luxemburgo, Suiza o Rumania, los neumáticos de invierno son obligatorios de octubre/noviembre hasta marzo/abril. Pero no es porque suela nevar, sino por las bajas temperaturas. Cuando la temperatura cae por debajo de los 7ºC, las prestaciones de los neumáticos de verano disminuyen considerablemente. Los compuestos con los que están fabricados –específicos para favorecer la adherencia en circunstancias normales– se endurecen y pierden eficacia.

En invierno, los neumáticos de invierno proporcionan más seguridad y eficacia en la conducción gracias a su compuesto de goma más blando y flexible capaz de mantener sus propiedades a bajas temperaturas.

En invierno, los neumáticos de invierno proporcionan más seguridad y eficacia en la conducción gracias a su compuesto de goma específico -más blando y flexible- capaz de mantener sus propiedades a bajas temperaturas. Estos neumáticos cuentan con una gran cantidad de laminillas en los tacos, hasta cinco veces más con respecto a una goma de verano, cuya finalidad es mantener la adherencia en superficies deslizantes. Por último, la escultura de su banda de rodadura, más recortada y profunda, logra una mayor evacuación del agua.


La gama Michelin Alpin y Latitude Alpin es la más completa, inlcuso hay un referencia con dibujos asimétricos especiales para Porsche.

Sin embargo, en España, apenas se veden unas 300.000 unidades de neumáticos de invierno al año, principalmente -o casi exclusivamente, deberíamos decir- en Cataluña, Aragón y Navarra. Y es que los tópicos tienen la piel dura y son considerados "neumáticos de esquiadores", es decir, de nieve. Sólo le sacan partido los que suben a esquiar cada dos por tres. Por si fuera poco, mucha gente se cree que si las temperaturas son suaves, como en Barcelona, destrozarán los neumáticos. Nada más lejos de la realidad. A una temperatura de 12ºC ó 14ºC, por ejemplo, el neumático de invierno no se va a desintegrar ni caer a trozos. Ahora bien, es cierto que nuestras trazadas no serán tan perfectas como con un neumático de verano, pero no se rompen. Los que vivís en la costa del Mediterráneo ya os habréis fijado en los coches de los jubilados suizos con llanta de chapa negra (ese bonito Clase E con llantas de desguace, exactamente). Y es que llevan neumáticos de invierno -obligatorios en esta época del año en el país alpino- y no bajarían hasta Torrevieja con esas gomas si realmente se destrozasen fuera de la nieve.


Una goma de verano no podría morder la nieve con tanta facilidad.

Claro que el tópico de que somos un país mediterráneo [Galicia, Asturias o Extremadura, por ejemplo, son zonas muy mediterráneas, claro] no nos deja ver la realidad. Y es que según la AEMET, la temperatura media invernal en España está por debajo de los 7ºC en una gran parte del país. Y la nieve es algún muy habitual en la Sierra de Madrid, en los Ancares, etc. Por si fuera poco, los datos de la DGT muestran que casi la mitad de los accidentes con víctimas tienen lugar en los meses más fríos del año.

En una situación complicada, algunos podrán objetar que está muy bien pero que la operación sale cara, pues hay que comprar cuatro neumáticos nuevos cuando los de veranos apenas está gastados. En realidad, sólo se adelanta la compra. Si un neumático dura de media, pongamos, 40.000 km, seguirá siendo así, aunque esté guardado en el taller. Si hacíamos esos 40.000 km en dos años, al poner gomas de invierno la mitad del año, haremos 40.000 km con los de verano en cuatro años. Y ocurre lo mismo con los de invierno. Además, los de invierno son un poco más baratos que sus equivalentes de verano, pues se suelen montar con uno o dos indices de velocidad inferiores, por lo que son más baratos.



Los que vivimos en regiones donde la temperatura le cuesta subir más allá de los 5 ó 7º C en invierno, llegó el momento de cambiar de neumáticos para que conducir siga siendo un placer y no un reto. Obviamente, cambiar de gomas en este caso significa dejar en el taller (o en el garaje de casa si tenemos sitio) los neumáticos de verano por unos de invierno. Es algo que aconsejamos encarecidamente, puesto que no se degradan si sube unos días la temperatura y no son exclusivamente para la nieve; son para el invierno, sencillamente.

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