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Prueba Fiat 500L - Diseño e interior



Como en el día de la presentación ya te hablamos en profundidad del diseño y la estética del 500L, hoy nos vamos a centrar en lo fundamental, y en las sensaciones de haber convivido con él durante una semana.

La clave de todo el "invento" del 500L es intentar captar clientes que ven en el quinientos un coche "chic y fashion" y quieren mantener ese aura de "coche especial", trasladada a un envase más grande. ¿Consigue mantener la esencia "500"? Pues en partes sí, en otras no.

El frontal es eminentemente 500, con sus cuatro ojos "saltones y redondos", la boca de refrigeración ancha y ovalada, y el logo de Fiat engarzado en un bigote cromado. El salpicadero, con el toque del color de la carrocería, también logra el "efecto 500", lo mismo que las llantas de aleación, que emparentan muy lejanamente con el pequeño utilitario turinés.

Pero cuando miramos la estampa lateral la cosa ya no es "tan quinientos". De hecho, este coche parece un Panda que se ha tomado unos cuantos anabolizantes. Así lo demuestran los pasos de rueda "cuadrados", las protecciones plásticas de las puertas, o el pilar C en cristal, haciendo "flotar" al techo.



La trasera tiene algo de Citroën C3 Picasso con faros de MINI Paceman, pero bueno, ya sabemos qué pasa con los parecidos razonables en esta industria. También podemos decir que se da un claro aire con un Countryman, pero puestos uno al lado de otro se notan claramente distintos: el MINI es un SUV, el 500L se ve claramente como un MPV.

En líneas generales te diremos que es de estos coches que gana, y mucho, en vivo, hasta el punto de que, con estas llantas de aleación en 17 pulgadas, me atrevería a decir que... no es feo. No, bonito tampoco, como mucho simpático. Me parece, personalmente hablando, un coche desproporcionadamente alto, como todos los monovolúmenes.

Pero teniendo en cuenta los condicionantes de tener que hacer una "furgoneta" de este tipo para ofrecer las características de un monovolumen, podemos decir que Fiat ha logrado mantener suficiente carácter en un coche que, de otra manera, sería visto como un electrodoméstico más.

Si abres la puerta, te encuentras con lo mejor del coche: un habitáculo enorme para su categoría. Es el más grande del segmento B, sin duda alguna. Las plazas delanteras tienen las butacas bien altas, como les gusta a las "mamás que van a por los niños al cole" (como me repitió mi chica unas mil veces mientras sus ojos chisporreteaban denotando que el 500L le gustaba... pobre de mí). De esta manera "se entra de pié", como en una furgoneta. Si te sientas y miras hacia adelante, la verdad es que la posición de conducción no tiene mucha diferencia con la del Fiorino Qubo en cuanto a la altura y la anchura del habitáculo.

Eso sí, está mucho mejor conseguido, obviamente. Los materiales no son una oda a los plásticos blandos de Audi, sino que son rígidos, aunque de buena apariencia (bueno, el plástico liso que rodea el cuadro de relojes no es "lo más de lo más", la verdad).

Los ajustes son consistentes, y no ves piezas desalineadas, y rodando con el coche no hay crujidos extraños, salvo uno de la radio de la unidad de pruebas, que se arregló tras un apretón con la palma de la mano...

Si nos sentamos en las plazas traseras nos encontramos con un espacio enorme para las rodillas. Dos pasajeros adultos irán como en un sedán de segmento E por espacio vital percibido. Tres ya van demasiado justos, aunque tres chavales o niños sí que pueden ir a sus anchas.



Los asientos traseros se pueden abatir total o parcialmente, y se pueden regular longitudinalmente e incluso en inclinación, para echar una cabezadita.

La sensación de espacio detrás queda magnificada por el techo de cristal, opcional, que montaba la unidad de pruebas. Si hay un opcional "obligatorio" en este coche que te recomendaría, es este techo, porque da una sensación de amplitud que te hace querer ir todo el día sentado atrás.



El maletero es grande, y puede ganar espacio robándoselo a las plazas traseras si las echamos adelante al ir a la compra. Tiene una bandeja que podemos colocar en varias posiciones para jugar con una plataforma alineada con el borde de carga, una más baja, una superior... También hay asas para colgar bolsas... Es un maletero más que suficiente para cualquier familia "media".



Si pasamos a hablar de infoentretenimiento, algo de lo que cada día vamos a tener que hablar más, nos encontramos el sistema UConnect de Chrysler, ya instalado en este Fiat. Y la verdad es que es un paso muy importante hacia adelante respecto al sistema Blue&Me de modelos anteriores. Ya no se saltan canciones aleatoriamente, podemos enviar música mediante Bluetooth desde nuestro móvil, y las órdenes vocales van mucho mejor.

El equipo de sonido, de serie, sin ser el opcional Beats (otra opción muy recomendable), suena suficientemente bien como para que no eches de menos una "radio buena", y todos los menús táctiles resultan intuitivos y fáciles de manejar y mirar. Eso sí, al que tradujo el sistema al castellano deberían haberle explicado que "Play music" es "Reproducir música", y no "Jugar música"...



Técnicamente, el 500L se asienta en la nueva plataforma B "ampliada" del Grupo Fiat. Deriva de la del Fiorino, alargándose y ensanchándose. Es, a su vez, un derivado moderno de la del Punto, y algunos elementos se ven claramente compartidos, como el cuadro de relojes, pero en líneas generales podemos hablar de una plataforma "nueva", que además servirá para productos para exportar a Estados Unidos, y también será la base de los nuevos SUV del segmento utilitario de Fiat y Jeep.

Cuenta con McPherson delante y un eje trasero con brazos tirados unidos por una barra de torsión común. El motor MultiJet diésel de 85 caballos se nos antoja algo limitado para los 1.315 kilos de peso, pero de eso hablamos en el siguiente apartado.


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