Skip to Content

Categorías: Autoblog, Etc., Urbanos segmento A

Prueba: Carrito de la compra


Pincha la imagen para ver la galería

En Autoblog nos gusta ser líderes. Porque hay dos tipos de personas en este mundo, las que tienen ideas, y las que siguen esa corriente. Por ello nosotros, que nos encanta estar en el primer grupo, estamos aquí hoy para proponerte un concepto de movilidad urbana sostenible que, de un plumazo, ataca problemas tan acuciantes en nuestro país como son el coste del combustible, el paro, la contaminación y el espacio de aparcamiento.

Hoy, día 28 de diciembre, te traemos la prueba de un nuevo concepto de movilidad: el carrito de la compra como medio de transporte.

Desde que escribo para vosotros en Autoblog, e incluso desde antes, los que me hayáis tenido la oportunidad de leer en otras publicaciones, sabéis que he probado coches de todo tipo. Algunos con muchos caballos, otros con pocos. Híbridos, diésel, eléctricos, bestias deportivas y utilitarios, pero ninguno me ha llegado como este, hasta el corazón.

Y es que, aunque no tiene caballos en cantidad, tiene un bien muy preciado: potencia humana.




Línea ligera y refinada... ¿quién quiere un Alfa Romeo 8C teniendo un carrito de la compra?

Estéticamente, como puedes comprobar, su diseño es básico y sus acabados, no muy refinados. Fabricado en acero inoxidable soldado, el bastidor es relativamente ligero, y no supera los sesenta kilos de peso. Cuenta con dirección a las cuatro ruedas, eso sí, algo que no es tan común, y que comparte con bestias como el GT-R R34 de Nissan, y su sistema Super HICAS.

La suspensión delantera es por eje rígido torsional, mientras la trasera es... inexistente. Los acabados son algo burdos, y la verdad es que no nos convence demasiado, aunque no esté muy por debajo de algún "low cost" bastante más caro.

La motorización viene dada por un ejemplar robusto y joven. Es sustituible, y como las baterías de los Twizy, se alquila por meses. Ante el hundimiento del mercado laboral para los jóvenes, no te será difícil esclavizar a algún recién licenciado, como es el caso del "Juanan" modelo del 91 que puedes ver en las imágenes.

Su potencia ronda un burro (ojo, es algo menos que un caballo, pero superior a un "hombre convencional"), y cuenta, de serie, con función radio (te canta una balada si se lo exiges). Se le puede alimentar con ron, wisky o, incluso, con leche.

Si en un momento dado te aburres de él, siempre puedes volver a la facultad y cambiarlo por otro que se ajuste mejor a tus gustos musicales y necesidades.


Descapotable, con antirrobo y dirección a las cuatro ruedas. Este monoplaza es todo un lujo

De serie, el carrito cuenta con sistema antirrobo accionado por una moneda de un euro, con rodamientos en las cuatro ruedas directrices, y una portezuela de acceso algo exigua, que no se sujeta con brazos telescópicos. El resultado es que durante el acceso puedes recibir un portazo en la cabeza, como el que tuvimos nosotros, que te puede dejar grogui.

Como se puede observar en la imagen inferior, una vez nos encajamos en el interior del carro, el espacio está claramente ajustado, y no nos cabrá ni el equipaje ni "la parienta", aunque siempre podemos explotar al "hombre remolcador" haciéndole cargar con una mochila con el bocadillo para la tarde.



Y cómo se mueve, te preguntarás ahora. Nuestra experiencia con "el carrito con Juanan del 91" comenzaba con un cursillo acelerado para la tracción humana, explicándole que tenía que fijarse en nuestras manos para saber a dónde queríamos ir, más entender las normas básicas: "adelante, frena, canta..." etcétera.

La lección duró poco (a fin de cuentas es un joven universitario, y esto se nota), y pronto nos pudimos poner en marcha.

He de confesar que la posición de conducción no me terminó de convencer, mientras que el respaldo metálico tiende a clavarse en tu espina dorsal y en los cuartos traseros, lo que te deja algo dolorido al poco tiempo de iniciar los primeros movimientos.


A estas alturas, uno ya sabe que esto no va a acabar bien con dos ruedas en el aire

En linea recta todo va bien, y el carrito se comporta decentemente, ganando velocidad con facilidad, aunque el agarre está un poco limitado a la potencia que son capaces de transmitir las suelas de los zapatos del humano que hace las veces de impulsor.

Los problemas comienzan con las curvas y los baches. La estabilidad lateral es muy reducida, y la carencia de suspensión hace que con cada bache recibamos impactos dolorosos por todo el cuerpo. Es mejor conducir con la boca cerrada... sacar la lengua fuera puede acabar mal.

Pasar curvas rápido es un proceso complicado, y a medida que exiges a tu montura más y más curvas, las inercias empiezan a desmandarse, y levantar las ruedas interiores a la curva comienza a ser algo que sucede con asiduidad.

Seamos sinceros: el tacto de la "dirección" no es menos informativo que el de un Audi, o más artificial que el de un Fiat 500...


Acelerar es fácil... frenar es otro cantar

Es el momento de tener miedo, sí. El carro ya está desmandando, levantando ruedas, y llega entonces la cuesta abajo. Tu intrépido humano propulsor no atiende a las órdenes de frenado que le indicas, a gritos, a la desesperada. Ya está. Ha llegado ese momento ineludible en la conducción de un carro en el que te percatas de que no fue una buena idea montarte en él, y te diriges hacia un tortazo de esos que hacen época.

Lo duro de las barras de acero inoxidable te quedará claro en tu dentadura, que sufrirá parte del golpe mientras vuelcas. A ver ahora cómo le explicas mañana a tu jefe que no vas a trabajar porque has tenido un "carro-accidente" y estás en el hospital.

Entre tanto, el Juanan 1991 se da a la fuga, tras ver cómo nos perdíamos cuesta abajo, camino de un tortazo más que seguro.



Toca sacar conclusiones, claro. Si bien el Juanan 1991 es el propulsor más económico y ecológico que hemos probado hasta la fecha (no está muy claro si emite gases contaminantes... pero es barato alimentarlo con bebidas de marca blanca), no resultó fiable en frenada, dandose a la fuga, así que ese es un aspecto a mejorar.

Tampoco está conseguido el confort interior, la suspensión o la estabilidad. Pero por otra parte uno mira el precio del carrito (un euro en cualquier centro comercial por llevártelo), y se percata que esta solución sigue siendo miles de veces más económica que un Dacia Lodgy. Y seamos sinceros... también es más bonito.

Además, ¿has visto un medio de transporte que te coloque más emociones en tu cuerpo a menos velocidad? Las sonrisas (propias y ajenas) te rodearán allá donde vayas, y serás el polo de atención en las fiestas VIP a las que acudas. Y siempre podrás dejar aparcado a tu "hombre-empujador" en el parking con una bolsa de pipas para recargar fuerzas.

¿Nos compraríamos uno? Sabes tan bien tú como yo que sí. Cambiaremos todos los coches del garaje de los editores de Autoblog por "el carrito de la compra". Pero ahora buscaremos estudiantes de INEF para ver si dan mejor resultado físico cuando se pida "frenado". Mejorar el confort queda para el 28 de diciembre de 2013. Lo prometo.
Un agradecimiento especial a Eduardo y Juanan por ayudarme con esta "complicada" y "caótica" prueba

Reader Comments (Page 1 of 3)

Autoblog Español

Autoblog en español bloggers (30 días)

#BloggerPostsCmts
1Enrique Garca13420
2Guillermo Alfonsin11154
3Antonio R. Vaquerizo647
4Daniel Murias620
5Valent Fradera2710
6Nacho Villarin180
7Javier Costas433
8Elas Juarez10