Categorías: Etc.

Porque con el suelo mojado no se puede correr igual que con él seco


Lluvia... amiga inseparable del invierno

El otro día teníamos una boda en mi tierra. Había que ir hasta Pontevedra el pasado viernes, con todo el viaje bajo el amparo de la noche. La predicción de los señores del tiempo no era nada halagüeña, y desgraciadamente acertaron. Pero esto no va sobre el acierto de los meteorólogos, sino sobre conocimientos básicos de conducción.

Aprovechando los pocos ratos de "carretera seca y sin viento" que había por el trayecto, intentamos hacer kilómetros a un ritmo "sensato y razonable" aunque tal vez ligeramente por encima de los 120 por hora de las señales (si Rajoy y compañía logran aprobar lo de los 140 por hora, la cosa cambiaría), y ganamos un poco de tiempo.


Adelantamos a un montón de conductores que iban a sus 120 por hora, clavados, algunos con el programador de velocidad activado, apuesto, otros conduciendo a lo que marcan las señales. Yo era el "terrorista" en ese sentido, y ellos los buenos conductores.

Comenzó entonces mi ascenso al Padornelo, y el cielo se nos vino encima. Comenzó a llover de una manera que pocas veces he tenido la oportunidad de ver. Auténticos ríos cruzaban el asfalto, y la visibilidad era, como poco, complicada. Tocaba bajar el ritmo, y bajarlo más... Pronto me encontré subiendo las cuestas de la carretera a ochenta por hora, porque la carretera no estaba para más gracias.

Y entonces comenzó mi "alucinación". Yo, que he corrido rallyes. Yo, que he girado en el Nordschleife lloviendo a mares, veía que la carretera estaba complicada, y el coche se movía a los lados, a pesar de llevar neumáticos en perfecto estado, por la cantidad de agua que tenían que retirar. Pero que yo lo viera no quería decir que los demás lo hicieran, al parecer.

Existe esa especie de conductor "monovelocidad", que va a 120 por la autopista, llueva, nieve, haga sol, haya visibilidad o no la haya... puede que conduzca en el límite legal, pero eso no le hace "responsable" y "seguro"

Así que esos mismos conductores que una hora antes habían visto cómo les adelantaba yo se tomaban su ¿revancha? y a 120 por hora, ni un kilómetro por hora más, me adelantaban contra viento y agua. ¿Dónde estaba el problema? ¿estaba siendo yo demasiado "blando"? No...

El problema está en la falta de conciencia social de lo que implica la lluvia. Si a cualquiera de esos conductores (y seguro que tú, amigo lector, has visto un montón de ellos), se les parara en ese momento, alegarían que van a la "velocidad legal". Pero la velocidad legal no siempre es la más adecuada a la vía.

Porque puedes ir a 140 por la autopista sin riesgo, si está todo seco y despejado, y hay buena visibilidad, y ser un auténtico peligro ir bajo lluvia a 60 por hora en el mismo lugar. Pero eso no se nos refuerza en el conocimiento general sobre seguridad vial.

Cierto es que los carteles luminosos de tráfico advertían de que "con lluvia, modere su velocidad". Pero basta viajar a Alemania para ver cómo la gente reduce su velocidad a 100 por hora cuando los carteles lo exigen por inclemencias del tiempo. O cómo en Francia los límites sobre seco y mojado son diferentes.

Aquí no. Aquí se va a 120. Y punto.

Y claro, al final pasa lo que tiene que pasar. A los pocos kilómetros nos encontrábamos a un conductor que había volcado su coche en el arcén tras hacer acuaplaning en un charco en el carril izquierdo (sí, ese en el que iba siempre, aun cuando el derecho, más seco, estaba libre).

Afortunadamente para él y para su familia, estaban sanos y salvos, aunque el coche no hubiera corrido la misma suerte. Tal vez este conductor haya aprendido la lección, pero tantos otros siguen en sus trece de correr lo mismo, independientemente de cómo esté el clima.

Por todo esto, tal vez deberíamos considerar que, de la misma manera que nos gustaría ver aumentar los límites de velocidad en autovías y autopistas a 140 en tramos donde sea viable, nos gustaría también ver más civismo, conocimiento y sensatez cuando las condiciones climáticas aconsejan ir más lento. Tal vez deberíamos, incluso, plantearnos límites de velocidad variables, distintos para seco y mojado.

Un dato para terminar: el coeficiente de agarre en curva de un neumático en seco puede ser de uno. Este se reduce en mojado hasta 0,3 aproximadamente, es decir un 70% menos de agarre. En cifras redondas: la velocidad máxima con la que puedes pasar una curva determinada en seco y en mojado varía radicalmente. Y eso sin tener en cuenta el acuaplaning, que es el auténtico enemigo en vías rápidas, ya que en estas las curvas no suelen ser de gran exigencia de agarre.

Por hoy, no me quejaré más.

Noticias recientes

Reader Comments (Page 1 of 2)