CategorÃas: BMW, Pruebas, Compactos segmento C
Prueba BMW 120d - Al volante
Prestaciones

Como ya comentamos, el 2.0 litros del 120d equipa un bloque con inyección directa por rampa común, turbo de doble entrada con intercooler. Desarrolla 184 CV a 4.000 rpm y entrega 380 Nm de par máximo desde tan sólo 1.750 rpm. La fuerza del motor está disponible en cada instante. Además de cubrir el 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, otorga unas recuperaciones excepcionales para un compacto diésel. Asociado aquí al cambio automático ZF de 8 relaciones, necesita tan sólo 5,1 segundos para pasar de 80 a 120 km/h, con el cambio en modo S. Basta con hacer un kick down para que el F20 levante ligeramente su morro y todo al nuestro alrededor desfile mucho más deprisa. Da igual la gestión motor que tengamos seleccionada -Sport, Comfort o Eco-, es hundir el pie derecho y todo se acelera con una prontitud y un brío pocas veces conseguidos en un compacto diésel... Es cierto que si seleccionamos el modo Efficiente Dynamics, la respuesta al acelerador no será tan contundente. Y es que en este caso, todos los sistemas actúan para buscar la mejor eficiencia energética, lo que se traduce en un menor consumo y unas emisiones de CO2 homologadas de tan sólo 120 g/km.

Fuera de la ciudad, en vías rápidas, todo cambia. Este motor está en su salsa y en el 120d no será muy complicado lograr consumos medios de 4,5 l/100 km. No me cabe la menor duda que será posible superar los 900 km de autonomía e incluso rozar los 1.000 km en los viajes largos gracias a su depósito de 52 litros. El motor se muestra silencioso, pero no tanto como en el A3, y sólo por encima de los 140 km/h el ruido aerodinámico se hará presente.
Al volante

De manera general, el nuevo Serie 1 se muestra mucho más cómodo que el anterior. Es cierto que es más eficiente, más grande y con un aire más premium que el anterior. Pero también, y menos mal en un BMW, que ofrece un comportamiento dinámico mucho más logrado que el anterior. Ahora bien, no será ninguna referencia.
La primera generación de Serie 1 era notoriamente subviradora, el colmo para un tracción trasera. Y BMW que no dejaba de comunicar sobre el placer de conducir y su condición de tracción trasera... La dirección era pesada y el chasis no era el más noble del segmento. Eso sí, tenía esa firmeza en las suspensiones, típica de BMW. El actual Serie 1, si bien conserva una cierta firmeza en las suspensiones, sabe mostrarse cómodo. Muchas de las irregularidades que al pasar por encima con el anterior sentías en tu columna vertebral, ahora pasan desapercibidas. Y no, no han arreglado la carretera, es que el F20 es simplemente mucho más cómodo. Incluso si seleccionamos el modo Sport para la gestión motor y los amortiguadores regulables.
La dirección asistida electromecánica ofrece ahora la dureza ideal. Es mucho más reactiva que en la anterior generación, es bastante más directa, pero no me acaba de convencer en cuanto a comunicación. Las suspensiones son las que dan más información -sobre el estado del firme-, pero no acerca del grip que pueda tener el tren delantero. En conducción deportiva, no es muy gratificante, pues será fácil evidenciar una cierta tendencia al subviraje. Las vías ensanchadas han reducido ese defecto, pero sigue ahí. Simplemente, el límite en el que ahora subvira se ha retrasado, tenemos más margen. En mojado o entrando en una curva con demasiado optimismo, tenderá a ir recto y el hecho de que intentemos corregir con los frenos o el acelerador no cambiará mucho. Si optamos por el modo Sport+, que desconecta parcialmente las ayudas, la batalla corta y ese chasis que no acaba de estar a punto del todo harán del Serie 1 una máquina con la que habrá que luchar; no será necesariamente más ágil.

En la prospección de mercado, las principales críticas de los clientes del primer Serie 1 se centraban en el confort del coche, deseaban más comodidad. De ahí, ese comportamiento a lo Audi, que no es gratificante desde el punto de visto deportivo, pero que tampoco acaba de ser totalmente cómodo. El Serie 1 es un coche de conquista para la marca, para muchos es la primera vez que compran un BMW y es como si los dirigentes de BMW tuviesen miedo de proponer un verdadero BMW para no asustar a los nuevos clientes. Al final, se queda a medio camino. De cara a la próxima generación, parecer que el camino ha sido definido y claramente, será un tracción delantera.




Como ya comentamos, el 2.0 litros del 120d equipa un bloque con inyección directa por rampa común, turbo de doble entrada con intercooler. Desarrolla 184 CV a 4.000 rpm y entrega 380 Nm de par máximo desde tan sólo 1.750 rpm. La fuerza del motor está disponible en cada instante. Además de cubrir el 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, otorga unas recuperaciones excepcionales para un compacto diésel. Asociado aquí al cambio automático ZF de 8 relaciones, necesita tan sólo 5,1 segundos para pasar de 80 a 120 km/h, con el cambio en modo S. Basta con hacer un kick down para que el F20 levante ligeramente su morro y todo al nuestro alrededor desfile mucho más deprisa. Da igual la gestión motor que tengamos seleccionada -Sport, Comfort o Eco-, es hundir el pie derecho y todo se acelera con una prontitud y un brío pocas veces conseguidos en un compacto diésel... Es cierto que si seleccionamos el modo Efficiente Dynamics, la respuesta al acelerador no será tan contundente. Y es que en este caso, todos los sistemas actúan para buscar la mejor eficiencia energética, lo que se traduce en un menor consumo y unas emisiones de CO2 homologadas de tan sólo 120 g/km.
Basta con hacer un kick down para que el F20 levante ligeramente su morro y todo al nuestro alrededor desfile mucho más deprisa.
En zonas urbanas, el consumo medio se situará entre los 5,6 l/100 km y los 6,3 l/100 km, en función de la gestión motor escogida y de nuestros hábitos de conducción. El cambio automático es de una suavidad extraordinaria y siempre selecciona la marcha adecuada para la situación. El sistema Stop/Start, sin embargo, me sigue pareciendo demasiado aparatoso cuando se pone en marcha. Es decir, al llegar al semáforo, el motor se apaga y ahí nos damos cuenta hasta qué punto un motor diésel, y en especial este 2.0 litros BMW, es ruidoso. Levantamos el pie del freno para salir del semáforo en verde y el arranque del motor es bastante sonoro y acompañado con alguna que otra vibración. A favor de BMW hay que reconocer que el sistema ha mejorado notablemente, con respecto al anterior Serie 1 y Serie 3, por ejemplo, pero aún se hace notar más que en el Audi A3.
Fuera de la ciudad, en vías rápidas, todo cambia. Este motor está en su salsa y en el 120d no será muy complicado lograr consumos medios de 4,5 l/100 km. No me cabe la menor duda que será posible superar los 900 km de autonomía e incluso rozar los 1.000 km en los viajes largos gracias a su depósito de 52 litros. El motor se muestra silencioso, pero no tanto como en el A3, y sólo por encima de los 140 km/h el ruido aerodinámico se hará presente.
Al volante

De manera general, el nuevo Serie 1 se muestra mucho más cómodo que el anterior. Es cierto que es más eficiente, más grande y con un aire más premium que el anterior. Pero también, y menos mal en un BMW, que ofrece un comportamiento dinámico mucho más logrado que el anterior. Ahora bien, no será ninguna referencia.
La primera generación de Serie 1 era notoriamente subviradora, el colmo para un tracción trasera. Y BMW que no dejaba de comunicar sobre el placer de conducir y su condición de tracción trasera... La dirección era pesada y el chasis no era el más noble del segmento. Eso sí, tenía esa firmeza en las suspensiones, típica de BMW. El actual Serie 1, si bien conserva una cierta firmeza en las suspensiones, sabe mostrarse cómodo. Muchas de las irregularidades que al pasar por encima con el anterior sentías en tu columna vertebral, ahora pasan desapercibidas. Y no, no han arreglado la carretera, es que el F20 es simplemente mucho más cómodo. Incluso si seleccionamos el modo Sport para la gestión motor y los amortiguadores regulables.
La dirección asistida electromecánica ofrece ahora la dureza ideal. Es mucho más reactiva que en la anterior generación, es bastante más directa, pero no me acaba de convencer en cuanto a comunicación. Las suspensiones son las que dan más información -sobre el estado del firme-, pero no acerca del grip que pueda tener el tren delantero. En conducción deportiva, no es muy gratificante, pues será fácil evidenciar una cierta tendencia al subviraje. Las vías ensanchadas han reducido ese defecto, pero sigue ahí. Simplemente, el límite en el que ahora subvira se ha retrasado, tenemos más margen. En mojado o entrando en una curva con demasiado optimismo, tenderá a ir recto y el hecho de que intentemos corregir con los frenos o el acelerador no cambiará mucho. Si optamos por el modo Sport+, que desconecta parcialmente las ayudas, la batalla corta y ese chasis que no acaba de estar a punto del todo harán del Serie 1 una máquina con la que habrá que luchar; no será necesariamente más ágil.

La combinación de unos muelles duros y unos amortiguadores excesivamente blandos, hacen que en los apoyos muy marcados la carrocería se balancee.
Otro punto que me defraudó un poco es el de los apoyos. La combinación de unos muelles duros y unos amortiguadores excesivamente blandos, hacen que en los apoyos muy marcados la carrocería se balancee un poco. Hasta ahora era un fenómeno que no ocurría con los BMW. Lo típico de un Audi, por citar a un rival suyo, es que al llegar a la curva el coche se apoya, la carrocería vuelve a subir ligeramente para volver a apoyarse en el exterior de la curva, para subir otro poco y volver a apoyarse. Es un balanceo descarado y lo típico en un coche donde prima el confort de marcha. Lo habitual en un BMW es que se apoye en la curva de manera más o menos franca, según el modelo. En el Serie 1, no. Se comporta casi como... un Audi. Ya está, lo he dicho. Los apoyos no son francos y eso no transmite confianza al conductor. El coche es perfectamente seguro y tomará la curva sin problemas, pero ese movimiento de caja te resta entusiasmo.En la prospección de mercado, las principales críticas de los clientes del primer Serie 1 se centraban en el confort del coche, deseaban más comodidad. De ahí, ese comportamiento a lo Audi, que no es gratificante desde el punto de visto deportivo, pero que tampoco acaba de ser totalmente cómodo. El Serie 1 es un coche de conquista para la marca, para muchos es la primera vez que compran un BMW y es como si los dirigentes de BMW tuviesen miedo de proponer un verdadero BMW para no asustar a los nuevos clientes. Al final, se queda a medio camino. De cara a la próxima generación, parecer que el camino ha sido definido y claramente, será un tracción delantera.



Reader Comments (Page 1 of 1)
Ferrer 11:24AM (12/15/2012)
No podrÃa estar más en desacuerdo en lo referente al comportamiento.
En casa hubo un Serie 1 de primera generación (118d de 3 puertas) y en uno de los coches más brillantes que he conducido nunca. Es el coche que me convenció que la tracción trasera era mejor que la delantera y que los BMW eran unos coches como dios manda. Era un coche que no sólo iba sobre raÃles y tenÃa una estabilidad lineal muy elevada sino que además era extremadamente preciso y no tenia nada de subviraje (con los neumáticos básicos y la suspensión de serie de nuestro coche al menos). Era un coche que se sentÃa muy natural y comunicativo.
Cuando probé el nuevo hace un par de meses (también un 118d aunque de 5 puertas con la linea Sport y neumáticos 225/45 R17) me lleve una decepción tremenda. No es que fuera malo, seguÃa teniendo facilidad para cambiar de dirección y comportamiento sin trazas de subviraje, pero habÃa perdido la magia del anterior Serie 1. Los apoyos no era francos y al lÃmite tenÃa una especie de deriva e imprecisión muy desagradables. Yo creÃa que eran los neumáticos de aquella unidad quizá pero hablándose en el artÃculo de la suspensión puede que fuera eso. En cualquier caso, sólo no lo comprarÃa por eso, aunque sigue siendo el segmento C con mejor comportamiento gracias a su disposición mecánica única entre sus rivales.
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Juanjo 5:40PM (12/15/2012)
Nunca has sentido la contundencia de un A3 quattro empujando en una curva como si fuera sobre raÃles?? Es una disposición distinta en su segmento, pero de ahà a que sea la mejor o la más efectiva hay mucha diferencia.
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Ferrer 6:20PM (12/15/2012)
He conducido versiones de tracción delantera de la segunda y tercera generación del A3, aunque nunca una de tracción a las cuatro ruedas. De todas formas, cuando hablo de raÃles no hablo de adherencia y motricidad como tiene un coche de tracción a las cuatro ruedas, sino de algo distinto.
El BMW era como si condujera por telepatÃa, como si fuera una parte más de tu cuerpo. Es una sensación difÃcil de explicar en palabras, que creo que sólo se puede llegar a comprender si has conducido uno.
Na hablo de efectividad contra el cronómetro. Estoy seguro que un coche con tracción a las cuatro ruedas es más rápido y más fácil de llevar rápido también, especialmente si las condiciones se complican. Hablo de sensaciones, de un coche que en cierta manera te hacÃa "mejor" conductor. Ni siquiera era un tema de ir de lado en las curvas (hay otros coches mejores que este para hacerlo), pero si de un coche totalmente neutro, sin subviraje y con un tren delantero con facilidad para cambiar de dirección.
Lástima que el nuevo parezca haber perdido parte de esta magia que tenÃa el original.