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Categorías: Pruebas, Sedanes, berlinas, segmento D, Deportivos, Maserati

Contacto: Maserati Quattroporte



[Prueba por Matt Davis, adaptación por Guille García Alfonsín]

La sexta generación del Maserati Quattroporte es grande. Y no sólo porque es 165 milímetros más larga que antes, o cuente con una batalla de 110 milimetros extra. El nuevo Quattroporte es grande por lo que significa, tanto en el segmento como para Maserati. Y es que este coche significa el inicio de una estrategia de inversión por valor de 1.200 millones de euros de la mano de Fiat en la marca del tridente. Y la verdad es que tras haber rodado unos cuantos kilómetros por la costa mediterranea de Francia con él, te podemos decir que las expectativas están de sobras cumplidas.

Aunque el Quattroporte anterior nos enamoró, lo cierto es que se pasó toda su vida comercial con pocas variaciones en un mercado que gusta de la oferta de versiones, motorizaciones y actualizaciones estéticas cada poco tiempo.

Con una implicación mucho mayor por parte de Fiat en esta ocasión, y con un plan de marketing mucho más agresivo, este nuevo Quattroporte debería suponer el despegue de esta marca que será centenaria en diciembre de 2014.



El nuevo V8 biturbo del Quattroporte se ofrece con 523 caballos a 6.800 vueltas, con un par máximo que se va hasta los 710 Nm. Por debajo quedará un V6 también sobre alimentado, fabricado por Ferrari, y que contará con 409 caballos y posibilidad de tener tracción total. Este mismo motor encontrará también lugar en modelos de Alfa Romeo (algo que nos gusta, pero que no es el tema de hoy).

La unidad de pruebas, con sus ocho pucheros, era capaz de ofrecer una velocidad punta de 307 por hora, hacer el 0 a 100 en 4,7 segundos, y gastar únicamente 11,8 litros cada 100 kilómetros, lo que no está nada mal para un bicho de su potencia y peso (bestiales 1.975 kilos). La caja de cambios es una ZF de ocho velocidades automática, ya vista en modelos de otras marcas como BMW (y cuyo mando resulta muy similar, por no decir idéntico).



La dirección asistida del Quattroporte se mantiene fiel al sistema hidráulico, lo que es una muy buena noticia para el tacto de la misma. La suspensión gana unos amortiguadores de tarado variable que tienen un espectro de funcionamiento mucho más amplio que los anteriores.

El coche se nota enorme, y en carreteras estrechas como las europeas te percatas de ello. Por cierto, aunque nadie lo nombre directamente, el monocasco y muchos elementos del coche están desarrollados a partir del Lancia Thema/Chrysler 300.

Con el glorioso sonido del motor acompañándonos, nos pusimos en marcha, y de inmediato descubrimos la viveza del coche, que contrasta con el tacto de un Porsche Panamera Turbo S. Y es que el coche del tridente se muestra más ágil (y eso que a priori es más pesado), más gustoso de cambiar de apoyos, y con un tacto de dirección que, siendo ligero, es al mismo tiempo positivo, preciso y comunicativo.

En asfalto seco, el coche tiene un límite de agarre altísimo, gracias a unas Pirelli PZero en llanta de 20 pulgadas (feo diseño el de la unidad de pruebas, sí), aunque el cliente podrá optar por llantas de 19 para mejorar el confort ante baches pequeños, con más balón en el neumático.



Los baches se dejan notar un poco más que en un Panamera, con una suspensión algo más seca en ese sentido. Pero en todo caso, eso no molesta, y es simplemente un tinte característico y un pelo más deportivo, a cambio del cual se controlan mejor los movimientos de las dos toneladas de peso, con apoyos más francos. Tras unos cuantos kilómetros, te diremos que, dentro de su categoría, es el coche que más se comunica con su conductor. Vamos, el mejor para disfrutar de unas cuantas curvas.

El motor ofrece una curva de par plana y utilizable, aunque lo mejor está alrededor de las cuatro mil vueltas, cuando cobra vida el demonio que lleva dentro acompañado del aullido metálico típico de la casa. Los cambios de marcha en modo manual son rápidos, y aunque no es una caja de doble embrague, se deja manejar perfectamente, combinando después un confort de marcha perfecto.

Los frenos de acero de Brembo paran las dos toneladas una y otra y otra vez sin signos de fatiga aparente, y ponen la guinda a un barco enorme que se comporta como un deportivo. Asombroso, pero cierto.

A golpe de ojo, en vivo, el coche es mucho más bonito que en foto, pues lo notas "más bajo, más ancho y más echado sobre la carretera". Aunque ha habido críticas y parecidos razonables, lo cierto es que cuando te plantas delante de él lo aprecias instantáneamente.



En cuanto al habitáculo, el paso adelante aquí sí que es enorme. El diseño es minimalista al extremo, clásico y tremendamente bien acabado. La elección de materiales está a la altura del mejor rival que puedas imaginar, y los asientos te abrazan con cariño. El aislamiento sonoro es bueno respecto a neumáticos o aerodinámica, pero el motor penetra, y lo hace a propósito. ¿Es eso un problema? Si crees que sí, el Quattroporte no es tu coche...

Cuadro de relojes y mandos son ergonómicos e intuitivos. La pantalla central táctil es muy agraciada, y no brilla ni refleja. El software es muy similar (sino idéntico) al UConnect del Chrysler 300. La pantalla queda algo baja, a decir verdad, pero replica sus informaciones con el display digital entre los relojes principales.




Volviendo sobre el tema del peso, se nos comenta que el 60% de los paneles de la carrocería están fabricados en ligero aluminio. También son de aleación ligera los componentes de la suspensión. El coche crece, pero respecto a la generación anterior se aligera, y además resulta más rígido a torsión y flexión.

El coche gasta menos que antes, como te hemos comentado, aunque si el consumo es una cuestión importante para ti, entonces deberías plantearte el V6 sobrealimentado de la versión de acceso, que todavía gasta menos.




Por el momento no tenemos tarifas de precios para Europa, aunque el coche volará un poco más alto en precios que la generación actual si queremos el motor V8. El V6 debería ser más accesible. Pero si se te antoja "mucho coche" por tamaño, peso y precio, el Ghibli, la versión "recortada" de este Quattroporte, que llegará en los próximos meses, tal vez sea una mejor opción.

En todo caso, respecto al Quattroporte anterior, este nuevo coche del tridente se muestra más ágil, más capaz dinámicamente hablando, más espacioso, y mucho mejor acabado. Cuenta con equipamientos propios de los tiempos que corren, y comparado con cualquier rival, es, sin duda, la berlina más dinámica que puedes encontrarte con cuatro amplias plazas. ¿Mejor que un Panamera Turbo? Como poco, más divertido de llevar.


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