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Categorías: Aston Martin, Industria

¿Es Investindustrial la solución para Aston Martin?



Aston Martin está de capa caída. La firma británica ha tenido una vida llena de subidas y bajadas difíciles de entender desde el punto de vista del aficionado, pero directamente relacionadas con los cambios de propietario prácticamente continuos en las últimas décadas.

La llegada de Ford en 1994 supuso un golpe hacia adelante, que ayudó a resucitar la mejor Aston Martin, con el lanzamiento del DB7 a partir de un proyecto Jaguar, la renovación de la gama, y la culminación con el lanzamiento del genial DB9 en 2003, acompañada por la creación del V8 Vantage en 2005.

Con estos modelos Aston contaba con una gama de Gran Turismos capaces de rivalizar en dos niveles. El DB9 de 2003 plantaba cara al Ferrari 575 sin ningún tipo de complejo técnico o mecánico. El V8 Vantage intentaba captar clientes del Porsche 911, con un deportivo GT versátil, capaz de ser usado a diario, con mecánica tradicional, fiabilidad y un precio "accesible".


Pero Ford vendió Aston en 2007 tras analizar la estructura de costes, acertando de pleno al anticiparse a la crisis que se venía encima. Investment Dar pasaba a ser accionista mayoritaria, apoyada por la gente de David Richards (Prodrive), y con Ford quedándose todavía un 15% del accionariado, al tiempo que seguía suministrando mecánicas.

La inversión de Investment Dar tenía por objetivo revalorizar la compañía y venderla con ganancia pocos años después. Pero vino la enorme crisis, y la compañía árabe de inversiones se metió en un pozo muy oscuro.


El Vanquish es precioso, pero el F12berlinetta está en otra dimensión en todos los aspectos

Aunque Aston siguió actualizando sus modelos, empezó a perder el paso de Porsche, Ferrari y las demás jugadoras del mercado. Con una sequía inversora como pocas veces se ha visto, Investment Dar intentó colocar a Aston en manos de Daimler, pero esta tenía sus propios problemas, y no compró.

Ulrich Bez, el CEO de Aston decía categóricamente hace unas semanas en la presentación del nuevo DB9 y del Vanquish (de la que te hablaremos en unos días, por cierto), que Aston necesitaba urgentemente un socio con bolsillos llenos, capaz de invertir dinero en la renovación absoluta de la gama.

Y es que los nuevos DB9 languidecen si se comparan cuerpo a cuerpo con el F12berlinetta, que incorpora un nivel tecnológico nunca antes visto. Por su parte, el V8 Vantage sigue siendo precioso, pero está también desfasado técnicamente respecto a coches como el nuevo 911, o los 458 Italia, que aunque no rivalizan directamente, roban ventas.


No es que el V8 Vantage no nos guste, pero este mercado pide novedades cada poco tiempo

En esta industria dejar dos pasos de ventaja a los rivales, cuando se llaman Ferrari, Porsche, o la inminente entrada de Maserati en la misma parcela de mercado, implica regalar cuota de mercado. Tanto es así que las ventas de Aston van en caída libre este año.

Y en toda esta situación Investment Dar empezó a buscar un nuevo socio. Toyota se personó a la causa para quedarse el fabricante, pero ni la cifra pedida por la firma de inversiones árabe les gustaba, ni querían ser socios parciales. Y es que para no perder dinero, Investment Dar ha actuado con una ampliación de capital, en lugar de vender toda la compañía.

Toyota, que también oteó la situación de Lotus, es el Gran Hermano por todos deseados. Con bolsillos llenos y capacidad tecnológica de sobras, un socio como los nipones permitiría a Aston ponerse en poco tiempo a la altura de Ferrari. Pero los japoneses abandonaron la carrera.

Quedaron Mahindra, el conglomerado indio, e Investindustrial, un grupo de inversiones de capital riesgo italiano. A Mahindra tampoco le gustaba poder quedarse menos del 50% de la compañía, y la cifra económica no les convencía.

Así acabó Investindustrial comprando la ampliación de capital de Aston Martin. Los aficionados de la marca lo miran con preocupación, pero ¿qué puede implicar esto para el futuro de Aston?


La operación de Investindustrial con Ducati ha sido ejemplar desde el punto de vista del negocio

El mejor ejemplo es Ducati. Investindustrial no se caracterizó por una expansión industrial bestial para Ducati, cosa que sí tendrá ahora con Audi. Pero revalorizó la marca, limpió las cuentas, y multiplicó por tres el precio de venta respecto al de compra.

Ducati ahora está en mejores manos que nunca. Audi es el dueño soñado para contar con recursos, e Investindustrial supo durante todo el proceso dejar dirigir la compañía a técnicos, ingenieros y expertos.

Con Aston podemos esperar algo similar: Inversión relativamente reducida (unos 625 millones de euros a lo largo de cinco años), centrada en los productos ya existentes. La idea es emparejarlos con lo mejor del mercado, por lo que deberíamos ver un nuevo V8 Vantage más pronto que tarde, a la altura de los mejores 911, y un nuevo DB9 evolucionado para plantar cara al V12berlinetta.

Para poder tirar el proyecto adelante con poca inversión, parece imposible pensar en una mecánica nueva completamente desarrollada por Aston Martin, algo que llevaría muchos millones de inversión de por medio. La solución pasa por AMG. Investindustrial tiene muchos y muy buenos contactos con Daimler, y este puede ser el paso intermedio para eliminar los motores de origen Ford en favor de unos más modernos y potentes. Habrá quien lo considere una herejía, sí, pero con los V8 y V12 actuales, que suenan genial, Aston no va a poder seguir mucho tiempo.

A medio plazo parece que Daimler puede acabar siendo la que acabe por comprar Aston Martin. Investindustrial no está aquí para quedarse. Es una pasarela temporal para demostrarle a posibles compradores que "Aston puede funcionar y ser rentable". Si la cosa sale bien, veremos una Aston Martin afianzada en su parcela actual de mercado, que acabe siendo vendida a un gran fabricante antes de 2020. ¿Tendrá final feliz esta travesía intermedia?

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