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Categorías: Audi, Familiares, Segmento E grandes y lujosos

El Bendito Exceso del Audi RS6



Dos de las máximas ineludibles del mundo del "quemadillo" son claras: "los diésel no molan" y "más potencia siempre es mejor". Hay una y mil razones que desacreditan esas dos afirmaciones, pero los más quemados del lugar las llevarán hasta sus últimas consecuencias.

Pero claro, la vida evoluciona, y la situación familiar cambia. El quemadillo que ayer tuvo un biplaza de motor central, un compacto deportivo, un tracción trasera de cuarta mano... se empareja, se casa, y se dispone a tener hijos, mientras el perro también pulula por el piso común.

Es ese día en el que mientras navegas perdiendo el tiempo por Coches.net, AutoScout24 y por Mobile.de cuando te percatas que ya no estás mirando biplazas deportivos, sino que vigilas a ver cuántos de los coches familiares que aparecen a la venta satisfacen tus aspiraciones.


Y conozco muy bien esta situación de la que te hablo. Tanto como que es mi situación personal actual... De cuando en cuando la cabra tira al monte, y acabas trasteando mirando algún Porsche 968, algún Mazda RX7, pero en el fondo sabes que lo ineludible es comprar un familiar.

Es entonces cuando cambias los parámetros de la búsqueda. "Vale, tal vez no pueda comprarme lo que quiero, pero al menos compraré algo que cumpla las funciones de pasional y familiar".

Y entonces la oferta se reduce a unos pocos privilegiados. En un mundo donde las sillitas de bebé ocupan tanto que las plazas traseras quedan inservibles con dos peques (poner tres es una odisea casi imposible de solucionar, incluso en coches gigantes), te encuentras con la necesidad de llenar el maletero con el carrito. Y claro, al perro hay que llevarlo en algún sitio.

Puede que entonces tu pareja aparezca con el catálogo de un monovolumen, o te diga que le gusta el Ford Galaxy o el Qashqai+2, pero sabes a ciencia cierta que la dinámica de esos "aparatos" no se acerca a lo que quieres.



¿Qué te queda entonces? Un familiar prestacional. Hace una década o década y media en España eran coches incomprendidos. Coches que no gustaban, por su forma de "coche de llevar muertos", pero la evolución estética nos ha metido en nuestras carreteras coches que llevan lustros funcionando en el norte de Europa.

Claro que encontrar uno "de campanillas" es complicado. Para empezar, hay que descartar todos los BMW M, porque no existen en versión familiar (vale, un 330 Touring con pack M es una opción, pero... no es todo lo que podría ser) [Me corrijo tras colleja merecida en los comentarios: existió el M5 E60 Toring V10, cuyo motor es maravilloso, pero su caja de cambios da mucha guerra en cuanto a fiabilidad].

Y te quedas entonces viendo coches como el Alfa 156 GTA, los RS4 de Audi, o los RS6. Y es ahí a donde quería yo llegar.

Hace pocos días que vimos la llegada del nuevo, genial, bestial, bravo RS6. ¿Realmente tiene sentido un aparato con 560 caballos y esas dimensiones? ¿Es realmente un "deportivo sustitutivo"? Obviando por un momento el tema del precio, sobre el que volveré más tarde, cuando miras sus cifras prestacionales contra el crono te quedas anonadado: 0 a 100 por hora en 3,9 segundos y una punta de 305 por hora.

Vamos, que un Audi R8 no se sentiría acomplejado con esa ficha de prestaciones. Pero no lo olvidemos, este aparato mide cinco metros de largo y pesa cerca de dos toneladas (no está confirmada la cifra, en todo caso). Tiene tracción integral con distribución de par inteligente, pero es más que obvio que el paso por curva lenta no será precisamente ágil.



Audi además nos tiene acostumbrados a esas prestaciones fáciles: correr mucho sin tener la sensación de hacerlo. Pero ya lo comentábamos el otro día: la pasión en la conducción está en las sensaciones que te transmite la velocidad, no en la cifra en sí misma.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que el RS6 es un misil rapidísimo, que incluso resulta hasta comedido en su consumo (¡menos de 10 litros a los 100!), pero, ¿realmente nos quita de comprar un deportivo puro como compañero? El que tiene dinero para comprarse un RS6 (100.000€ en el mejor de los casos, aunque la tarifa no está anunciada por el momento), seguro que tiene espacio y capacidad para comprar un coche "con el que divertirse" los fines de semana. Lo racional, por tanto, tal vez estaría en comprar un Avant "normal", diésel, comedido, cómodo, frugal... y esperar la diversión del segundo coche de la casa.

Pero somos seres irracionales. Y como tales, nos gustan cosas raras, cosas inexplicables, excesivas como es el RS6. Yo no metería en él lo que cuesta en nuevo, pero me he encontrado en más de una ocasión mirando la primera generación del RS4 entre los usados... Y sí, es un coche que me parece que "mola", corre, es brutote de ver, y en ese caso, es hasta divertido de conducir a su modo.



Sobre el papel, un coche de este perfil debería ser el "coche para todo", la navaja suiza auténtica del apasionado de las cuatro ruedas con familia. Pero la realidad es que la física es la que es, y los kilos de más se dejan notar, siempre, por muy afinado que esté el chasis o el ingeniero que lo puso a punto.

No es la compra sensata, no señor. Pero, ¿acaso somos sensatos los locos de las cuatro ruedas? Se abre la veda, ahora te toca a ti opinar.

¿Tienen sentido coches excesivos como el RS6?
365 (50.6%)
No, pero me gustaría tener uno292 (40.5%)
No64 (8.9%)



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