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Categorías: Ford, Deportivos, Compactos segmento C

Usado, sí, pero interesante: Ford Focus RS MK2 (2009)


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Es verde y llamativo. Su carrocería roza lo tunero, y es una bestia parda de 305 caballos nada menos, con sólo dos ruedas motrices. Es capaz de girar el Nordschleife de Nürburgring en 8:26 de serie (el mejor crono en su categoría lo tiene el Megane RS Trophy, capaz de hacerlo en 8:07,97), y acelerar de 0 a 100 por hora en 5,9 segundos camino de una punta de 263 por hora nada menos.

Vamos, que en cifras no va precisamente corto esta bestia con logo azul. Lanzado en 2009 con un precio que rondaba los 35.000€, ahora puede ser tuyo por unos 26.000€ en el mercado de usados. Vale, no es precisamente lo más económico que puedas meter en tu garaje entre coches usados, pero te puedo asegurar que pocas cosas te impactarán más cada vez que te pongas tras su volante.

Personalmente nos quedamos impresionados con él en Nürburgring hace dos años. Y es que nos encontramos con varias unidades con ligeras preparaciones (ligeras en el sentido económico), que simple y llanamente volaban. Coches capaces de comerse los cambios de elevación sin toser, acelerando con un poderío inigualable, traccionando aún con el asfalto deslizante. Y es que una cosa es probar el coche, y otra es ver sus capacidades en un circuito tan exigente como el Nordschleife alemán.





Estéticamente, el Focus RS es un coche sólo apto para aquellos dispuestos a que la gente les mire. Respecto a un ST normal, el RS se diferenciaba en su segunda encarnación con enormes alerones, un paragolpes frontal que decía "cómeme", colores atrevidos, llantas gigantes, colas de escape tamaño lata de Coca Cola...

Era todo músculo, sin duda alguna. Por dentro la cosa era menos llamativa, pero igualmente "racing". Los asientos Recaro (los mismos de tantos otros coches como los RS de Renault, los OPC de Opel...), sujetan de maravilla el cuerpo, aunque siguen estando demasiado altos para tratarse de un coche "auténticamente Racing". El salpicadero está coronado en su parte central con indicadores extra para el alternador e información sobre el aceite y la presión del turbo.




Los pedales son metálicos, pero por lo demás, la realidad es que el salpicadero y los guarnecidos no cambian demasiado respecto a un Focus "normal". Esto quiere decir: acabados "normaletes" en su época, pero espacio aceptable para cuatro pasajeros y sus equipajes detrás.

Los paneles de puertas recibieron quejas en su momento por su acabado y materiales, pero te olvidarás de ellos tan pronto arranques el cinco cilindros turbo que está bajo el capó delantero. Para ello basta pulsar un botón, e instantáneamente te enamorarás del sonido motor.

En conducción sosegada, el Focus RS responde como casi cualquier Focus. Tiene algo de gigantismo, y hay que tener cuidado con no arañar sus preciosas llantas de 19 pulgadas con los bordillos, pero por lo demás se comporta como un coche "utilizable" a diario, con un consumo de nueve litros a los 100 "aceptable". Te servirá por ello para llevar a los niños al cole (practicando dolores de espalda si no andas ágil para ayudarles a salir de ahí detrás), hacer la compra o irte de vacaciones.



La suspensión es claramente más dura que la de un ST, pero no llega al nivel del Megane RS. Es un coche con los movimientos de carrocería muy controlados, pero que conserva capacidad de absorción para baches.

Pero cada kilómetro que andas con él sufres la incitación constante de explorar qué ocurre cuando pisas a fondo el pedal de la derecha. Y es que el sonido, incluso a bajas vueltas, es de esos que excitan y te animan a ir "al otro lado".

Basta un apretón y pasar de las 2.500 vueltas para que un torrente de par se te venga encima y comiences a ganar velocidad a un ritmo que no mucho tiempo atrás sería considerado de súper deportivo. El motor se estira con ganas hasta el corte, situado sobre las siete mil vueltas, y aunque se nota claramente sobrealimentado (tiene una patada muy concentrada en su punto de par máximo), es capaz de empujar con fuerza una vez pasas de esa zona de las 2.500 vueltas ya citada.

En recta es como un dragster, y aunque sólo tiene dos ruedas motrices, su diferencial autoblocante de engranajes helicoidales (Quaife, bastante similar a un TORSEN) se alía con la suspensión de mangueta desacoplada delantera para encontrar agarre mientras nos mueve algo el volante.



Llegados al punto de frenada, la transferencia dinámica de pesos es bastante acusada. No es un coche precisamente ligero, y pasada de la tonelada y media, y eso se deja notar. La mordiente de los frenos no es "maravillosa", pero existen un montón de kits para mejorarla. Entrando con los frenos hasta la cocina podemos llegar a sorprendernos de una trasera que empieza ya a descolocarse, y es que se descarga mucho peso a propósito para conseguir una agilidad que no hemos visto en ningún otro Focus nunca.

Por ello, si no quieres entrar ya buscando contravolantes, lo mejor es frenar recto antes de meter el volante. Apuntar al vértice es sencillo, pues el tren delantero es incisivo, y la dirección directa y precisa. Pero se ha perdido parte del grado de información por el filtrado que se ha buscado para evitar los latigazos de volante debidos al tremendo par motor en aceleración, así que podríamos decir que informa algo menos que otros Focus, como el ST, a cambio de darnos menos trabajo de aferrar el volante.

El agarre en curva es, simple y llanamente, soberbio. Te hace tener que reinterpretar tus límites pre-establecidos, y es que pasa las curvas a velocidad de vértigo, con un apoyo franco en estabilizadoras, y con los muelles suficientemente liberados para guardar capacidad de absorción si pasamos un bache.



Si nos vamos de morro, por habernos metido en la curva más rápido de la cuenta, podemos jugar con la carga de acelerador o frenos para inculcar un ligero sobrevieraje, que llegará de forma bastante "dura" (mucha goma en el aslfato), por lo que habrá que estar atento a quitar volante si es necesario. El ESP en todo caso está ahí, como malla de seguridad, aunque tarda en entrar en acción, para dejarte jugar.

Hecho vértice, puedes dar gas casi sin contemplaciones. La combinación de autoblocante y la evolucionada suspensión delantera son capaces de transferir la mayor parte del par al asfalto, por lo que podemos salir muy, muy rápido, aunque nuevamente se echa de menos algo más de información sobre el agarre disponible en el tren delantero respecto a otros modelos más básicos. Además, tenemos que agarrar bien el volante para evitar que se nos desmande la dirección si pisamos hasta abajo.

Es un coche de curva rápida, un coche ágil, rápido, potente, que te saca de las curvas por pura potencia y motricidad, y con el que se puede juguetear en el límite, aunque este está tan alto que resulta complicado buscárselo en carretera abierta sin meterte en problemas.



Respecto a otros deportivos compactos o utilitarios, te encuentras con que el Focus RS tiene sobrepeso, y eso se deja notar en elementos como frenos, o en el bestial desgaste de neumáticos que puedes tener si te animas demasiado con el acelerador. El Megane RS no es tan brutal cuando aceleras, y tal vez hasta no sea tan juguetón en pleno apoyo, pero te da una entrada a curva más "sólida", sin tantos aspamientos, y te informa bastante más de lo que está ocurriendo bajo las ruedas.

Pero el Focus RS tiene algo que te hace sonreir. Y es que más allá de la información que llega a tus manos está el sonido y la felicidad que recibes. Es un coche adictivo, que te da el control de un montón de potencia, dispuesta a sacarte rápido de cualquier lado. Vale, contra el crono puede no ser tan rápido o efectivo como otros (no siempre más potencia da mejores resultados), pero en pista te lo pasarás de fábula. Si estuviéramos ante una moto, estaríamos ante una Ninka de Kawasaki.

Preparaciones

Curiosamente, una de las razones de aconsejaros un Focus RS es que es una perfecta base para evolucionar sobre ella. El coche de serie puede ser llevado sin problemas hasta los 400 caballos sin que la fiabilidad se vea seriamente puesta en peligro.



Equipar un mejor sistema de frenos es otro aspecto a tener en cuenta, pues nos permite sacar más partido a la potencia que tiene el coche, y si nos metemos en sitios como Nürburgring no nos encontraremos con recalentamiento extremo.

Existen suspensiones como las Blistein que controlan algo mejor el descuelgue de la trasera, pero hacen del coche algo demasiado duro tal vez para usarlo a diario, así que aquí ya depende de tus condiciones y preferencias.


Compra y fiabilidad

El Focus RS no es un coche barato de comprar, ni tampoco de mantener. Si sacas partido a sus capacidades velocísticas, los neumáticos te durarán menos de 15.000 kilómetros, y pasa algo similar con las pastillas de freno. Si te lo tomas con más calma, todo puede tener una vida más tranquila.

Como te hemos dicho al inicio del artículo, una unidad en buen estado puede rondar los 25.000€. A nivel de fiabilidad, tal vez sea pronto para juzgarlos, pero investigando sólo hemos encontrado problemas con el pulmón de admisión y el colector asociado, que tienden a rajarse o romperse. Ford solucionó el problema con una reprogramación de la ECU para evitar explosiones en el colector de admisión, aunque en la industria auxiliar se venden colectores metálicos que dan mejor resultado.



Por lo demás, hay que vigilar un desgaste regular en las ruedas (correcto alineado y sin accidentes), que todos los elementos electrónicos del coche funcionen (radar de aparcamiento, elevalunas, etc.), y que el motor y el chasis no hagan ruidos raros. Por lo demás, tanto motor como caja de cambio resultan prácticamente indestructibles.

Siendo este un coche "caro" en consumibles de desgaste relativamente rápido, conviene comprarlo y mantener un amplio colchón de maniobra para cambios de ruedas (1.000€ o más el juego de las cuatro), frenos, y mantenimiento, ya que podemos dejarnos en el taller 500€ al año sólo en revisiones básicas.



El seguro, obviamente también es caro, y es que es un coche de cinco kilos por caballo. Por eso, en este caso, te recomendamos que lo valore por tu propia cuenta. Pero es de estos coches que te recomendaríamos colocar a todo riesgo, por lo elevado de la inversión, lo que te costará fácilmente 1.200€ anuales.

Pero aún con todo, es de estas compras que te gustará ver en tu garaje, y que te ofrece suficientes excusas (espacio interior, maletero, consumo) como para que tu pareja no te pueda llamar egoista por comprar semejante aparato.


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