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¿Qué es la conducción espirituosa?



Hace unos días, en la prueba del Subaru BRZ os hablaba de la "conducción espirituosa". Un lector comentaba que "ese término no existe en castellano" indicando que era una traducción del "spirited driving" anglosajón. En parte tenía razón nuestro amigo, pues en inglés se emplea el término. Pero, ¿es incorrecto en castellano?

Si tiramos de la RAE, nos encontramos que "espirutuosa" es un adjetivo que quiere decir:
Viva, animosa, eficaz, que tiene mucho espíritu.
Así que cuando un servidor dice "conducción espirituosa", dice "conducción viva, animosa, eficaz y con mucho espíritu". Vamos, que sí, encaja perfectamente con lo que queríamos decir. Pero, ¿qué es realmente la conducción espirituosa? ¿Ir a velocidades ilegales? ¿Es divertirse con el coche un hecho intrínsecamente relacionado con rozar los límites de la legalidad?

Conducir espirituosamente no es ir a "tropecientos por hora", sino buscando sensaciones y placeres de conducción

Probablemente haya tantas maneras de pasárselo bien tras un volante como aficionados al motor en la tierra. Al otro lado del charco, en Estados Unidos, la gran mayoría prefiere divertirse acelerando en línea recta. Otros asiáticos y algunos nipones se están obsesionando literalmente por ir de lado, sobre todo bajo la escuela del "derrape" generada por las películas "de malotes" que han bombardeado durante años los cines.

En la vieja Europa va más eso de trazar limpio e ir rápido, aunque los amigos de Top Gear y Fifth Gear también nos hayan influenciado tal vez algo en eso de ir ligeramente de lado.

Pero, ¿acaso hay una "manera obligatoria" de disfrutar de los coches? La conducción espirituosa, para nosotros, los chicos de Autoblog, es algo más que ir (o no ir) rápido. Porque la velocidad es sólo un ingrediente, que no ha de tapar el resto del plato. Sucede algo similar con los excesos de potencia.

Porque el que valora los coches mirando tablas de datos, cifras de velocidad, aceleración, o tiempos en circuito, es que no entiende de qué va eso de "la conducción espirituosa".

Hay miles de ejemplos de coches tremendamente efectivos, rápidos, potentes, que dejarían "en braguitas de encaje" a muchos de nuestros coches "favoritos", y aún así, no los elegiríamos para el paseo matutino de fin de semana. ¿Por qué? Por las sensaciones.

Podría algún amante de las cifras decir que "las sensaciones son subjetivas y están sobrevaloradas", pero la realidad es bien distinta. ¿Qué hace que nos divirtamos tras un volante? La percepción que tenemos de lo que está sucediendo.

Porque el factor "velocidad" es relativo en esa ecuación. Puedes ir muy, muy rápido y no tener sensación alguna (monta en un Audi A8 de última generación y lo entenderás) o ir a 60 por hora en un Alfa Sprint y creer que vas a adelantar al propio Sandro Munari.

Esas sensaciones las ensalzan aspectos tan diversos como la estabilidad del coche, el ruido ambiental, el olor, el tacto de la dirección, el del cambio, el del pedalier... Factores que cada día encontramos más y más filtrados en coches pensados por y para la comodidad, y que cada día nos alejan más de los deportivos puros, en favor de coches espectacularmente rápidos y efectivos, pero sosos y poco "espirituosos" al mismo tiempo.

Un coche "espirituoso" no tiene por qué ser extremadamente caro o prestacional

Lo que nosotros llamamos conducción espirituosa es salir a buscar esas sensaciones satisfactorias que nos provocan los coches. Con algunos resulta muy fácil encontrarlas, aunque sea a cuarenta por hora en una carretera cualquiera. Con otros has de irte a un circuito y ponerte a doscientos para encontrarlas. En los peores casos, ni aún yendo a esas velocidades alcanza uno a encontrar esa comunicación hombre-máquina que dé viveza y espíritu, humanidad a la experiencia.

Un conductor espirituoso es aquel que sale a buscar la felicidad con su coche, sin más trayecto que uno que comienza y acaba en el mismo garaje. Conducir por conducir. Conducir por disfrutar. Y no necesariamente a ritmo ilegal, porque si sabemos escoger la carretera adecuada y el coche adecuado, podremos disfrutar y tener sensaciones a velocidades moderadamente aceptables.

Porque no hace falta ir "a tumba abierta" para disfrutar. De hecho, generalmente ir así suele acarrear malos resultados, y desenlaces atroces. Así que ante el clamor popular de "yo siempre derrapo", o "mi coche corre más", solo nos queda decir que "nosotros disfrutamos conduciendo".

Ahora ya sabes que la próxima vez que me leas aquí decir que "tal o cual coche" es de "tal o cual manera" cuando se practica conducción espirituosa, lo que quiero decir es "cuando conduces buscando sensaciones".

La gran pena actual es que cada día tenemos que correr más y más en busca de esas sensaciones, que en algunos casos nunca llegan a aflorar... Mundo sintético-electrónico, es lo que tiene.

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