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Categorías: Audi

Prueba: Audi Q3 2.0 TDI 140 CV 2WD Ambiente - Al volante



La creciente demanda de vehículos de aspecto campero con tracción a un único eje es la que ha motivado a Audi a lanzar esta versión del Q3. Con esta transmisión sencilla se reducen el peso y los consumos, y además el precio de entrada también es más bajo. En definitiva son muchas ventajas teóricas que pueden interesar pero, ¿tiene sentido realmente cargar con una carrocería más voluminosa, pesada y aparatosa que la de un compacto tradicional si al final no hay ventajas fuera el asfalto y en él se empeora el comportamiento? Para obtener una respuesta sigue leyendo...

Motor

El conocidísimo bloque 2.0 TDI CR de 140 CV es el encargado de motorizar a las variantes más económicas de la gama Q3. En combinación con el sistema de tracción sencillo 2WD sólo se puede elegir con la caja de cambios manual de seis velocidades. Si se desea la transmisión S-Tronic habrá que decantarse por el 2.0 TDI Quattro de 177 CV o pasarse a la gasolina.

Los 140 CV de la unidad testada muestran un nivel de refinamiento acorde con lo que se espera en un Audi. En frío apenas suena y las vibraciones son mínimas. Esto se debe gracias al buen trabajo de insonorización realizado pues, desde el exterior, sí se percibe su condición "diésel" durante los primeros minutos.

Ya circulando, incluso cuando se realizan aceleraciones fuertes o se eleva el régimen, la sonoridad sigue quedando en un segundo plano. Esto es uno de los detalles que marca ciertas distancias con el Volkswagen Tiguan, modelo con el que comparte bastidor y motor, y que cuenta con un habitáculo peor aislado.



Del funcionamiento del 2.0 TDI te hemos hablado en muchas ocasiones. Sobre el Q3 hay fuerza suficiente para mover con soltura los 1.525 kg de peso. Destaca más por la suavidad de su respuesta que por la propia contundencia, siendo progresivo y agradable en el día. El único "pero" achacable lo encontramos cuando el tacómetro gira a 2.100 rpm, momento en el que se produce un pequeño bache en la entrega de potencia. Superadas las 2.300 rpm, vuelve a empujar de forma lineal hasta las 4.200 rpm.

De nuevo el motor 2.0 TDI consigue sorprender con unos consumos realmente ajustado y un agradable funcioamiento. La caja manual de seis velocidades es precisa y está bien escalonada

El cambio manual de seis velocidades nos ha gustado por precisión y rapidez. Tiene unos desarrollos algo largos que favorecen los consumos pero sin llegar a ser desmesurados, por lo que la buena cifra de par disponible consigue que no tengamos que reducir constantemente de marcha para ganar velocidad. De serie incluye el sistema Stop&Start de arranque/parada del motor en detenciones. Sobre el Q3 curiosamente tiene un funcionamiento más "redondo" que en otros Audi, con arrancadas muy rápidas y menos bruscas. En ningún momento durante los días de la prueba hemos sentido la necesidad de desconectarlo, algo que sí nos había pasado con otros modelos del Grupo Volkswagen.

Y si de consumos se trata, este Q3 sorprende por sus cifras muy ajustadas. Se ha mostrado tan frugal que incluso hemos obtenido mejores registros que con el A1 2.0 TDI que probamos hace unas semanas -ver prueba-. En autovía/autopista el ordenador de viaje indica unos comedidos 5,9 L/100 (6,12 L/100 reales) a unos 120-130 km/h de crucero. En carreteras secundarias, realizando una conducción normal, el gasto oscila los 5,2-5,4 L/100 mientras que si tratamos de maximizar la eficiencia, es posible rebajar los 5,0 L/100 sin excesivos problemas. En ciudad gracias al Stop&Start rara vez superará los 8,0 L/100, garantizando siempre una frugalidad excelente.

En términos generales podemos decir que el Q3 es un vehículo muy agradecido sobre todo cuando mimamos el acelerador, conteniendo el gasto de combustible hasta niveles similares o mejores al de muchos compactos convencionales, siempre más ligeros y aerodinámicos.



En marcha

Con la suspensión "confort" que incluyen los Q3 Ambiente, el comportamiento dinámico sale un poco perjudicado en pro de un mayor nivel de comodidad. Es capaz de absorber las irregularidades con una finura y suavidad abismal, y ni siquiera aquellos "rotos" más profundos se traducen en algún tipo de movimiento seco o brusco. Ya sea en las plazas delanteras o en las posteriores, la capacidad de filtrado es excelente.

Ese superior refinamiento no implica que el Q3 tenga una carrocería de movimientos amplios cuando se abordan tramos con curvas. En realidad está bien sujeto, pero permite cierta inclinación para suavizar las formas. Con la deportiva de serie en los Ambition se consigue un conjunto más rígido sin mermar en exceso el confort. Ambas son recomendables y están bien enfocadas a públicos muy distintos: burgués y tranquilo en Ambiente, y más dinámico y joven en Ambition. La opcional S-Line es la única que aconsejamos se pruebe antes de formalizar el pedido, pues la pérdida en confort es notable.

Más confortable que dinámico, el Q3 cumple estupendamente en todos los apartados. Lo malo es que no apasiona a sus mandos y los conductores más dinámicos echarán de menos un menor filtrado que permita "sentir" lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto

A la hora de recorrer carreteras con muchas curvas lentas, el Q3 se siente bastante ágil, con cambios de apoyo relativamente rápidos. Aun así deja muy claro que no es su hábitat natural y cuando tratamos de apurar los giros, salen a relucir su recortada batalla y el centro de gravedad elevado. Para este tipo de trazados, es más recomendable un BMW X1 por eficacia y sensación de control.

Donde se encuentra más cómodo el Audi Q3 es en autovía. Apenas se perciben las curvas rápidas y las pocas irregularidades que aparezcan en el trayecto quedarán totalmente disimuladas. La sonoridad mecánica es muy reducida, pero algunos ruidos aerodinámicos empañan el conjunto cuando el crucero elegido es elevado (bastante por encima de los límites legales). La pisada, aunque segura, no transmite la solidez que esperábamos y es sensible a los movimientos bruscos con una trasera quizás muy participativa. Lo habitual es que el eje posterior pase desapercibido ayudando al delantero sin tanto protagonismo. En cualquier caso, una vez "entendidas" sus formas, da confianza.



En ciudad es un vehículo confortable por diversas razones. La suspensión filtra de manera ejemplar los cada vez más habituales badenes y "policías tumbados", la visibilidad es muy buena hacía cualquier dirección y la postura al volante sobre-elevada permite un mayor control sobre el resto del tráfico. El motor colabora con una buena respuesta a bajas vueltas y una capacidad de recuperación correcta.

Si los crossover no son los mejores compañeros para circular por campo, aquellos con tracción delantera tienen todavía más limitado su radio de acción. Nosotros nos hemos metido por caminos poco complicados y no han salido a relucir grandes problemas, destacando de nuevo la cómoda suspensión. Pero ni la altura al suelo ni el agarre permiten grandes florituras, siendo prácticamente idéntico a un compacto convencional.

Un punto mejorable está en la dirección asistida. Independientemente del tipo de vía por el que se circule resulta siempre muy "ligera". En la unidad testada, con el sistema Audi Drive Select opcional incluido, se ofrecen cuatro modos distintos que modifican ciertos parámetros (Efficiency, Comfort, Auto y Dynamic) según el equipamiento incluido en el coche. Desde la propia dirección hasta la dureza de la suspensión, el funcionamiento del cambio S-Tronic o el control de velocidad hasta la fuerza del climatizador o el tacto del acelerador.

Esta opción es más recomendable si se combina con la suspensión adaptativa y el cambio secuencial, pues en los más sencillos apenas se perciben las diferencias entre modos (salvo la mayor suavidad de respuesta del control de velocidad, climatizador y dirección en el más eficiente).

Mención especial a la excelente Iluminación opcional. Con los faros bi-xenón y el sistema automático SmartBeam para cortas y largas, el Q3 cuenta con un equipo muy eficaz. La función direccional se ofrece en opción y nos parece recomendable si se circula por tramos con curvas a velocidades bajas de manera habitual. El SmartBeam tiene bien calibrado el sensor, de modo que comete menos errores que equipos similares. Sigue sin ser perfecto, pero poco a poco van mejorando.

Otra opción recomendable, que no estaba equipada en esta unidad, es el sistema que alerta de objetos en el ángulo muerto del retrovisor. Lo hemos podido testar en otros Audi (y otras marcas) y es un elemento más útil de lo que podría parecer en un principio. Su precio, 610 €, es algo elevado pero merece la pena.




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