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Categorías: Mazda, Cupés, Deportivos

Contacto: Mazda MX-5 Miata Super20


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[Prueba por Steven J. Ewing, adaptación por Guille G. Alfonsín]

El coche que ves en la imagen superior es el Mazda MX-5 Miata Super20, y hasta donde sabemos, se trata de la única unidad existente. Por supuesto, hace lustros que la gente se dedica a preparar sus propios Miata, pero este Super20 tiene algo de especial: fue una preparación creada por la propia Mazda para el SEMA de 2010, y que volvió en 2011 con la combinación de colores que ves en la imagen.

Raro es que nos dejen conducir un coche "conceptual", pero cuando Mazda nos llamó para ofrecernos pasar unos días con el Super20 por las calles de Detroit, no tuvimos problema en abrirle un hueco en nuestra apretada agenda "autobloguera".

A lo largo de la semana que hemos tenido el Super20 en la redacción, prácticamente todos los compañeros hemos tenido la oportunidad de pasar tras el volante del coche. ¿Es el Super20 el mejor Miata hasta la fecha?





Lo primero que tenemos que dejar claro es que no está claro (valga la redundancia) cuántos caballos gasta este Miata. Su motor MZR cuenta con sobrealimentación desarrollada por Cosworth, y sobre el papel, deberíamos estar hablando de unos 250 caballos.

La realidad es que te bajas de un 2.0 atmosférico y te montas en este Miata y notas claramente las diferencias en medios y altos. La caja de cambios se ha dejado como está, algo que está bien, porque tiene un tacto genial, pero la relación de cambio hace que paseos por autopista resulten realmente ruidosos, apoyados además por la supresión de aislante sonoro en este modelo conceptual, y un escape más ruidoso que el de serie.



La mordida del embrague ACT, que sustituye al original de serie, y que está reforzado para aguantar el extra de potencia, es bastante menos modulable, por lo que se hace más complicado sacar suave al coche desde parado.

A pesar del extra de potencia, el chasis no tiene problema en transferirla al suelo y mantiene la característica fundamental de los Miata: es extremadamente predecible, compuesto, y puedes jugar con los límites sin miedo. Además, cuenta con un modo "permisivo" en el sistema de control de estabilidad, por si quieres jugar, pero con la red de seguridad.

Cuando paras a echar el café, alrededor del coche se acumula el gentío, y no sólo por su combinación de colores, sino también gracias a su estampa: más bajo, más ancho, con aletas... Es un coche que gusta y atrae.



Del exterior, además del perfectamente acabado kit de carrocería, nos quedamos con los tiradores de las puertas, que son idénticos a los del primer Miata, el NA. Por dentro también hay un montón de detalles propios, pero se echa de menos algo de sujeción en los asientos.

El peso del aparato se ha rebajado a través de la eliminación de un montón de guarnecidos, mientras se ha instalado una barra de protección para casos de vuelco, a cambio de perder la idea de "descapotable puro". Aún se puede desmontar el techo duro, pero ya no es lo mismo.



Obviamente, como buen prototipo hecho a mano que es, es ruidoso, vibra y cruje... Y con el techo rígido además resuena. Pero es lo que tienes que pagar a cambio de tener un Miata único.

¿Llegará algo así a la producción? La realidad es que no vemos más que ediciones limitadas a ambos lados del charco que parecen anticipar algo más racing con este nombre, preparado para los concesionarios. Todavía quedan dos años para el relevo generacional del actual MX-5, así que no podemos descartar una versión "racing" para la calle, pero Mazda no nos ha dado una respuesta categórica. Nosotros les animamos.




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