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Categorías: Audi, Pruebas, Compactos segmento C

Prueba Audi A3 2.0 TDI - Al volante

Al volante


El nuevo A3 no es muy diferente estéticamente hablando de su predecesor. Está claro. Pero es que al conducir el nuevo modelo tampoco es que se aprecie una gran diferencia. Casi que me podrían haber hecho el cambio que no me habría dado cuenta. Vale, exagero un poco, pero es que las diferencias son tan ínfimas, todo es una cuestión de matices que al final no se aprecia un salto cualitativo muy significativo.

La posición de conducción es más baja que en el anterior A3, los asientos sujetan muy bien y hay espacio de sobras. Es una de las pocas y primeras diferencias que se aprecian. Y para bien, pues al ser más baja la posición de conducción, puede uno ir con las piernas algo más estiradas, lo que se agradece en viajes largos.

El 2.0 litros turbodiésel forma ya parte de las señas de identidad de Audi. Desde fuera, el ruido está muy presente; no hay duda es un diésel. A bordo, todo lo contrario. Al pulsar el botón de arranque en el túnel central, el motor no podrá esconder que es un diésel, pero luego lo disimula muy bien. En beneficio del conductor, Audi prefirió gastarse los recursos en este tipo de detalles y no en buscar un nuevo diseño.



Este motor entrega lo mejor de si mismo por encima de las 2.000 rpm y hasta las 3.500 rpm. Es un margen de maniobra corto, pero está pensando para un público generalista.

En marcha, las aceleraciones son buenas, el motor responde con ganas y ganamos velocidad con facilidad. Este motor entrega lo mejor de si mismo por encima de las 2.000 rpm y hasta las 3.500 rpm. Es un margen de maniobra corto, pero está pensando para un público generalista. Es decir, que conduciendo tranquilamente como lo haría habitualmente la mayoría de los automovilistas, el motor pueda ofrecer toda la respuesta que pueda necesitar un conductor lambda. En adelantamientos o para incorporarse a una vía rápida, no será necesario jugar mucho con el cambio de marchas. En un deportivo atmosférico iríamos a por la zona alta del cuentarrevoluciones, pero aquí no es necesario. Es más, si persistimos en subirlo de vueltas, el ruido de diésel que oíamos fuera se invitará a bordo. El par máximo de 320 Nm está disponible desde 1.750 rpm hasta 3.000 rpm, incluso la potencia máxima se obtiene abajo, desde 3.500 rpm hasta 4.000 rpm. Realmente, más allá de las 4.000 no hay nada salvo ruido.

A priori, en un coche manual, se agradece que el motor responda en marchas largas. En el A3, que así lo hace, tampoco sería un problema. El cambio es de un manejo agradable, suave y rápido, pero que podría ser más preciso, sobre todo entre tercera y segunda. No llega al nivel del cambio de un Ford Focus, pero está entre los mejores.



Audi anuncia un consumo medio homologado de 4,1 l/10 km. Es un valor muy bajo habida cuenta del peso y de la potencia del coche, incluso en un diésel. El consumo medio durante la prueba fue en realidad de 6,2 l/100km. Es cierto que si seleccionamos el modo Efficiency en el Audi Drive Select, que afecta a la gestión motor, la respuesta al acelerador y la dirección y conducimos muy relajados podremos acercarnos a los 4,8 l/100 km. Pero claro, seleccionando Efficiency, además de quedarnos sin la poca respuesta que teníamos en la dirección, perderemos en aceleración y recuperaciones; es como si hubiesen desaparecido de golpe unos 50 CV. De todos modos, con más kilometraje a su activo y una conducción algo más relajada que la mía, creo que se podrían obtener cifras de consumo aún mejores.

A nivel dinámico, claramente es un Audi, con todo lo que eso conlleva. Las suspensiones hacen gala de un gran confort al mismo tiempo que los movimientos de carrocería son relativamente limitados. Es infinitamente más cómodo que un BMW Serie 1 e incluso más que el Mercedes Clase A. Aunque es cierto que en términos de relación confort-dinamismo no puede luchar contra el Ford Focus, pero juegan en una liga diferente...



La dirección, cuya dureza se puede regular en el Audi Drive Select, es demasiado ligera a mi gusto. Incluso en modo Dynamic, el más duro, pienso que no es suficiente. De todos modos, es el único modo de los cuatro disponibles en el que nos llega algo de información. A modo de ejemplo, el Beetle probado hace unas semanas, ofrecía bastante más información y eso que no es una referencia de feedback. Aún así, eso no impide que la dirección sea precisa y relativamente rápida. El morro se inscribe con cierta vivacidad en la curva, aunque se aprecia el excesivo peso con el que tiene que cargar el A3 en las curvas más cerradas, donde pierda la reactividad que tenía en las curvas de radio medio. Los frenos, por su parte, ofrecen un mordiente correcto y son fáciles de regular, pero el tacto sigue siendo demasiado suave para mi gusto.

Digamos que el A3 es como casi todos los Audi, muy eficaz, competente, pero no será un coche particularmente divertido en las carreteras segundarias. A cambio, ofrece una eficacia, una eficiencia y un confort de marcha sin igual en su segmento.

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