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Categorías: Fiat, Pruebas, Urbanos segmento A

Contacto: Fiat 500 GLP


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El Fiat 500 es de sobras conocido por estos lares de Autoblog. A fin de cuentas hemos tenido uno de sus hermanos como protagonista de nuestra prueba de "larga duración", en la forma del Abarth 500, mientras ha pasado por aquí prácticamente toda la variedad de motorizaciones que dispone.

Pero teníamos algo especial como excusa para reencontrarnos con el pequeño utilitario italiano. Y es que la casa italiana se ha decidido, por fin, a traer una variante con gas licuado de petróleo (GLP), ahora que Repsol está animada con el tema del Autogas, colocando surtidores en prácticamente todas las ciudades.

Hace unos meses que tuvimos la oportunidad de correr un "eco-rally" (pedal a fondo, todo sea dicho) con un Punto GLP, pero teníamos ganas de hacer más pruebas con este combustible, en condiciones "reales".

¿Sale a cuentas comprar un 500 a GLP antes que un diésel? ¿Se nota alguna diferencia significativa? ¿Cuánto se puede ahorrar con él?




El acabado del kit GLP no convence en detalles como el indicador de nivel de gas, situado demasiado bajo

Al 500 lo conoces de sobras, así que no te vamos a aburrir con un repaso a su estética, pues ya la tienes más que digerida. Esta versión a GLP se monta sobre el motor 1,2 litros de 69 caballos de gasolina, la más básica. Respecto a esta, para poder emplear gas licuado de petróleo, el 500 integra un segundo depósito de combustible, diseñado para el gas, que va en el lugar de la rueda de repuesto (sustituida por el famoso kit repara pinchazos que tan poco nos gusta).

Bajo el capó motor se duplica el número de centralitas de control del motor. Una está dedicada a trabajar con la gasolina, y se conmuta con la segunda, para trabajar con gas. El resto de cambios pasa por un juego nuevo de inyectores de gas, que trabajan en paralelo con los de gasolina.



Bajo la tapa donde se esconde la boca de llenado del combustible nos encontramos otra boquilla, de menor diámetro, por la que se inyecta el gas licuado a presión. Lo cierto es que el acabado de la boca no es ninguna maravilla, y exige cierto grado de contorsionismo para rellenar el depósito. Todo es acostumbrarse.

El motor resulta más silencioso, y la autonomía prácticamente se duplica, aunque lo ideal es sacar partido al depósito de GLP

En el habitáculo tenemos un pequeñísimo interruptor delante de los reposavasos, con dos modos de funcionamiento. Lo puedes colocar en modo gasolina, o en modo GLP. Aunque podemos circular con el depósito de gas completamente descargado, no ocurre lo mismo con el de gasolina. Y es que el coche necesita de ella para el arranque y el calentamiento, antes de pasarse a gas.

La mayor pega que vemos por esta zona es el indicador de cantidad de GLP en el depósito, indicado por una serie de LEDs que quedan muy abajo, y que no tienen una lectura sencilla. Si nos quieren convencer de comprar un coche a GLP, debería trabajarse más este aspecto del acabado.




Por lo demás, el habitáculo sigue siendo, como siempre, muy colorido y diferencial. Alegre y distinguido, con carácter. Lo cierto es que en diseño, el 500 sigue un paso por delante de la competencia, que puede ofrecer productos de mucha calidad, pero no llegan al nivel "fashion" del italiano.

El GLP se asocia por obligación al acabado Lounge, lo que hace que el techo solar, los toques de cuero, el aire acondicionado y los siete AirBags sean de serie. Del precio hablaremos luego...

Pero más allá del aspecto, ¿cómo se mueve el aparato?




Cuando arrancas el coche, el sonido es idéntico al de cualquier 500 1,2 de 69 caballos (motor abocado a desaparecer en favor del TwinAir 0,9 en especificación de 65 CV a lo largo de los próximos meses, por cierto). Tras el arranque, cuando el coche comienza a gastar GLP, se nota menos rumorosidad mecánica. El motor suena más fino, y se pierde el sonido de la detonación de la gasolina. A cambio de esta fineza del motor, podemos escuchar la bomba válvula de combustible del GLP trabajar, cosa que no se escucha en el gasolina. Pero vamos, es de quisquilloso.

Siendo realistas, el 99% de los usuarios ni se percatarán, porque la diferencia es de matiz. Y en movimiento ocurre lo mismo, no hay una diferencia perceptible en el empuje con gasolina o con GLP... Va idénticamente igual.

Con 69 caballos, y a pesar de sólo empujar mil kilos, tenemos que tener constancia de las limitaciones del coche, pensado en entornos eminentemente urbanos. Cualquier salida a carretera abierta es viable, pero será mejor no tentar a la suerte con adelantamientos en carreteras con un carril por sentido, porque llevan tiempo suficiente como para leerse un capítulo de El Quijote...



Pero la clave del GLP está en el consumo. Durante nuestra prueba promediamos 6 litros a los cien de consumo de gasolina, mientras el consumo de gas se fue hasta los 7 litros en idénticas condiciones. Traduciendo esto a la vida real, funcionando con GLP y circulando por ciudad, estamos hablando de un gasto económico de 5,25€ cada 100 kilómetros.

Si lo comparamos con las cifras del 500 diésel, con el que promediamos un consumo de 5,2 litros cada 100 kilómetros en conducción equivalente, estaríamos hablando de 7,30€ cada 100 kilómetros aproximadamente.

Con un gasto de 5,25€ por kilómetro en combustible, estamos ante un coche mucho más económico que un gasolina o diésel equivalente

Vamos, que el GLP sale, funcionando con gas, bastante más económico de hacer rodar que el 500 MultiJet diésel de 75 caballos. A favor del diésel tenemos el par y el extra de potencia, que lo hacen más capaz que este GLP en carretera abierta, a la hora de mantener cruceros de autopista o adelantar coches. A favor del GLP está que es mucho, mucho más fino, menos ruidoso, y además cuenta con una autonomía superior, ya que se combinan sus dos depósitos para permitirte hacer prácticamente 800 kilómetros sin visitar la gasolinera.

La realidad es que si buscas un utilitario para ciudad, siempre hemos dicho que es mejor un gasolina que un diésel, siempre que no te aventures a viajes cruzando puertos de primera categoría asíduamente con él. Y con este GLP tenemos todavía más razones, ya que no tiene ninguna "pega" concreta respecto al gasolina normal, y ofrece una ventaja significativa en gasto económico.

Concluyendo y dándote ya una opinión más personal te diré que mi única pega es la falta de "chicha". Y es que nos gustaría ver cuanto antes esta opción GLP asociada al TwinAir de 85 caballos, que saca mucho más partido de la carrocería del 500. Con una mecánica de ese estilo, se nos acabarían todos los argumentos contra el diésel, pues también lo mejoraría en carretera abierta.

El precio del 500 GLP con acabado Lounge está en los 14.432€, descuentos incluidos. El 500 diésel de 75 CV con el mismo nivel de acabado se va hasta los 15.720€, dando más razón al GLP si cabe. Respecto al 1,2 69 caballos "normal", que cuesta 12.914€, el GLP cuesta 1.518€ más. A un ritmo de ahorro de 3,15€ cada 100 kilómetros, en 48.000 kilómetros habremos compensado el sobrecoste. Aquí es donde uno ha de valorar cuántos kilómetros recorre al año.

Además, en ciertas comunidades autónomas hay ayudas para la compra de coches GLP nuevos, por lo que es un tema a valorar.

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