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Categorías: Renault, Pruebas, Deportivos, Tecnología, Urbanos segmento A

Prueba: Renault Twingo RS Gordini 133 CV


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Tengo que reconocer que la segunda generación del Renault Twingo nunca me ha atraído. El original jugaba las cartas de su superior versatilidad y un diseño diferenciado para plantar cara a los principales rivales del segmento A pero su sucesor, presentado oficialmente en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2007, perdía toda identidad e imagen creada por el primero para terminar compartiendo únicamente la denominación.

Nunca se ha puesto en duda que la segunda generación sea muy superior en calidad, comportamiento y en todo lo relacionado con el apartado mecánico, pero mientras el primero ha sido capaz de sobrevivir en este complicado segmento más de 15 años sin apenas cambios estéticos, al último han tenido que realizarle un restyling medio profundo en 2011 para intentar dotarle de una pizca de personalidad y simpatía.

Ahora es un urbanita más coqueto, personalizable y actual. No ha encontrado la esencia Twingo en su totalidad, pero está claro que presenta soluciones interesantes que lo convierten en una alternativa atractiva al mismo tiempo que ha perdido esos trazos aburridos y excesivamente maduros impropios en un automóvil que también debe conquistar al público más joven.

Si sólo te quedas con lo comentado en la entradilla, posiblemente creas que no lo tendría aparcado nunca en mi garaje, pero nada más lejos de la realidad. He tenido la posibilidad de probar la versión RS y de un plumazo, toda aquella idea preconcebida o imaginada se ha esfumado de mi cabeza... y ahora sólo pienso en cuando será la próxima vez que me divierta tanto conduciendo un coche.

Si das el salto trataré de explicarte las virtudes y defectos de este pequeño diablo con ruedas, pero sí te puedo adelantar qué pocos coches han sabido "robarme el corazón". Los que me seguís ya sabéis que entre ellos están el Abarth 500 y el Mazda MX-5. Pues bien, ahora tendré que sumar el Twingo RS a la lista de "amores imposibles".




Exterior

Parece mentira cómo de un diseño algo soso y enfocado a un público excesivamente mayor, con el restyling y los cambios lógicos de una versión con apellido RS Gordini se haya conseguido rejuvenecer tanto su look. Ya no da la sensación de ser un urbanita estupendo para los desplazamientos de muchos jubilados o carne de rent-a-car. Más bien todo lo contrario. Gusta, atrae y llama la atención. Quizás algo macarra por su particular decoración, a su paso roba las miradas de muchos peatones y otros conductores.

La doble óptica frontal ha conseguido ese punto de exotismo y diferenciación que con la primera entrega de esta generación no se había logrado. El único acabado disponible en los RS es el Gordini y llega acompañado de multitud de elementos pintados en blanco (parte del paragolpes, espejos, franjas adhesivas) que contrastan con el bonito color Azul Malta.

La vista lateral queda marcada por las preciosas llantas de aleación bicolor de 17 pulgadas y unos discretos logotipos con el sello Gordini. El alerón posterior, también en blanco, redondea un conjunto bien planteado si se busca no caer en la indiferencia. La zaga es, posiblemente, la parte que más cuesta asimilar al primer golpe de vista. Sus ópticas partidas no son especialmente bonitas, pero también es justo decir que el difusor inferior pintado en negro, la cola de escape cromada y la doble franja que cae sobre el portón consiguen que nos olvidemos de ese detalle... o al menos, hacerlo menos característico. En definitiva puedo asegurarte que convence, que tiene ese puntito necesario que lo hace deseable.




Interior

Si por fuera convence, por dentro sorprende. Parece mentira que de un pequeño urbanita de casi 3,7 metros de longitud se pueda extraer tanto espacio habitable. Aquí la esencia del Twingo original está patente con sus asientos posteriores deslizantes, reclinables e individuales que permiten la máxima modularidad interior. Se puede jugar con la capacidad de maletero (que oscila entre los 165 y 285 litros) y el espacio para las piernas de los dos únicos pasajeros posteriores al gusto, de modo que resulta más fácil adaptarlo a las distintas situaciones que puedan aparecer en el día a día.

La versatilidad de su habitáculo es una de las mayores virtudes del Twingo. Algunos plásticos por el contrario no dan la talla, especialmente los que recubren las puertas

En la posición más retrasada el maletero queda muy reducido, pero tenemos tanto espacio para las piernas como en un Laguna, (y lo mejora en comodidad gracias a su asiento independiente que añade mayor sujeción lateral). En las plazas delanteras las cotas son correctas y suficientes para que dos adultos no tengan problema alguno con "roces" no deseados.

Lo que sí se debería mejorar en este RS Gordini (y cualquier Twingo) es el aspecto de algunos materiales, sobre todo aquellos de las puertas que tienen impreso un dibujo que no favorece en absoluto la percepción de calidad. El resto de guarnecidos están en un término medio y son por así decirlo los esperables en un urbano que puede adquirirse desde algo menos de 8.000 €. Tampoco al cerrar las puertas se percibe una elevada sensación de calidad, con un sonido flojo de coche sencillo. Donde no hay queja alguna es en los ajustes y terminación, con piezas bien ensambladas y sin rebabas o bordes cortantes.




La personalización "Gordini" en el interior queda patente nada más agarrar su bonito volante multifunción forrado en piel tricolor o al poner la vista en la palanca de cambios, con un pomo específico en azul (que cuando está frío no hay quién lo toque). De igual modo recibe algunos elementos pintados en negro lacado y el tapizado en piel recubre sus cuatro asientos, los delanteros de corte deportivo. Redondean el conjunto los pedales metálicos y la moldura decorativa en el umbral de las puertas.

La cantidad de información disponible en el RS Monitor es abundante y muy útil. Puedes incluso calcular la aceleración de 0 a 100 km/h o el tiempo invertido en vuelta si es que lo metes en circuito

Como buen Renault Sport, el Twingo RS también cuenta con la pantalla multifunción que en la firma denominan RS Monitor. Ahí se obtiene información de la temperatura del motor y aceite, la potencia y par que estamos empleando en cada momento, la fuerza de frenada, apertura de la mariposa y un indicador que muestra cuando debemos realizar los cambios. Este último nada tiene que ver con los que llevan muchos modelos del mercado para mejorar los consumos. Aquí se busca el máximo rendimiento y no te extrañe que habiendo superado las 6.500 rpm todavía no te haya avisado (también se alerta con una luz en el cuentavueltas sobre el volante).

¿Quieres más? Pues lo tiene. Quedan otras dos pantallas que nos valen para calcular la aceleración de 0 a 100 km /h y los 400 metros desde parado, y además otra que mide el tiempo realizado en cada vuelta si tenemos la suerte de poder pilotarlo en un circuito. Cómo ves, mucha información, variada y de utilidad que se suma al ordenador de viaje tradicional.




El equipamiento de serie en este Twingo está prácticamente cerrado. Echamos de menos algunos elementos de confort como los intermitentes o elevalunas eléctricos de "un toque" o la posibilidad de añadir los sensores de lluvia y luces, pero siendo sinceros, viene bien cargadito. Entre lo más destacable podemos citar el climatizador automático, el tapizado en piel, un completo equipo de sonido de buena calidad con bluetooth y entrada USB, el práctico control y limitador de velocidad, ESP + ASR, airbags frontales y laterales cabeza-tórax, los espejos eléctricos... Deja en opción el techo solar eléctrico (doble y deslizante en su parte frontal), la rueda de repuesto y la pintura extra-serie. Ya que comento los colores, el RS sólo se vende en cuatro tonos: blanco (sin coste), rojo (166 €) y negro o azul (el de la unidad probada, por 400 €).

Motor

El pequeño Twingo RS recurre a un motor 1.6i 16v con 133 CV y 160 Nm de par. Combinado con una caja de cambios de sólo cinco velocidades y desarrollos muy cortos, este bloque mueve con inusual soltura sus 1.125 kg de peso. Nada más girar la llave no hay ni un pequeño bramido que te reciba. Suena muy a motor Renault, como si fuera un Twingo normal. Para ser de gasolina el nivel de vibraciones se puede considerar elevado, si bien buena parte vienen de la resonancia del escape. Sí se siente cada poco una pequeña explosión acompañada de un ligero movimiento cuando el bloque actúa de freno motor, algo que le da un cierto toque deportivo.

No es un motor con carácter deportivo, pero mueve con soltura los 1.125 kg de peso. Los cortos desarrollos hacen que gane velocidad muy fácilmente, aunque también se escucha en el habitáculo más de la cuenta

Lo mejor de este motor está en lo bien que estira y su funcionamiento general realizando cualquier tipo de conducción. Algunos usuarios le achacan un pobre rendimiento por debajo de las 3.000 rpm, pero yo no lo veo así. Quizás adolece del carácter deportivo al que Renault Sport nos tiene acostumbrado, pero convence. Empuja tanto por encima de ese régimen que eclipsa su buen funcionamiento a un menor giro. Está claro que nos hemos acostumbrado a los bloques sobrealimentados, con unos bajos más llenos y pletóricos, y ahora un atmosférico tradicional puede sabernos a poco. Aun así, en conducción tranquila es voluntarioso y la distribución variable consigue que no se sienta vacío pese a no dejarte pegado al asiento.



El caso es que especialmente por encima de las 4.000 rpm, el Twingo se transforma en un pequeño diablillo. Corre que se las pela, recupera de manera sensacional y sube sin desfallecer hasta coquetear con las 7.000 rpm. Eso sí, en estas circunstancias de uso te quedas sordo. En un vehículo de este tipo se cuida mucho el sonido que se cuela en el habitáculo pero aquí en Renault Sport no han sabido darle ese toque racing que incita a ser políticamente incorrecto. Más bien se queda en simplemente molesto.

Los consumos no son para tirar cohetes, pero queda en términos esperables. El problema principal son unos desarrollos del cambio muy cortos (a 120 km/h en quinta gira a 4.000 rpm), perjudicando tanto el confort como el gasto de combustible. En autovía a un ritmo de 120-130 km/h se traga unos 8,2 L/100 mientras que en vías secundarias, a 90-100 km/h se conforma con bastante menos, unos 6,4 L/100. En ciudad ronda los 9,5 L/100, un dato algo elevado pero asumible para un 133 CV. Si se realiza una conducción deportiva como es lógico el gasto se elevará proporcionalmente al ritmo que llevemos, pero eso sí, la sonrisa no te la quitará ni el empleado de la gasolinera.

En marcha

Extraordinario comportamiento en todo tipo de vías, con un eje delantero que facilita el trabajo. Dirección y frenos también acompañan en un bastidor muy bien afinado. Resulta duro e incómodo en firmes rotos aunque se le perdona por lo divertido que resulta

Y es que lo mejor de este Twingo está en su comportamiento. Renault Sport ha realizado muchos cambios en el bastidor para conseguir un conjunto no sólo efectivo, sino también divertido y eficaz. Respecto a las versiones normales presenta un mayor ancho de vías, suspensiones más firmes y un recalibrado de la dirección y el control de estabilidad. Todo ello acompañado de un equipo de frenos sobredimensionado y neumáticos de perfil bajo. Por si esto no es poco, en los Gordini viene de serie el Chasis Cup, que añade mayor rigidez a las suspensiones.

Con todo la sensación al conducirlo es parecida a la de un kart. De no ser por una postura de conducción algo elevada, nada indicaría lo contrario. Y es que cualquier irregularidad que haya en el pavimento la sentirás en tus carnes sin filtración alguna. Seco y duro, aquí no hay lugar para el confort. Por muy cerrada que sea la curva, la carrocería del Twingo no inclina en absoluto y te sorprende con unos niveles de adherencia sensacionales... y al mismo tiempo un aplomo a alta velocidad de categoría superior.



En tramos virados resulta excitante y divertido, con un eje delantero ágil a más no poder que obedece cualquier orden sin rechistar. Lo mejor del conjunto es su capacidad para transmitir al conductor con nitidez todas las reacciones, muy instantáneas y rápidas dicho sea de paso. La dirección juega un papel muy importante y, si bien no es la mejor que ha pasado por mis manos (ese mérito se lo dejo al MX-5), si muy completa por asistencia, feeling y capacidad de comunicación.

Sólo al límite este Twingo requiere de ciertas dotes, pero llegar a ese punto es no haber sabido o querido interpretar las reacciones dictadas por sus maneras. En ese momento será el control de estabilidad el que intente realizar alguna corrección si ve que el piloto no consigue domarlo. La entrada es suave, discreta incluso, y corta lo justo para devolverlo al punto correcto y pasarle de nuevo el control al conductor. Lo único que requiere este RS es sujetar con firmeza el volante y no despistarse.

El bastidor deja en evidencia al veterano motor. Un hipotético 1.4 TCe con unos 140 CV, seis velocidades y los retoques de Renault Sport serían el complemento perfecto

En tramos de montaña da la posibilidad de jugar con la zaga al gusto simplemente realizando un buen control de los pedales. Es un coche que se deja "pilotar", no demasiado exigente y sí muy generoso con las sensaciones que transmite. Cualquier deslizamiento del eje posterior se solventa rápidamente con una leve presión sobre el acelerador. Todo parece estar meticulosamente estudiado y puesto a punto para garantizar un nivel de seguridad muy elevado sin perjudicar la diversión. Y lo mejor de todo con un conjunto asequible a muchas manos, que te enseña y muestra el camino para sacar el máximo partido.

Ya de vuelta, en la ciudad, resulta relativamente cómodo. Se aparca en cualquier sitio y la visibilidad es excelente hacía cualquier ángulo. Su motor tiene el empuje necesario para moverse con cierta agilidad sin que la rumorosidad nos aturda. Sólo la sequedad de suspensiones pone un punto negativo al día a día. Como no podía ser de otra manera, al Twingo RS también lo hemos metido en carretera, concretamente en un viaje largo entre Madrid y Málaga. Lo peor han sido su elevada sonoridad y unos asientos con un mullido muy blando. Lo mejor su excelente respuesta cuando ronda las 4.000 rpm y la sensación de seguridad que transmite. Nada parece indicar por sus maneras que sólo tiene 2,36 metros de batalla.



Conclusión

Sólo he necesitado unos días para cambiar la idea que tenía sobre el Twingo. Me encanta su comportamiento dinámico, casi de kart, y la seguridad que transmite en todo momento. Además juega con un chasis de reacciones muy nítidas que te enseñará a sacarle el máximo partido como si de un profesor se tratase. Durante los primeros días será entretenido, pero una vez le vas cogiendo el punto, será divertido, emocional e insultantemente endiablado.

Pocos coches consiguen que te quedes con esa sensación de felicidad. Su coste, 19.900 €, es elevado para un segmento A pero aquí no están incluidos los posibles descuentos de concesionario y a su favor juega con una dotación completa. Otra de las virtudes de este Twingo RS es su versátil interior con cuatro asientos independientes y una cotas más propias del segmento superior.

¿Rivales? Hay unos cuantos. El más directo es el Abarth 500. El italiano cuenta con un motor más lleno a bajo régimen y un chasis muy bien puesto a punto pero de carácter claramente más nervioso. Su principal pega está en un dirección insulsa y poco comunicativa. Algo más grande, el Swift Sport también podría jugar en este particular nicho de mercado. Es un vehículo mucho más equipado y también barato, pero no es más amplio ni tampoco divertido al volante (aunque se disfruta). Su mayor pega es un motor falto de carácter. Anda mucho, pero no transmite deportividad. También podrían entrar en el saco otros modelos como los Ibiza FR, Fabia RS y Polo BlueGT, todos ellos con precios entre los 18.000-20.000 € y más completos en términos generales (con acabados más elaborados, mucho equipamiento, más potencia y sobre todo, más cómodos para un uso diario).

Para finalizar sólo me queda decir que el Twingo RS me ha cerrado la boca. Me gusta. E incluso lo compraría como segundo coche. Es el complemento ideal para olvidarse los fines de semana del estrés diario, casi a modo de terapia. Y es que si este Twingo no te hace sonreír, tienes un gran problema.



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