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Categorías: Clásicos

Vettel campeón, Alonso épico, y Button, del que todos se olvidaron, ganador



Tres veces consecutivas campeón del mundo. El piloto más joven en conseguirlo. El único piloto capaz de dar victorias a la escudería de Faenza (la anteriormente conocida como Minardi, y que ahora lleva el nombre de Toro Rosso). Los registros de Vettel son indiscutibles.

Puede que haya quien hable mal del alemán. Bajo mi punto de vista es un tremendo error ser "forofista", en cualquier dirección y sentido, y, a través de un potente medio de comunicación, aseverar y dar a entender que Vettel es quien es porque está donde está, aludiendo a la suerte de correr con un equipo como Red Bull, y tener un ingeniero como Adrian Newey. Eso es una pura reducción de la situación a sus elementos más simples.

Porque Vettel es campeón del mundo merecido, aunque en la carrera del Gran Premio de Brasil haya sido presa de los nervios en algunos momentos, en una situación tensa a través de la que nos ha recordado que es uno de los más jóvenes de la parrilla. Hoy ha debido ver pasar "su mundial" delante de sus ojos mientras trompeaba "ayudado" por otros pilotos, tras una salida en la que le han faltado "nervios de acero" y "narices" por no decir otra cosa peor sonante. Pero se ha rehecho, y ha sabido lidiar con una situación extremadamente complicada que otros, en las mismas circunstancias, han tirado en otras ocasiones.

No se le puede quitar mérito a Vettel: ha hecho una gran temporada, y lo ha hecho entendiéndose con su coche

Habrá quien diga que Alonso, si no es más veces campeón del mundo, es porque "no le han dado el coche ganador para ello". Pero la realidad es que a Alonso le ofrecieron conducir el Red Bull que ahora domina con mano de hierro. En aquel momento, cuando tuvo la oferta sobre la mesa, el bueno del asturiano sabía exactamente a dónde quería ir (Ferrari) y qué ingeniero iba a tener Red Bull (Adrian Newey). Tomó la decisión complicada de correr con el llamado "equipo más grande de la Fórmula 1" (un tema que podríamos discutir con el añorado Team Lotus original, que pasó a mejor gloria hace décadas), y lo hizo porque, según su círculo más cercano, Red Bull era un equipo de "segunda fila".

Esa decisión de Alonso ha significado, a la postre, dos cosas: la primera es que se abrió un hueco en Red Bull para que el rapidísimo Vettel tuviera un buen coche en sus manos, y la segunda es que él mismo ha acabado teniendo que correr "a la épica".

Alonso ha cuajado un mundial excelente. Ha tenido una última carrera genial, de maestro templado en mil batallas. Ha sabido atacar, mantener el coche en pista (al menos la mayor parte del tiempo) y estar en la pomada prácticamente hasta la última curva de la última vuelta de un campeonato que, a priori, no le era nada propicio. Ha sido una demostración de casta, sí, pero la Fórmula 1 son muchas más cosas que las manos de un único piloto.

Este deporte tiene el factor de la máquina y su evolución. Porque las carreras de coches no son atletismo o fútbol. Aquí hay una máquina que te ha de acompañar, un equipo técnico dispuesto a desarrollarla y mejorarla, y unos buenos estrategas capaces de gestionarla.

Luego está el factor "suerte". Oíamos a algunos, incluido Fernando, lamentarse de los dos "ceros" causados por accidentes en los que él no tuvo la culpa. Cierto es, pero no es menos cierto que en una temporada tan y tan larga como esta, acumular dos ceros es algo bastante más que previsible.

No debemos olvidar que Alonso tuvo en su mano fichar por Red Bull antes de hacerlo con Ferrari, pero los desestimó por considerarlos poco competitivos

Este año contaba ser regular, y tanto Alonso como Raikkonen han demostrado en la tabla de puntos final el valor de la regularidad. Se lo pueden decir a los pilotos McLaren, que teniendo un coche relativamente rápido, no han estado "en la pomada" hasta el final de temporada. Hamilton ha tenido sus luces y sus sombras, como siempre, y sigue siendo un piloto genial, pero demasiado variable.

Button ha tenido buenos momentos, y momentos en los que ha perdido también el norte en la puesta a punto de un coche que, según sus gustos, no le terminaba de encajar. El año que viene tendrá todo a su favor para hacerse un coche a medida, y veremos entonces si el fino británico es capaz de transformar su título con Brawn GP en un bicampeonato (algo por lo que casi nadie apuesta).

Pero volviendo al protagonista, al tricampeón del mundo, no podemos obviar que Vettel también ha tenido que pasarlas crudas este año. La temporada arrancó con mucho en contra de Red Bull. Y es que se diseñó un reglamento a medida para acabar con el dominio de los coches de Newey.

Mientras el bueno de Adrian luchaba contra los elementos para buscar rendimiento en el coche, a Vettel le tocaba guardar la ropa y sumar puntos, algo que no consiguió a la perfección. Falló porque no tiene el mismo número de carreras a sus espaldas que los demás, eso está claro.

Pero cuando el coche le benefició, Vettel supo responder no sólo con victorias, sino también con remontadas aún teniendo que salir de la parte de atrás de la parrilla.

Sí, ha ganado con el mejor coche. Pero así ganaron muchos otros (Fangio, Schumacher, Prost, Senna... y puedo seguir). Lo normal en este deporte es que gane el que tiene uno de los tres mejores coches del año. Lo raro sería lo contrario. Por eso, intentar quitar valor a la gesta del alemán es cegarse en una pantalla para intentar justificar un odio que no tiene sentido alguno. Porque esto es un deporte. A veces se gana, y a veces se pierde.

El final épico de la temporada ha demostrado la capacidad de Alonso de luchar y darlo todo hasta la última cita, y cómo Vettel ha logrado imponerse a pesar de haber tenido que enfrentarse a un campeonato que arrancó cuesta arriba, con normas pensadas contra los Red Bull

La gran cuestión que nos queda por resolver es qué pasará el año que viene. Y es que Ferrari ha echado el resto para mejorar un coche que, cierto es, en las últimas carreras ha parecido funcionar de manera decente, salvo en clasificación. Y esta evolución final puede ser el gran lastre para 2013. En Maranello se sigue confiando en un equipo técnico desarrollado y criado "en casa", pero la realidad de la F1 es que es un deporte global.

No se puede depender sólo del desarrollo interno. Como para las labores de piloto, a los técnicos hay que ficharlos, vengan de donde vengan. Las mejores épocas de las escuderías de F1 siempre han venido aparejadas a fichajes de talento en el diseño. Y la realidad es que, aunque el equipo técnico de Ferrari sea "bueno", no es sobresaliente, no da esa diferencia vital que daba el equipo de Byrne y Brawn, el equipo de Newey, el equipo de Chapman y Peter Wright... Vamos, que un servidor sigue en sus trece: ante la imposibilidad de importar a Newey a Maranello, Ferrari debería rascar sus bolsillos (o los de Botín) para fichar talento en ingeniería.

Con unos motores V6 que todavía tardarán en llegar algo más de un año, parece que 2014 puede ser el camino triunfal una vez más del ya tricampeón del mundo de Fórmula 1. Pero para eso quedan algo así como 110 días. Así que ahora toca elogiar a Vettel, felicitar a Alonso por su temporada, y no olvidarnos de Newey tampoco.

Bueno, y creo que en vista de las dos últimas carreras, no está de más agradecer a estos dos pilotos el espectáculo que nos han dado, sin incurrir en ataques verbales o choques en pista (recuerdo a un tal Senna y a un tal Schumacher que no veían la deportividad así hace años... ¿verdad?).

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido la temporada?

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