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Categorías: Citroën, Pruebas, Sedanes, berlinas, segmento D, Familiares

Prueba: Citroën DS5 2.0 HDI 160 CV Sport


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Citroën ha conseguido con su gama DS meterse de lleno en el la categoría Premium en los segmentos B, C y D. Primero llegó el exitoso DS3 con ganas de robarle protagonismo al MINI y aunque no ha conseguido eclipsarlo, sí ha obtenido unos resultados comerciales dignos de mención como muestran las 200.000 unidades fabricadas desde su lanzamiento.

Después llegaría el DS4 con un formato algo complicado de entender, mezclando el concepto crossover con la deportividad de un coupé y la supuesta practicidad de un compacto. Llamativo estéticamente, sin embargo no presenta la distancia cualitativa esperable a juzgar por su precio en relación al C4, un modelo muy correcto y coherente en esta última entrega.

El último en llegar a la familia DS es también el mejor y más elaborado. Bajo la denominación DS5, este cinco puertas de estilo personal e inconfundible presume de una calidad de realización excelente, una gama de motores coherente con lo que hoy se demanda y muchas posibilidades de equipamiento. Y si eres de pensamiento "verde", la tecnología Hybrid4 también está disponible en este familiar de 4,57 metros de longitud.

En Autoblog ya nos habíamos puesto a los mandos del DS5 en varias ocasiones, si bien no ha sido hasta ahora cuando hemos tenido la oportunidad de conducir la opción más racional e interesante de la familia, equipada con el motor 2.0 HDI de 160 CV y el cambio manual de seis velocidades. ¿Cumplirá como alternativa a las tradicionales Premium alemanas? Sigue leyendo y trataremos de sacarte de dudas.




Exterior

El diseño del DS5 es uno de sus principales reclamos. Futurista, elegante y deportivo, llama la atención allá por dónde pasa

Estéticamente el DS5 no pasa inadvertido. Es extraño por sus formas y proporciones, pero gusta. Presenta un aire futurista poco convencional y entre el tráfico rodado es reconocible a lo lejos. Para hacer más visibles las líneas y trazos de su carrocería, Citroën ha jugado con multitud de elementos cromados, siendo destacable el que nace en las ópticas delanteras y se extiende hasta el pilar A.

En la zaga llama la atención el portón posterior con la luna partida en dos. Esta solución, habitualmente la encargada de reducir la visibilidad posterior, aquí no la condiciona en exceso gracias a una parte inferior de buenas dimensiones. Delimitando la unión entre ambas hay un alerón pintado en negro que añade un punto deportivo.

Con el acabado Sport de nuestra unidad de pruebas, están incluidas las bonitas llantas de aleación de 18 pulgadas y los cristales sobretintados para las ventanillas posteriores, consiguiendo un resultado estético agradable y deportivo. En los días que lo hemos tenido, han sido muchos los curiosos que han puesto sus ojos sobre el DS5; unos atraídos por las bonitas luces diurnas por LEDs; otros por sus proporciones poco habituales, destacando su generosa anchura. No hemos escuchado críticas negativas y, como mucho, algún comentario haciendo alusión a una zaga algo recargada, pero poco más.



Interior

Si exteriormente está claro que brilla con luz propia, en el habitáculo encontramos un diseño diferenciado, materiales de calidad y una presentación general muy futurista... casi de nave espacial. Mil botones estarán en tu campo visual allá donde mires. Ese toque aeronáutico queda patente al comprobar cómo sobre tu cabeza quedan emplazados los mandos que regulan las cortinillas de los tres techos solares fijos, los controles del Head Up Display y aquellos que accionan el siempre interesante sistema Citroën E-Touch que facilita la localización del vehículo en caso de avería o accidente.

La calidad de acabado es excelente, con materiales muy cuidados y una presentación moderna y atractiva

Por supuesto en un interior tan cuidado no pueden faltar los plafones de luz con tecnología LED y una iluminación ambiental regulable en intensidad. Se ha elegido un tono rojo para aumentar la sensación de deportividad. La instrumentación por su parte es muy llamativa, pero no muy fácil de leer. Mezcla pantallas LCD con información analógica que al primer vistazo no siempre le queda clara al conductor. Cuestión de acostumbrarse.

La consola central está presidida por una pantalla multifunción de siete pulgadas a todo color. Desde ahí se visualizan los datos del navegador, el teléfono, de su excelente equipo de sonido y algunos parámetros del vehículo. Muchos de los botones para manejar todos estos elementos están duplicados e incluso triplicados si contamos los incluidos en el volante, pero una vez controlada su situación no molestan, más bien lo contrario.

La elección de los materiales para recubrir los diferentes paneles de puertas, tapizados y salpicadero es la esperada para un producto de su precio. Tacto gomoso agradable, cuero suave al tacto y apliques de aluminio pulido (idéntico al que llevan los Aston Martin) dicen mucho del trabajo realizado por Citroën. Sin embargo los ajustes no son 100% perfectos y en ciertas ocasiones circulando por vías con asfalto gastado, salen a relucir algunos grillos que llegan de la cúpula del techo.



Huecos para dejar objetos hay bastantes. Por ejemplo las bolsas de las puertas son grandes y prácticas mientras que en la consola superior del techo hay dos receptáculos con tapa en el que podemos dejar por ejemplo las gafas de sol. Bajo el apoyabrazos central delantero hay una práctica doble guantera; la parte superior con una toma US; la superior refrigerada y de buenas dimensiones. La peor nota se la lleva la guantera principal frente al copiloto. Pequeña y de formas poco aprovechables, se ha visto condicionada debido a uno de los tubos de climatización.

Entre los aspectos mejorables del DS5 están los botones que controlan los elevalunas eléctricos. En las plazas delanteras están emplazados en la consola entre los asientos y en una posición algo retrasada mientras que los pasajeros de las posteriores deberán incorporarse hasta alcanzar la parte final de la consola. Habría sido más sencillo integrar el botón en cada puerta y por supuesto, más cómodo para los usuarios.

El equipamiento de serie del acabado Sport es muy completo. En los algo más de 36.000 € que cuesta esta versión están incluidos el tapizado en piel, asientos térmicos y eléctricos (el del conductor con función masaje y memoria), climatizador automático bizona, sistema de navegación MyWay, Citroën E-Touch, llantas de aleación de 18 pulgadas, paquete cromado, faros bi-xenón con función direccional, techo panorámico de cristal y control de velocidad entre otras muchas cosas. En opción deja unas llantas más grandes, tapizado en piel "Bracelet", sistema de alerta de cambio de carril involuntario, el paquete Sport con suspensión deportiva y rebajada, etc.




Habitabilidad

Si el espacio habitable es muy importante, el Citroën C5 resulta más amplio y, en el caso de los Tourer, también versátil

En términos de espacio, el DS5 cumple sobradamente aunque con matices. No sobran centímetros pero tampoco podemos decir que sea justo. En las plazas delanteras la cota de anchura es muy buena y aunque en altura también hay margen suficiente para no rozar con el techo, la consola integrada genera una sensación de agobio a la que hay que acostumbrarse (si es que lo consigues).

En las plazas posteriores no habrá problema alguno para que dos adultos viajen a sus anchas. La cota longitudinal no alcanza el excelente dato del Citroën C5, pero no rozarás con el respaldo de los asientos delanteros con las rodillas. Quizás la anchura sea algo justa para tres, pero esto es algo extensible a otros modelos del segmento. El techo panorámico, en esta parte, es grande y aporta luminosidad.

En cuanto al maletero, presenta unas formas aprovechables y una capacidad correcta. No rompe récords en el segmento pero es capaz de tragarse el equipaje de cuatro adultos. La terminación aquí también se ha cuidado al máximo, con guarnecidos perfectamente ejecutados y argollas/ganchos para sujetar la carga.



Motor

Esta unidad del DS5 está equipada con el conocido motor 2.0 HDI de 163 CV. En combinación con cambio manual de seis velocidades de tacto correcto, consigue mover con soltura la pesada carrocería. En relación al automático que habíamos probado en una toma de contacto hace un tiempo, las diferencias son enormes. Con el manual resulta mucho más rápido y sobre todo frugal, con medias de consumo inferiores en más de un litro cada cien kilómetros.

Con el cambio manual de seis velocidades, este DS5 HDI 160 presenta una buena relación prestaciones-consumos. Con la caja automática es lento y gasta entorno a un 1 L/100 más

Nada más arrancar, el DS5 muestra una insonorización suficiente desde dentro, si bien estando fuera no disimula su ciclo. Según va tomando temperatura los decibelios se van conteniendo, aunque siempre quedará patente el típico sonido. Mejor parado sale cuando se analiza el nivel de vibraciones, prácticamente nulo en cualquier circunstancia.

Lo mejor de este motor lo encontramos por encima de las 1.800 rpm. Por debajo queda condicionado por un turbo algo lento en cargar que, en los automáticos queda disimulado por la gestión de la caja, pero aquí con el manual se nota mucho. Salvado esto, es estupendo por suavidad y rapidez de respuesta, con un medio régimen pletórico. Acelerar en incorporaciones o realizar adelantamientos son pan comido incluso en sexta velocidad.

Y si por prestaciones cumple, en consumos también nos ha sorprendido para bien. Sólo en ciudad el dato obtenido superando los 8,0 L/100 puede parecernos más normal. Es una pena que Citroën no haya instalado el estupendo sistema Stop&Start que sí llevan otras motorizaciones. En autovía, a 120-130 km/h el gasto de este DS5 coquetea con los 6,2-6,5 L/100 y, ya en carreteras secundarias a unos 90-100 km/h, se reduce hasta los 5,3-5,5 L/100. Son datos buenos y lo más interesante es que a ritmos superiores tampoco suben en exceso, mostrándose siempre bastante frugal.



En marcha

El DS5 es un automóvil de corte dinámico y como tal, se han calibrado las suspensiones para conseguir un conjunto ágil y de reacciones vivas. Lo cierto es que se ha quedado en un punto medio entre nervioso y aparatoso. Lo primero se nota nada más enlazar curvas con firme roto. Algunos rebotes condicionan la pisada y por supuesto también el confort, obligando incluso a realizar ciertas correcciones con el volante. Lo segundo porque a sus mandos se siente muy ancho y relativamente pesado. Tampoco ayuda la asistencia elegida para la dirección, que obliga a recalcular la trazada en pleno apoyo. No consigue transmitirle al conductor esa sensación de ir pegado al suelo que por ejemplo su hermano el C5 con suspensión metálica (la sencilla) sí consigue.

Y si piensas que por ser un Citroën la comodidad estará entre sus virtudes, vete olvidándolo. Ese carácter que mencionábamos más deportivo también perjudica a los ocupantes con una capacidad de filtrado inferior a la habitual en la marca. Aquí los franceses parecen no haber conseguido el equilibrio y te podemos decir que un Renault Laguna GT resulta más eficaz, rápido en su paso por curva y también más confortable en cualquier tipo de vía.

Más ágil de lo que podría parecer por sus dimensiones, también es algo aparatoso y, acostumbrados a la suavidad de otros Citroën, algo duro y brusco de suspensiones

La conducción en ciudad del DS5 queda marcada por su generosa anchura. Pese a contar una postura al volante sobre-elevada, se siente grande y apenas percibimos donde termina el frontal. Por suerte en el acabado Sport están incluidos los sensores de aparcamiento y cámara de visión posterior, facilitando mucho las maniobras de aparcamiento.

En autopista siempre que el asfalto sea bueno, el DS5 muestra un comportamiento neutro y con nivel de confort elevado. Es silencioso y el nivel de prestaciones más que suficiente para moverse con soltura incluso muy por encima de los límites legales. Y si llegan repechos, hay fuerza para mantener el ritmo sin necesidad de recurrir al cambio.

Especial mención al sistema de iluminación con ópticas bi-xenón direccionales. Son excelentes por calidad y haz, además de que el sistema AFS es rápido en los giros y mejora la visibilidad circulando por vías con muchas curvas.



Conclusión

Citroën ha conseguido con el DS5 un producto de calidad, diferenciado y estéticamente exótico. Su precio puede parecer elevado a simple vista, pero sólo hace falta echar un vistazo al listado de elementos incluidos de serie para comprobar que no lo es tanto. Navegador, bi-xenón, cuero, asientos eléctricos y con masaje, cámara posterior o climatizador automático dual forman parte del precio recomendado y aunque Citroën no realiza campañas en la gama "DS", sí ofrece servicios adicionales que pueden interesar cómo coche de cortesía o una atención personalizada.

La versión probada, con el motor 2.0 HDI de 163 CV y el cambio manual nos parece la más equilibrada. Con la caja automática pierde en dinamismo (da la sensación de tener unos 140-145 CV) y también gasta bastante más. El híbrido resulta una tentación de cara a la imagen y la "gracia" que tiene conducirlo en modo eléctrico, pero el coste adicional es excesivo y el cambio CMP mejorable. Si miramos hacia abajo, el HDI de 112 CV se queda a todas luces corto para un uso plural. Lo que sí podíamos recomendar, si no te importa un gasolina, es el excelente 1.6 THP de 200 CV. Anda mucho, no consume demasiado si sabemos controlar el píe derecho y sólo cuesta 400 € más que el HDI 163 CV.

En definitiva el DS5 es un automóvil especial para clientes que buscan algo diferente. Puede plantar cara a los modelos alemanes más elaborados en calidad de acabado y equipamiento, aunque el refinamiento en marcha todavía está un poco por detrás. Quizás con unas suspensiones más equilibradas esa distancia se reduzca. En cualquier caso, el DS5 nos gusta.



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