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Categorías: Audi, Pruebas, Utilitarios Segmento B

Prueba: Audi A1 Sportback 2.0 TDI 143 CV Ambition S-Line


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Muchos son los que pensaron que Audi no alcanzaría el éxito en el segmento B con el A1. Presentado en formato concepto en 2007 durante el Salón del Automóvil de Tokio y ya en Ginebra, tres años más tarde, en su configuración definitiva, este polivalente ha conquistado al público global.

El pequeño Audi A1 llegaba a un segmento durante muchos años exclusivo del MINI fabricado por BMW y al que posteriormente se sumaron los Alfa Romeo MiTo y DS3 de Citroën. El alemán comenzó con unas ventas algo tímidas en los principales países europeos y sólo en el mercado alemán tuvo la recepción esperada...

Según fueron pasando los meses los responsables de la marca añadieron nuevas versiones, más motores y la interesante carrocería de cinco puertas, denominada Sportback, sumando un plus en versatilidad sin que la estética perdiese el encanto del modelo tradicional. Hoy día el Audi A1 es uno de los modelos preferidos de su segmento B Premium, superando incluso al MINI.

Hace algo más de un año pudimos ponernos a los mandos del A1 1.4 TFSI de 122 CV con cambio S-Tronic y carrocería de tres puertas. Hoy te traemos la prueba de este pequeño combinando las dos últimas novedades: carrocería Sportback de cinco puertas y el potente motor 2.0 TDI CR de 143 CV con cambio manual de seis velocidades. ¿Resultará interesante? Sigue leyendo y te sacaremos de dudas.





Exterior

La carrocería del Sportback mantiene el atractivo visual de la versión de tres puertas

No hace falta ser un lince para darse cuenta de que la unidad que Audi España nos cedió para la prueba estaba equipada hasta los dientes. Al primer vistazo ya se pueden apreciar las enormes llantas de aleación de 18 pulgadas, el paquete deportivo exterior S-Line, el pack Sport&Design que contempla también la pintura bitono y unos cuantos elementos que hacen de esta unidad todo un juguete muy apetecible... y prohibitivo, con más de 13.000 € en opciones que habrá que añadir a los 24.120 € de la versión "base".

Comenzar así una prueba, hablando de dinero, no nos gusta pero aquí hay ciertos elementos que no sólo añaden un toque distintivo a la imagen sino que también condicionan el comportamiento. Ruedas y suspensiones son específicas y no serán aptas para todos los públicos aunque de esto te hablaremos un poco más abajo.

De entrada te podemos decir que durante los días de la prueba muchos han sido los que han mirado descaradamente la bonita estampa de nuestro A1. La combinación de colores rojo/negro con las llantas de aleación de 18 pulgadas y el kit deportivo S-Line hacen que sea en conjunto resultón y poco discreto. Con las cinco puertas no pierde atractivos y casi podríamos decir que incluso los dos accesos posteriores pasan inadvertidos (la mitad superior en negro engaña al ojo).




Interior

E

Excelente presentación para un polivalente de precio elevado y dotación algo justa. Eso sí, hay muchas opciones para que el cliente pueda personalizarlo al gusto.

n el interior lo más destacable es la excelente calidad de terminación que se respira. Todos los plásticos superiores son acolchados y en las zonas visibles no se recurre a materiales de aspecto mejorable o brillante. No hay malos ajustes ni rebordes cortantes y, por presentación, podemos asegurar que está a un gran nivel. Tiene detalles cuidados como el empleo de un amortiguador para sujetar el capó (adiós a la engorrosa varilla), y los asideros de techo y guantera con sistema de frenado para evitar brusquedades. Al levantar el portón posterior dos ópticas adicionales permiten que el vehículo siga siendo visible y bajo el suelo del maletero hay un práctico organizador de objetos.

El diseño general mantiene el estilo de los modelos de la firma, sin grandes alegrías en los trazos pero muy coherente en cuanto a la distribución de los mandos. En esta unidad hay ciertos detalles decorativos que añaden un toque de luz y alegría a un ambiente excesivamente oscuro. En la zona superior está situada la pantalla multifunción abatible desde la que podemos controlar la información relativa al sistema de navegación, disco duro (lo llaman Juke Box en Audi), sistema multimedia, radio, bluetooth y algunos parámetros del coche. Su manejo es sencillo y muchas de las funciones también pueden verse desde la instrumentación.




Este completo sistema, opcional, tiene un elevadísimo precio que no podríamos justificar nunca (3.120 €) y eso que nos ha encantado su funcionamiento en cualquiera de las prestaciones que presenta (tanto por la calidad de sonido como por la sencillez del navegador o las múltiples funciones de las que dispone)... pero es mucho dinero.

Los huecos para dejar objetos son correctos sin más. No son muchos pero si suficientemente capaces para poder vaciar los bolsillos. La instrumentación es, como en todo VAG, muy completa y añade funciones de corte "ecológico" como el gasto que genera el climatizador automático, entre otras tantas informaciones.

Habitabilidad y equipamiento

El espacio en las plazas delanteras es correcto. La cota de anchura no es especialmente holgada, pero sus dos ocupantes no deberían tener problemas. Por altura también resulta correcto y, en el caso del conductor, la postura es cómoda y con todos los mandos muy a mano. Por poner alguna pega podemos decir que el detalle decorativo (en rojo en nuestra unidad) situado en la parte inferior es muy ancho y roba algunos centímetros de "libertad" a la pierna derecha.

Las puertas posteriores mejoran el acceso a unas plazas justas en tamaño y con un respaldo excesivamente vertical

En las plazas posteriores las cosas están algo peor. La anchura es claramente insuficiente para tres ocupantes por muy menudos que sean y, para mejorar la cota de altura de la versión de tres puertas, en este se ha situado el respaldo en una posición más vertical. Como resultado una persona de 1,8 metros podrá sentarse sin problemas pero con una postura forzada e incómoda. Lo que sí ha mejorado lógicamente es el acceso gracias a las dos puertas adicionales. Son de tamaño algo pequeño pero cuentan con un ángulo de apertura suficiente y elevalunas eléctricos de serie.

El maletero es pequeño en términos generales. De formas muy aprovechables, deja un escalón algo incomodo cuando tratamos de introducir objetos pesados. La capacidad se puede ampliar abatiendo los respaldos posteriores pero tampoco ganarás mucho volumen. El Audi A1 no es precisamente un coche en el que la practicidad sea una prioridad.




Como decía algo más arriba las posibilidades de personalización del Audi A1 son muy amplias. El cliente puede elegir entre distintos tonos, combinaciones de colores, llantas, adhesivos y mil cosillas más para hacerlo único. Lo malo que en esa lista de opciones también encontramos algunos elementos que, viendo el precio base, deberían estar incluidos de serie como son el climatizador automático, el volante multifunción, los espejos térmicos o el control de velocidad.

Motor

Con un bloque de dos litros y 143 CV bajo el capó, está claro que la pequeña carrocería del A1 se mueve con gran agilidad y soltura. Asociado a un cambio manual de seis velocidades de tacto agradable, nuestra unidad podemos confirmarte que corre como un demonio y eso que al inicio de la prueba sólo contaba con 1.200 km en el odómetro.

La sonoridad en frío es contenida desde el interior, pero estando fuera no disimula su ciclo diésel. Una vez toma temperatura se reduce y ni siquiera en aceleraciones fuertes resulta molesto. El nivel de vibraciones es prácticamente nulo y ni volante o pedales registran el más mínimo movimiento.



Con este motor, el Audi A1 va totalmente sobrado en cualquier circunstancia. Corre mucho y es agradable en cualquier situación

Lo mejor de este bloque es su amplio margen de utilización para ser un diesel. Empuja con fuerza desde las 1.400 rpm y recupera muy bien en cuarta y quinta, y algo peor en sexta debido a un desarrollo muy largo que trata de favorecer los consumos. Según las cifras oficiales es capaz de pasar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos, dato que deja claro el nivel de prestaciones del que presume. Y es que los algo más de 1.200 kg de peso de este A1 son pocos para un motor que también obtiene buenas cifras en los pesados Audi Q5 o Volkswagen Sharan/SEAT Alhambra.

Algo que nos ha sorprendido para mal son los consumos. No gasta mucho, es cierto, pero esperábamos menos. En autovía a velocidades que rondan los 120-130 km/h la cifra obtenida ha sido de 6,5 L/100. En carreteras secundarias a 90-100 km/h el gasto se reduce hasta los 4,7-5,0 L/100, en función del tráfico, mientras que en ciudad es complicado superar los 7,0 L/100. En general son buenos registros, pero sobre carrocerías más pesadas este bloque ha gastado lo mismo por lo que casi con seguridad será el bajo kilometraje del vehículo el causante de que no haya diferencias. Con algo más de rodaje suponemos se conseguirán rebajar algunas decimas. En cualquier caso con los 47 litros de depósito se garantiza una autonomía de al menos 750-800 km, lo que no está nada mal.

El sistema Stop&Start de serie en esta versión funciona correctamente. Resulta algo brusco en las arrancadas pero también rápido. En cuanto el sensor detecta que hemos presionado el pedal del embrague, el motor automáticamente se enciende. Mantiene el equipo de sonido y la climatización activos, pero no la asistencia de la dirección.



En marcha

Antes de ponerte a incluir opciones y opciones del enorme listado que Audi propone en catálogo te aconsejamos que lo pienses dos veces al menos en aquellas que modifican el comportamiento. Con la suspensión deportiva y rebajada en 15 mm del paquete S-Line y las llantas de aleación de 18 pulgadas acompañadas de unos neumáticos enormes (225/35R18), el nivel de confort se resiente demasiado. Cualquier irregularidad queda muy patente en el habitáculo y la conducción en ciudad, cuando aparecen baches y badenes, excesivamente seca e incómoda.

Preferimos la suspensión deportiva estándar a la del S-Line, excesivamente dura. Las llantas de aleación de 18 pulgadas son preciosas, pero también condicionan las reacciones

Esto no quita para que en firmes inmaculados este A1 sorprenda con una agilidad impresionante, con cambios de carril muy rápidos y una dirección comunicativa y con la asistencia adecuada. Es realmente sencillo rodar muy deprisa sin que nos demos cuenta y curva tras curva demuestra la validez de un chasis bien calibrado. Quizás llevándolo al extremo se aprecie una mayor tendencia al subviraje que en el A1 1.4 TFSI de 122 CV que probamos hace un año. El mayor peso del bloque diésel pasa factura y cuesta un poco más su doma a la entrada de las curvas... pero vamos, esto es algo que pocos apreciarán. Lo más importante es que transmite una excelente combinación entre seguridad y eficacia con un punto, eso sí, incomodo.

En vías rápidas sin embargo parece que se desenvuelve mejor. Nosotros hemos realizado un viaje bastante largo (Madrid-Málaga-Sevilla-Málaga-Madrid) y apenas hemos notado síntoma de fatiga gracias a los excelentes asientos delanteros que presumen de un mullido adecuado y de una buena sujeción lateral. Sólo sobre ciertos tramos con firme irregular hemos echado de menos una mejor capacidad de filtrado sobre el eje delantero que evitase la total reproducción de rebotes sobre el volante.

Otro punto importante que no debemos o queremos olvidar es el alumbrado. Aconsejamos la compra de las ópticas bi-xenón por su excelente iluminación. Son algo caros (1.070 €) pero incluyen la llamativa iluminación diurna por LED y las ópticas posteriores también con la misma tecnología.



Conclusión

El Audi A1 se ha enriquecido con dos importantes novedades recientemente. La carrocería Sportback con sus cinco puertas añade un punto extra en cuanto a versatilidad, pero no nos parece un vehículo cómodo para viajar con más ocupantes debido a la excesiva verticalidad del respaldo posterior. La sensación es la de estar "de visita". Pese a ello, para aquellos que hacen uso de las sillas de bebe el doble acceso es algo imprescindible.

La otra novedad es la relativa al motor 2.0 TDI de 143 CV. Nosotros nos preguntamos si realmente es necesaria en un polivalente una mecánica así. El 1.6 TDI de 105 CV ya cumple holgadamente en prestaciones y, aquellos que busquen la máxima deportividad, no creemos que prefieran el diésel al agradable, fino y sensacional bloque 1.4 TFSI de 122, 140 ó 185 CV. Cualquiera de ellos es más interesante y tampoco gastan mucho.

Como buen producto del segmento B Premium el Audi A1 es un capricho, pero un capricho relativamente razonable en algunas de sus versiones. Tal cual está configurada nuestra unidad es una auténtica locura ya que no es cómodo y sí muy caro (algo más de 37.000 €). En una definición más racional (motores más pequeños y menos opciones) nos parece más interesante, mejorando la relación calidad-precio del testado. Eso sí, hay que prestar mucha atención al listado de opciones para no doblar la tarifa inicial.

Personalmente me quedo con el 1.4 TFSI de 122 CV Ambition y cambio secuencial S-Tronic. Me encantó en su día cuando lo tuve de prueba y demostró que con la suspensión deportiva estándar ya se garantiza un comportamiento excelente sin perjudicar el confort. Y si del motor toca hablar, sólo se me ocurren cosas buenas en especial con la caja de doble embrague, rápida y eficaz. Pero como siempre serán las circunstancias, kilometraje y el presupuesto el que decida la compra final. Tú, ¿con cuál te quedas?



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