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Categorías: Porsche, Cupés, Deportivos, Clásicos

Contacto: Porsche 911 Singer


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Fue en 2009 cuando nos encontramos por primera vez con un Singer. Se trató en aquel momento para realizar un reportaje fotográfico de una unidad prototipo naranja (y que puedes recordar pinchando aquí). Impresionados e intrigados por aquel deportivo de aspecto retro y técnica meridianamente moderna, también éramos conscientes de la dificultad de que, en pleno "carmagedon" Singer saliera adelante.

Pero la compañía no sólo ha salido adelante, sino que lo ha hecho mejorando todavía más el producto que entonces descubrimos.

Rob Dickinson es el talento creativo tras todo este proyecto, e invitó a Autoblog a sus instalaciones en el sur de California, en el valle de San Fernando, para poder probar desde el asiento de un 911 creado por ellos cuál es la esencia que se esconde tras su trabajo. Desgraciadamente, la limitación era que toda esta experiencia tenía que pasar en el asiento del pasajero, ya que el coche era una unidad "de cliente", por lo que se complicaba poder meterle mano a fondo. Daba igual, la propuesta merecía la pena.





Los primeros coches creados por Singer empleaban como coche de partida un 911 "clásico" de batalla larga, pero entre la suspensión de barras torsionales y la ausencia de rigidez torsional suficiente, se optó por evolucionar y emplear como modelo de partida el monocasco de la serie 964 (90-94). Los beneficios son obvios: más rigidez, suspensión con muelles, dirección asistida, ABS y mejores frenos.

Como ya te hemos comentado, el coche de las fotos es un coche de cliente. De hecho, Singer sólo trabaja bajo pedido. Esta unidad pasó por un completo proceso de desmontaje, chorreado de arena, reforzado, y re-soldado para afrontar su nueva vida. Se modificó el frontal para poder adaptar el capó clásico "largo", mientras que los limpiaparabrisas se montaron con la articulación centrada de un 993. El trabajo de pintura es espectacular, y las fotos no le hacen justicia. Es como ver "metal fluido", con tantas capas, con barnices y lacas, que parece que puedas meter la mano a través de él. Las fotos no le hacen justicia ni de lejos.



El habitáculo está inspirado en los 911 de los años sesenta y setenta, y está fabricado al gusto del propietario, que puede elegir colores y texturas a su medida. En este caso, hay lugar para dos asientos eléctricos Recaro, con una tapicería entramada en piel, con un trabajo que cuesta imaginarse: son tiras de cuero entramadas cual fibra de carbono o cesta de mimbre... Resulta genial y destila calidad.

Esta misma técnica de trabajo en cuero toma otros lugares del habitáculo, como los parasoles, o la parte inferior del salpicadero. El trabajo sobre el resto de elementos es también simplemente impresionante, propio de un artesano, con puntadas perfectas, y metales trabajados con gusto y cuidado.>



Cada uno de los botones e interruptores han sido restaurados o sustituidos por nuevos elementos, así como el sistema de acondicionamiento de aire, los relojes del cuadro de mandos, o el sistema del bombín de la llave de contacto. Toda pieza que no estaba disponible directamente de Porsche como recambio era fabricada mediante CNC por la gente de Singer, que también se ha dedicado a realizar piezas tan raras como las articulaciones y bisagras del capó delantero con un trabajo que bien merece una fotografía.

El 911 de serie cuenta con paneles de carrocería en chapa de acero, pero Singer sustituye los paragolpes, los capós y el techo por elementos propios fabricados en fibra de carbono. Las puertas, en cambio, se mantienen en metal, para asegurar la integridad en caso de impacto lateral, y reciben refuerzos internos para dar un plus de protección. El splitter delantero está fabricado en uretano, para que se mantenga flexible, mientras que el capó trasero con alerón es activo, como en el 964 "donante".

Los grupos ópticos dejan su lugar a unos con xenón fabricados a medida para la ocasión.

Bajo la piel, Singer tampoco ha recortado en gastos. Hay lugar para suspensiones con amortiguadores Bilstein PSS10, muelles KW, enormes frenos con pinza monobloque y discos taladrados y ventilados tomados del 911 993 RS, sistema ABS... Todo ello escondido tras unas llantas Fuchs de 17 pulgadas con gomas 225/45 R17 delante y 275/40 R17 detrás.



El motor es otra obra de arte en sí misma. Está montado a mano por los chicos de Cosworth, y cuenta con 3,8 litros de cilindrada para sus seis cilindros. El colector de admisión está tomado de un GT3, y hace las veces de resonador. El sistema de escape es propio, con dos salidas centradas. El motor es capaz de girar hasta las 7.200 vueltas, ofreciendo hasta 375 caballos con gasolina de sólo 91 octanos.

La caja de cambios que se ofrece como básica es la G50 de cinco velocidades, aunque en este caso, el cliente ha solicitado una de seis velocidades tomada del 993.

Pero claro, todo este trabajo tiene un precio: 255.000 dólares (200.000€ aproximadamente). Y eso sin tener en cuenta ninguno de los opcionales que puedes ver en este coche. Barato no es, pero el nivel de trabajo artesanal y exclusividad lo justifican.




Si bien ya se han vendido unas cuantas unidades, Singer no tiene ningún stock de coches... Como te hemos dicho, estos coches son hechos bajo pedido. Y además se montan uno a uno. Le pedimos a los chicos de Singer poder probar la unidad de las fotos, y contratamos un seguro para ello, pero ante la situación, Singer decidió darnos el paseo en el asiento de al lado. El conductor era Mazen Fawaz, cliente de Singer y amigo de los dueños de la empresa.

Aposentados en el asiento del pasajero, descubrimos unos Recaro que agarran mejor de lo que parece (¿recuerdas los de los Kadett GSI?). Miramos alrededor y rápido nos sentimos como en casa. A fin de cuentas es un 911...



Giro de llave a la izquierda y el motor empieza a cobrar vida con un sonido único y potente. Suena a bóxer Porsche, sin duda, pero también es muy fino, delicado para su época, potente y agresivo, pero al mismo tiempo no da la sensación de "irse a romper".

Mazen nos mueve por las calles con aparente facilidad. Parece que el 911 sigue siendo un 911: un deportivo para todo y para todos.

En cuanto salimos de la ciudad, el coche se mueve como un misil. Beneficiado por una excelente relación peso potencia y un tono agradable de coche atmosférico, el Porsche se estira con ganas hasta las sietemil vueltas, con cambios de marcha que se acompasan perfectamente.



No llevábamos equipos de medida, pero este aparato es capaz de hacer los cien por hora en cuatro segundos, puedes creernos. Vale, no es rápido como el 911 Turbo más moderno, pero es suficientemente rápido como para colocarte una sonrisa en la cara, y una mueca de póker en aquellos que intenten seguirte, o ajusticiarte, con maquinaria más moderna entre sus manos.

La suspensión del coche todavía no estaba ajustada completamente, pero la "plantada" es muy superior a la de un 964 "de serie", situándose muy cerca de lo que esperarías de un GT3 moderno, pero con un comportamiento más ágil y divertido tal vez. Es curioso ver cómo Singer es de los pocos preparadores que son capaces de mantener cierto criterio con el tema de suspensiones duras "sí", pero también capaces de absorber baches y rotos sobre el asfalto.

Tras una experiencia muy satisfactoria, y unas fotos tiradas con mucho gusto, nos despedimos de los chicos de Singer con ganas de poder probar el coche a fondo en nuestras propias manos. Pero hasta que ese día llegue, te podemos asegurar que este aparato cuesta cada euro que piden por él. De hecho, nosotros casi lo preferiríamos a un 911 moderno... No digo más.

[Prueba original por Michael Harley]

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