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Categorías: Fiat, Utilitarios Segmento B, Clásicos

Usado, sí, pero interesante: Fiat Cinquecento Sporting 1997


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¿Cuántos caballos necesitas para divertirte? ¿Cuánto dinero? ¿Cuántos kilogramos de coche? En un mundo consumista como el de hoy en día, parece que si no tienes "tropecientos" caballos bajo tu capó, no puedes divertirte. La realidad es bien distinta.

Nuestro protagonista de la sección de "usado, sí, pero interesante" en esta ocasión es una buena muestra de que con poco dinero, cualquiera puede hacerse con un coche realmente entretenido con el que cubrir sus necesidades de movilidad, sin renunciar por ello a pasar buenos ratos tras el aro del volante, con sonrisas entre curva y curva en carreteras de montaña.

Se trata del original Fiat Cinquecento de los años noventa, en su versión Sporting. No es un coche con el que cruzar el país de punta a punta, sino una herramienta de diario, con la que ir al trabajo, a la compra, llevar al peque al cole, al perro al campo... Un coche básico, que puedes conseguir por menos de mil euros, con un seguro y un consumo de combustible al alcance de cualquier bolsillo medio, y que no renuncia al picante de un buen "deportivo a escala reducida".




Es uno de esos coches que te hacen volver a pensar en la honestidad y la humildad de un medio de transporte divertido, sensible y económico

Lanzado en 1991, este Fiat tardó hasta 1994 en contar con una variante "deportiva", el Sporting. Contaba con un montón de alicientes respecto al modelo "básico". El principal era la llegada del motor FIRE, con cuatro cilindros, inyección electrónica, encendido robotizado, y 1,1 litros de cilindrada y 54 caballos de potencia, montado en posición transversal (el motor básico iba en posición longitudinal).

Recibía barras estabilizadoras, una altura libre al suelo reducida gracias a muelles más cortos, nuevos bujes de suspensión más rígidos, una cola de escape cromada y bien grande, paragolpes coloreados, como los retrovisores, asientos deportivos dentro, un tablero de relojes con cuentavueltas, una caja de cambios con relaciones más cortas, y algún que otro detalle más que se nos escapa.

Nada más aparecer en la escena, los medios de comunicación de la época se doblegaron al italiano, otorgando calificaciones altísimas a este micro-utilitario.

La realidad es que su estética es peculiar, característica, y queda reforzada por sus colores chillones.



Es un cubo "bien cuadrado", con los extremos redondeados. Vamos, que si lo sacara mañana Fiat, lo mismo Apple decidía demandarlo por copiar "el concepto", ¿no? Era un diseño creado por Giugiaro, que recordaba al del Uno, y ofrecía mucho espacio interior en unas dimensiones exteriores realmente compactas (3,23 metros de largo nada más).

Con el paso de los años, su estética puede que no esté de rabiosa actualidad, pero ha envejecido bien, y con los colores amarillo o rojo característicos del modelo, es un coche de estos que calificaríamos como simpáticos. Puede que sea por mi aprecio personal por él, pero me parece mejor conseguido el Cinquecento que su restyling con nombre Seicento, y es que meter curvas a este diseño fue algo arriesgado y complicado.





En el habitáculo te encuentras lo más sobrio que te puedas echar a la cara. Para ponerte un ejemplo cercano, recuerda mucho a un Panda o Marbella, y es que apenas hay salpicadero. El lugar de la guantera no existe, y tenemos una bandeja para dejar reposar el... ¿bolso? Los altavoces van empotrados en el propio salpicadero, cuyos mandos de calefacción y climatización son mecánicos, de lo más sencillo que puedas imaginarte. Los mandos de los elevalunas quedan en una posición muy baja y fuera de la vista, pero se integran de esta manera en el frontal del salpicadero.

Las puertas carecen de guarnecido prácticamente, dejando ver mucha chapa. Los asientos, en cambio, resultan curiosa y extrañamente cómodos. Tienen unas buenas aletas que nos sujetan el cuerpo en las curvas, y aunque tengas unas medidas generosas, cabrás bien en ellos. La posición al volante además resulta acertada, con el culo bajo, más cuando lo comparas con un Panda o un 500 actual. Como buen italiano, si pones los pies donde debes, el volante, en su parte superior, puede quedar algo lejos, pero nada de lo que te vayas a quejar realmente.

Las plazas traseras resultan sorprendentemente grandes y tienen hasta visibilidad. Pueden montar dos adultos sin ningún tipo de problema, aunque ni por potencia ni por espacio les recomendaría un viaje largo ahí detrás. El maletero es justito, y una sillita de bebé tendrá problemas para caber, pero es un tema de ser imaginativo con lo que llevas encima.




¿Y cómo se mueve? Pues curiosamente bien. El primer consejo que te vamos a dar es que si piensas en comprar un coche como este, intentes buscar lo más básico de lo básico. Es decir, pensar en un coche de estos años es mejor hacerlo renunciando al aire acondicionado o la dirección asistida, pues pueden ser fuente de más problemas que de ventajas. Cierto que el AC puede resultar imprescindible en ciertas partes de España, pero con 54 caballos no te van a sobrar corceles para mover el compresor...

Pequeño, muy pequeño por fuera, pero capaz de llevar a cuatro adultos dentro, el Cinquecento sorprendía y sigue sorprendiendo

La dirección asistida sí que resulta completamente redundante. Cuando arrancas el motor, que suena super fino (evoluciones de este motor de simple árbol de levas en cabeza siguen montándose en modelos nuevos de Fiat), notas que el volante en parado pesa. Pero no es una roca. Con lo poco que pesa el aparato (poco más de 700 kilos), no harás demasiado brazo para maniobrar con él.

Tan pronto te muevas a dos por hora, la ligereza del volante se hará presente, y te olvidarás de la dirección asistida. A cambio de no contar con asistencia, el tacto del volante (que por cierto es de cuero, muchas veces despellejado a estas alturas de película, pero con un genial grosor) es simplemente perfecto. Te indica cuanto agarre tienes bajo las ruedas, y resulta preciso. Tiene demasiada desmultiplicación para jugar rápidamente con él, pero viene bien, porque con tan poca batalla como la de este coche, esto ayuda a generar estabilidad lineal a alta velocidad.



Por ciudad, en pocos kilómetros te acostumbrarás a jugar con él, y meterlo en cualquier espacio. Es en la jungla urbana donde el Cinquecento dicta su ley, y te animará a moverte de un lado a otro, girar en sitios imposibles y sentirte "el rey". Si te toca salir a carretera abierta, la cosa tampoco se complica demasiado. Hasta 120 por hora llegas con relativa facilidad.

El cambio corto te hace pensar que el coche tiene más caballos de los que tiene, así que irás metiendo marcha tras marcha casi sin darte cuenta. Ir a más de 120-140 es posible, pero no recomendable. Es un coche para lo que es. Si tienes que afrontar una larga ruta, tampoco te pondrá pegas, pero no será con el coche que más rápido llegues a tu destino, eso está claro.

La suspensión, si bien es firme, no resulta para nada incómoda, y permite tragar baches en ciudad y carretera con muelles y amortiguadores bien compensados. Si a caso la estabilizadora delantera va algo blanda, pero eso, como ahora te comentaremos, es para marcar el carácter neutro de su comportamiento.




Y es que la gracia del Cinquecento Sporting es que entre semana te sirve para callejear, ir a la universidad, al trabajo, o a donde sea. Pero si la mañana del domingo quieres ir a empalmar curvas, también vale para ello. Su consumo (seis litros a los cien kilómetros de media), te permitirá diversión a bajo coste, y te animará a poder entretenerte sin gastarte demasiados euros.

En carreteras de montaña, lo primero que agradecerás es su ya citado cambio corto, que te permite moverte con agilidad. No, no es un misil, pero es en las curvas, en pleno apoyo, enlazando de una a otra, cuando, no sabes muy bien por qué, te planta una sonrisa en la cara. Es como un Mini de los clásicos, pero mucho más refinado: resulta pequeño, muy bajo, y se conduce casi como un kart, pero de manera menos mucho rebonota.

Y es que la suspensión del Sporting absorbe, y el morro "se clava más". Porque la trasera no desliza salvo que lo busques descargando de golpe el acelerador o jugando con la técnica de frenar con el pie izquierdo (no aconsejable, si no eres un manitas consumado). Es ágil, pero a la vez, muy muy fácil y neutro de llevar.

La pega que le podemos poner es que sus frenos necesitan una buena presión para parar el vehículo, algo que en parte viene bien, pues en mojado evitará que bloqueemos a la primera de cambio, ya que aquí no hay ABS. No hay mal que por bien no venga, pero llama mucho la atención cuando te acabas de bajar de un coche nuevo.



Es una perfecta opción para el que quiera gastarse poco, muy poco dinero, en un coche urbanita, capaz de plantarte una sonrisa en la cara cuando salgas a empalmar curvas los fines de semana

¿Cuánto pagar por él? ¿Qué hay que vigilar? En este caso, y me voy a poner a nivel personal, me he atrevido a poner el dinero donde pongo la boca. Y es que la unidad que ves en la entrada la compramos hace dos semanas. Así que puedes imaginarte lo convencido que estoy de que se trata de una buena compra.

Lo principal a la hora de mirarte un Cinquecento Sporting es vigilar lo primero el precio. Pagar más de mil euros por este coche no sería una buena idea. Es un medio de transporte básico, económico, y sencillo. De esos que si rayas no te ha de importar, porque "cuesta dos duros".

Son coches que, en términos generales, son fiables, pero tienen sus detalles, como todos. El primero de ellos es el control de la temperatura del motor. Hay que vigilar que la unidad no tenga fugas en el radiador, la junta de culata tocada (veríais "mayonesa" en el vaso de expansión del refrigerante), ni nada por el estilo. Probar el coche desde frío hasta caliente, y vigilad que no se recaliente en exceso, pero que tome su temperatura correcta.

El segundo aspecto a vigilar es que el depósito de combustible no tenga fugas, algo que solía pasar en estas unidades iniciales del modelo. Por lo demás, lo típico de cualquier coche viejo: mirar que no tenga óxidos (raro, estos coches no presentan problemas genéricos de este tipo), entradas de agua no deseadas, que vaya recto, que no tenga accidentes mal reparados, y que la caja de cambios no tenga juego excesivo o se le salten las marchas.



Ante cualquier duda es mejor desechar la unidad y buscar otra, porque oferta hay en cantidad...

¿Y cuánto cuesta apadrinarlo? Gastados los 900 o 1.000€ en el coche (obviamente, a pagar en efectivo...), el seguro puede salirte por unos 200 y pico euros a terceros con robo, y el consumo, como ya te hemos dicho, raramente pasa de los 6 litros y poco.

Sinceramente, en mi caso personal, es el coche apadrinado en casa para el uso fundamental de mi chica, pero si tengo un rato, es de estos aparatillos que me gusta meterle unas cuantas curvas. Es perfecto para iniciarse en el mundo del motor. Cierto es que no tiene algunos elementos de seguridad básicos modernos (airbags, ABS, ESP...), pero no menos cierto es que es un coche humilde, puro y honesto. Es básico, pero al mismo tiempo está muy bien logrado y resulta divertido. Es de esos coches "positivos", que te hacen recordar la esencia y la personalidad básica del mundo del automóvil, ahora que estamos inundados de ayudas a la conducción, equipos de sonido de "tropecientos" vatios, y direcciones asistidas que parecen el volante de la PlayStation.

Da que pensar... cada vez que me bajo de él acabo pensando que paso mejores ratos con un Cinquecento Sporting del 97 que con muchos coches muchísimo más caros que probamos para vosotros aquí, cada dia.


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