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Categorías: Mercedes-Benz, Pruebas, Compactos segmento C

Contacto: Mercedes A200 CDI 7G-DCT pack AMG


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En el pasado salón de Ginebra, Mercedes creó sensación al desvelar el nuevo Clase A. Es cierto que ya se habían filtrado fotos del coche, pero al verlo en vivo, el público se llevo una gran sorpresa. Adiós al pequeño monovolumen, el nuevo Clase A se enfrenta al competitivo segmento de los compactos premium. El éxito del Audi A3 y después el del BMW Serie 1, hicieron que Mercedes no pudiera dejarlos jugar solos en ese segmento. Para aumentar sus cifras de ventas, un modelo compacto premium era imprescindible.

El monovolumen urbano que todos conocemos como Clase A ya no existe. Pero este nuevo Clase A tampoco es un ejercicio de marketing como lo fue en su día el Sport Coupé y que se transformó en CLC con motivo de su restyling. Este Clase A es totalmente nuevo. Deja atrás un automóvil de 3,88 m por 1,59 de alto para presentar un coche de casi 4,30 m de largo y 1,43 m de alto.

En términos estéticos, Mercedes apuesto por un diseño extrovertido, frente al conservador Audi A3. El perfil del coche es bajo, macizo, que impone y recupera los últimos elementos claves del diseño Mercedes. Los flancos son esculpidos, al estilo del nuevo Clase B. El frontal es muy agresivo, con una amplia calandra y faros que le dan una mirada amenazadora. Fenómeno que se acentúa con los LEDs que rodean los faros y las dos enormes tomas de aire situadas debajo de los grupos ópticos. De un cierto modo, el morro recuerda el del CLS. La zaga, por su parte, es igualmente agresiva. Los volúmenes generales y los pilotos recuerdan al Serie 1, al igual que la pequeña luna trasera (que no deja ver mucho hacia atrás).



En el caso de esta unidad concreta, equipada con el pack AMG, la agresividad se duplica. El parachoques delantero tiene unas tomas de aire aún más grandes y un spoiler inferior más pronunciado, mientras que el paragolpes trasero cuenta con dos extractores de aire verticales y dos salidas de escape que rodean un difusor, cuya función es puramente cosmética.

A la mayoría de la gente con la que nos cruzamos, el coche pareció gustarle y no me cabe la menor duda que será un éxito. Sin embargo, en términos estéticos la zaga truncada me parece excesivo. Es decir, es como si hubiesen diseñado primero el CLA (la futura versión 4 puertas) para luego simplemente cortar la zaga para convertirlo en 5 puertas. Me hubiese gustado un diseño propio al 5 puertas que fuese mejor proporcionado. De perfil, el frontal tiene un voladizo muy marcado cuando es inexistente en la zaga.

A bordo


Los "semibaquets" son de serie en todas las versiones, AMG o no. Detrás, hay más sitio que en un Serie 1.

Al abrir la puerta, tenemos un segundo choque. Si bien el entorno es el de un turismo, su aspecto es totalmente radical con respecto a la competencia.

Al abrir la puerta, tenemos un segundo choque. Si bien el entorno es, digamos, el de un turismo, su aspecto es totalmente radical con respecto a la competencia. De clara inspiración SLS, el Clase A recupera las bocas de ventilación redondas con una cruz en su centro. Sabe también mostrarse innovador, como con el plástico de la mayoría del salpicadero que recuerda a la fibra de carbono, pero sin tener la pretensión de ser una imitación. De manera general, los plásticos y los materiales elegidos son agradables al tacto y se corresponden con un coche de más de 30.000 euros. Por supuesto, y al igual que sus rivales, siguen habiendo plásticos de aspecto más básico en las zonas bajas de la consola central, en el túnel central y en los paneles inferiores de puerta.

La electrónica embarcada es uno de los puntos fuertes de este nuevo Clase A. En la pantalla central, que parece suspendida en el aire, el interfaz multimedia Command Online (opcional) dispone de conectividad a internet para las redes sociales, por ejemplo. Dudo que ese elemento sea realmente útil en un automóvil, pero su presencia no deja de ser cuanto menos curiosa. Más interesante y a destacar es que los airbags laterales traseros son opcionales (487 euros) y que el control de crucero activo, con sistema Distronic Plus con regulación de distancia, es opcional y cuesta 1.144 euros. Este nos advierte con un pitido -muy eficaz, por cierto- que estamos muy cerca del vehículo que nos precede. Además, aplicará el esfuerzo óptimo en los frenos para evitar la colisión, incluso si el conductor no pisa suficientemente fuerte el pedal de freno. En algunas situaciones, puede incluso detener el coche por completo. De cara a la seguridad, considero esas dos opciones como imprescindibles. Mucho más que poder publicar un foto en Facebook desde una gasolinera...


La pantalla flotante es de serie y fija. Da la impresión de haber sido añadida a última hora en el diseño.

El habitáculo es amplio, dentro de su segmento, para cuatro personas. Delante, es especialmente amplio, mientras que detrás sólo el espacio para las piernas podría mejorarse. Aún así, es superior al que pueda ofrecer un Serie 1. Destacar también que, a pesar de ser oficialmente un cinco plazas, dos son las plazas reales que hay detrás. De todos modos, incluso sin el paquete AMG (que incluye la tapicería mixta cuero/Alcantara y costuras rojas), los asientos traseros del Clase A están esculpidos para dos personas. De hecho mucha gente, nos preguntó si era un cuatro o un cinco plazas. Por cierto, los asientos delanteros en forma de baquets no son específicos al pack AMG sino a toda la gama, incluso el modesto A180 CDi con motor Renault de 109 CV tiene derecho a estos "semibaquets".

Si bien el Clase A es amplio a bordo, su maletero no lo es tanto. Con una capacidad de 341 litros es 20 litros inferior al de un Audi A3 y hasta 24 litros en el caso del BMW Serie 1. Eso sí, sus formas son cuadradas, pero el umbral de carga es un poco alto.

Al volante

El chasis es suficientemente dinámico, las prestaciones sson un poco justas en este A200 CDi.

El modelo que pudimos catar, en el sentido que fue una toma de contacto muy -demasiado- breve, es el que será el corazón de la gama, es decir el modelo más vendido en España, el A200 CDI. Se trata de un propulsor de 4 cilindros montado en posición transversal. De una cilindrada de 1.769 cc, dispone de todos los avances tecnológicos en materia de motorizaciones diésel (reducción de las fricciones, inyección directa common rail optimizada, turbo de geometría variable, etc). Desarrolla 136 CV a 3.600 rpm y es, seamos sincero, un poco justo para un coche con un exterior tan llamativo y deportivo; no ofrece lo que promete al exterior. Además, para mover algo más de 1.500 kg se queda corto. Y así lo demuestran sus prestaciones con un 0 a 100 km/h efectuado en 9,2 s. No tuvimos tiempo material de medir las recuperaciones, pero, al menos en modo Sport, parecían satisfactorias. Y es que ofrece 300 Nm desde 1.600 rpm hasta 3.000 rpm; un valor que, combinado con el excelente cambio 7G-DCT que equipaba esta unidad, otorga una gran elasticidad y suavidad al motor.


Es un coche globalmente ruidoso. Parte de la culpa, la tienen los neumáticos de 18 pulgadas.

Disponible con cambio manual de 6 relaciones o automático de doble embrague de 7 marchas (7G-DCT) preferimos sin duda ésta última. Además de obtener un consumo medio homologado de tan sólo 4,1 l/100 km (0,2 l/100 km menos que con cambio manual), se muestra rápida y, a falta de una prueba más completa, con unos desarrollos acertados. En función de los tres modos de acción que podemos elegir (Eco, Sport y Manual), la reactividad del cambio y la gestión motor es otra. Destacar que en modo manual, el cambio parece mantener la marcha. Ya en la zona roja durante un buen rato, la caja de cambios no cambió hasta que no presioné la leva derecha del volante.


Mercedes no nos había acostumbtado a un diseño tan extrovertido, especialmente con el pack AMG.

Un Clase A de aspecto tan deportivo debe, al menos, ofrecer un comportamiento dinámico a la altura. No siempre es necesario tener mucha potencia para disfrutar al volante (Mazda MX5 y GT-86/BRZ lo demuestran). Las suspensiones McPherson, delante, y de cuatro brazos de aluminio, detrás, son similares a las del Clase B. Éstas ofrecen un comportamiento riguroso, preciso a la vez que preservan un elevado confort. A pesar de un ser un tracción delantera, el subviraje no se muestra excesivo. El tren delantero se sitúa con precisión y el eje trasero sigue las instrucciones del tren delantero. No diría que es un coche juguetón, sino que es eficaz y sin estridencias. Es también muy seguro, si el morro se va en un recto, basta con levantar el pie del acelerador para que corrija la trayectoria. Todo esto es válido para las versiones equipadas del pack AMG que dispone de muelles cortos (-10 mm) y un tarado de suspensión relativamente más firme, pero que no merma en absoluto el confort. Nos ha parecido un coche bastante cómodo. Quizá la excesiva rumorosidad a bordo resulte en una valoración no tan buena en términos de confort. El ruido de los neumáticos y aerodinámicos estropean un cuadro que se nos antojaba muy positivo.

El tren delantero se sitúa con precisión y el eje trasero sigue las instrucciones del tren delantero. No es un coche juguetón, sino que es eficaz y sin estridencias.

En cuanto al espinoso tema de la dirección asistida electromecánica (sí, también lleva una de esas y en un futuro muy cercano, raro será el coche que no la tenga) se muestra precisa y directa. Ya son dos puntos positivos, pero carece de feedback. La dureza es la ideal para este tipo de coche, pero un poco más de comunicación no le haría ningún daño. Aún así, quizá sea una de las que mejor ha logrado el compromiso ideal. Es decir, no es tan ligera y asistida como la de un Audi (donde en algunos modelos llegas a dudar de si el volante está conectado a las ruedas...), pero filtra demasiada información. De todos modos, en el caso del A200 CDI no es un apartado insalvable, quizá en el A45 AMG podría ser más delicado.

Conclusión


El nuevo Clase A es una apuesta fresca de Mercedes-Benz en un segmento, el de los compactos premium, donde Audi A3 y BMW Serie 1 se repartían el botín. La llegada de este Clase A cambiará el reparto y puede que a favor de Mercedes. A pesar de tener que mejorar el aislamiento acústico, no le faltan argumentos para la victoria. La calidad del conjunto es indudable (acabados, diseño, contenido tecnológico, seguridad activa y pasiva) y ofrece un comportamiento dinámico ágil que nadie esperaba en un Mercedes. Y esa es quizá su mejor baza. Al tradicional confort y seguridad de Mercedes añade un toque de dinamismo al conjunto.

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