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Prueba: MINI Countryman JCW


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Mucho, muchísimo, ha cambiado el concepto MINI en la última década. De ser una marca conocida históricamente por su coche urbano compacto, pequeño y eficiente, pasó a ser un objeto chic, divertido de conducir y estéticamente atractivo. Pero a BMW no le valía con eso. Quería ampliar las ventas y sacar el máximo partido posible al nombre británico.

Así se ideo el Countryman. Conceptualmente y a nivel de mercado, el objetivo de BMW con él ha sido robar clientes del segmento C, del líder de ventas europeo, el Golf, con un crossover entre MINI y todoterreno, captando el interés de aquellos que preferían un coche "diferente" con el que poder adentrarse de cuando en cuando en algún camino forestal, con las ventajas de la tracción total, y el aura chic del nombre MINI.

Claro que elevar el coche y hacerlo más grande complicaba las posibilidades de mantener la dinámica de conducción deportiva y divertida del MINI de tres puertas. Por eso, cuando los bávaros anunciaron la versión JCW del crossover nos quedamos un poco perplejos sobre cómo podía resultar el experimento. ¿Realmente sería capaz de captar la pasión por la conducción que destilan sus siglas). "Nuestro" Matt Davis se ha puesto a los mandos del Countryman, y tras el salto te cuenta cómo se mueve.



El Countryman JCW puede ser considerado por los pasionales de la marca como una herejía, pero las ventas del crossover demuestran su lógica comercial

Con el MINI Countryman pasa un poco como con el Cayenne de Porsche: los fanáticos de la marca no creen en su esencia, y lo consideran poco menos que una herejía, pero la realidad es que sus ventas están siendo todo un éxito, y desde el punto de vista económico y comercial es todo un acierto para MINI.

Siempre nos ha encantado probar cada modelo de MINI que llevaba las siglas JCW en su trasera, pero en este caso, la verdad, estabamos un poco contrariados. Porque con 1.480 kilos de peso, lo cierto es que no es el coche más ligero que te puedas imaginar. BMW le ha metido 218 caballos para compensar su sobrepeso, a través del nuevo N18 de cuatro cilindros sobrealimentado con inyección directa de gasolina. El par máximo de 300 Nm también ayuda.

La suspensión encargada de controlar la masa es "no adaptativa", con tarado mucho más rígido que en las otras variantes "convencionales". Las llantas son de dieciocho pulgadas, calzadas con Pirelli P Zero 225/45 R18 delante y detrás, aunque hay unas opcionales de 19 pulgadas, pero creemos que complican el comportamiento, con más rebote y neumáticos más caros.

La prueba con el Countryman JCW la tuvimos en las carreteras cercanas a Frankfurt, donde teníamos que poner a prueba si había algo de la variante WRC en su ADN. Y la verdad es que no esperábamos demasiado de él. A primer golpe de vista tal vez decepcione un poco. Y no por su estética, que es atractiva, aunque algo "bruta y grande" (es como ver a un luchador de sumo después de ir al gimnasio y tomar esteroides), pero es que parece poco "JCW". Pero basta comprobar su cero a cien en menos de siete segundos y su suspensión dura cual piedra para saber que el nombre John Cooper Works no está sólo para decorar.






Por fuera tal vez no se separe demasiado de la variante Cooper S "normal"

La estética nos encanta, si nos olvidamos del tema de no estar tal vez suficientemente diferenciada de la variante convencional. El color negro con toques rojos queda genial, y la altura rebajada junto con las llantas específicas y los elementos aerodinámicos cumplen con su función de imprimir temperamento.

Por dentro tenemos lo de siempre en el Countryman: una mezcla de acabado de buena calidad, plásticos buenos y no tan buenos mezclados en la cantidad precisa, y un maletero funcional y amplio como para una familia. Pero más que versatilidad e imagen, lo que tiene que notarse es una conducción interesante, para eso es un JCW.

Para empezar a dar "caña" tenemos un botón "Sport" que modifica la programación del acelerador electrónico y el tono del escape. La caja de cambios la puedes elegir entre manual o automática con levas tras el volante. La automática funciona mejor también con el programa Sport, pero no es tan rápida como una DSG, obviamente.




Con 218 caballos, el coche es rápido, pero el tacto de su dirección y suspensión no tienen suficientes atributos como para enamorarnos

En todo caso, ya que esto es un JCW, lo suyo es comprarlo con la caja manual, para poder disfrutarlo mejor. Esta se acopla con el sistema de tracción total All4 ya conocido de la marca.

La dirección con asistencia eléctrica tiene dureza en cantidad, sobre todo con el programa deportivo activado, aunque no es la más informativa del mundo. En cuanto a la suspensión, se nota mucho más dura y seca, pero las estabilizadoras son las mismas que las de serie, así que ahora nos encontramos con un coche más seco, pero que no va mucho más sujeto en curva, donde son los nuevos muelles duros los que evitan más balanceo. Pero esto tiene su contrapunto, pues si encontramos baches en la trazada, el coche descompone más la trayectoria.



Si bien el coche se comporta en curva de manera "sólida", nos encontramos con un comportamiento que no es del todo lo que uno espera de un JCW. Y es que al tema de la descomposición de trayectoria que hemos comentado antes se une la falta de tacto de dirección, la falta de capacidad de colocar la trasera... Al final el peso y la altura del centro de gravedad son los que son, y no se puede hacer nada. Para la próxima ocasión, probablemente para el Paceman, esperamos que MINI se lo trabaje un poco más.





Si buscas un crossover para emplear todos los días, rápido y capaz, este JCW puede ser una buena opción. Pero si quieres un coche divertido de conducir, será mejor que mires a otro lado

Los asientos deportivos delanteros les falta también un poco de regulación, ya que nos gustaría ir sentados más bajos para un utilitario prestacional. Se puede montar en opción los asientos Recaro, la suspensión JCW opcional, que es más dura, pero viene con refuerzo entre torretas, y algún detalle más, pero entonces el precio se va por los aires, hasta territorios más propios de un compacto premium.

Obviamente, el comprador tipo de un JCW compra por lo general el coche por su imagen, y su velocidad pura y dura. Y en eso el Countryman JCW no defrauda: es rápido para llevarte de A a B por la autopista, y su imagen es diferenciadora e inspiradora. Pero para nuestro paladar, le falta el toque picante y divertido que nos gustaría encontrar tras el volante en este tipo de creaciones. Dennos por tanto un MINI JCW de tres puertas, que seremos más felices.

[Prueba por Matt Davis]


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