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Categorías: Industria

¿Qué fabricante desaparecerá del panorama europeo?




Predecir qué fabricante puede desaparecer es como predecir cuál va a ser la próxima canción del verano: no acertarás y sólo sabes que será algo malo

Mucho polvo se levantó ayer con las polémicas declaraciones por parte de Ferdinand Piëch, en las que presagiaba la "desaparición" de alguno de los fabricantes del mercado europeo, debido a la crisis y la guerra de precios. Sergio Marchionne, CEO de Fiat y Chrysler, y actual presidente de la ACEA (Asociación de Constructores Europeos de Automóviles) también aseguró que, en caso de que no se realizara un cierre ordenado de fábricas por parte de todos los productores, y cesara la guerra de precios, las consecuencias podrían también acabar siendo la "desaparición" de una de las compañías que operan en Europa.

Pero, ¿nos lo creemos? ¿cuál es el fabricante que peor situación tiene? ¿cuál está más cerca de cerrar? Vamos a analizar la situación, con datos y detalles.
Saab fue una de las primeras en caer

Ya lo comentábamos ayer, y ya lo habíamos contado hace días, cuando no había crisis, los fabricantes con presencia en Europa implantaron una capacidad para poder fabricar más de 17 millones de coches al año en Europa.

Vino la crisis, y el mercado cayó un 23,4% en cuestión de cinco años, lo que propició que muchas de las factorías fueran redundantes.

El panorama actual es complicado: sobran fábricas y empleados, y falta mercado. Y para más INRI, hay un pez grande que cada vez se come más cuota de mercado, complicando la vida a los demás

Estamos hablando de que sobraba la capacidad de fabricar 4 millones de coches al año, una cifra muy importante. Para que la valores, te diremos que 4 millones de coches son lo que vendieron en 2011 la suma de las marcas de los grupos Volkswagen y Fiat en la Europa de los 15, lo que te da una idea muy clara del tamaño del problema.

Ante semejante situación, algunos fabricantes redirigieron su producción hacia mercados extranjeros, como es el caso de las marcas premium alemanas, que comenzaron a exportar cada vez más, encontrando en Asia y en la recuperación económica de Estados Unidos su bálsamo para evitar entrar en pérdida.

Pero los fabricantes europeos que no podían exportar sus productos al extranjero desde sus fábricas locales vieron cómo la situación se ponía realmente fea. Fiat actuó la primera, cerrando la factoría de Termini Inmerse, donde se producía el Ypsilon de Lancia, para reducir su capacidad en unas 60.000 unidades al año. Saab desaparecía, literalmente, del mercado, sumando otra reducción directa de producción de unas 100.000 unidades.

Pero claro, estas dos cifras apenas suman "nada" en comparación con las necesidades de recortar producción. Por eso, cada fabricante en apuros tuvo que ingeniárselas a través de expedientes de regulación de ocupación flexibles para jugar con los costes, y reducir su capacidad productiva poco a poco, dejando a sus trabajadores en casa.

El problema es que la crisis se sigue alargando en el tiempo, y el sector del automóvil no parece recuperar el pulso. Además, entre tanto, Volkswagen ha iniciado un programa de "conquista" con sus marcas, acaparando un enorme crecimiento en su cuota de mercado, lo que agudiza los problemas de los fabricantes más pequeños, que ven cómo no sólo pierden ventas por la caída del mercado, sino también porque retroceden respecto a VAG.

Ante esta situación, Sergio Marchionne, actuando como presidente de la ACEA, abogó por un "fin de la guerra de precios", dando a entender que Volkswagen vende coches en Europa a precios "imposibles", empleando para ello sus condiciones ventajosas al tener más líquido en el bolsillo, generado a partir de su crecimiento en el extranjero.

Piëch y VAG, en general, tienen una visión clara del asunto. No es su culpa que otros fabricantes estén pasando aprietos, ya que tuvieron las mismas oportunidades que Volkswagen antes de la crisis para reestructurarse y no lo hicieron, y si ahora pierden cuota de mercado, es un problema exclusivamente suyo.

A toda esta problemática se suma la complejidad extrema para cerrar una fábrica en Europa. Los gobiernos de cada uno de los países miembros ejercen presiones, junto con los sindicatos, difíciles de doblegar, lo que complica el cierre de las factorías si lo comparamos con Estados Unidos (donde, por ejemplo, GM cerró un montón de fábricas en cuestión de meses).

Vamos, que la cosa pinta complicada para todos los fabricantes menos para VAG, BMW y Daimler. Estas dos últimas tienen la "suerte" de pertenecer al grupo premium, que ve cómo sus ventas suben a pesar de la tormenta.

Entre las demás compañías, ¿cuál caerá? Ahí está lo complicado. Lo primero es saber si de verdad se va a dejar caer a una multinacional. Muchos escépticos ven "imposible" que uno de los fabricantes "importantes" caiga, pero claro, no podemos olvidar que Rover estuvo pasando una situación ruinosa y similar, y se mantuvo a flote a costa del dinero público británico. Hasta que tuvo que "explotar" y desaparecer. Y es que el dinero público no puede ser una solución a largo plazo.

Analizando fabricante por fabricante, lo que vemos es que no hay casi ninguno que tenga pinta de ir a caer.

Si empezamos por el grupo Fiat, con Marchionne a la cabeza parece casi imposible que cierre sus puertas. La primera razón es que está ganando miles de millones de euros con sus operaciones en Estados Unidos gracias a Chrysler, dinero que le permite ser rentable y mantenerla viva. Además, va a incrementar su participación accionarial en la compañía del pentágono estrellado, lo que debería consolidar su situación, y permitirle emplear el "líquido" de las cuentas de Chrysler para mejorar la situación de Fiat.

Además, Marchionne no va a tener problema en cerrar una de las fábricas que tiene en Italia si éstas no se avienen a trabajar bajo las condiciones que la compañía necesita para exportar productos a Estados Unidos desde Europa.

Renault, a pesar de estar pasando un momento delicado, tiene pies puestos en Sudamérica y Asia, además de contar con Nissan como aliada. Por si fuera poco, el estado francés sigue controlando el 20% de su capital. Así que tampoco está registrando pérdidas económicas, aunque necesite una ligera reestructuración interna.

Ford tiene un agujero en su bolsillo europeo, pero Alan Mulally confirmó cuál es su plan para la división del viejo continente: lanzar modelos globales, para reducir la inversión en desarrollo de productos específicos para el mercado, e incrementar el atractivo de su gama de producto. Si bien este año se espera que pierdan 1.000 millones de euros por estar en Europa, a medio plazo Ford no quiere dejar sus operaciones europeas, y mirando el recorrido histórico de ganancias de la división, tiene sentido hacerlo así.

Con Opel ocurre una situación similar, pero no idéntica. Aunque habrá un enorme esfuerzo en reposicionar la marca con nuevos productos y que se planteen cierres de fábricas y nuevos lanzamientos, General Motors sigue soportando la marca, pero está cansada de perder centenares de millones de euros cada año. Opel lleva décadas sin ser rentable. Ya la intentaron vender en 2008 a Magna, operación que casi llega a fraguarse. Oficialmente, la posición de GM es mantener el apoyo al 100% a Opel para que dé un giro a su situación, y recupere los números negros, pero creo que a nadie le extrañaría que GM volviera a hacer de las suyas e intentara venderla para sacársela de encima.


El acuerdo PSA GM necesita meses para funcionar... si no se cancela antes

Queda PSA como alternativa al cierre. Aunque es el segundo fabricante europeo de coches, no cuenta como sus rivales con una red "de seguridad" anclada a otros mercados. Y eso que tiene operaciones en Sudamérica y en Asia, pero no está generando dinero suficiente como para compensar las pérdidas que tiene a nivel europeo. Su asociación con GM parecía una buena jugada para reorganizarse de manera más eficiente y conseguir un apoyo económico importante. Sin embargo, parece que la situación entre ambas no es la más satisfactoria ahora mismo, sobre todo después de los problemas en bolsa de PSA. La ofensiva de producto, en todo caso, está siendo muy fuerte, y el despido de empleados y el cierre de factorías debería permitir respirar con algo más de aire a Peugeot, que prevé recuperar la senda de los números negros en 2014.

Como dijimos ayer, PSA y Opel son las que peor lo tienen ahora mismo, y dependerán del apoyo que reciban de GM en sus reestructuraciones para tener viabilidad a medio plazo

Pero entonces... ¿no cerrará ningún fabricante? Si nos creemos las versiones de la historia de cada uno de ellos, no. Pero una y otra vez escuchamos a los analistas hablar del inminente batacazo que se avecina.

Nosotros lo vemos desde otra perspectiva. Tal vez no haya un cierre de un fabricante, pero sí una venta a un nuevo dueño, que en el proceso cerrará unas cuantas fábricas, con una reestructuración dolorosa. Está claro que Ford no vendería "su propia marca" en Europa a otro propietario, así que tal vez veamos por el camino un cambio de manos de Opel o PSA... ¿o tal vez no?

Jugar a predecir el futuro resulta muy complicado cuando hay tantos factores que intervienen al mismo tiempo. Y encima existe la incertidumbre para todos los trabajadores de las compañías, algo con lo que no se debe ni se puede jugar. Sólo el tiempo y la recuperación del mercado automovilístico (que los analistas dicen que no llegará hasta 2020), nos dejarán ver lo que ocurrirá.

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