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Categorías: Saab

¿Quién fabricará los auténticos Saab del futuro?



NEVS tiene el nombre comercial y la fábrica de Trollhattan, pero Spyker y Youngman tienen los diseños y la plataforma Phoenix

Hay una realidad ineludible: Los únicos coches que van a llamarse Saab, y van a nacer en Trollhattan van a ser los de NEVS. La compañía de inversiones conformada por suecos, chinos y japoneses, se ha quedado con la factoría, y ha conseguido una licencia de uso comercial del nombre "Saab" para montarla en sus vehículos (sin el logo del grifo, eso sí).

Pero existe una realidad paralela, una que vamos a analizar hoy, y que nos invita a pensar que los "Saab" auténticos no van a salir de allí, sino de otro lugar. Y es que el proyecto Phoenix sigue vivo, y acabará llegando a los concesionarios. ¿Pero a cuales? Acompáñame para descubrir esta historia.




Si haces un poco de memoria recordarás el Salón de Ginebra del año pasado. Allí estaba Jason Castriota, uno de nuestros ídolos de Autoblog, todo orgulloso al lado de su última creación: el Phoenix. A su lado estaba Victor Muller, CEO de Saab, y también CEO y propietario de Spyker.


Jason en el fondo mira su creación en Ginebra 2011: El Saab Phoenix

El proyecto Phoenix buscaba un rediseño completo de los productos Saab para recuperar lo que diferenciaba a la marca en sus orígenes

El nombre del prototipo no era casualidad: El Ave Fénix representa la inmortalidad, y la capacidad de revivir desde la muerte. La idea a transmitir en Ginebra era exactamente esa. Saab había renacido de sus propias cenizas, y lo hacía con una propuesta seria, tecnológica y muy sueca de cómo tenían que ser sus nuevos productos.

Bajo la piel del bonito prototipo de Castriota se escondía lo que tenía que ser el esqueleto de toda una nueva generación de modelos. Homónima al prototipo, esta plataforma modular se denominó Phoenix también. Su corazón mecánico había de ser el motor 1,6 turbo de inyección directa de gasolina de BMW, ya conocido en modelos de PSA y MINI.

Para completar los 200 caballos del motor de combustión, en su tren trasero se escondía un motor eléctrico, motivado por baterías de litio escondidas en el propio chasis. Este motor eléctrico se planteaba con potencias sobre los 35 caballos, para facilitar menos emisiones, mejores consumos, y una apuesta por la sostenibilidad.


El interior del Phoenix era un regalo al diseño imposible de conceptos, con inspiración aeronáutica

Pero del proyecto y las ilusiones pasamos al mayor de los desastres. En cuestión de algo más de un año, Saab quebró, salió a subasta pública, y se la quedó NEVS. Pero por el camino sucedieron muchas cosas que han cambiado el futuro de la compañía.

Para empezar, los chinos de Youngman, que apostaron muy, muy, fuerte por quedarse con Saab, compraron los derechos industriales de la plataforma Phoenix. BMW rompió su acuerdo con Saab, y Victor Muller acabó fuera de la compañía, tras la llegada de NEVS.

El trabajo de Castriota y los ingenieros suecos es ahora propiedad de Youngman y Spyker

Pero, ¿por qué compró Youngman una plataforma si se arriesgaba a no poder hacer uso de ella? Ahí está el truco. Muller (Spyker) y Youngman llegaron a un acuerdo "por si las cosas se torcían". Su idea era sencilla: hacer uso de la plataforma y el plan estratégico diseñados para Saab, pero lejos de la estructura de la propia Saab.

Cuando se vendió la plataforma Phoenix de Saab a Youngman, y todos sus derechos y derivaciones, había dos modelos ya completamente diseñados. El primero era un 9-1, diseñado para atacar el segmento compacto premium del mercado, una especie de respuesta a los Audi A3 y compañía.

El otro proyecto, que se iba a llamar 9-3, era una berlina para el segmento D, pensada para sustituir al más grande 9-5 a corto plazo. Y es que Muller valoró que el 9-5 era poco adecuado en un mercado premium donde lo que se lleva es el downsizing, con modelos cada vez más compactos, donde el valor añadido no está en los centímetros extra, sino en el contenido "agregado".

De acuerdo con nuestros datos (obtenidos a través de proveedores), la plataforma Phoenix estaba a menos de seis meses de estar completamente desarrollada a nivel de ingeniería, lista por tanto para fabricar prototipos de desarrollo y perfeccionamiento. Esto hace que para ver productos montados sobre ella sólo faltaban unos 16-18 meses.

Cuando NEVS se quedó Saab, no pudo acceder a todos estos desarrollos, y eso elimina valor a Saab. NEVS se enfrenta a un importante desafío: quiere fabricar vehículos eléctricos e híbridos, pero carece de plataformas para hacerlo. Así que su producción arrancará con los 9-3 ya conocidos, transformados en coches eléctricos con logo Saab, mientras se trabaja para crear nuevos productos para fabricar en Trollhattan.


Sólo NEVS tiene derecho a usar este nombre en sus automóviles

Curiosamente, entre tanto, mientras NEVS luchaba por la puja para quedarse con Saab, Youngman no se esforzaba demasiado, porque estaba tejiendo un acuerdo con Spyker.

Por este acuerdo, Spyker y Youngman han unido sus esfuerzos con objeto de sacar adelante tres productos a corto plazo. De los tres, uno ya lo conocemos, que es el Spyker Peking-to-Paris, que llegará a los concesionarios pronto. Los otros dos serán los dos proyectos no natos de Saab: el 9-1 y el 9-3 de plataforma Phoenix.

Muller está trabajando, de hecho, para conseguir renovar su acuerdo con BMW para emplear sus motorizaciones y otros componentes en estos vehículos. Victor también está hablando con Jason Castriota para usar los diseños estéticos, sobre los que el "creador" mantiene el control, de los modelos pensados para Saab.

Dónde se fabricarán los coches de la plataforma Phoenix, no lo sabemos. Parece que la idea de Muller es que todos los modelos se llamen Spyker, o Spyker Phoenix. El objetivo comercial es venderlos tanto en Europa como en China, y llegar a Estados Unidos a medio plazo.

Fabricarlos en alguna de las instalaciones de Youngman parece viable, pero poco probable, ya que la idea de un coche premium "made in China" tendría muchos detractores.


El Saab en el que NEVS trabaja es una versión eléctrica del viejo y conocido 9-3

Para que el proyecto Phoenix de Spyker y Youngman pueda ser considerado como un heredero auténtico del diseño sueco, deberían localizar su fábrica en Suecia

Y es aquí donde yo os lanzo mi cuestión personal. Es obvio que estos modelos Phoenix no van a llevar el logo del grifo, ni van a llamarse "Saab". Pero sí que van a conservar la técnica y el diseño creado por sus ingenieros suecos para honrar el pasado de una marca que General Motors casi logra destruir. ¿No serán entonces productos más "fieles" a lo que un Saab debe representar que el 9-3 que NEVS modificará para hacerlo eléctrico? A fin de cuentas, el producto de NEVS no es otra cosa que un derivado del anciano Opel Vectra, mientras que los productos Phoenix van por su propio camino "sueco".

Lo bonito, y lo que, bajo nuestro juicio, Muller debería perseguir con Youngman, sería montar la fábrica de ensamblaje en Suecia, para rendir homenaje a las raíces del producto. Eso le daría solera y continuidad siquiera espiritual. Porque a Muller, los "saabistas" lo respetan y hasta diría que le idolatran.


El D8 Peking-to-Paris será la espoleta que arranque por todo lo alto a la nueva "Spyker-Phoenix"

Habrá que esperar todavía unos cuantos meses para ver cómo se desarrolla cada una de las dos vertientes de futuro de Saab, la de Phoenix y la de NEVS, antes de declararnos como defensores de una de las dos posturas. Pero sabiendo nuestro "frikismo" por Castriota y Muller, me parece que nuestro prejuicio nos tiene ya meridianamente traicionados.


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