CategorÃas: Chevrolet, Pruebas, Descapotables, Cupés, Deportivos
Prueba: Chevrolet Camaro 6.2 V8 432 CV Cabrio

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Si hay un automóvil que posiblemente sólo se compre con el corazón, ese es el Chevrolet Camaro. En su configuración cabrio es capaz de robar todas las miradas y dejar a los súper deportivos de firmas británicas e italianas en un segundo plano, sin importar el coste final que tengan.No es la primera vez que Chevrolet comercializa en Europa un Camaro. Anteriormente se vendieron en números muy reducidos los de cuarta generación (1993-2003) bajo el mismo distribuidor que importaba los Cadillac. Llegaron asociados a los motores 3.8i V6 de 193 CV y 5.7i V8 de 288 CV, tanto en carrocería coupé como cabrio.
Desde que acudí a la presentación internacional del Camaro actual en Suiza el pasado otoño, tenía ganas de tenerlo en mi garaje durante unos días y comprobar qué tal sería la convivencia con un automóvil de estas características. Es realmente imponente, tanto por sus cifras como por su aspecto, pero también hay cosas incomprensibles en un modelo de este precio. Es sobre todo muy americano, lo que marca para bien y para mal todos los apartados.
La actual generación del Camaro comparte plataforma con el Holden Commodore y otros productos de General Motors. No es precisamente pequeño y los más de 4,8 metros de longitud pasan factura en el día a día sin que cargar con tanto coche repercuta en un habitáculo amplio y aprovechado. Tampoco el sistema empleado para la capota parece propio de un vehículo de nuestros días, pero mejor será que vaya por partes y te cuente mi experiencia.




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