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Categorías: Peugeot, Pruebas, Cupés, Deportivos, Compactos segmento C

Prueba: Peugeot 308 CC 2.0 HDI 163 CV Active (2/2)


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Primera parte: Habitáculo, equipamiento y precio

Durante muchos años, el mayor problema que tenían los vehículos descapotables estaba relacionado con la rigidez de sus carrocerías. Sin embargo, las técnicas empleadas han ido evolucionando y hoy en día esto no es algo que deba preocuparte. ¿Te acuerdas de aquellas barras anti-vuelco típicas de los cabrios? Ya han pasado a mejor vida y son los refuerzos inferiores los que permiten que el coche mantenga la compostura.

En el Peugeot 308 CC los principales refuerzos están en el parabrisas y la zona que separa las plazas posteriores y el maletero. Esta es la razón por la que la anchura en esos asientos es más limitada que en los 308 convencionales, si bien el resultado obtenido no puede ser más positivo. Da igual el tipo de terreno por el que circules que no escucharás crujidos o ruidos parásitos que tengan relación con la falta de rigidez.

Antes de entrar en materia haremos un breve repaso a la oferta del 308 CC para el mercado español. Como te decía ayer en la primera parte, de un tiempo a esta parte la familia de este coupé-cabrio se ha reducido a un único nivel de acabado, combinable con tres motores, dos diésel y uno de gasolina. El más accesible es el 1.6 VTI Active de 120 CV, que sale por 24.190 €.

En diésel, además de la unidad 2.0 HDI de 163 CV que hemos probado, está el 1.6 e-HDI de 112 CV (por 27.840 €). De todos, el único que garantiza un nivel de prestaciones correctas en cualquier circunstancia es el 2.0 HDI, si bien su precio lo aleja notablemente de lo que podríamos considerar "asequible".



MOTOR SOLVENTE

Repasada la gama, ahora sí que nos ponemos a los mandos de nuestro 2.0 HDI 163 CV Active. Nada más girar, la llave un feo sonido a diésel deja muy claro su ciclo y desentona con el silencio y placer de conducción que uno espera de un descapotable. Yo nunca he sido partidario de combinar motores diésel con carrocerías coupé y/o cabrio, pero está claro que mientras haya demanda es tontería dejar de vender sólo por ser purista. ¡Si hasta Porsche se ha rendido al diésel, cómo no lo van a hacer las firmas generalistas!

El motor va tomando temperatura y aunque la sonoridad típicamente diésel sigue haciendo acto de presencia, lo hace en menor medida. Si estas en un garaje y ya lo has descapotado, los primeros metros que recorras parecerá que los has realizado en un tractor. La resonancia que se origina en espacios cerrados y calles estrechas empeora bastante la calidad del ruido y, circulando en marchas cortas -primera y segunda principalmente- se deja notar en exceso.



Otra cosa es cuando vamos ganando velocidad y subiendo marchas. Sin darte cuenta a partir de los 60 km/h la sonoridad deja de estar patente y se vuelve muy silencioso. Con el cielo como techo, voy subiendo marchas hasta meter sexta y alcanzar la velocidad de crucero hasta el destino. A 120 km/h por la autopista con las cuatro ventanillas subidas apenas se generan remolinos y la sonoridad se mantiene en niveles muy bajos, pudiendo mantener una conversación sin problemas.

Si decides bajar las ventanillas deberás también reducir la velocidad. Más allá de la molestia que pueda producir el viento que se cuela en el interior sin miramientos, lo que más condiciona el confort es el ruido que se genera en los cinturones posteriores al contacto con los remolinos de aire. Sólo por debajo de los 80 km/h dejarán de golpearse contra el respaldo.

Con el techo cerrado todo esto no tiene cabida y resulta estar tan bien aislado que parece un coupé. Ni siquiera en la unión de las ventanillas, sin marco central, se cuela el viento por lo que así la comodidad está más que garantizada.



Del motor se puede decir que, salvo por la citada sonoridad, todo es bueno. Tiene respuesta impecable desde poco más de 1.200 rpm y sube con ganas hasta las 4.800 rpm, sin titubeos ni baches. Las prestaciones son excelentes, con una capacidad de recuperación muy buena incluso en sexta. En pocas ocasiones deberás reducir una velocidad para aumentar rápidamente el ritmo, siendo la elasticidad e inmediatez de respuesta su mejor argumento.

Imagino que si quieres comprar un descapotable con motor diésel será por aquello de ahorrar unos euros en cada depósito o no tener que estar repostando cada poco. El 308 CC HDI 163 CV no gasta mucho, aunque no logra cifras de libro. Por ejemplo, en el habitual trayecto entre Madrid y Marbella, a una velocidad de crucero de 121 km/h la media obtenida fue de 6,7 L/100 (techo puesto y climatizador conectado, dos pasajeros y equipaje). En ciudad, sin Stop&Start, la cifra aumenta y no será complicado superar los 8,0 L/100. No es una cifra mala, pero nos estamos acostumbrandos a números más atractivos tanto al ojo como al bolsillo. En su defensa habrá que decir que no es precisamente ligero y los más de 1.700 kg con conductor tienen que salir a relucir por algún sitio.



En cuanto al gasto por carreteras secundarias, la situación depende y mucho del tráfico que encuentres. En una excursión a la Alcarria, a la ida y sin apenas coches rodando, la cifra obtenida fue de 4,9 L/100 mientras que a la vuelta, con bastante más tráfico, se fue hasta los 5,7 L/100. En cualquier caso son buenos datos y claramente asumibles para el bolsillo de alguien que ha desembolsado más de 30.000 € en un descapotable.

La caja de cambios, por tacto, me ha parecido suficientemente precisa en todas las velocidades salvo la marcha atrás, que no siempre entraba a la primera. Y si seguimos hablando de tacto, el pedal de freno permite una dosificación correcta y progresiva, lo que ayuda sobre todo durante los primeros días a una conducción más relajada.

EN MARCHA

Como buen Peugeot el comportamiento es uno de los puntos positivos. No será el más deportivo o el más cómodo, pero consigue un excelente equilibrio dinámico que seguro agradecerán los usuarios. A continuación te dejo un breve resumen según el tipo de vía:

Ciudad:

Salvo por la mayor longitud de su carrocería, esta versión no difiere demasiado de los 308 cerrados. Es posible que la postura al volante más baja te limite algo la visión -hacia delante sobre todo- y de ahí que me parezca muy aconsejable añadir el Pack Urban, que incluye el sensor de aparcamiento delantero y los espejos plegables. Con 4,44 metros de longitud, el CC parece más grande y al principio cuesta un poco hacerse a sus dimensiones.

La respuesta del motor para la circulación urbana es extraordinaria y sólo la sonoridad en arrancadas puede restarle atractivos. Aún así es probable que si hay tráfico no distingas el ruido de tu coche con el del vecino y eso si que es inevitable.



Carretera/montaña:

Si de viajar por secundarias se trata, el 308 CC puede ser el compañero ideal. Techo quitado, ventanillas bajadas y velocidades relajadas te permitirán disfrutar del paisaje de una manera especial, algo que sólo los descapotables consiguen. Gracias a la buena respuesta del motor no tendrás que estar constantemente cambiando de marcha.

Y si te da el punto racing, tranquilo. Este 308 CC tiene un bastidor muy bien puesto a punto que permite un paso por curva sensacional. El agarre de sus neumáticos es excelente y junto a la dirección comunicativa y muy bien calibrada hacen que los cambios de giro en curvas consecutivas sean un juego de niños. Si apuramos al máximo, el control de estabilidad estará ahí para entrar en acción discretamente, tanto que en ocasiones te darás cuenta sólo por el testigo luminoso de la instrumentación.

Las suspensiones, tirando a duras, contienen muy bien las oscilaciones y hacen que ese carácter dinámico se intensifique. Lo mejor es que resulta un automóvil muy fácil de conducir, de esos que van avisando de donde están los limites y, lo más importante, para ser un cabrio tiene una trasera muy pegada al suelo que ayuda mucho a dibujar los giros. Cierto es que un RCZ pasará más rápido por el mismo trazado, pero también es mucho más ligero y bajito, lo que es toda una ventaja cuando buscas la máxima efectividad. Y recordemos que este 308 CC está pensado para un público menos exigente.



Autovía:

De los 2.100 km realizados en esta prueba, 1.300 fueron exclusivamente por autovía por lo que he tenido tiempo y distancia para evaluarlo. De los asientos sólo puedo hablar maravillas, con un mullido, sujeción y confort excelentes. La única pega está en la situación del mando para la calefacción, que al entrar o salir del coche puede ser accionado por accidente.

A velocidades elevadas la carrocería del 308 CC muestra una estabilidad sobresaliente y no he notado variación en la respuesta cuando se circula con o sin techo. La dirección de nuevo se muestra como una gran aliada para dibujar sin necesidad de corrección alguna las curvas que en el camino nos vayamos encontrando. Y la suspensión, esa misma que consigue contener los balanceos, se permite el lujo de filtrar con eficacia las irregularidades del asfalto. Sólo en aquellos baches considerables se siente algo "seco", pero no es nada preocupante.



EQUIPAMIENTO (práctico)

  • Iluminación: Algo justa y sin xenón opcional, debería mejorarse sobre todo en cuanto a calidad del haz. Las largas sí son satisfactorias. Con el restyling llegó la iluminación diurna por LED que añade un toque atractivo al conjunto.
  • Sistema de sonido JBL: Muy buen sonido y muchas regulaciones. Si te gusta mucho la música es una opción que deberías tener en cuenta ya que tampoco es muy cara y sí mejora notablemente al equipo estándar.
  • Sistema Airwave: Recomendable. Como decía más arriba no lo he probado mucho debido al calor de estas fechas, pero sí es una interesante opción para sacar el máximo partido a su condición de cabrio incluso en días fríos. No es una opción cara.
  • Sistema de navegación: Muy costoso y sin grandes ventajas, además te hará perder el puerto USB incomprensiblemente (pasa en muchos PSA). Es de sencillo manejo, pero para lo que cuesta no aporta grandes prestaciones. Eso sí, mejora el aspecto del habitáculo.
  • Pack Urban: Espejos plegables y sensor de aparcamiento son bienvenidos, sobre todo estos últimos. Merece la pena al no ser una opción costosa y sí muy práctica.
  • Tapizado en piel: Para la calidad que tiene me parece un poco cara. No es de las mejores al tacto y sólo recubre los asientos y parte de las puertas. En el RCZ por ejemplo también llega al salpicadero y le hace ganar en presencia (opción Cuero Integral), pero en los 308CC esta opción no está disponible.
En cuanto al sensor de luces, su funcionamiento es normal. No es el más rápido para encenderlas ni para apagarlas, pero cumple bien. Ojo al control de velocidad en descensos, que no es capaz de mantener la velocidad programada y puede seguir aumentando. Si hubiera un radar cerca podrías terminar superando el límite.


ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 1.997cc
  • Potencia: 163 CV
  • Par máximo: 340 Nm
  • Velocidad máxima: 209 km/h
  • Aceleración 0-100: 8,9 seg
  • Consumo medio: 5,7 L/100
  • Emisiones CO2: 149 g/km
  • Cambio: manual, seis velocidades
  • Peso: 1.652 kg
  • Depósito: 60 litros
  • Maletero: 226/406 litros
  • Longitud: 4,44 metros
  • Anchura: 1,81 metros
  • Altura: 1,42 metros
  • Batalla: 2,60 metros
  • Neumáticos: 225/45R17


VIRTUDES
  • Prestaciones
  • Consumos ajustados
  • Comportamiento dinámico
DEFECTOS
  • Plazas posteriores pequeñas
  • Sonoridad en marchas cortas
  • Detalles de equipamiento


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 5,5
  • Maletero: 7,5
  • Calidad percibida: 7,5
  • Calidad real: 8
  • Sonoridad: 6
  • Iluminación: 6,5
  • Confort de marcha: 8
  • Visibilidad: 6,5
  • Comportamiento: 9
  • Frenos: 8
  • Dirección: 9
  • Prestaciones: 9
  • Aceleración: 8
  • Recuperaciones: 9
  • Consumos: 8
  • Opciones: 7
  • Valor/precio: 7


CONCLUSIÓN

El Peugeot 308CC es uno de los pocos -y cada vez son menos- integrantes del segmento. Es una opción interesante si buscas un descapotable usable en el día a día, más o menos práctico y suficientemente amplio. Con las ofertas se queda en precios ajustados y tanto por calidad de terminación como por equipamiento cumple. El motor es parco en consumos y mueve holgadamente su pesada carrocería. Es un producto que tiene pocos fallos y muchos puntos buenos, aunque se le van notando los años.

¿Recomendable? Sí, tampoco hay muchas más posibilidades por precio. Es incluso preferible al 207CC, demasiado pequeño y mucho menos práctico en un uso convencional. Eso sí, es notablemente más caro ya que la oferta vigente en agosto permite acceder a un 207CC desde 15.500 €.


Texto y fotos por Enrique García, también en Facebook

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