Ford podrÃa cerrar una de sus factorÃas europeas

El éxito del nuevo modelo será decisivo para el futuro de la factoría de Genk
Ford pierde dinero en Europa, como casi todos los fabricantes. Una demanda local que ha caído un 25% en 5 años, y unas perspectivas que no auguran una mejora a corto plazo se mezclan para dar lugar a un problema que reduce los beneficios de la compañía a nivel global. Y es que parte de lo que se gana en el resto de mercados ha de ser redirigido a tapar agujeros en el viejo continente.
Así las cosas, la compañía del óvalo azul estaría considerando seriamente clausurar una de sus plantas europeas, donde ahora mismo aprovecha menos del 63% de su capacidad efectiva de producción. Para que un fabricante pueda justificar sus costes fijos, su capacidad productiva ha de estar por encima del 80%, en caso contrario, según estimaciones de especialistas de la industria, se pierde dinero.
Y con una demanda que no tiene pinta de ir a incrementarse, la única solución alternativa pasa por recortar la capacidad productiva, para lo que se puede despedir a empleados fijos, y en un caso extremo, cerrar plantas.
Ford ha declarado que no espera una recuperación de las ventas europeas antes de 2014, y aún así, tardará en recuperar el ritmo visto hace media década.
Las dos fábricas que podrían estar en el punto de mira para un cierre controlado serían la de Sotuthampton, en Reino Unido, donde se monta la Transit a un ritmo inferior a 30.000 unidades anuales, y se emplea a 550 personas; y la de Genk donde se montan los Mondeo, S-Max y Galaxy. Cerrar Genk parece muy improbable, dado que tiene un acuerdo hasta 2014, y además está siendo actualizada para fabricar la nueva generación del sedán, que ahora será un modelo global.
Con el lanzamiento de 20 nuevos modelos durante los dos próximos años, el catálogo de Ford debería ser suficientemente competitivo para mantenerse en el mercado europeo, pero la cuestión no es qué cuota pueda obtener, sino cuánta capacidad productiva se necesita para cubrir dicha cuota, ya que de nada sirve poder fabricar millones de coches para un mercado incapaz de devorar más de algunos cientos de miles. Todo el resto de potencial productivo es redundante, y por ende, representa un lastre económico.
La alternativa más viable sería emplear las factorías europeas para nutrir otros mercados, como pretende hacer Fiat con sus fábricas italianas, pero parece que la competitividad laboral y económica de la industria europea para marcas generalistas impide este extremo.
