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Categorías: Mazda, Pruebas, Compactos segmento C, Hatchbacks

Prueba: Mazda3 2.2 CRTD 150 CV Sportive (2/2)


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Primera parte: Habitáculo, calidad y equipamiento

Ayer iniciaba la primera parte de la prueba del Mazda3 comentando que la generación actual está siendo en cierto modo injustamente tratada en el mercado español. Mientras en países como Australia o Canadá se sitúa entre los modelos más vendidos, en nuestro país se conforma con las últimas plazas.

En este Especial Compactos el japonés pone las cartas sobre la mesa, demostrando que es un automóvil muy competente y, ahora que los precios están muy promocionados, muy interesante. Puede que no sea el más habitable, el mejor acabado o el que más equipamiento tiene de serie, pero está a la cabeza en los aspectos dinámicos y esto es algo que debería valorarse mucho.

La gama del Mazda3 para España está compuesta de dos motorizaciones de gasolina con 105 y 151 CV, y tres diesel con 115, 150 y 185 CV. El petrolero más pequeño es el más vendido y posiblemente sea la opción más equilibrada para el pópulo en general, pero teniendo en la familia el excelente 2.2 CRTD de 150 CV recomiendo hacer el esfuerzo económico si fuera posible.

Ya sabes que hace no mucho me quede un poco decepcionado con la tecnología SkyActiv aplicada en el CX-5. Puse tantas esperanzas en los consumos reducidos que luego al comprobar en el día a día que se quedaban muy alejados me lleve una desilusión. Con la prueba de este Mazda3 creo que ha llegado mi reconciliación mental con la marca y es que todo lo que tiene que ver con el motor y el comportamiento lo borda.

Puede que contar con 2,2 litros de cilindrada sea una exageración hoy día. En la actualidad se lleva el downsizing y con mucho menos cubicaje se logran potencias superiores. Sin embargo esto sería criticable si por ejemplo los consumos se vieran perjudicados, pero este no es el caso. Son siempre comedidos y la mayor cilindrada garantiza una cifra de par y empuje más contundente y llena.



Si hace poco ya pude experimentar cómo se mueve un diesel más allá de las 5.500 rpm gracias a la tecnología SkyActiv, este bloque tradicional no se queda muy atrás y sobrepasa la línea roja del cuentavueltas sin pensárselo dos veces. No sube tanto como el nuevo motor, pero anda lejos de ese y marca distancias con otros bloques diesel que a partir de 4.000/4.200 rpm ya no tienen nada que ofrecer.

Para arrancar el Mazda3 CRTD Sportive es necesario pisar el embrague y pulsar el botón START. En los primeros segundos su ciclo diesel queda patente y tampoco presume de una nivel de vibraciones especialmente comedido, pero según va tomando temperatura la sonoridad va bajando. Una vez en marcha tiene un sonido diferente a lo habitual, más de gasolina que de diesel, aunque manteniendo un tono particular. Posiblemente los chicos de Mazda hayan buscado este efecto trabajando en el escape.
El caso es que ni en aceleraciones fuertes o a velocidades altas me ha parecido molesto.

Lo mejor de este motor está entre las 1.600 y 4.500 rpm, si bien es capaz de seguir empujando con ganas hasta las 5.200 rpm -va desfalleciendo poco a poco, pero sorprende ver como supera la línea roja-. Asociado a una caja de cambios de seis velocidades de desarrollos muy bien pensados, se pueden explotar los 150 CV sin tener que aplicarse a fondo, haciendo su conducción sencilla y cómoda. Las cuatro primeras relaciones del cambio están pensadas para que no se note en exceso el salto entre ellas mientras que las dos últimas favorecen en cierto modo el consumo, en especial la sexta, pero no significa que quede relegada a una simple velocidad de desahogo sino que es totalmente utilizable a bajo régimen, respondiendo con contundencia si lo llevamos por encima de las 1.750 rpm -empieza a empujar más abajo pero no con tanta intensidad-.



El conjunto motor-cambio me ha parecido tan acertado que es capaz de presumir de una sensación de empuje similar a la de bloques más potentes -hablo de sensaciones, no de cifras reales- con unos consumos realmente ajustados en casi todo tipo de vías, incluso si no miramos mucho el gasto. Tan sólo en ciudad se eleva un poco más de la cuenta la cantidad de gasoil requerido y veremos cifras entorno a los 8,0 L/100 (algo más en atascos infinitos), en cualquier caso bastante asumible.

En carreteras secundarias realizando una conducción normal, es decir, sin ir de rallye pero tampoco de paseo, el Mazda3 se contentó con 4,7 L/100. En el mismo recorrido pero sacando el lado más ecológico pude rebajar la cantidad hasta los 4,4 L/100, lo que está muy bien para un coche de esta cilindrada, peso y potencia. En autovía pasa algo parecido. Yendo a unos 120 km/h de crucero reales (exactamente la media fue de 121 km/h) el gasto obtenido fue de 5,6 L/100. Si hacemos caso al marcador y lo situamos a 120 km/h (112 km/h reales medidos por GPS) el consumo se reduce hasta los 5,0-5,2 L/100.



EN MARCHA

Si hay algo en lo que habitualmente suelen destacar todos los coches de Mazda comercializados en Europa es en el comportamiento. Pocas firmas consiguen un tacto de dirección tan impecablemente directo y comunicativo como estos japoneses, consiguiendo que el conductor este más que involucrado en la conducción, disfrutando a sus mandos.

Para conseguir un buen comportamiento dinámico se ha optado por elegir un tarado bastante duro de suspensiones. Esto pasa factura en ciertas juntas de dilatación, baches y badenes, siendo algo seco y brusco de reacciones y perjudicando el confort. Sin embargo teniendo en cuenta el excelente paso por curva obtenido, bien merece la pena esa merma en comodidad (que tampoco es excesiva y no necesariamente modelos con tarados más blanditos resultan más cómodos).

Lo que menos me ha gustado es la calidad de rodadura según que asfaltos. Se cuela demasiado ruido en el interior y no consigue que "la paz reine en el interior". La solución pasa por levantar un poco el píe o bien subir el volumen de la radio, pero si eres de los que habla sin parar verá su conversación algo enturbiada. En asfaltos nuevos o en buen estado esto no ocurre y resulta tan cómodo como el que más.



Ciudad

A sus mandos por las calles de Madrid me ha parecido correcto. Salvo que haya muchos badenes, es cómodo y la dirección ayuda mucho para que los cambios de carril sean rápidos y eficaces. Al no ser especialmente pequeño la búsqueda de aparcamiento se complica un poco más, si bien lo peor es la forma del paragolpes posterior que sobresale bastante y es propenso a roces. El sensor trasero ayuda para evitar pequeños toques, pero seguirás dependiendo en mayor medida de la pericia del resto de conductores (si estas en otro vehículo al mirar la trasera del Mazda el paragolpes queda oculto y no se percibe lo que sobresale).

Carretera/Montaña

Si te gusta conducir, tiene que probar un Mazda3. Con la suspensión deportiva de serie y la excelente dirección es un verdadero placer tomar las curvas. Da igual que sean abiertas o cerradas, entrelazadas o lentas, aquí el japonés saca su buena puesta a punto a relucir presumiendo además de una sensación de ligereza y agilidad propia de coches más pequeños.

A diferencia de los polivalentes, la pisada del "3" se siente sólida y la trasera siempre ayuda a dibujar la trayectoria facilitándolo todo. Es de esos coches que no necesitan corrección alguna en el volante para terminar de trazar los giros, entrando a la primera por donde se le ordena y sin balancear. Tal sensación permite que el conductor se sienta muy a gusto a sus mandos e incluso circule a velocidades muy superiores a las permitidas -ojo con esto, que no están las cosas para multas-.

La sequedad de reacciones de la suspensión en asfaltos rotos no perjudica la dinámica y aunque te encuentres alguna irregularidad en pleno apoyo, no habrá reacción nerviosa o descolocamiento alguno del eje posterior. Sinceramente es de los compactos más eficaces y divertidos de conducir, con un toque algo más picante que el León y al mismo nivel del Focus, que le gana en calidad de rodadura pero pierde en esa sensación de ligereza y agilidad que citaba un poco más arriba.



Autovía/Autopista

Si lo tuyo son los viajes, aquí tampoco sale malparado. El Mazda3 es suficientemente cómodo y sus parcos consumos a velocidad estabilizada harán factible realizar grandes distancias sin necesidad de pasar continuamente por el surtidor. Posiblemente la mayor parte de las visitas a la gasolinera se harán para estirar las piernas y tomar el refresco/café de rigor.

Circulando a velocidades legales en sexta no hará falta reducir ninguna marcha para subir el ritmo si fuera necesario. La sexta es válida para todo y en repechos la buena cifra de par disponible no hace necesario tirar del cambio, por cierto, de buen tacto y recorridos cortos -salvo una sexta algo incomoda de insertar para los más altos al quedar algo retrasada-.



EQUIPAMIENTO
  • Equipo de sonido/navegación: Siendo de serie no se le pueden poner muchas pegas. Funciona correctamente y la calidad del audio es normal. Curioso resulta que no aparezca la información de la radio en la pantalla superior junto a la relativa a la climatización, algo que si pasa en los que no tienen navegador.
  • Entrada y acceso sin llave: Siempre cómodo, me parece interesante para olvidarse cada vez que subes/bajas del coche de la llave. El arranque por botón funciona como en otros modelos, es decir, hay que pisar el embrague y presionar el botón Start.
  • RVM: El sistema de alerta de obstáculos ocultos en el ángulo muerto del retrovisor es posiblemente el mejor del mercado. Muy visible gracias al testigo luminoso en el espejo, cuenta con sonido también para alertar al conductor. Debería ser de serie en todos los coches del mercado dada la seguridad extra que aporta.
  • Sensores luces y lluvia: Este último no lo he podido probar debido al buen tiempo, pero sí el de luces. Enciende pronto y apaga tarde, siendo esto último lo único criticable de verdad. Pese a ello siempre se agradece que se ofrezca sin coste y es un elemento habitual en los coches actuales.
  • Sensor de aparcamiento: Siempre práctico y útil, es una pena que no venga acompañado de una cámara de visión posterior y el sensor delantero. Aunque deja bastante margen en la zaga, sirve para hacerse una idea de dónde termina el coche, algo no demasiado sencillo debido al voluminoso paragolpes.


ALGUNOS DATOS

  • Cilindrada: 2.184cc
  • Potencia: 150 CV
  • Par máximo: 360 Nm
  • Velocidad máxima: 205 km/h
  • Aceleración 0-100: 9,5 seg
  • Consumo medio: 5,2 L/100
  • Emisiones CO2: 139 g/km
  • Cambio: manual, seis velocidades
  • Longitud: 4,46 metros
  • Anchura: 1,75 metros
  • Altura: 1,47 metros
  • Batalla: 2,64 metros
  • Depósito: 55 litros
  • Maletero: 340/1.360 litros
  • Peso: 1.465 kg
  • Neumático: 205/50R17


VIRTUDES
  • Comportamiento dinámico
  • Relación precio/producto (con promoción)
  • Motor prestacional y económico
DEFECTOS
  • Calidad de rodadura
  • Detalles de equipamiento
  • Relación tamaño-espacio


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 7
  • Maletero: 6,5
  • Calidad percibida: 7,5
  • Calidad real: 7,5
  • Sonoridad: 7
  • Iluminación: 6
  • Confort de marcha: 7
  • Visibilidad: 7,5
  • Comportamiento: 9,5
  • Frenos 8,5
  • Dirección: 9,5
  • Prestaciones: 9
  • Aceleración: 8,5
  • Recuperaciones: 8,5
  • Consumos: 8
  • Opciones: 5
  • Valor/precio: 8


CONCLUSIÓN


Si fuera algo más amplio y una gama más variada, el Mazda3 podría ser el líder del segmento. Tiene un comportamiento sensacional, una calidad de realización sin fallas y un equipamiento completo, siempre ofertado con tarifas totalmente justificadas. Y si te adaptas a lo que haya en cada momento en las tiendas online de Mazda, no sólo estarán muy equipados sino que también jugarán con tarifas muy asequibles (2.2 CRTD 150 CV Luxury por poco más de 20.000 € es un ejemplo).

Me parece un automóvil recomendable para aquellos que quieren un coche de tacto dinámico pero que no quieran renunciar a un cierto nivel de confort. Es verdad que la calidad de rodadura no está al nivel más alto, pero tampoco es el peor del segmento. La iluminación y la capacidad del maletero son claramente mejorables, sobre todo este último viendo que tampoco es un coche pequeño (4,46 metros). Lo mejor es su potente motor, una dirección que enamora y la buena sensación que transmite cuando lo conduces varios días.

Y hasta aquí la prueba del Mazda3. La semana que viene haremos un pequeño parón retrasando los dos últimos compactos de este especial, si bien a cambio publicaremos la prueba de un nuevo crossover compacto que acaba de aterrizar con muy buenos argumentos.



Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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