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Categorías: Mazda, Pruebas, SUV, crossovers y todoterrenos

Prueba: Mazda CX-5 2.2 SkyActiv-D 150 CV 4WD Luxury Aut. (2/2)


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Primera parte: Habitáculo, calidad y equipamiento

Ya pudiste leer ayer en la primera parte de la prueba que el CX-5 en lo relativo a la vida a bordo, calidad y presentación cumple holgadamente. Sin embargo, eran muchas las dudas que se venían a la cabeza en cuanto a las bondades que desde la presentación del sistema SkyActiv dice Mazda tiene frente a la competencia.

Si en las versiones de gasolina ya aseguran en Mazda que se ha conseguido una frugalidad similar a la de un diesel, en los SkyActiv-D van más allá y comparan las cifras con las de vehículos híbridos pero, ¿verdaderamente se han conseguido los objetivos anunciados en uso real o todas estas afirmaciones quedan limitadas a los catálogos? La respuesta la tienes tras el salto; de entrada te avanzo que no es oro todo lo que reluce.

No creas que con esta entradilla el CX-5 no me ha gustado ni tiene puntos tan positivos como para no ser una de las opciones más interesantes; simplemente se ven tan buenos resultados sobre el papel que luego al no conseguirlos en la vida real te llevas una decepción, principalmente por los consumos.

Posiblemente si la unidad probada hubiera estado asociada a la tracción 2WD y a la caja de cambios manual, estas mismas palabras que he escrito no tendrían tanto valor, pero ciñéndome al modelo que me prestaron no puedo decir otra cosa. He realizado unos 600 km con esta unidad, pocos para los que habitualmente hago en una prueba, pero más que suficientes para medir el gasto en diferentes condiciones de tráfico y vías, siendo siempre bastante lejanos a los que declara el fabricante.



Consumos buenos, pero no de libro

Sabemos que de los datos de homologación a las condiciones reales de uso siempre hay diferencias apreciables (en algunos casos exagerados) pero en esta ocasión confiaba mucho en la nueva tecnología SkyActiv. Los resultados no han sido escandalosamente malos ni más altos que en los modelos rivales, pero sí comparables y esto es lo que me decepcionó. Ni el menor peso y las mejoras intrínsecas a la nueva tecnología han sido capaces de alejarlo de por ejemplo un VW Tiguan 2.0 TDI 4M 140 CV BlueMotion con cambio DSG, que en algunas circunstancias incluso es más económico.

Pero lo mejor es que lo veas con cifras. En ciudad sin apenas tráfico por las calles madrileñas (era domingo) el consumo obtenido fue de 7,6 L/100, lo que no está mal. Sin embargo al día siguiente, en un recorrido de 12 km con bastante más tráfico la media aumentó hasta los 9,4 L/100, y eso que el sistema i-Stop estuvo haciendo un gran trabajo en los semáforos. Tengo la sensación de que el culpable de estas cifras ha sido la caja de cambios automática, que si bien va buscando la mejor relación en cada momento, no es capaz de gestionar de manera más eficiente que una manual bien manejada.



En vías rápidas a unos 120 km/h de media la cifra alcanzada fue de 7,8 L/100, teniendo en cuenta que el tramo no era completamente llano y había alguna que otra pendiente (tanto bajadas como subidas). Llaneando a esa misma velocidad si fue factible rebajar la cifra hasta los 7,4 L/100.

Por último en carreteras de segundo orden, a una velocidad de entre 90 y 110 km/h realizando una conducción normal, esto es sin buscar el máximo rendimiento ni tampoco los mejores consumos, la media fue de 6,4 L/100. Con mucho esmero en una segunda vuelta y buscando el mínimo registro, conseguí reducir el consumo hasta los 5,9 L/100.

Comparativamente con otros modelos no consume más, pero tampoco menos. Me viene a la memoria otro vehículo que por concepto es algo diferente y que obtuvo consumos algo menores, si bien la caja era manual de seis velocidades y no automática: el Subaru Forester Bóxer Diésel. Lo que sí es de alabar es que este motor pueda superar la futura normativa anticontaminación Euro VI sin necesidad de recurrir a ciertos aditivos como el Adblue de Mercedes.



MOTOR REFINADO Y CON GARRA

Pero tranquilo, que no sólo voy hablarte de consumos. Si de refinamiento y elasticidad se trata, este nuevo motor me ha encantado. Pese a que sí se intuye que el motor no es de gasolina, la sonoridad es muy reducida incluso en frío. Ni en aceleraciones fuertes se escucha en el habitáculo, resultando muy agradable. Otro punto bueno es que tiene una entrega de par muy enérgica desde las 1.500 rpm y si bien por debajo no hay demasiada "chicha" (aunque sí más que otros bloques como por ejemplo el 2.0 TDI), el cambio automático suple esa carencia. Esto que ya es algo interesante, llega a sorprender al descubrir que sigue empujando con ganas hasta más allá de las 5.000 rpm, pudiendo ver la aguja del tacómetro en las 5.500 rpm sin problema alguno, momento en el que el cambio automático sube una velocidad (en modo manual pues en Auto cambia bastante antes).

Para que entiendas las sensaciones al volante -por ejemplo al aumentar velocidad en un ceda al paso y pisar a fondo-, es como sumar el tremendo empuje que tenían los anteriores 2.0 TDI bomba-inyector, saliendo casi impulsados, con el refinamiento y finura propios del mejor motor actual. Es muy lineal en la entrega de potencia pero al tener tanto par disponible la sensación de poderío no te la quita nadie (y corre que se las pela).



La caja de cambios automática de seis velocidades es correcta en las transiciones (tanto para subir como para bajar una marcha) y sólo en ciudad me parece algo lenta, sobre todo a la hora de comenzar la marcha. Si el i-Stop ha parado el motor, entonces la puesta en movimiento se alarga algo más. Es poco tiempo, pero la sensación al volante parece eterna. Salvo por este detalle, esta transmisión convence y en modo manual se muestra igualmente rápida. Para poder cambiar en este modo deberemos manejar la palanca de cambios ya que no hay levas. Resulta curioso que para subir una marcha haya que empujar la palanca hacia abajo, justo al contrario de lo que suele ser habitual.

Y ya que he mencionado el i-Stop, he de decir que me parece uno de los mejores sistemas de este tipo. Con la caja automática, el pedal de freno es el que se encarga de entender cuando vamos a iniciar la marcha. Al tacto es como si tuviera dos posiciones y para que entre en funcionamiento hay que realizar mucha presión. De no hacerlo entenderá que no debe actuar y evita que por ejemplo te quedes parado en una rotonda. En la instrumentación hay un menú que indica el tiempo que ha estado parado en total, y en el último trayecto.



COMPORTAMIENTO

En cuanto al comportamiento dinámico, este CX-5 es capaz de presumir de una buena puesta a punto en la que confort y eficacia se dan la mano. Para verlo más detenidamente, mejor lo explico según el tipo de vía:

Urbano:

Pese a no ser pequeño, callejear por ciudades como Madrid no requiere prestar una atención. La mayor altura al volante ayuda a tener un mayor control sobre el resto de tráfico y sólo en algunas maniobras de aparcamiento el morro, bastante bajo, no se intuye donde termina. En este acabado son de serie los sensores de aparcamiento, pero el problema de los delanteros es que no cubren el lateral, de manera que no sirven de ayuda cuando hay columnas o bolardos. Hacia atrás los sensores se complementan con una cámara por lo que el control es total.

La visibilidad en cruces e incorporaciones es normal. Las formas de las ventanillas posteriores condicionan en parte el ángulo de visión, pero los grandes espejos retrovisores ayudan bastante -y los puedes abatir a golpe de botón, cosa que agradecerás en sitios estrechos-.



Carretera/montaña:

Uno de los mejores argumentos del CX-5 es precisamente su buen comportamiento por vías secundarias y de montaña. Ya sea en tramos plagados de curvas como en largas rectas con suelo irregular, este modelo mantiene el tipo con una capacidad de filtrado correcta y una carrocería bien sujeta de contenidos balanceos. Si vienes de un compacto eficaz como puede ser un Mazda3, está claro que el centro de gravedad más elevado y el mayor peso hacen que sea más torpe, pero entre los de su especie, esto es todocaminos y SUVs compactos, es de los más ágiles y dinámicos. A pesar de ello, no me parece que alcance el buen compromiso del CX-7, para mí uno de los mejores SUVs del mercado por comportamiento.

Esto se debe en parte a que el CX-5, en apoyos fuertes, deja que la carrocería se mueva un poco más para evitar que resulte incomodo, lo que en sensaciones al volante se traduce en una menor percepción de seguridad. El CX-7 en cambio vira casi plano, y su dirección es deliciosa.

En el CX-5 es precisamente la dirección el aspecto menos logrado. Para que el grado de asistencia sea el correcto entra en juego el régimen al que gira el motor (si va alto es estupendo pero en bajas queda demasiado floja; si en plena curva el modo automático realiza el cambio a una marcha superior, la sobreasistencia resta precisión). Esta dirección es eléctrica y transmite al conductor un tacto demasiado artificial. Cuesta saber cuánto han girado las ruedas y no terminas de sentir un control total.



Autovía/autopista:

Si de viajes largos se trata, el CX-5 es un excelente compañero de viaje. Salvo por la banqueta de los asientos, algo corta para según qué tallas, y el ruido que generan los retrovisores a partir de 120 km/H, no hay elemento que te impida realizar largas distancias con total seguridad y confort. Como es lógico, las curvas rápidas de autopista no son problema alguno y las supera sin inmutarse, sin apenas movimiento de la carrocería. En caso de hacer un adelantamiento o simplemente querer subir el ritmo, bastará un simple pisotón al acelerador para que recupere con rapidez y solvencia. Esta característica es de las mejores del coche, garantizando una respuesta contundente en cualquier circunstancia.

Al contrario que los Style, con 17 pulgadas, el equipo de ruedas del Luxury se va hasta las 19 pulgadas. Esto hace que en firmes irregulares no consiga una capacidad de filtrado ejemplar. Pierde en comodidad pero gana en precisión. Por cierto, el tapizado en piel es muy vistoso y agradable al tacto, pero hace que los buenos asientos pierdan sujeción lateral. Si eres un conductor muy agresivo, preferirás los de tela.



Campo/off-road

No es un coche especialmente indicado para salir al campo (ahí está el conjunto neumático/llanta para recordártelo), pero por caminos de tierra se mueve de maravilla. Lo he podido meter por zonas embarradas y no me ha dado sensación de que tenga una buena capacidad motriz. Sin duda esos neumáticos no ayudan en absoluto y si haces algo de campo lo mejor es que tengas unos destinados para ello, o al menos, con un perfil superior y menor diámetro de llanta.

En el interior no hay ningún mando giratorio, botón o elemento que permita modificar el reparto de fuerza entre ambos ejes. Todo eso lo realiza una centralita electrónica en función de las circunstancias. No hay reductora y la caja de cambios automática tampoco dispone de programas adicionales (ni Sport ni invierno). Por tanto es necesario creer en la tecnología y confiar plenamente en sus decisiones.

Como es habitual, este tipo de coche es válido para aquellos que usuarios que apenas circulan fuera del asfalto. Sobre todo, la seguridad aportada por la tracción a las cuatro ruedas se nota en firmes deslizantes.



EQUIPAMIENTO

Son muchos los elementos novedosos que estrena el CX-5 dentro de la oferta Mazda y la unidad probada llevaba absolutamente de todo. ¿Merecen la pena? Sigue leyendo y lo sabrás.
  • Alerta de objeto en ángulo muerto: Me parece un elemento realmente útil, sin ningún punto negativo y que mejora notablemente la seguridad especialmente en autovías y en ciudad, indicando en el espejo retrovisor cuando hay otro vehículo "escondido" en el ángulo muerto.
  • Asistente cambio de carril: Al contrario de lo que sucede en otros vehículos, este sistema no ejerce fuerza sobre el volante para tratar de guiar al conductor en la trayectoria. Salvo que seas muy despistado, no creo que sea un elemento que debas incluir al comprar el coche. Puede interesar si deseas adquirir el paquete opcional de seguridad.
  • Faros bi-xenón con AFS: Funcionan realmente bien y son totalmente recomendables. Tienen función direccional y aunque su movimiento es menor al de otros vehículos, es de gran ayuda. Si eres de los que pasas muchas noches al volante, no olvides incluirlo.
  • Luces largas automática: Este sistema, conocido como SmartBeam genéricamente, funciona muy bien. Es preciso al hacer los cambios y la sensibilidad del radar me parece apropiada. Te ayuda a olvidarte de las luces y a mejorar en todo momento la visibilidad.
  • City Safety: No lo he probado así que no puedo decirte si aporta ventajas. Intenté que funcionase en varias ocasiones pero sin éxito, acercando demasiado el frontal al vehículo precedente y al ver que no hacía nada, siempre terminé frenando yo.
  • Navegador TomTom: Por sólo 500 € es una opción interesante si sueles viajar bastante por zonas desconocidas. Dentro de los navegadores existentes no aporta funciones novedosas, pero resulta útil y práctico, ganando en seguridad al estar perfectamente integrado.
  • Sonido Bose: Excelente calidad y muchos ajustes. Esto es lo que ofrece el sistema de sonido Bose de serie en esta versión Luxury. Yo valoro mucho la calidad del audio y me parece un equipo muy bien puesto a punto y que se agradece no haya que pagar un extra por él.
Además de lo comentado hay que mencionar el sistema de acceso sin llave, que permite olvidarse de las llaves y abrir/cerrar el coche sólo con tocar la maneta. En el CX-5 funciona de manera normal, sin destacar frente a otros.



ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 2.189cc
  • Potencia: 150 CV
  • Par máximo: 380 Nm.
  • Velocidad máxima: 194 km/h
  • Aceleración 0-100: 10,2 seg
  • Consumo medio: 5,5 L/100
  • Emisiones CO2: 144 g/km
  • Normativa anticontaminación: Euro VI
  • Longitud: 4,55 metros
  • Anchura: 1,84 metros
  • Altura: 1,67 metros
  • Batalla: 2,70 metros
  • Depósito: 58 litros
  • Maletero: 463/1.620 litros
  • Neumáticos: 225/55R19


VIRTUDES
  • Motor potente y elástico
  • Amplitud interior
  • Comportamiento dinámico
DEFECTOS
  • Tacto de la dirección
  • Consumos sensibles
  • Sin levas en el volante


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 8
  • Maletero: 8
  • Calidad percibida: 7,5
  • Calidad real: 8,5
  • Sonoridad: 9
  • Iluminación: 9,5
  • Confort de marcha: 8
  • Visibilidad: 7
  • Comportamiento: 8,5
  • Frenos: 8
  • Dirección: 7,5
  • Prestaciones: 8
  • Aceleración: 8
  • Recuperaciones: 8
  • Consumos: 7,5
  • Opciones: 5
  • Valor/precio: 7


CONCLUSIÓN

El Mazda CX-5 es un coche que me gusta y mucho. Me ha dejado un ligero sabor agridulce al no conseguir acercarse a los consumos declarados ni de lejos, pero es el único pero reprochable junto a una dirección eléctrica que no alcanzar la precisión de otros Mazda.

Por lo demás es un automóvil muy completo, bien presentado, de calidad y que ha sido pensado para que los ocupantes se encuentren cómodos y a gusto en su interior. Por comportamiento es de los mejores del segmento y el motor es un auténtico cañón lleno de vida hasta las 5.500 rpm, siendo uno de los diésel de tacto más deportivo del mercado. La caja de cambios podría ser mejor, con levas tras el volante, pero es justo decir que cumple correctamente su cometido.
.
El mayor problema de este CX-5 es su hermano el CX-7. Cuesta muy poco más y aunque lleva unos años en el mercado, me parece que sigue estando muy vigente y por comportamiento está un paso por encima, entrando en las curvas como muchos turismos y con una dirección de tacto delicioso. Su motor no es tan refinado, pero gasta poco (menos que este CX-5) y por prestaciones está a buen nivel.

Si te gusta Mazda y quieres un SUV, tanto el CX-5 como el CX-7 son excelentes propuestas dentro del segmento. Como siempre son algo más caros que la competencia, pero también incluyen un equipamiento completo y ofrecen una mayor exclusividad por su menor difusión, que no deja de ser un punto a favor para muchos consumidores.


Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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