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Categorías: Opel, Pruebas, Sedanes, berlinas, segmento D

Prueba: Opel Insignia 2.0 CDTI 160 CV ecoFLEX Excellence 4p (2/2)


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Primera parte: Equipamiento, acabado y precio

En esta segunda parte de la prueba toca comprobar las capacidades ruteras del Insignia. En el segmento D hay representantes de muchas marcas que consiguen darle un toque personal a sus productos. Algunos optan por el lado dinámico; otros por el confort. Pero conseguir el equilibrio resulta complicado.

Si te digo que con el Insignia podrás ir tan lejos como quieras supongo que no te sorprendes. Es algo que parece lógico en un modelo de este tamaño, potencia y precio. Pero no lo harás tan cómodo como en un Citroën C5 ni con un rodar tan silencioso como el de un Peugeot 508. Entonces, ¿en qué brilla este Opel?

Sin duda alguna lo que más me ha gustado del Insignia es la sorprendente agilidad con la que consigue moverse. Ni los 4,83 metros de longitud o los más de 1.600 kg de peso son capaces de limitar su comportamiento, transmitiendo a sus mandos una conducción más dinámica y ligera de lo que cabria esperar. Me encanta como enlaza una curva tras otra sin rechistar y siempre con una sensación de control y seguridad muy elevada. Sólo los neumáticos son capaces de dibujar el límite de adherencia y aun así este está muy alto, tanto que habrás multiplicado por dos o tres algunos límites de velocidad impuestos en tramos de montaña.



Para poder conseguir tal agilidad se hace indispensable seleccionar el modo Sport de la suspensión activa FlexRide. Con ella en "On" se modifican las leyes de funcionamiento de la gestión del motor, acelerador y los recorridos de la suspensión son menores, de manera que los balanceos de la carrocería quedan reducidos a la mínima expresión, aumentando la estabilidad en todo momento.

Hay que decir que en este modo la dirección muestra un grado de asistencia mucho más directo (y con clara tendencia al autocentrado) que en el Tour o Normal, si bien la mayor dureza de las suspensiones pasa factura en la comodidad. Si piensas que esto puede ser un problema, tranquilo que hay solución. El FlexRide permite elegir en modo Sport aquellos parámetros que deseamos sean modificados, de manera que podemos desconectar la gestión deportiva del motor, el tarado de la suspensión más duro e incluso el tono rojo de la instrumentación, permitiendo una amplia variedad de combinaciones. Esto es lo bueno de este elemento opcional.



En los otros modos no hay posibilidad de elegir los parámetros de funcionamiento, pero tampoco importa. Es más, ni siquiera he notado diferencias entre ambos y me parece un tanto absurdo pulsar el botón Tour (supuestamente ideal para autopista) cuando en ambos casos la dirección está demasiado asistida y necesita de demasiadas correcciones a la hora de enlazar curvas, y no sólo antes de dibujarla sino también mientras la estamos superando.

Centrados en los tres circuitos donde el Insignia podrá moverse más, dejo algunas impresiones:

CIUDAD


No me ha parecido aparatoso ni excesivamente grande aunque luego lo sea. A sus mandos para ser más compacto y se agradece. Lo malo es cuando hay que encontrar un lugar para estacionarlo. El medidor lateral que busca un lugar para hacerlo no sirve de excesiva ayuda en un vehículo de este tipo, pues el propio conductor a ojo ya sabe que necesitará un hueco "de camión" para poder librarse de él. Lo que si se agradecen son los sensores de aparcamiento, más los delanteros que los posteriores (vienen ambos en un pack).



En lo relativo a la visibilidad, se puede decir que es correcta sin más. No es que sea especialmente práctico en incorporaciones o accesos complicados, pero tampoco es el peor en este sentido.

Peor se lleva con los badenes y baches de algunas vías, en las que la suspensión se muestra excesivamente seca y puede llegar a resultar incómoda. Conviene superarlo muy lentamente. Imagino que con unas ruedas con mayor perfil y llantas de menor tamaño los resultados serán algo mejores, pero aquí todo lo que pisemos se nota.

CARRETERA

En vías secundarias pasa un poco lo mismo que en ciudad, y es que cada bache que pisemos se sentirá más de la cuenta en el interior. No es algo grave, pero da la sensación de que llevamos un vehículo de corte deportivo y no una señorial berlina media. Salvo por este detalle, de nuevo alabar la agilidad que muestra en cualquier circunstancia y la elevada sensación de seguridad con la que se conduce.



AUTOPISTA

Aquí me he llevado una ligera decepción pues en un viaje largo entre Madrid y Cullera (Valencia) he terminado agotado. La suspensión, que en modo normal/Tour no es excesivamente dura, sin embargo termina pasando factura en cuanto la carretera no está en buen estado, y si eres de los que ha pasado por la N-III no hace mucho sabrá que además de estar casi toda en obras, el asfalto se encuentra gastado y muy irregular. A esto le puedes sumar unos asientos duros y que abrazan casi tanto como sujetan, pasando factura al cuerpo antes de tiempo (algo por otro lado muy subjetivo y que depende de la persona).

Pero lo realmente criticable del Insignia no son estos detalles, sino por el motor de dos litros y 160 CV. En frío y parado se deja oír demasiado, pero es que en aceleraciones también se nota su presencia en el habitáculo (una vez estabilizada la velocidad no es molesto). Para colmo la calidad de rodadura no es de las mejores y salvo que el asfalto sea impoluto, se generan muchos ruidos que provienen de la pisada... y otros tantos del techo solar (un pequeño silbido a 120-130 km/h bastante insoportable si llevas cuatro horas escuchándolo) y los espejos retrovisores. Eso sí, si das con una autopista en buen estado el Insignia es un gran berlina para desplazarse largas distancias, sobre todo en las plazas posteriores.



MOTOR

Y ya que menciono el motor, es una pena que en Opel no hayan decidido lanzar una actualización o directamente un motor nuevo más refinado y a la altura de lo que el Insignia se merece. Hace tres años, cuando fue lanzado, no destaca por su refinamiento pero al menos no quedaba mal situado, pero es que hoy día ya es un bloque superado por muchas firmas rivales.

No sólo es ruidoso: también transmite vibraciones tanto en parado como en ciertas ocasiones en las que el motor gira a un régimen bajo. Y si estamos estacionados con el motor en marcha durante unos minutos, el régimen de giro se vuelve irregular y llegan al habitáculo "traqueteos" propios de vehículos de hace años.

Realmente no sé a qué están esperando los chicos de Opel. Resulta incluso curioso que teniendo una oferta de gasolina tan explosiva, moderna y atractiva, su gama diesel haya sido descuidada de esta manera. Y no es algo nuevo, porque esto se lleva criticando mucho tiempo también en los Astra (con un 1.7 de origen Isuzu horrible por tosco).



Volviendo de nuevo al motor, hay una cosa que sí tiene mérito y debe decirse: a sus mandos parece que estas conduciendo un coche de mucha más potencia. Y da igual que luego la respuesta sea rápida o lenta al acelerador, porque este motor le pone empeño y la gran cantidad de par disponible en todo momento se traduce en una sensación de poderío que ni el 508 GT con sus 204 CV era capaz de igualar. Desde algo menos de 1.400 rpm este dos litros empuja con ganas y aunque tiene que lidiar con unos desarrollos realmente descomunales, jugando con el cambio puedes sacarle mucho partido.

Y este es otro punto que no parece demasiado acertado. La caja manual de seis velocidades ha sido pensada para reducir el consumo y las emisiones a costa de alargar los desarrollos... pero se han pasado tres pueblos. Por ejemplo a 80 km/h de marcador en sexta el motor gira a poco más de 1.000 rpm (el desarrollo es de 64,6 km/h/1.000 rpm), y encima llegan muchas vibraciones al volante y los pedales. De igual modo está muerto y si queremos aumentar el ritmo habrá que reducir una, dos o incluso tres velocidades dependiendo de las circunstancias. Esto en uso normal al final es contraproducente y para conseguir circular con un mínimo de reserva de energía, es necesario hacerlo en cuarta o quinta, elevando el consumo. Lo único bueno es que a 120 km/h la rumorosidad del motor es baja y los consumos de libro.



Hablando de consumos, por término general son bastante ajustados (aunque muy alejados de los homologados) si no buscamos sacar partido a los 160 CV. En carretera lo normal es que oscilen entre los 5,2-5,3 L/100 mientras que en autopista se mueve entre los 5,8-6,0 L/100 a ritmos legales. En ciudad, si hay mucho tráfico, el sistema Stop&Start permite ahorrar bastante y la media no subirá mucho más de los 7,5 L/100. Y es que este sistema de arranque/parada del motor me ha gustado por funcionamiento, no siendo necesario que hayamos detenido el vehículo por completo para que apague el motor. En las arrancadas no es tan inmediato como en otros coches, pero no se puede decir que sea lento. Y lo mejor de todo es que mientras está apagado te ahorras el traqueteo del motor diésel, algo que no tiene precio. Sólo por esto estoy convencido de que no lo desconectarás en la vida.

Es importante decir que en los últimos modelos de Opel se hace necesaria una liposucción cuanto antes. Tanto el Astra como este mismo Insignia adolecen de un peso que hacen que un motor de potencia ya razonable no tenga la respuesta deseada o esperable. En comportamiento no he encontrado pegas, eso es cierto, pero los consumos sí se ven perjudicados y tanto por aceleración como luego en recuperaciones no están al nivel de los mejores incluso con 20 CV más bajo el capó.

EQUIPAMIENTO INTERESANTE

Lo bueno de probar unidades muy cargadas de equipamiento es que también se nos da la posibilidad de valorar su funcionamiento. Entre los elementos opcionales que sin duda alguna incluiría en un Insignia están:
  • Opel Eye: Puede parecerte una tontería que lea las señales, habiendo navegadores que indican la velocidad en muchos tramos. Pero es que mientras estos sólo informan de lo que la última actualización del sistema reconoce, el Opel Eye lo hace leyendo las señales que en ese momento están vigentes. Y sinceramente, cuando uno va un poco despistado puede dudar en cuál es la velocidad en cierto tramo.
  • Faros AFS. El equipo de iluminación del Insignia probado es fantástico. No sólo hay luces LEDs para la función diurna sino que también cuenta con xenón, cornering, antinieblas, y direccionales. Acompañando a todo esto hay que añadir el sistema automático que cambia las cortas/largas. En el Opel funciona bastante mejor que en el Peugeot 508, si bien no alcanza la perfección. Le falta un poco de sensibilidad en algunas ocasiones para conseguir un funcionamiento excelente. Aun así, bienvenido sea.
  • Asistente Cambio de Carril Involuntario: Yo terminé un poco cansado de tanto pitido, aunque hay que reconocer que en todos los sistemas parecidos pasa lo mismo. Utiliza un testigo luminoso y el correspondiente "beep" para indicarnos cuándo estamos pisando la línea. Al contrario que en otros vehículos, no ejerce ninguna fuerza sobre el volante para ayudar al conductor. Si hay que pagar por él, olvídalo
  • Sistema de Alerta Pre-colisión: No sé realmente para que sirve, pues según le da se activa o no. Estuve tratando de buscar que hiciese acto de presencia y no hizo caso alguno, y en otras ocasiones en las que no había peligro alguno avisaba de que sí podría haber riesgos. Se puede desconectar si se desea, pero al final en mi caso lo deje conectado para tratar de entender las leyes de su funcionamiento (cosa que no he conseguido). Si me hacen pagar por él, yo lo descartaría.
  • Sistema de sonido Infinity: Claramente recomendable si te gusta escuchar música. El sonido es muy bueno y permite una amplia variedad de regulaciones para poder configurarlo al gusto. No es muy caro y sí añade muchas ventajas.
  • Cortinillas integradas: Disponibles para las puertas posteriores, cuestan 197 € y permitirán que los ocupantes de las plazas traseras no tengan que sufrir el sol en días calurosos. Desde luego recomendable.


Otro elemento que me ha gustado por su funcionamiento es el navegador Navi900. Además de una pantalla grande y legible, para buscar direcciones no es necesario escribir el nombre completo sino que va buscando alternativas que agilizan el proceso. Otra cosa es que luego encuentre el destino, pero no es culpa del navegador sino de la última actualización que tengas. Eso sí, por 1.400 € yo me lo pensaría dos veces.

ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 1.956cc
  • Potencia: 160 CV
  • Par máximo: 380 Nm
  • Velocidad máxima: 221 km/h
  • Aceleración 0-100: 9,5 seg
  • Consumo medio: 4,3 L/100
  • Emisiones CO2: 115 g/km
  • Cambio: Manual, seis velocidades
  • Peso: 1.623 kg
  • Longitud: 4,83 metros
  • Anchura: 1,85 metros
  • Altura: 1,48 metros
  • Batalla: 2,73 metros
  • Maletero: 500 litros
  • Depósito: 70 litros
  • Neumáticos: 245/45R18


VIRTUDES
  • Posibilidades de equipamiento
  • Capacidad de Maletero
  • Comportamiento dinámico
DEFECTOS
  • Motor ruidoso
  • Desarrollos del cambio
  • Detalles de acabado


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 7
  • Maletero: 8,5
  • Calidad percibida: 8
  • Calidad real: 7
  • Sonoridad: 6
  • Iluminación: 9,5
  • Confort de marcha: 7
  • Visibilidad: 7,5
  • Comportamiento: 9
  • Frenos: 8
  • Dirección: 8,5
  • Cambio: 7,5
  • Prestaciones: 8
  • Aceleración: 7
  • Recuperaciones: 6,5
  • Consumos: 8,5
  • Opciones: 8
  • Valor/precio: 6,5


CONCLUSIÓN

Tras pasar siete días con un Insignia, entiendo su éxito. Puede que su motor sea ruidoso, los desarrollos del cambio infinitos y la calidad de realización ya no esté entre las mejores del segmento, pero es posiblemente junto al SEAT Exeo la berlina media que luce una estampa más dinámica y juvenil. Si pones los ojos en un VW Passat, Citroën C5 o Renault Latitude, parecerá que tienes un coche de empresa o que se lo has quitado a papá. Sin embargo el Opel tiene un toque que consigue combinar muy acertadamente dinamismo y elegancia, con una estampa que a algún que otro premium ya le gustaría.

Más allá de esto, está claro que es un producto muy interesante y me parece que si buscas una berlina con cierto toque deportivo, el Insignia debe estar en tu lista. Lo único que evitaría es precisamente el motor de esta variante, prefiriendo el 2.0 CDTI de 130 CV o, si no haces demasiados kilómetros, el estupendo 1.6i Turbo de 180 CV. De haber probado este último, la nota media habría sido mucho más alta pues por prestaciones, agrado de uso y silencio de marcha es muy superior... y además no gasta demasiado, siendo casi 1.100 € más barato.

Y hasta aquí todo sobre el Opel Insignia 2.0 CDTI 160 CV ecoFLEX Excellence. La semana que viene continuaremos con una nueva entrega de este máster test de berlinas medias. No te diré cuál es pero te adelanto que hemos hablado mucho de él en Autoblog.

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Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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