Categorías: Volkswagen, Garaje, Utilitarios

Prueba: VW Up! 1.0i 12v 75 CV White Up! (2/2)


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Primera parte: Equipamiento, calidad de acabados y rivales

La evolución de los urbanos en los últimos años ha sido tan grande que ya sólo pueden ser reconocidos como tales por sus proporciones exteriores. Lejos quedan ya los tiempos en los que daba auténtica pereza salir de la ciudad con ellos, y por término general son capaces de afrontar viajes con ciertas garantías siempre que elijamos una motorización apropiada.

Pero claro, no sólo el motor garantiza una conducción segura por vías rápidas. Un chasis afinado ayuda a que la corta batalla no resulte demasiado nerviosa e incómoda, y aunque añade un toque de diversión en ciertas carreteras, en autopista se busca solidez en la pisada y estabilidad a velocidades elevadas.

El VW Up!, con sólo 3,54 metros de longitud cuenta con una distancia entre ejes de 2,42 metros, lo que no está nada mal para este segmento. Tampoco es estrecho (1,64 metros) ni especialmente alto (1,47 metros). Las generosas vías, tanto en eje delantero como en el posterior, ayudan a que presente una solida pisada en cualquier circunstancia. Mucho tiene que decir el conjunto suspensión-muelle, con un tarado tirando a duro pero que en absoluto compromete la comodidad.

Para la primera parte de la prueba, el Up! pasó un par de días en pleno Madrid. Ya sean los distintos badenes como en algunas vías rotas, juntas de dilatación en M40 o en pleno atasco, este ciudadano sorprende por lo bien que se mueve. Sin duda lo que más me gusta es que transmite una sensación de coche grande de la que pocos urbanos pueden presumir y circulando bien rápido marca claramente donde están los límites, de modo que no te llevarás ningún susto.



La primera sorpresa circulando con el Up! me la lleve con el sistema de frenada automática en ciudad. Se supone que si el coche detecta una posible colisión a velocidades inferiores a los 30 km/h frena sólo para tratar de evitar el golpe. Intenté en multitud de ocasiones que entrase en acción, pero no lo conseguí ni una. El botón situado en la consola central inferior lo activa o desactiva, por lo que decidí apagarlo y volverlo a conectar. Decidí lanzarme a la calle esperando algún cambio de comportamiento bajo condiciones normales... en vano. Según el manual de usuario el sistema debería activarse, pero ni pestañeó cuando un alocado scooter se cruzó en mi camino en pleno Paseo de la Castellana. Intentaremos probar otra unidad para ver si es algo único de este coche.

La movilidad urbana está garantizada en esta versión, con un motor brioso y un correcto escalonamiento del cambio que permite ratonear con una agilidad pasmosa. La visibilidad es muy buena y puedes controlar todo lo que sucede a tu alrededor, incluidos cruces complicados mientras que para aparcar sus proporciones son muy digeribles y sabemos en todo momento donde están las esquinas. La unidad probada contaba con el sensor de aparcamiento y aunque siempre es útil, no me parece necesario.



Sólida pisada en autopista

Tras esos días por la capital, se me ocurrió sacar a carretera al pequeño Up! y valorar cómo responde en trayectos largos. Con 75 CV bajo el capó no debería haber problemas de potencia, y dado que en las vías interurbanas ha mostrado un aplomo de coche superior, no me lo pienso dos veces y pongo rumbo a Marbella. Serán 600 km en los que poder valorar la comodidad de sus asientos, la respuesta del motor en repechos, la capacidad para llanear, dirección, consumos... casi todo lo que el cliente de un urbanita de este tipo podría querer saber en sus vacaciones de verano. ¿Cumplirá cómo debe? La respuesta es sí, pero con matices.



Contando la vuelta a Madrid, han sido más de 1.300 km por autopistas y vías secundarias las empleadas en esta escapada, a los que habría que sumar los 500 adicionales de días anteriores. En estas circunstancias parece claro que cómo urbano es un automóvil excelente. Sin resultar incomodo, corretea con soltura entre buses, taxis y señoras acomodadas que piensan que sus SUV de lujo siempre tienen preferencia, presume de una asistencia en la dirección muy lograda para ser eléctrica y frena bien -aunque no lo haga sólo-. En cuanto a los asientos, me han parecido sensacionales por comodidad, sujetando bien el cuerpo cuando las curvas toman el protagonismo y de mullido correcto.

En autopista el aplomo que transmite es sorprendente. Las curvas rápidas las toma como si nada, y en cuando llegan algunas más cerradas, apenas balancea. De nuevo hay que alabar el tacto de la dirección y la estabilidad lineal a alta velocidad, siendo sólo el viento lateral el único que puede agobiarnos un poco, pues ahí si se muestra ligero y se menea demasiado, obligando a constantes correcciones (algo lógico en este tipo de coches).



75 CV pero muy poco par disponible

Con tan buena crítica podría parecer que no hay un punto flaco en este Up! White Up!, pero sí que lo tiene, y no es otra cosa que su pequeño motor de tres cilindros. El excelente medio régimen del que disfruta este bloque permite corretear en ciudad con una agilidad pasmosa, pero en autopista no puede mantener el ritmo en cuanto llega un repecho. Ni siquiera la estupenda caja de cambios de cinco marchas (tanto por desarrollos como por tacto) puede remediar la ausencia de par disponible y la aguja del velocímetro verás como empieza a caer. Reducir una marcha sólo ralentiza esa disminución, pero seguirá perdiendo velocidad.

Lo malo del downsizing sin acompañamiento de un turbo es precisamente esto. En llano estos bloques son capaces de dar lo mejor de sí mismos, pero con cifras de par muy bajas no pueden mantener el ritmo en cuando aparecen cuestas y puertos, incluso de esos rápidos de autopista. Por ejemplo un Arosa 1.4i de 60 CV sí mantiene las velocidades legales también en fuertes repechos mientras que el Up! se irá quedando sin fuelle. En llano las tornas cambian y es este último el que conseguirá una velocidad máxima superior.



Por tanto si es para una escapada ocasional, el Up! puede servir sobradamente pues cualquiera puede adaptarse en un situación poco habitual, pero en caso de realizar trayectos por vías con fuertes cambios orográficos, mejor optar por otro vehículo con mayor cifra de par (un 500 TwinAir, un Panda Multijet o el propio Twingo 1.2i 16v son mucho más brillantes por rendimiento y capacidad para mantener el ritmo).

La sonoridad de este motor 1.0i 12v no me ha parecido elevada. Es cierto que se nota su condición de tres cilindros y el sonido que emite es raro, pero no desagrada. Además circulando a 120 km/h incluso sorprende por la buena calidad de filtrado de todo el conjunto, siendo más refinado que un Kia Picanto o un Fiat 500. La pisada apenas molesta y se puede mantener una conversación en tono bajo sin problemas. En aceleraciones fuertes sí que se deja escuchar en el habitáculo, pero no llega a ser molesto.



Consumos ajustados

Y ya puestos, mención especial a los contenidos consumos conseguidos durante la prueba. Con sólo 35 litros de depósito, este alemán fabricado en Bratislava es capaz de recorrer más de 500 km sin problemas, y en caso de mimar el acelerador incluso 600. Sin duda alguna un buena dato que no obliga a realizar paradas constantes con visita al surtidor. A 120 km/h por autopista y jugando con el cambio para tratar de mantener la velocidad en los repechos, la medio obtenida fue de 6,1 L/100. En ciudad, y sin Stop&Start, se conformó con sólo 6,2 L/100 mientras que en carreteras secundarias, a 90-100 km/h el consumo obtenido no alcanzaba los 5,0 L/100. Todo esto en una conducción normal sin mirar la frugalidad y buscando buena capacidad de aceleración si la situación lo requería. Pese a ser cifras alejadas de la homologación oficial, son buenas (yo todavía sigo esperando un coche que cumpla lo que declara el fabricante).

Por tanto se puede decir que es un motor bastante parco y se conforma con poca gasolina. Con todo, es entendible que no haya una opción diesel en la oferta, pues económicamente hablando este es más apetecible (otro cantar es la cantidad de par, muy superior en los TDI).



ALGUNOS DATOS
  • Cilindrada: 999cc
  • Potencia: 75 CV
  • Par máximo: 95 Nm
  • Velocidad máxima: 171 km/h
  • Aceleración 0-100: 13,2 seg
  • Consumo medio: 4,7 L/100
  • Emisiones CO2: 108 g/km
  • Cambio: Manual, cinco velocidades
  • Longitud: 3,54 metros
  • Anchura: 1,64 metros
  • Altura: 1,47 metros
  • Batalla: 2,42 metros
  • Peso: 929 kg
  • Depósito: 35 litros
  • Neumáticos: 185/50R16


VIRTUDES
  • Comportamiento dinámico
  • Calidad de rodadura
  • Consumos contenidos
DEFECTOS
  • Detalles de acabado/equipamiento
  • Precio algo elevado
  • Ausencia de salidas de aire centrales


VALORACIÓN
  • Habitabilidad: 8
  • Maletero: 9
  • Calidad percibida: 7,5
  • Calidad real: 6,5
  • Sonoridad: 7,5
  • Iluminación: 7,5
  • Confort de marcha: 8,5
  • Visibilidad: 8,5
  • Comportamiento: 8,5
  • Frenos: 7,5
  • Dirección: 8,5
  • Cambio: 8
  • Prestaciones: 7
  • Aceleración: 7,5
  • Recuperaciones: 6
  • Consumos: 8
  • Opciones: 8
  • Valor/Precio: 6,5


CONCLUSIÓN


Durante una semana he estado compartiendo muchos kilómetros y horas al volante del benjamín de Volkswagen, teniendo ocasión de comprobar sus virtudes y defectos. Estos últimos no son tantos e incluso algunos de ellos sólo vienen dados por el ahorro de costes, consiguiendo deslucir un conjunto más elaborado de lo que transmite en un principio. En esta versión White Up! la dotación es realmente completa y la cuidada silueta adornada con detalles cromados y las bonitas llantas de aleación lo alejan del típico urbanita básico. Se pueden realizar viajes con él, aunque hay que tener presente que no sobra motor y aprovechando su amplio interior y con el aire acondicionado conectado algunos repechos parecerán infinitos.

¿Lo recomendaría? Tras haberlo probado sí. No me convencía al principio, pero se comporta como un coche más grande, gasta poco, tiene un motor brioso para un uso urbano, sus acabados están muy conseguidos y sólo algunos materiales y detalles no le permiten situarse como el mejor del segmento. De todos modos no deberías quitarle el ojo al SEAT Mii, que es el mismo coche y más barato, sobre todo en la versión Edición Especial, muy completa y desde 10.965 €. El VW es más chic y pintón (e incluso bonito, pues al natural gana y mucho), pero 2.300 € de diferencia son muchos en un segmento A.

¿Lo compraría? Posiblemente. Esperaría a que llegase el climatizador automático (lo he visto en una unidad del e-Up!, aunque no sé si llegará a los térmicos) y a la versión GT Up!, que con 110 CV debería convertirse en un auténtico juguete. Para un uso exclusivamente urbano y buscando el máximo ahorro, un Alto o Pixo hacen lo mismo, con menos clase y peor presentación, pero por mucho menos dinero.


Texto y fotos en vivo por Enrique García, también en Facebook

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